domingo, 22 de diciembre de 2019

Patria Nueva y Libertad.

Bolívar pasajero del tiempo:
"Para nosotros la patria es la América"

De paseo por el patio de mi casa, me siento en uno de los taburetes alrededor del mesón situado debajo del árbol de Níspero, me levanto y camino los enlosados y siento sobre mis pasos la felicidad de las horas vividas durante nuestras reuniones familiares, frenéticamente paso a otro entorno en dimensiones paralelas en algún extremo de mis espacios mentales donde camino en un delirio al encuentro de mis difuntos familiares aún guarnecidos al abrigo de los muros de aquel hogar enternecido, deambulo por entre las habitaciones solitarias en una figuración incorpórea y esplendente, en mi andar percibo formas aromáticas y etéreas, soy un prisionero de aquel hábitat, una deslumbrante ánima en ese sitio inalienable y bendito, tan nuestro en sus brisas, en sus lluvias, en sus calores, en sus Soles y en sus Lunas, en nuestra casa.

Despierto con el cabeceo en un cruce violento de la carretera, y regreso desde la alucinada somnolencia a la realidad de mi huida, soy un desterrado de las bestias, me quedé dormido por el cansancio del camino en el asiento reclinado del autobús que me sirve de escape en esta nuestra rebelde edad jubilar, superamos gracias a Dios el paso fronterizo entre nuestro país y Colombia, ya lo más difícil lo hemos superado, atrás quedó la afrenta hostil del Gendarme indiviso y vil, desde San Antonio del Táchira cruzamos a pie dos causes de río hasta llegar a la ciudad de Cúcuta y tras una larga fila de emigrantes venezolanos nos sellaron la entrada y concedieron la Tarjeta de Migración.  

Ahorita tramontamos la cordillera Andina mi esposa Mercedes y yo rumbo a Santiago, Chile nos espera con nuestros hijos Carmen y Ezequiel, haciendo suya una patria nueva, no por casualidad y providencialmente la calle donde residen en Santiago así se llama, Patria Nueva, pisamos suelo chileno un 7 de Abril, ellos partieron de Venezuela un año antes, todo listo para nuestro encuentro por la gracia de Dios. 


Somos los desterrados y los hijos de Eva en este valle de lágrimas, en esta noche se diluyen nuestras esperanzas, las bestias se reparten a dentelladas los pedazos de nuestro país, los tiranos, sus esbirros y serviles, pisotean la palabra y obra de nuestros próceres históricos en un festín vergonzoso y perverso, un régimen donde toda protesta se atropella, y si persiste se tortura, y si se rebela se mata con sigilosa cautela criminal y premeditación calculada, nuestra patria está regada por la sangre de nuestros mártires, aquellos sacrificados por los cancerberos del extranjero régimen que da muerte a todo un pueblo en nombre de la soberanía, la independencia y la libertad, somos un boceto de Goya hecho vivencia, somos una herida en el corazón de América.  

Dejamos en el camino una vida de trabajo, familia, amigos y querencias, la tierra misma donde nacimos, crecimos y vivimos la grata mocedad, la duda vital surgía ¿Porque me voy? y la palabra ancestral del padre Libertador me dió la respuesta aquella madrugada de marzo entre mil pensamientos y reflexiones que me absorbían en mi desvelada noche, fue entonces cuando buscando verdades que dieran aliento a mis vacilaciones, desde un Ideario de Simón Bolívar que tomé de mi biblioteca para leer, mi vista se detuvo en un pensamiento del padre Libertador: "Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes, es un país de esclavos".

JLReyesMontiel.


  




domingo, 15 de diciembre de 2019

Chicharrones en Octubre.

Luis Montiel Ortega

El cielo se cubría al vuelo veloz de pequeños pájaros, surcando con sus alas desde la puesta del Sol hacia el Este de una Maracaibo que aún conservaba los vestigios de aquellos bonitos años de 1960, era tal la cantidad de pajaritos, que uno escuchaba venir con antelación la manada de volátiles aves, por el murmullo a lo lejos del revoloteo de sus alas en concierto frenético, permitiendo salir al patio a su encuentro, entonces quedaba uno extasiado mirando aquella multitud de avecillas, cuando le pregunté a mi madre de aquella pajaramentazón ella me contó que solo pasaban en su migración en el mes de Octubre y eran llamados “Chicharrones”.

Así los ví pasar varios Octubres, poco a poco y año a año fueron menguando en su cantidad, cada vez eran menos los Chicharrones que surcaban el cielo de Maracaibo de oeste a este, hasta que a partir de los primeros años de 1970 dejé de verlos pasar por montoneras en su vuelo migratorio.

Una tarde de Octubre de aquellos años, me encontraba de visita en la vieja casa, de lo que fue en sus buenos tiempos el Hato 4 de Mayo propiedad de mi abuelo Luis Montiel Villalobos, cuando escuche el rumor batiente de las alas de los Chicharrones pasando sobre el tejado de la vieja casa, mientras escuchaba las detonaciones de armas de fuego en la lejanía pero dentro de los terrenos del hato, -¿Quién será el que está casando Chicharrones? Preguntaban los primos, un poco más tarde aparecían por entre el monte del hato los primos Montiel Ortega, Luis y Gustavo, Chopos al hombro y una bolsa de fique llena de Chicharrones; que por cierto, mi primo Luis Montiel Ortega está hoy 15 de diciembre cumpliendo años y por eso les estoy contando este relato, viendo la vieja foto suya colgada en el portal familiar del wps me remonté a esos tiempos.

Para los que no conocen que es un “Chopo” es un arma de fuego del tipo escopeta elaborada artesanalmente que se carga a la usanza de la época colonial por la boca de su largo cañón con pólvora mediante una baqueta, se le coloca un taruquito de papel para prensarla y luego la munición de plomo que se fija al final del cañón con otro taruquito de papel, prensando suavemente todo ese contenido con la dicha baqueta y se dispara mediante un fulminante fijado en un agujero saliente en la parte posterior del arma mediante un rustico percutor.

Mis primos hermanos Luis y Gustavo se sentaron a sombrear, el Sol de aquella mañana de Octubre, debajo del inmenso árbol de Mango situado detrás de la vieja casa del hato 4 de Mayo, como siempre fuñidores y echando jareta, conversando en grata reunión familiar de primos alrededor del tronco del noble árbol que nos cobijaba.

Nunca supe ni me enteré si los Chicharrones los casaban para comérselos, nunca tuve la curiosidad de preguntar o si alguna vez lo dijeron los primos Montiel Ortega no recuerdo ahora, el asunto que por su cantidad debieron ser comidos en lotes, como los chicharrones de puerco, de allí su nombre “Chicharrones” dados a esa ave migratoria, que tan solo pasaba por los cielos de la decimonónica ciudad de Maracaibo en esa época del año.

El paso de los Chicharrones por el cielo Marabino es un recuerdo que pocos recordarán, salvo aquellos que grabaron en su memoria el bello espectáculo que ensombrecía el Sol de las mañanas y el susurro de sus alas anunciaba con antelación su paso, tal cual los fuertes aguaceros de la Maracaibo de entonces en sus meses de Octubre, que uno sabía que se acercaba no solo por la oscura nubosidad sino por la ventisca y el sonido de las gruesas gotas de lluvia cayendo sobre los tejados y enlosados.

Los Chicharrones de Octubre ¿A dónde se fueron? Nadie sabe nadie supo de su destino, como todas aquellas bonitas cosas de nuestra ciudad, se desvanecieron en la madeja de sus años, se fue degradando en la menguada hora del desencanto, quisiera ser dichoso y contarles un cuento mejor y más bonito en su final, pero las palabras no pueden adornar finales alegres donde la aflicción de lo disipado solo entreteje desengaños, Maracaibo, Maracaibo, Maracaibo, me quedo con tus más gratos recuerdos de infancia y me los regalo cada día como el primer día de lo vivido.

JLReyesMontiel.