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| José Gregorio Segovia (QEPD) llevó siempre su amor por Venezuela, se residenció y falleció en los EEUU. |
Conocí al amigo Segovia una mañana de algún día de tantos, durante nuestra
jornada laboral en las oficinas del Seniat donde nos desempeñamos como
profesionales tributarios, a los efectos de su trasladado a otra oficina
administrativa de nuestra gerencia de tributos internos y mi persona lo sustituiría
por ante la División Jurídica Tributaria, por supuesto eso causo cierto
distanciamiento al principio y es normal, algún tiempo después fue
reincorporado a la División Jurídica, ésta vez nos reencontramos muy
cordialmente, del conocimiento que tuvimos ambos durante ese tiempo, confrontamos
conversaciones y compartimos criterios comunes de pensamiento político.
José Gregorio Segovia, así se dio a conocer en nuestra institución cuando
aún se respiraban los aires de reestructuración del sistema de Hacienda Pública
Nacional, modernización necesaria para disciplinar la recaudación fiscal y
despejar nuestra economía nacional de la dependencia de la renta petrolera, lo
demás es historia.
El amigo Segovia, que en paz descanse en la gloria de Dios, era un persona
sumamente pacifica, nunca observé en él alguna evidencia de enojo o
perturbación, quizás se sonrojaba su cara, consecuencia de su hipertensión
arterial, por la impresión de algún amargo momento, que suele pasar en el día a
día de las relaciones intersubjetivas entre empleados o del trato del público, es
probable acontezcan desencuentros, que luego se subsanen, consecuencia del uso
de nuestra inteligencia emocional adquirida en los talleres y cursos
profesionales.
Decía que, del mutuo conocimiento en nuestras conversaciones, surgió una fructífera
amistad más allá del ámbito profesional, llegando al encuentro familiar, su
señora e hijos visitaron mi domicilio y compartimos gratamente junto a los míos, parrillada y bebidas, incluso nos
encontramos también en la paradisiacas playas de la península de Paraguaná.
Segovia, según su propia afirmación, estuvo relacionado políticamente con
el señor Luis Miquelena de quien fue su asistente, el señor Miquelena considerado
el cerebro moderado, democrático y de derecha del chavismo original, se opuso
al giro hacia el modelo cubano de Fidel Castro.
Pero el amigo Segovia, traía desde antes condición política, fue militante
de Acción Democrática desde la tribuna de la JAD-Juventud de Acción
Democrática, formando parte de su
Secretaría Juvenil Seccional del Zulia, probando su activismo político, en las
campañas electorales donde participó el
partido en universidades, para elegir Centros de Estudiantes de las diversas
facultades y de la Federación de Centros Universitarios, así como en liceos y demás
actividades en comunidades, promoviendo la inscripción en el Registro Electoral
Permanente y en las campañas de formación política interna del partido.
Una anécdota de su propia memoria, solía comentar el amigo Segovia y se
enorgullecía cuando recordaba: “Estos hombros cargaron el féretro de Rómulo
Betancourt” haciendo alusión a que durante las exequias fúnebres del ex
presidente venezolano, formó parte de su cortejo de honor llevándolo hasta su
morada final en el cementerio del Este en la ciudad de Caracas, Venezuela.
El amigo Segovia, cuando iba a echar un cuento o comentar algún
acontecimiento decía “Supo” dándole a su conversación aquel tono tradicional de
los viejos maracaiberos de antaño, así cuando recordaba a quien también fuera
su mentor, el abogado y veterano político de AD el señor Gonzalo Barrios, en
muchas ocasiones mientras compartimos en el comedor de la oficina la hora de nuestro
almuerzo, me contaba sus recuerdos de juventud en AD, entre tantos anécdotas, aquel
referido a las jornadas de pega de afiches invitando a votar para el proceso
electoral, terminada la actividad el señor Gonzalo Barrios sentaba a su
alrededor a los jóvenes participantes para descansar, diciendo: “No es trabajo
pero cansa”.
JLReyesMontiel.
