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jueves, 24 de septiembre de 2026

El amigo Segovia.

José Gregorio Segovia (QEPD)
llevó siempre su amor por Venezuela,
se residenció y falleció en los EEUU.

Conocí al amigo Segovia una mañana de algún día de tantos, durante nuestra jornada laboral en las oficinas del Seniat donde nos desempeñamos como profesionales tributarios, a los efectos de su trasladado a otra oficina administrativa de nuestra gerencia de tributos internos y mi persona lo sustituiría por ante la División Jurídica Tributaria, por supuesto eso causo cierto distanciamiento al principio y es normal, algún tiempo después fue reincorporado a la División Jurídica, ésta vez nos reencontramos muy cordialmente, del conocimiento que tuvimos ambos durante ese tiempo, confrontamos conversaciones y compartimos criterios comunes de pensamiento político.

José Gregorio Segovia, así se dio a conocer en nuestra institución cuando aún se respiraban los aires de reestructuración del sistema de Hacienda Pública Nacional, modernización necesaria para disciplinar la recaudación fiscal y despejar nuestra economía nacional de la dependencia de la renta petrolera, lo demás es historia.

El amigo Segovia, que en paz descanse en la gloria de Dios, era un persona sumamente pacifica, nunca observé en él alguna evidencia de enojo o perturbación, quizás se sonrojaba su cara, consecuencia de su hipertensión arterial, por la impresión de algún amargo momento, que suele pasar en el día a día de las relaciones intersubjetivas entre empleados o del trato del público, es probable acontezcan desencuentros, que luego se subsanen, consecuencia del uso de nuestra inteligencia emocional adquirida en los talleres y cursos profesionales.   

Decía que, del mutuo conocimiento en nuestras conversaciones, surgió una fructífera amistad más allá del ámbito profesional, llegando al encuentro familiar, su señora e hijos visitaron mi domicilio y compartimos gratamente junto  a los míos, parrillada y bebidas, incluso nos encontramos también en la paradisiacas playas de la península de Paraguaná.

Segovia, según su propia afirmación, estuvo relacionado políticamente con el señor  Luis Miquelena  de quien fue su asistente, el señor Miquelena considerado el cerebro moderado, democrático y de derecha del chavismo original, se opuso al giro hacia el modelo cubano de Fidel Castro.

Pero el amigo Segovia, traía desde antes condición política, fue militante de Acción Democrática desde la tribuna de la JAD-Juventud de Acción Democrática, formando parte de su Secretaría Juvenil Seccional del Zulia, probando su activismo político, en las campañas  electorales donde participó el partido en universidades, para elegir Centros de Estudiantes de las diversas facultades y de la Federación de Centros Universitarios, así como en liceos y demás actividades en comunidades, promoviendo la inscripción en el Registro Electoral Permanente y en las campañas de formación política interna del partido.

Una anécdota de su propia memoria, solía comentar el amigo Segovia y se enorgullecía cuando recordaba: “Estos hombros cargaron el féretro de Rómulo Betancourt” haciendo alusión a que durante las exequias fúnebres del ex presidente venezolano, formó parte de su cortejo de honor llevándolo hasta su morada final en el cementerio del Este en la ciudad de Caracas, Venezuela.

El amigo Segovia, cuando iba a echar un cuento o comentar algún acontecimiento decía “Supo” dándole a su conversación aquel tono tradicional de los viejos maracaiberos de antaño, así cuando recordaba a quien también fuera su mentor, el abogado y veterano político de AD el señor Gonzalo Barrios, en muchas ocasiones mientras compartimos en el comedor de la oficina la hora de nuestro almuerzo, me contaba sus recuerdos de juventud en AD, entre tantos anécdotas, aquel referido a las jornadas de pega de afiches invitando a votar para el proceso electoral, terminada la actividad el señor Gonzalo Barrios sentaba a su alrededor a los jóvenes participantes para descansar, diciendo: “No es trabajo pero cansa”.

JLReyesMontiel.









domingo, 5 de julio de 2026

Vicisitudes existenciales, entre la furia y el gozo.

JL Reyes Montiel (1981)
Esta madrugada recordé un episodio de mi juventud, el lugar, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la muy apreciada Universidad del Zulia, entonces tenía una noviecita, que el tiempo desvaneció con los furores de los amores de estudiante, como canta el tango gardeliano, flores de un día son, ella presentaba su examen de la cátedra Introducción al Derecho,  bajo la guía de la profesora Marisela Párraga de Esparza, la prueba escrita consistía en analizar con el Código Civil abierto la norma de su Artículo 4 en su  contenido, referido a la interpretación de las Leyes, sus efectos, alcances normativos y demás reglas generales para su aplicación.

Un poco para entrar en contexto de la situación, cuando el intérprete del derecho se encuentre ante un vacío o laguna, nunca se debe quebrantar la plenitud hermética del orden jurídico, principio de la teoría del derecho según la cual,  el sistema jurídico es cerrado y completo, no puede haber vacíos que impidan a un juez o abogado resolver un caso, ciñéndose primero en la norma al significado propio de las palabras y su conexión entre sí,  de no haber una norma exacta que regule el caso, el juez debe acudir a disposiciones que regulan casos semejantes o materias análogas y aun quedando con la analogía alguna duda, se debe recurrir a los principios generales del derecho como último recurso para integrar las lagunas legales.

Para todo estudiante de derecho que se apreste al estudio de las ciencias jurídicas es su instrumento básico el Código Civil, como el estetoscopio para el médico, jamás acudir a clases sin su Código Civil, así como con la Constitución Nacional, además del Código de Procedimiento Civil y Código de Comercio.

¿Qué pasó durante esa prueba escrita? Mi noviecita en plena prueba escrita, mientras leía detenidamente la formulación del planteamiento del tema a examinar, un compañero de clases “intrépido” que ese día no llevó a clases su respectivo Código Civil, le prestó a mi noviecita su Código, dejándola sin el instrumento de análisis indispensable objeto de la prueba escrita, el tiempo del examen transcurría, y muy a pesar que mi noviecita le solicitaba la devolución de su Código Civil, el muy canalla continuaba sórdido redactando su análisis sin consideración y contemplación alguna hacia su compañera que gentilmente pretendió compartir mutuamente el Código Civil.

Las aulas de clases de la Facultad de Derecho, en cada puerta de acceso, tenían una ventanilla de cristal, por donde profesores y estudiantes miraban para entrar y salir, yo perplejo observaba con impotencia la incómoda situación de mi noviecita, hasta que la profesora Párraga de Esparza, me observó desde el estrado por la ventanilla en mi rabia contenida, como un entra y quítale el Código a ese abusador, me tomé su mirada, y a paso firme y decidido entré al salón en pleno examen  y de un tirón le arranque de las manos al compañero el Código Civil y se lo entregué a mi noviecita, logrando concluir oportunamente la prueba escrita a la luz de su desposeído Código Civil.

Que les cuento, a la salida del examen nos encontramos mi noviecita y yo felices y contentos, pero, el enfurecido compañero nos siguió hasta la bancada de los jardines de la facultad, y furioso me dijo despectivamente: - Mírate tu salvaje, además de cómo tan mal vistes, no vale la pena ni tratarte…

El tiempo pasó de aquel aciago acontecimiento, dichosamente ya en los plácidos momentos de visita a mi noviecita en su casa, yo mientras conversaba hojeaba el diario Panorama, y muy afortunadamente encontré un aviso clasificado solicitando un Asistente de Despacho de Abogados.

Visto y hecho, llamé por teléfono y acordé día y hora para mi respectiva entrevista laboral, presente el día y a la hora señalada en el Edificio “San Luis” en la avenida 5 de Julio de Maracaibo, ante las oficinas del Despacho Jurídico Financiero del abogado Ítalo Velázquez Flores, al presentarme con la secretaria, fue sorpresa la mía, muy sentado en la recepción se encontraba esperando el susodicho compañero de clases y abusador que se había apoderado del Código Civil de mi noviecita.

Muy ecuánime, le dije buenos días hola cómo estás a lo que entre dientes me respondió bien gracias, así es la vida pensé, nunca dejas más que asombrarte por los acontecimientos existenciales del día a día, en su carrera del tiempo y el espacio.

El por supuesto él paso primero, le correspondía, había llegado antes que mi persona y eso es lo usual y debido, al buen rato salió sonreído del despacho del Dr. Velázquez, se despidió de la secretaria y me echo una mirada antes de salir de la oficina y perderse por el pasillo de circulación del edificio.   

Al momento, la secretaria me pidió entrar al despacho para la entrevista, después de presentar mis cartas de recomendación y experiencia, el Dr. Velázquez me hizo una prueba mecanográfica, dictándome un escrito de una diligencia judicial, acto seguido conversamos profusamente en materia de conceptos básicos del Derecho y temas de actualidad noticiosa, cerró la entrevista y me dijo mi secretaria te llamará si eres seleccionado.

Al final de aquella semana, la secretaria del Dr. Velázquez llamó a mi casa afirmándole a mi madre que había resultado seleccionado para el empleo de Asistente Jurídico, indicando que debía presentarme el siguiente lunes a las 8 de la mañana en la oficina.

JLReyesMontiel.     


miércoles, 13 de mayo de 2026

Un recuento en año nuevo.



Los envases encerados de leche de la desaparecida marca Ella por los años de 1970, en tiempos de navidad y año nuevo, venían rotulados con un diseño gráfico alusivo a la Navidad y Año Nuevo, deseándole a los consumidores una feliz navidad y un venturoso y prospero año nuevo impresos con un arbolito rodeado con guirnaldas y bambalinas.

A mí que me encantaba recortar con las tijeras de costura de mamá, se me ocurrió adornar las entradas de las puertas de mi casa con los recortes de los diseños de los pasteriuzados, armonizando mi entorno con el tiempo mas hermoso de nuestra infancia, lleno de ilusiones y fantasías propias de cualquier chiquillo en cualquier parte del orbe terrenal.

Por eso con los primeros aires de este nuevo año 2017, sentado en mi patio trasero de la casa, me remonté tiempo atrás cuando desde mi banqueta adosada al tronco y bajo la sombra a pleno Sol del árbol de Ratón de la añeja casa de mi infancia, en el fondo de su patio, donde la brisa del norte pegaba mejor y la vista del infinito y despejado cielo azul me permitía escudriñar mis deseos y anhelos, entonces me iba en mis pensamientos caminando lejos en el horizonte, mas allá de las copas de la arboleda que bordeaba el viejo patio, a ese mundo de alegorías fantásticas del mañana, pleno de aquel presente triste e impoluto, pero efímeramente hermoso, cargando con el pasado inmediato de mis congojas del fatídico año de 1967.

Un fragmento del poema de Don Pedro Calderón de La Barca “La Vida es un Sueño” dice así: Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía. ¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?; y cuando el rostro volvió halló la respuesta, viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó. Quejoso de mi fortuna yo en este mundo vivía, y cuando entre mí decía: ¿habrá otra persona alguna de suerte más importuna? Piadoso me has respondido. Pues, volviendo a mi sentido, hallo que las penas mías, para hacerlas tú alegrías, las hubieras recogido.

Don Calderón de La Barca en su poema nos muestra la realidad de la existencia y nos ilustra como la vida es un sueño, un sueño vivido con cada palpito de tu corazón, donde la incertidumbre de la vida, tautalogicamente hablando, vivir estando con el corazón lleno de esperanza y de fe, con las lagrimas y con la alegría del ser uno con Dios por sustento, en este espacio presente, donde el pasado y el futuro son las inconmensurables e incontrolables aguas de un río y nosotros los bañistas de su cauce, frágiles ante el embate de las inclemencias del paso del tiempo, sea tormentoso, placido y sereno.

Sentado en la banca del patio de casa, frente a la pecera y mirando los peces mientras comen el alimento que les acabo de servir, en esta tarde y en este ocaso con el Sol crepuscular de los venados, la fresca brisa de año nuevo en nuestra ciudad, trae a mi memoria esos espacios que jamás olvidaré, que atesoro con la dignidad de un anacoreta, porque pretendiendo ser autentico no hice mas de lo que debí haber hecho, porque a despecho de los inmorales, el mundo sigue siendo del hombre justo y horado como decía el Dr. José María Vargas, y asumiendo dignamente y por modestia una vida que se convirtió en sumisa dedicación a mi esposa e hijos, en lugar de hacerme el huracán de aquel torbellino de pasiones e ideas y sueños de niño y que perfilé en mis ardientes y mozos años de liceo y universidad con azarosos pensamientos de combate y revolución; ya el tiempo pasó, nuestro tiempo pasó, nuestra generación quedó fletada en el trajinar de la historia, a la orilla del camino y en su afán solo nos quedó los sinsabores de la amargura de una Fresa en nuestros labios, las ideas sembradas en las aulas de clase, en el sueño fortuito de uno noche de verano, aquel verano de nuestra ingenua conciencia de juventud, en el tumultuoso, sinuoso, denso y frívolo presente, dejando atrás el camino previsto y la idea enamorada de un Mundo mejor.

A todos los que una vez soñamos un noble ideal.

JLReyesM

El señor Abilio.

Mi suegro Geramel le echaba bromas
al señor Abilio porque tenía
un gran parecido con el actor Anthony Quinn
Algo mas acá de Cabeza de Toro, en la carretera hacía la antigua sede de la Universidad Rafael Urdaneta, estaba la posesión del señor Abilio, una casa rural rodeada por sus inmensos Mangos y Nísperos, destacándose el hermoso lugar desde la carretera, entre otros árboles de Limón, Cocos, Guayabas, Ratón, Robles y Bucares.

Un buen día mi suegro que era un entusiasta de los caballos, se compró una Yegua y le pidió al señor Abilio se la guardará en su predio, unos días después me llevó hasta la estancia del señor Abilio para mostrarme su Potra, esa vez aprovechamos la ocasión para compartir una amena conversación y tomarnos unas cervezas, mientras contemplábamos la yegüita comiendo pasto seco bajo la sombra del Limón situado al fondo de la casita, donde el señor Abilio atendía su negocio de venta de víveres, entre otras mercaderías pues hasta repuestos de bicicletas dispensaba a su numerosa clientela, gente del lugar y de sus vecinos, que no tenían otro sitio más cercano donde comprar, cubriendo el Abasto del señor Abilio sus necesidades a precios razonables.

A mi que siempre me invitó la apacible vida campestre, admiraba al señor Abilio, buen amigo asceta en ese apartado lugar rodeado de sus cosas y de aquella verde arboleda que le serbia de marco existencial, atendiendo su modesto pero bien surtido comercio, amigo silencioso, modesto, siempre ecuánime en el trato y serio, siempre escuchaba, te trataba de amigo, amigo José Luis te llamaba, el amigo Geramel, el amigo este el amigo el otro, en fin hombre cordial de sonrisa reposada sin escándalos.

Bajo la fresca sombra del inmenso Limonero, compartimos unas cuantas cervezas, escuchando los cuentos de camino del suegro Geramel y el señor Abilio lo escuchaba interviniendo apenas para afirmar uno que otro comentario, total entre chistes y anécdotas de la vida de mi suegro como buen vendedor de partes automotoras, transcurrió la tarde en sana conversación, degustando los fermentos del lúpulo y la cebada, elixir mágico que alegra las horas.

Hecha la amistad con el señor Abilio, uno que otro los fin de semana en Domingo solía visitar con mi familia al señor Abilio, hacía sancochos, parrillas, bajo un árbol de Mango hacia el lado este de su posesión, donde llegaba directa la brisa norte desde la cercana costa playera del Lago, mamá también nos acompañaba y hasta llegué a trasladar a Tío Dimas y Tía Espíritu para pasarnos un Domingo familiar compartiendo las frías cervezas dispensadas por el señor Abilio desde su negocio, yo le hacía el pedido y el nos traía la cava repleta de heladas espumosas, mientras yo montaba la leña y aviva la candela para el sancocho de costilla de res que luego extendía en una parrilla para asarla, gozando el ambiente y la tranquilidad del lugar.

Por el año 1995, me encontré en una etapa de esas que uno llama de pelazón, sin mayores comentarios por hechos y circunstancias de todos conocidos para ese entonces, el asunto fue que me dejé llegar hasta el negocio del señor Abilio para tratar de resolver el mercado del mes, planteándole mi problema no me dejó terminar –¿que te vais a llevar?- colocándome a mis pies una caja grande de cartón, en ella coloqué pasta, arroz, harina de maíz y de trigo,  margarina, salsa de tomate, salsa inglesa, 4 pollos, un cartón de huevos, leche en polvo, café, azúcar, avena, cereal de maíz, caraotas, frijolillos y alverjas, me regresé a casa con el fiao contento y resuelto.

Ya al mes siguiente Gracias a Dios, comencé a laborar en la administración pública tributaria hasta el Sol de hoy, y con mi primer sueldo lo primero que hice fue ir a cancelarle el crédito al señor Abilio, aún así extrañado el muy buen amigo por el pronto pago le di la buena noticia de mi nuevo empleo, aceptándome el pago, esas son las aptitudes que uno agradece y nunca olvida de quienes desinteresadamente te dieron una mano cuando más lo necesitaste, y dar las gracias a Dios por indicarnos el camino hacía esas buenas personas que iluminan con su presencia y amistad.


Por muchos años seguí frecuentando al señor Abilio, hasta que un día, sus hijas encontraron al señor Abilio dormido eternamente, se marchó con el mismo sigilo que lo caracterizó en su soledad, rodeado de sus pertenencias y mercaderías producto de su trabajo y esfuerzo, la casita se quedó sin su único habitante, dejando su ausencia el buen recuerdo póstumo de un gran amigo entre sus vecinos y numerosa clientela.     

JLReyesM. 

El Reservorio de Agua Dulce Más Grande de América del Sur (Parte I).

Para ampliar dale click a la imagen,
la propuesta del Ing. Villafañe partía desde Los Haticos
hasta la Isla de Providencia y de allí a Punta de Leiva
para hacer enlace terrestre con Falcón y Lara.
Por el año 1990, tuve la oportunidad de trabajar como Abogado en libre ejercicio con el Ing. Pablo Villafañe Angarita en sus empresas del Consorcio Inversionista Santa Cruz, C.A. me estrenaba recién graduado y fui afortunado al ser contratado por una persona notable por su ingenio y sobre todo por su querencia hacia nuestra Región Zuliana, por ser el Ing. Villafañe nacido en Rubio, Estado Táchira, un buen Andino y de distinguida familia, quién contaba en su parentela al presidente de Venezuela Gral. Isaías Medina Angarita.

Don Pablo como le decía, era muy conversador y buen gourmet, y desde el instante mismo de nuestro encuentro una chispa de espontánea empatía nació entre nosotros, mas allá de la  relación profesional que nos vinculó por 5 años, hasta que inicie mi carrera en la Administración Pública Tributaria, fue una amistad franca y en consecuencia, el motivo de este relato, como un compromiso de seguir su huella indeleble de sus palabras, consejos y ejemplo de trabajo.

Tres obras escritas nos dejó el Ing. Villafañe a saber, “Apuntes del Estado Táchira”, “Deje de Ser Pobre” y su obra maestra “Dique Endulzador del Lago de Maracaibo”; obra ésta donde participó como Arquitecto contratada mi prima Fátima Salas Villalobos.

Don Pablo poseía una basta experiencia en obras civiles, como Ingeniero Civil, además de sus títulos profesionales en Ingeniería Geodesta e Ingeniería Petrolera, siendo estudiante de la Universidad del Zulia en la facultad de ingeniería en la escuela de Petróleo, al mismo tiempo era profesor de las cátedras de Civil y Geología.

Estuvo profesionalmente vinculado al gabinete ministerial del Gral. Marcos Pérez Jiménez, trabajando en variadas obras de infraestructura urbana de su gobierno, y sobre todo en los proyectos originales de nuestro Puente Sobre El lago de Maracaibo, del cual me contaba que estaba propuesto además del paso automotor, pasos peatonales y vías férreas; con la genial idea de cuatro grandes torres centrales destinadas a levantar edificaciones destinadas para centros comerciales, hoteles y restaurantes, parques y jardines, aprovechando las bellezas naturales del entorno de nuestro lago marabino.

Esa  relación política me decía Don Pablo, le causo cierto distanciamiento o recelo de parte de gobiernos posteriores de Venezuela, sin embargo, mediante sus empresas  privadas edificó obras importantes para nuestra ciudad de Maracaibo, tal como la moderna sede del edificio de la actual Alcaldía de Maracaibo.

De su labor en el desbaratado proyecto original del Puente Sobre el Lago de Maracaibo, le quedó la inquieta iniciativa de no solo unir ambas costas de nuestro lago maracaibero, sino una mas altruista y necesaria, descontaminar las aguas otrora dulces del estuario, puesto que ya para esos años noventas se hacia improrrogable una vía alterna al actual Puente Rafael Urdaneta.

El Ing. Villafañe, bohemio e incansable viajero, se había recorrido países tan distantes tanto en América como en Europa y Asia, -imagínense cuantas buenas tertulias mantuvimos hablándome de sus aventuras-; de sus viajes por Los Países Bajos (Holanda) ideó el visionario “Dique Endulzador del Lago de Maracaibo” teniendo a la  vista el sistema de diques, drenajes y canales de navegación que permiten a Holanda su existencia, pensó en nuestro lago y en sus necesidades perentorias para salvar sus aguas de la constante salinización que penetra por su estrecha garganta desde las aguas del Golfo de Venezuela que entran al estuario desde el Mar Caribe.

Ideó el Ing. Pablo Villafañe Angarita un sistema de diques, drenajes y canales de navegación doble para entrada y salida de las embarcaciones que cruzan nuestro lago, uno para las pequeñas y otro de mayores dimensiones para los grandes buques; los sistemas de diques holandeses tienen la ventaja de construirse con base solida de terraplenes de arena extraída mediante el dragado del mismo fondo lacustre, sedimentada y compactada con rocas para fortalecer sus cimientos; y sobre el dique una vez afianzado se levantaría la vía asfaltada para el paso automotor con sus respectivos puentes levadizos sobre los canales de navegación.

Otra ventaja es el aporte turístico a la región, pues enlazaría la Isla de Providencia con ambas costas del lago, isla actualmente abandonada y dejada al olvido, recuperando esos espacios de una belleza tropical única, aunado a las singulares vistas nocturnas que desde esa isla denotan las costas occidental y oriental del lago marabino y donde además podrían construirse desarrollos hoteleros importantes por inversionistas nacionales e internacionales.

Y dicha obra no le costaría una locha al fisco nacional, a decir del Ing. Villafañe, pues  el personalmente hizo los contactos necesarios con empresas holandesas expertas en la construcción y mantenimiento de este tipo de obras, con las cuales el Estado Venezolano podría otorgar concesiones, mediante contratos a termino, tanto para su construcción como para su mantenimiento, hasta tanto mediante el cobro de peaje a los usuarios del Dique se cubra el costo de su financiamiento.

Y por si fuera poco, dicho Dique tiene la virtud, según estimaciones y cálculos matemáticos realizados por el Ing. Villafañe, con vista a la cantidad de agua dulce proveniente y número de los ríos y demás afluentes que le son tributarios al estuario lacustre, que en un período de 50 años, al frenar mediante el sistema de exclusas y dique el acceso de agua salobre proveniente del norte y desde el Mar Caribe por el Golfo de Venezuela, se lograría la tan deseada desalinización, recuperación y descontaminación del Lago de Maracaibo, mejorando su ecosistema y en consecuencia la proliferación de las especies lacustres propias para la alimentación del pueblo tales como la corvina, lisa, palometa, bagre, cazón, raya, cangrejo, camarón entre otras, así como toninas y delfines blancos autóctonos; convirtiéndose para las futuras generaciones de Zulianos en el reservorio de agua dulce mas grande de América del Sur.


JLReyesMontiel.

El Dique Endulzador del Lago de Maracaibo (Parte II).

Para ampliar dale click sobre la imagen.
Continuando mi relato anterior, sobre el reservorio de agua dulce más grande de América del Sur, y echado el cuento del origen de tan importante obra, narraré otros detalles de este magno proyecto, el Dique Endulzador del Lago de Maracaibo, de acuerdo a lo ideado por el Ing Pablo Villafañe Angarita, debía partir desde la punta costera del extremo occidental situada en la avenida Los Haticos de Maracaibo, mas precisamente por el sector La Arreaga, desde allí en línea recta hasta la parte sur de la Isla de Providencia, y de ésta hasta la costa oriental en el sector  denominado Punta de Leiva (municipio Miranda), para una mejor visualización del proyecto véase su representación gráfica al margen.

Por supuesto la obra implicaría un replanteamiento y remodelación de la avenida Los Haticos desde donde partiría el Dique, así como toda la infraestructura del paso terrestre a través de la Isla de Providencia hasta su salida hacia Punta de Leiva, y también la construcción de la vía terrestre desde Punta de Leiva hasta su enlace con la vías Falcón-Zulia y la Lara-Zulia, distribuyendo equitativamente la carga vehicular del Municipio Maracaibo respecto del Municipio San Francisco, facilitando el transporte público, de mercancías y particulares hacia el resto del país, consolidando y uniendo esta basta región del occidente venezolano.

El proyecto editado e impreso y la maqueta del Dique Endulzador del Lago de Maracaibo, fue presentado en esa oportunidad por el Ing. Villafañe al Gobernador del Estado Zulia Dr. Oswaldo Álvarez Paz, también se realizó su presentación documental con una exposición oral del Ing. Villafañe y debate ante personalidades locales y profesionales interesados en la obra, tanto en el Club Comercio de Maracaibo como en el Colegio de Ingenieros del Estado Zulia.

Igualmente, nos trasladamos el Ing. Pablo Villafañe y mi persona, hasta las oficinas del Instituto Niños Cantores del Zulia, donde nos recibió en audiencia Monseñor Gustavo Ocando Yamarte, en virtud que para ese entonces estaba en pleno apogeo el proyecto “La Isla de Los Niños” obra  idealizada por Monseñor Ocando Yamarte proyecto éste que resultaría como anillo al dedo para la propuesta del Dique Endulzador, pues evidentemente facilitaría la comunicación vía terrestre del público y turistas, así como la sustentabilidad para la mal lograda “Isla de Los Niños” proyectada sobre lo que anteriormente fue Isla de Providencia.

De aquella conversación de la cual fui testigo, al parecer a Monseñor Ocando Yamarte, y con toda consideración y respeto, no le gustó mucho la idea, pues entre líneas le comentó a Don Pablo que se convertiría su “Isla de Los Niños” en una Península de Probeta, haciendo clara alusión a una canción de Alí Primera referida a la Isla de Margarita cuando pretendían construir un largo puente desde Paría hasta Nueva Esparta.

El asunto se complicó, y hasta se polemizó en relación con los proyectistas del denominado “Paso Litoral del Lago” también en pleno apogeo para esos días, pero éste, al contrario de la “Isla de Los Niños” que era iniciativa solo del Padre Ocando, sí contaba con todo el apoyo de las autoridades, especialistas y gremios de la región, y hasta del nivel central; roncaron los motores, el Ing. Villafañe hizo sus declaraciones ante la prensa escrita argumentando los inconvenientes e incidencias negativas del Paso Litoral del Lago, el asunto quedó en tablas para ambas partes, engavetándose ambas propuestas.

Más recientemente, se relanzó el famoso Puente Nigale, pero la crisis financiera del país dejó solo una piedra fundacional y la planimetría sobre el terreno de dicha obra, ésta como el paso litoral del lago uniría las costas nortes del Estado Zulia, aprovechando el sistema de islas que demarcan la Barra de Maracaibo.  

En mi opinión, la necesidad de una vía alterna al Puente Rafael Urdaneta, me parece objetivamente viable hacer una armonización de ambos proyectos, el Dique Endulzador del Lago de Maracaibo redimensionado a la zona norte litoral del golfo de Venezuela, pues resulta preferible financieramente y más viable para construirse en lugar de un Puente y Túneles Subterráneos, muchos más complicados y costosos, una reformulación técnica de la obra del Dique y su ubicación definitiva, con sus sistemas de exclusas, drenajes y canales de navegación debidamente estudiada, analizada y concluyente por los expertos en la materia debe abordarse y concretarse.

Para ampliar imagen y ver detalles pulsa click.
Es necesario destacar que ecológicamente, según los entendidos, desde épocas inmemoriales y antes del dragado de la Barra de Maracaibo para permitir el acceso y transito de buques de profundo calado, era poca la incidencia de los niveles de salinidad hacia la parte dulce del estuario lacustre, por las  aguas provenientes del Golfo de Venezuela; igualmente es conveniente estudiar la incidencia ecológica del Dique sobre la Ciénaga Los Olivitos y la vía terrestre que proseguiría hacia el Estado Falcón.

Este es un punto de vista ecléctico, que resulta del análisis de las propuestas esgrimidas, por demás de una importancia estratégica, económica y turística para la región y el país; argumentos hartos conocidos exigen asumir esta magna obra, con todas las implicaciones antes expuestas, cuya conclusión me he permitido exponer finalmente, como un razonamiento providencial y un tributo, al pensamiento y acción de quién en vida fuera mentor del Dique Endulzador del Lago de Maracaibo el Ing. Pablo Villafañe Angarita.

JLReyesMontiel.  


  

La última propiedad de Papá Luis.

José Luis Montiel Villalobos
El abuelo papá Luis era una leyenda, una historia familiar, había fallecido del corazón decía mamá, por el año 1947, mamá Carmela le sobrevivo unos cuantos años, ella murió de 103 años, y aquellos terrenos eran parte del legado agrícola forjado por aquel ancestro parte mito y parte realidad, materializado en todos aquellos sitios que niño conocí ya abandonados en su antaña actividad campesina y productiva, ya no había ganadería, ni sus entrañas aradas para la siembra, solo pajizales, algunos árboles frutales y jagüeyes tristes poblados de sapos e insectos.

Esa fue nuestra gran tragedia, en el ciclo existencial y el paso de los años, los viejos de antes dejaban la vida en la tierra y entre los dedos de sus manos agrestes por el arado, entre  Sol y Sol, Lunas de veranos e inviernos, con cada año se iba un pedazo de trabajo y empeño, con cada instante una forma de vida necesaria y vital, que las nuevas generaciones no supieron ni aceptaron asumir, nunca valoraron el valor familiar de su voluntad y de su afán, dejando tras de sí mismos su vida por la ciudad con sus candilejas, seducidos por una supuesta comodidad que el campo supuestamente les negaba, cuando todo el sustento real y cotidiano provenía era de aquellas solaces y ancestrales tierras de nuestros abuelos.

Cuando vendí el último terreno situado en toda la avenida Milagro Norte, en el sector Santa Rosa de Tierra, donde se levantaba el Hatillo “Villa Carmen” al margen derecho de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen;  mi  suegro Geramel cuando recibió  de  mis manos su cheque de la cuota parte que por línea materna le correspondía, me manifestó orgulloso, sentirse sobrecogido por el abuelo papá Luis y comprometido con aquel legado que después de tantos años percibía de su difunto viejo abuelo a quién el si conoció en toda su fuerte personalidad.

JLReyesMontiel.