sábado, 24 de febrero de 2018

El Edecán O´Leary

Daniel Florencio O´Leary

En la narración anterior reseñamos la misión de López Méndez en Inglaterra, con el objetivo de ganarse la opinión pública a favor de la causa de la independencia Venezolana, mediante su actividad diplomática y gestión en la consecución de reclutas y mercenarios europeos, así como de pertrechos y logística militar en apoyo al Ejercito Libertador; consecuencia de esa misión fue el arribo a nuestras tierras de una diversidad de tropas de soldados irlandeses, ingleses, escoceses y hasta alemanes, quienes unos bisoños voluntarios y otros experimentados guerreros de las batallas Napoleónicas apoyaron eficazmente y aportaron su esfuerzo y profesionalismo castrense a la causa libertadora de Venezuela. 

Uno de esos nobles personajes fue el joven irlandés Daniel Florencio O´Leary, quién se embarcó como voluntario el 7 de noviembre de 1817 a estas tierras de América, en Portsmouth Inglaterra a bordo de la corbeta "Prince" junto a 67 compatriotas suyos, O´Leary con apenas 16 años de edad, se incorporó al Ejercito Libertador de Venezuela con el grado de alférez adscrito a los “Húsares Rojos” bajo el mando del coronel Henry Wilson. 

Acantonado en Angostura para 1818 en el cuerpo militar a las ordenes del Gral. Carlos Soublette, es trasladado a San Fernando de Apure con el grado de teniente, ante la insubordinación del coronel Wilson y José Antonio Páez, decide apartarse bajo su mando y en diciembre de ese mismo año, entra en el Estado Mayor de la división del Gral. Anzoátegui como adjunto; O'Leary ascendido a capitán participa en las campañas de Apure y Nueva Granada, quedando encargado del Estado Mayor de la división después de la batalla de Boyacá, a la muerte de José Antonio Anzoátegui comienzan sus servicios a las ordenes de Simón Bolívar.

En 1820 el Libertador Simón Bolívar lo designa su edecán y lo acompaña durante las negociaciones del armisticio y regularización de la guerra acordadas con el Gral. español Pablo Morillo; cabe destacar que la palabra edecán proviene del francés -aide de camp- esto es ayudante, auxiliar, acompañante de campo. Lucha en la Batalla de Carabobo el 24 de Junio 1821 y es ascendido a Capitán. 

En 1822 acompañó al general Antonio José de Sucre en la campaña libertadora de Quito y combate en la batalla de Bomboná el 7 de abril, y en Pichincha el 24 de mayo, no luchó en Junín y Ayacucho porque Bolívar lo comisiona para una labor diplomática en Chile. Concluidas las campañas de la Independencia en el año de 1825, es testigo de excepción de los proyectos e incidencias durante la integración Colombiana que Simón Bolívar adelantaba en el continente americano.

En 1828, se casa en Bogotá con Soledad Soublette hermana del Gral. Carlos Soublette, teniendo con aquella 9 hijos: Simón Bolívar, Soledad, Bolivia Teresa, Carlos, Ana, Carolina, Arturo, Daniel y Oscar

En 1829 un 27 de febrero, combatió al lado de Sucre en la batalla de Tarqui, portete situado aledaño a Cuenca actual Ecuador, comandando tropas de Colombia bajo las ordenes del Mariscal Sucre, para combatir los intentos separatistas de las tropas peruanas bajo las ordenes de José de La Mar, siendo derrotada la cesión fue ascendido a general de brigada.

A la muerte del Libertador Simón Bolívar en 1830, Daniel Florencio O'Leary en la isla de Jamaica se dedica a recopilar, ordenar y formalizar el archivo documental como edecán que fue de Bolívar, bajo el título “Memorias del Gral. O´Leary”; posteriormente desempeña durante esos años de post guerra, diversas misiones diplomáticas en representación de Venezuela en los escenarios europeos, entre ellas la que culminó con el reconocimiento de la Independencia de Venezuela, como fue designado secretario encargado plenipotenciario en el año de 1834, dichas funciones las cumplió a cabalidad en España, Francia, Estados Pontificios e Inglaterra.

Esta destacada hoja de servicio de O´Leary le hace merecedor del reconocimiento histórico en la vida republicana Venezolana, de quién muere en Bogotá un 24 de febrero de 1854, siendo natural de Cork, provincia de Munster en Irlanda, ciudad rebelde y símbolo de la resistencia contra la conquista inglesa, nació un 10 de Diciembre de 1801; O´Leary en irlandés significa -del mar- desde niño vivió los enfrentamientos entre católicos y protestantes, su Irlanda natal era católica e Inglaterra la nación invasora protestante desde tiempos del Rey Enrique VIII.

Cuando el Libertador Simón Bolívar, ya no ostentaba el poder en Santa Fe de Bogotá proscrito y arruinado, O'Leary decide seguirlo en su viaje hacia el Mar Caribe; O'Leary, mientras pernocta en Barranquilla, se entera de la enfermedad del Libertador, marcha a Santa Marta, pero llega tarde el 18 de diciembre un día después de la muerte de Simón Bolívar. O'Leary, por honor y gratitud hace presencia en los actos velatorios del hombre a quien por tantos años había admirado.

En 1841, regresa a Venezuela, con el carácter de cónsul británico en Caracas y después en Puerto Cabello, luego en 1843, es enviado a Bogotá, luego regresa a Europa por quebrantos de su salud, y vuelve a retornar a Bogotá en 1853, donde muere a consecuencia de una apoplejía. O´Leary escribió sus memorias en idioma ingles, encomendando por testamento a sus hijos Carlos y Simón Bolívar O´Leary sus escritos, éste último tradujo las memorias de su padre al castellano, donando la obra de su padre a Venezuela y el gobierno del Gral. Antonio Guzman Blanco decreta la publicación de las "Memorias del Gral. Daniel Florencio O´Leary" un 7 de Diciembre de 1879. Sus restos mortales yacen en el Panteón Nacional de Venezuela en la ciudad de Caracas.


JLReyesMontiel.

sábado, 17 de febrero de 2018

La misión de López Méndez.


"En tanto  que nuestros  compatriotas 
no  adquieran  los talentos y  virtudes  políticas  
que  distinguen   a  nuestros  hermanos  del norte,  
los sistemas  enteramente populares, 
lejos  de sernos favorables, temo mucho  
que vengan  a  ser  nuestra  ruina... 
Estamos   dominados  de  los vicios   
que  se contraen bajo   la dirección   de  una   
nación   como  la  española,  que  sólo   
ha sobresalido  en  fiereza,  ambición,  
venganza   y  envidia... "  Carta de  Jamaica  
6 de  septiembre  de  1815
En el año de 1810 Simón Bolívar como miembro de la Sociedad Patriótica, el filosofo y educador Andrés Bello y el abogado Luis López Méndez, fueron designados por la Junta Suprema de Gobierno de Caracas para integrar una misión diplomática ante el Reino Unido (Gran Bretaña) para ganar el favor de los ingleses en el proceso de independencia venezolano, negociar la intervención de los británicos ante los españoles en favor de la independencia de Venezuela y facilitar el apoyo de la Corona Británica, el grupo de venezolanos  salió el 4 de junio de ese año desde el puerto de La Guaira a bordo de la corbeta "Wellington" cedida por el gobierno inglés, y llegó al puerto inglés de Portsmouth el 29 de junio de ese mismo año.

Dicha ocasión fue aprovechada por el entonces joven Simón Bolívar para contactar en Londres a su compatriota Francisco de Miranda, formando aquellos ilustres venezolanos un equipo de trabajo para persuadir a los ingleses sobre las ventajas y beneficios que obtendrían sobre el comercio continental si Venezuela se convirtiera en una nación libre.

En una entrevista concedida el 16 de julio de 1810 en Londres por el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, el marqués Richard Wellesley con los venezolanos, éstos explicaron las intenciones y propuestas políticas del nuevo gobierno a constituirse en Venezuela.

En la prensa londinense se articulaba sobre la presencia de los embajadores de América del Sur, resaltando en los medios europeos la posibilidad de nuevos territorios independientes de la Monarquía Española en la enorme tierra continental americana; pero el gobierno británico se mostró cauteloso por cuanto para ese mismo momento Napoleón Bonaparte imponía a su hermano José Bonaparte como Rey de los españoles e interesaba a la corona británica su alianza estratégica con la monarquía española para combatir al enemigo común y librar España de los franceses, sin embargo los Venezolanos recibieron la atención y fueron los ingleses receptivos con miras a futuras acciones en provecho de la independencia de los suramericanos.

Bolívar retornó a Venezuela, pero Bello se radicó al igual que López Méndez en la ciudad de Londres, López Méndez como representante permanente de nuestro país en Londres con la finalidad de continuar su gestión a favor de la opinión pública europea en provecho de la libertad del sur de América, procurando todo tipo de apoyo además del suministro de insumos y material de guerra para la independencia de Venezuela y la nueva Granada.

López Méndez fue el responsable de despertar el entusiasmo, buscar voluntarios y contratar a mercenarios europeos, su actividad fue tan trascendente, que Bolívar lo llamó: “el verdadero libertador de Colombia” funciones que desempeñó con grandes dificultades pues el incipiente Estado Venezolano no le daba apoyo económico ni información necesaria para llevar a efecto esa misión, por otra parte el gobierno británico no lo terminaba de reconocer como embajador por su conveniente alianza con España contra Napoleón Bonaparte; López Méndez hasta sufrió pena de prisión por las deudas contraídas.

Algunos autores comentan que Simón Bolívar fue designado por la Junta Suprema para acompañar  a López Méndez y Bello por cuanto ofreció sufragar los costos del viaje de dicha misión diplomática, lo que es factible por ser mantuano de origen, sin embargo el empeño del joven Bolívar estaba también centrado por encontrarse con la figura legendaria de Francisco de Miranda y sumarlo a la causa Americana. 

Toda aquella gestión diplomática vería sus frutos cuando ingleses, escoceses, irlandeses e inclusive alemanas formarán parte del Ejército Libertador que al lado de Simón Bolívar cumplieran la independencia no solo de Venezuela, sino de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia; desde el año de 1817 desde Londres se enviaron pertrechos militares para socorrer a los ejércitos patriotas, mientras la actividad diplomática de la Corona de Inglaterra expandían su apoyo por las cortes de Europa en favor de la independencia de las tierras suramericanas y además alrededor de 6 mil soldados veteranos de las guerras napoleónicas se sumaron a las tropas comandadas por el Libertador Simón Bolívar, quienes durante todos esos años combatieron hombro a hombro al lado de los criollos y que luego algunos se establecieron en suelo continental; entre ellos es necesario destacar la presencia de 2.100 soldados irlandeses que llegan a Venezuela como miembros del regimiento irlandés, dentro de los cuales se encuentra el Edecán de El Libertador Daniel Florencio O’Leary quién fuera compilador de sus cartas y memorias publicadas por él a la muerte de El Libertador.

JLReyesM.





sábado, 10 de febrero de 2018

Mis zapatos ortopédicos.

Por el año 1965 padecía de intensos dolores en los pies y como era gordito causaban cierta dificulta al caminar, la razón mis pies carecían de su arco respectivo; mamá y papá decidieron llevarme al legendario Hogar Clínica San Rafael cuya especialidad es traumatología y ortopedia, papá nos dejaba bien temprano en la mañana y salíamos mamá y yo al mediodía de regreso a nuestra casa de la calle Venezuela en los carros de Bella Vista; recuerdo claramente la gran cantidad de pacientes que eran atendidos en ese centro de salud de los Hermanos de San Juan de Dios, llamaba mi atención su hábito de color blanco con una capucha detrás de su cuello y un grueso cinturón de cuero del cual se desprendía un extremo hacia abajo hasta un poco por debajo de sus rodillas terciado de su lado derecho, mientras caminaban con su paso el cinturón se balanceaba entre sus piernas marcando sus pasos, mientras la sotana se ondeaba al viento.

En el patio lateral se congregaban los infantes pacientes y sus mamas, sentados sobre unas bancas de granito numeradas sobre la piedra, el que iba llegando se iba sentando cuidando su puesto numerado en el orden de llegada al ser llamado por el altavoz para ser atendidos por los galenos.

Una vez realizados las radiografías y estudios clínicos, el medico ordenaba al taller de ortopedia de la clínica la elaboración del calzado adecuado para corregir los pies planos, dicho taller era atendido por uno de los hermanos de la congregación muy atento y cariñoso, con su mentón cubierto por una espesa barba negra y con su enrevesado dialecto castizo, nos echaba bromas y personalmente tomaba con sus manos las medidas de mis pies con una cinta de medir y sobre una hoja en blanco circunscribía con un lápiz sobre el papel la planta de cada pie.

En la sala de citas llamó  mi atención una enorme pecera, cuyos peces de colores cautivaban la mirada y atención de los muchachos, dejando a un lado la inquietud característica de la infancia, mientras sus mamás entre ellas la mía, tomaba cita para el control médico y seguimiento de mis pies planos.

En esos tiempos había recluta militar y la gente me decía -tenéis los pies planos te salvaste de la recluta, dale gracias a Dios muchacho- recuerdo que los jóvenes al llegar a la edad militar de sus 18 años se abstenían de salir durante las batidas de reclutamiento realizados por las entonces denominadas Fuerzas Armadas Policiales (FAP) recuerdo vestían de uniforme azul correaje blanco, cascos blancos y eran llamados los medias blancas porque sobre sus calzados ostentaban una polainas de cuero de color blanco, el caso era que rolo en mano esperaban a los incautos a las salidas de los cines que por esos tiempos eran muy concurridos por ser una de las distracciones del momento en compañía de amigos y muchachas.

A la salida del Hogar Clínica San Rafael mama solía visitar a mi tía Trina en su casa aledaña a dicho centro de salud, era ya una costumbre hacerlo, a mí me gustaba mucho visitarla pues tenía una manera tan suave de conversación y refranes a montón igual que su esposo tío Manuel, así como las primas Ana Aurora de fluida y amena tertulia, las ocurrencias del primo Antonio, mientras la prima Aura sentada en su máquina de coser remendaba o hacia ropa por encargo.

En el año de 1970 mamá me regalo una pieza elaborada en barro tallado y cocido al horno, trátese de la bota que exhibo al margen del presente relato, dicha pieza la conservo como un recuerdo inestimable de aquellos lindos años de sana y pura convivencia y regocijo familiar, como olvidar esos días tan claros, despejados y hermosos, llenos de inocencia y felicidad, muy a pesar de los condicionamientos económicos por la partida inesperada de mi padre Pascual Reyes Albornoz, pero que gozoso viví con la austeridad con la que hoy asumo el paso de los años y las nuevas circunstancias que inconsecuentes nos asechan y perturban nuestro día a día. Bendito sea Dios, bendito su Santo Nombre, Bendito Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre.

JLReyesM.