sábado, 4 de abril de 2026

Las Marraquetas.

Cuando llegué a Santiago de Chile, recordé a mi difunta madrecita, quien quizás divisando el futuro de nuestro país, me repetía con frecuencia de su amplio repertorio de refranes populares aquel que dice: “Al pueblo que fueres has lo que vieres”  de tal manera que a mi llegada a ésta tierra del extremo sur de nuestro continente, no hice otra cosa que practicar el valioso consejo de mi difunta madrecita y vaya que me ha ido bien, gracias a Dios.


Y como soy buen comensal, precisamente comencé por degustar entre otros platos típicos chilenos, un sabroso Pan local denominado “Marraqueta” es un curioso bollo alargado dividido en cuatro porciones cuya mitad constituye su “unidad” y unido se le pide como “completo” en las panaderías.

Más de una vez me ha tocado insistir en las tiendas de abarrotes y panaderías, que quiero completas mis Marraquetas, porque si no me dan la mitad es decir una unidad y con una sola quedo picao, vos sabéis.  

La Marraqueta es un pan seco, algo dura su concha como nuestro pan campesino, que en el momento de su amasado se pre divide con un palito antes de hornear de modo que facilita cortarlo con las manos en cuatro porciones para rellenar con lo que está a la mano, en las “Sangucherias” tal cual se escribe en los portales de esos establecimientos acá en Chile, se corta medio a medio formando  una unidad doble y se rellena con un lomito fileteado muy delgadito, tanto así que puede agregársele varios lomitos de carne, también con huevo cocido o frito, así como la tradicional “Paila con Huevo y Jamón” contenido en un pequeño Sartén de Fierro (Hierro) acompañado de su respectiva media Marraqueta.

En todos los rellenos para las Marraquetas, se le coloca como colchón entre el Huevo, Jamón, Longaniza (Chorizo), demás menudencias como Mayo (Mayonesa) y salsa de Tomate,  la infaltable “Palta” una Aguacatico de concha arrugadita de color oscura casi negro a marrón, que parecen unos cojones morenos, muy diferente al verde vegetal y concha lisa de nuestros pulposos Aguacates tropicales.

Consideración aparte, merece mencionar uno de mis rellenos preferidos, siempre y cuando sea con pechuga de pollo desmechada y bien resuelta, me refiero al relleno de “Ave Mayo” que consiste en mezclar abundante Mayonesa con Pechuga desmechada de Pollo hervida con Sal y Pimienta, rellenando la Marraqueta con dicho contenido, al cual, también se puede variar con aderezos sea de Cebollas, Pimentón o Palta, según sea Ave Mayo de Pimentón, Ave Mayo con Cebolla o Ave Mayo con Palta.

Ah para mi gusto personal, una Marraqueta acompañada con bebidas gaseosas, es como un Mapuche festejando Halloween, no señor, una Marraqueta merece respeto, se acompaña con Té, Cafecito o un Café con Leche.

Así que, cuando vengan a Chile, ya saben, degusten sus “Marraquetas” con el relleno de su preferencia y hagan como hice yo sin olvidar mi Panes Bolillos, Franceses, Campesinos, Cachitos y demás exquisiteces de nuestra panadería venezolana, las cuales también consumo, pero ahora no con tanta frecuencia como consumo el pan nacional chileno las Marraquetas, y cada vez que las como recuerdo la voz de mi difunta madre: “Al pueblo que fueres has lo que vieres” también recordando y haciendo gala de aquel aforismo de Simón Bolívar en tierras lejanas: "Mostrémonos circunspectos para valer más" es decir, conservando la ética y el perfil del hombre justo y honrado parafraseando al sabio venezolano José María Vargas.      

Un paréntesis necesario, los buenos somos mayoría, pero la delincuencia como la mala gente, no tiene nacionalidad, entre malhechores, malvados y envidiosos te veas, los hay allá, acá y donde te establezcas, en definición somos una sola humanidad diferenciada por matices étnicos, idioma y costumbres, pero a la final es la misma esencia de malignidad ancestral de los hombres.

Es fácil señalar y condenar, etiquetando la nacionalidad, cuando la realidad es otra, la delincuencia como las malas personas, viene de distintos frentes y está hoy día sembrada en todas las naciones y países del planeta Tierra, que dicho sea y gracias a Dios una gran mayoría es buena gente, los de adentro y los de afuera, nacionales y migrantes, como en tiempos pasado ocurrió en la Venezuela rica y en democracia, hoy tocó nuestras puertas la incidía tiránica y de la peor especie, aquella donde tu vecino es un delator y el hambre un arma de control social, rogamos a Dios jamás suceda en los pueblos que nos han acogido y aprendamos ahora la dura lección de cuidar nuestro país de quienes ahora siembran odio y persiguen a nuestros paisanos horados y trabajadores.

Abogado JL Reyes Montiel.