domingo, 22 de diciembre de 2019

Patria Nueva y Libertad.

Bolívar pasajero del tiempo:
"Para nosotros la patria es la América"

De paseo por el patio de mi casa, me siento en uno de los taburetes alrededor del mesón situado debajo del árbol de Níspero, me levanto y camino los enlosados y siento sobre mis pasos la felicidad de las horas vividas durante nuestras reuniones familiares, frenéticamente paso a otro entorno en dimensiones paralelas en algún extremo de mis espacios mentales donde camino en un delirio al encuentro de mis difuntos familiares aún guarnecidos al abrigo de los muros de aquel hogar enternecido, deambulo por entre las habitaciones solitarias en una figuración incorpórea y esplendente, en mi andar percibo formas aromáticas y etéreas, soy un prisionero de aquel hábitat, una deslumbrante ánima en ese sitio inalienable y bendito, tan nuestro en sus brisas, en sus lluvias, en sus calores, en sus Soles y en sus Lunas, en nuestra casa.

Despierto con el cabeceo en un cruce violento de la carretera, y regreso desde la alucinada somnolencia a la realidad de mi huida, soy un desterrado de las bestias, me quedé dormido por el cansancio del camino en el asiento reclinado del autobús que me sirve de escape en esta nuestra rebelde edad jubilar, superamos gracias a Dios el paso fronterizo entre nuestro país y Colombia, ya lo más difícil lo hemos superado, atrás quedó la afrenta hostil del Gendarme indiviso y vil, desde San Antonio del Táchira cruzamos a pie dos causes de río hasta llegar a la ciudad de Cúcuta y tras una larga fila de emigrantes venezolanos nos sellaron la entrada y concedieron la Tarjeta de Migración.  

Ahorita tramontamos la cordillera Andina mi esposa Mercedes y yo rumbo a Santiago, Chile nos espera con nuestros hijos Carmen y Ezequiel, haciendo suya una patria nueva, no por casualidad y providencialmente la calle donde residen en Santiago así se llama, Patria Nueva, pisamos suelo chileno un 7 de Abril, ellos partieron de Venezuela un año antes, todo listo para nuestro encuentro por la gracia de Dios. 


Somos los desterrados y los hijos de Eva en este valle de lágrimas, en esta noche se diluyen nuestras esperanzas, las bestias se reparten a dentelladas los pedazos de nuestro país, los tiranos, sus esbirros y serviles, pisotean la palabra y obra de nuestros próceres históricos en un festín vergonzoso y perverso, un régimen donde toda protesta se atropella, y si persiste se tortura, y si se rebela se mata con sigilosa cautela criminal y premeditación calculada, nuestra patria está regada por la sangre de nuestros mártires, aquellos sacrificados por los cancerberos del extranjero régimen que da muerte a todo un pueblo en nombre de la soberanía, la independencia y la libertad, somos un boceto de Goya hecho vivencia, somos una herida en el corazón de América.  

Dejamos en el camino una vida de trabajo, familia, amigos y querencias, la tierra misma donde nacimos, crecimos y vivimos la grata mocedad, la duda vital surgía ¿Porque me voy? y la palabra ancestral del padre Libertador me dió la respuesta aquella madrugada de marzo entre mil pensamientos y reflexiones que me absorbían en mi desvelada noche, fue entonces cuando buscando verdades que dieran aliento a mis vacilaciones, desde un Ideario de Simón Bolívar que tomé de mi biblioteca para leer, mi vista se detuvo en un pensamiento del padre Libertador: "Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes, es un país de esclavos".

JLReyesMontiel.


  




domingo, 15 de diciembre de 2019

Chicharrones en Octubre.

Luis Montiel Ortega

El cielo se cubría al vuelo veloz de pequeños pájaros, surcando con sus alas desde la puesta del Sol hacia el Este de una Maracaibo que aún conservaba los vestigios de aquellos bonitos años de 1960, era tal la cantidad de pajaritos, que uno escuchaba venir con antelación la manada de volátiles aves, por el murmullo a lo lejos del revoloteo de sus alas en concierto frenético, permitiendo salir al patio a su encuentro, entonces quedaba uno extasiado mirando aquella multitud de avecillas, cuando le pregunté a mi madre de aquella pajaramentazón ella me contó que solo pasaban en su migración en el mes de Octubre y eran llamados “Chicharrones”.

Así los ví pasar varios Octubres, poco a poco y año a año fueron menguando en su cantidad, cada vez eran menos los Chicharrones que surcaban el cielo de Maracaibo de oeste a este, hasta que a partir de los primeros años de 1970 dejé de verlos pasar por montoneras en su vuelo migratorio.

Una tarde de Octubre de aquellos años, me encontraba de visita en la vieja casa, de lo que fue en sus buenos tiempos el Hato 4 de Mayo propiedad de mi abuelo Luis Montiel Villalobos, cuando escuche el rumor batiente de las alas de los Chicharrones pasando sobre el tejado de la vieja casa, mientras escuchaba las detonaciones de armas de fuego en la lejanía pero dentro de los terrenos del hato, -¿Quién será el que está casando Chicharrones? Preguntaban los primos, un poco más tarde aparecían por entre el monte del hato los primos Montiel Ortega, Luis y Gustavo, Chopos al hombro y una bolsa de fique llena de Chicharrones; que por cierto, mi primo Luis Montiel Ortega está hoy 15 de diciembre cumpliendo años y por eso les estoy contando este relato, viendo la vieja foto suya colgada en el portal familiar del wps me remonté a esos tiempos.

Para los que no conocen que es un “Chopo” es un arma de fuego del tipo escopeta elaborada artesanalmente que se carga a la usanza de la época colonial por la boca de su largo cañón con pólvora mediante una baqueta, se le coloca un taruquito de papel para prensarla y luego la munición de plomo que se fija al final del cañón con otro taruquito de papel, prensando suavemente todo ese contenido con la dicha baqueta y se dispara mediante un fulminante fijado en un agujero saliente en la parte posterior del arma mediante un rustico percutor.

Mis primos hermanos Luis y Gustavo se sentaron a sombrear, el Sol de aquella mañana de Octubre, debajo del inmenso árbol de Mango situado detrás de la vieja casa del hato 4 de Mayo, como siempre fuñidores y echando jareta, conversando en grata reunión familiar de primos alrededor del tronco del noble árbol que nos cobijaba.

Nunca supe ni me enteré si los Chicharrones los casaban para comérselos, nunca tuve la curiosidad de preguntar o si alguna vez lo dijeron los primos Montiel Ortega no recuerdo ahora, el asunto que por su cantidad debieron ser comidos en lotes, como los chicharrones de puerco, de allí su nombre “Chicharrones” dados a esa ave migratoria, que tan solo pasaba por los cielos de la decimonónica ciudad de Maracaibo en esa época del año.

El paso de los Chicharrones por el cielo Marabino es un recuerdo que pocos recordarán, salvo aquellos que grabaron en su memoria el bello espectáculo que ensombrecía el Sol de las mañanas y el susurro de sus alas anunciaba con antelación su paso, tal cual los fuertes aguaceros de la Maracaibo de entonces en sus meses de Octubre, que uno sabía que se acercaba no solo por la oscura nubosidad sino por la ventisca y el sonido de las gruesas gotas de lluvia cayendo sobre los tejados y enlosados.

Los Chicharrones de Octubre ¿A dónde se fueron? Nadie sabe nadie supo de su destino, como todas aquellas bonitas cosas de nuestra ciudad, se desvanecieron en la madeja de sus años, se fue degradando en la menguada hora del desencanto, quisiera ser dichoso y contarles un cuento mejor y más bonito en su final, pero las palabras no pueden adornar finales alegres donde la aflicción de lo disipado solo entreteje desengaños, Maracaibo, Maracaibo, Maracaibo, me quedo con tus más gratos recuerdos de infancia y me los regalo cada día como el primer día de lo vivido.

JLReyesMontiel.        

sábado, 12 de octubre de 2019

El día de Hispanoamérica.


Octubre es el mes de la hispanidad americana, renegada por unos o afirmada por otros, es muy a su pesar de aquellos primeros nuestra hispanidad, culturas, tradiciones y costumbres amalgamadas en un colorario de razas, razón por la cual en mis años infantiles cuando la tarea de conmemoración de ese día, 12 de Octubre, era dibujar las tres Carabelas de Cristóbal Colón, la Pinta, la Niña y la Santa María, y como olvidarlo si ese ícono histórico está clavado en la mente de mis contemporáneos como un hito que nos identifica en la añoranza de aquellos bonitos tiempos como el día de la Raza, cuando al hablarnos de nuestra bandera tricolor nos decía nuestros maestros en la escuela que el azul representaba el mar que nos separaba de la madre patria España, el amarillo nuestras riquezas y el rojo la sangre de nuestros libertadores.

Y no era precisamente el día de la raza Aria, en clase siempre se nos dijo que se celebraba el día de la raza porque los conquistadores españoles cuando llegaron a América se mezclaron cultural y étnicamente con los nativos y que más después, notando los españoles la fragilidad de los nativos para el duro trabajo esclavo, se trajeron a los negros de África, mucho más fuertes para el trabajo esclavo en las plantaciones, desencadenando todo un mestizaje de razas e intercambio de tradiciones y costumbres, proveyendo nuevas manifestaciones culturales y enriqueciendo nuestro idioma castellano.

De tal modo el proceso de conquista fue un proceso de asimilación de culturas y razas, más que de segregación cultural y étnica, un proceso de integración, conformando en el tiempo y  en el espacio vital de la América Meridional, propiamente hablando hispanoamericana, esta nueva comunidad humana, los hispanoamericanos.

Surge así otra comunidad más contemporánea, Latinoamérica, que incorpora los elementos étnicos portugueses, franceses e italianos con base a los pueblos bajo la égida del antiguo y clásico Imperio Romano, si bien América ya contenía la presencia portuguesa en su suelo con sus colonias de la cuenca del Amazonas, posteriormente la populosa emigración de postguerra de italianos y franceses a tierra suramericana le dio nuevos matices culturales a “Nuestra América” como la llamó José Martí, pero que en el fondo el hecho de preservarse aún nuestro castizo idioma y nuestra fe cristiana, esa emigración latina solo se sumó adquiriendo la idiosincrasia propia de nuestros pueblos.

Existen corrientes de opinión que pueden disentir de mi punto de vista, afirmando ideológicamente que son contradictorios éstos términos por sus fuentes y orígenes en su manifestación en el modo de ver la influencia de España en correlación a los países americanos, éstos y el pensamiento Bolivariano, y en fin con otros puntos esenciales respecto del hispanoamericanismo, el panamericanismo, Hispano América y Latino América toda, pero que considero su disímil argumentación y dogmas puntos contradictorios que en nada ayudan y si son toda suerte de discrepancias absurdas e innecesarias que son las que más entorpecen a la unidad de nuestros países, a los cuales le es más preciado la definitiva unidad supranacional para alcanzar su desarrollo integral, que mantener improductivas divergencias históricas y políticas, busquemos más bien la convergencia de voluntades para construir una nueva sociedad de países con base a nuestro común origen, y sobre todo en la concreción de lo que realmente somos un nuevo estamento de la humanidad con profundas raíces históricas.

Actualmente surgen los artífices indigenistas por un lado, los insurgentes ortodoxos hispanistas neofalangistas (tergiversando el “Hispanismo” de José Antonio Primo de Rivera) por el otro, infundiendo con su lenguaje agresivo toda posibilidad de integración supranacional, esos son los peores enemigos de Hispanoamérica, los que vociferan feroces que la conquista fue solo depredación y saqueo, esclavismo y barbarie sanguinaria genocida, y los “neofalangistas hispanistas contemporáneos” que consideran a Bolívar un agente Británico y Masónico en América que junto a Miranda, San Martín y O’Higginis (traidores para ellos) destruyeron el Imperio Español, se olvidan éstos y aquellos también que más que conquista se procuró, un mestizaje más por instinto propio de las etnias involucradas que por vocación sociológica, por una parte y por la otra, que en un principio nuestras oligarquías criollas procuraban mayor autonomía a la impuesta por el absolutismo y turbulencia de la casa real borbónica en su tiempo y muy especialmente del llamado “Rey Felón” Fernando VII, quién además de conspirar contra su padres, derogó la Constitución de 1812 tirando por la borda todo el trabajo de restauración de la corona preservada por el gobierno de las Juntas de Cádiz ante la invasión Napoleónica, detonando a la muerte de Fernando VII las guerras Carlistas, en fin, fue la corona Borbónica protagonista de más de 300 años de perturbaciones políticas en España, casa real ésta que desplazó a la gloriosa casta de los Habsburgo que gobernaba España desde el año 1278 y que con los Reyes Católicos Fernando e Isabel aplastaron la presencia Árabe de la Península Ibérica y hasta su ultimo reinante Carlos II, insigne promotor de las Leyes de Indias que promovió el desarrollo de las colonias españolas del reino en ultramar; siendo la emancipación suramericana una reacción a la decadente aptitud del Rey Fernando VII (Borbón) no solo frente a las posesiones del reino de ultramar sino frente a la actitud propia dentro de la propia España, a la cual en una delirante declaración de Simón Bolívar en plena guerra de independencia diría: “Ir a liberar a la misma España” dándose a pensar en sus posteriores proyectos de independizar Cuba y Puerto Rico.

La conquista y colonización de la América Meridional no fue un proceso de conquista disertado en el marco típico de la historia universal, donde una raza dominaba a otra hasta la aniquilación cultural de sus raíces y costumbres, como en el caso de las conquistas llevadas a cabo por los imperios del mundo a lo largo de la historia de la humanidad desde Persia, pasando por los Griegos hasta el Imperio Romano, la conquista de la América Meridional fue un fenómeno sociológico de integración cultural creando una nueva civilización con base a elementos multiculturales aportados por cada etnia involucrada en una evolución social con unas características únicas que le dan a nuestra historia y a nuestra identidad e idiosincrasia una fisonomía universal sin precedentes y esa es nuestra fuerza moral como semilla de una nueva humanidad.

JLReyesMontiel.








martes, 17 de septiembre de 2019

Las Fiestas Patrias.


Cada 18 de septiembre, los chilenos celebran las "Fiestas Patrias" se festeja en Las Fondas y tambien en cada casa, donde el Tinto se combina con las típicas empanadas de Pino, los asados al carbón de Vacuno, Chancho y Trutos o los Anticuchos al ritmo del baile de la Cueca, alegrando el ambiente "Dieciochero" al decir popular, en cada casa en reunión familiar y en torno a la mesa servida, con hermosas demostraciones de júbilo patrio con la bandera nacional adornando las plazas, centros comerciales, bancos, escuelas, oficinas, empresas y comercios. 

Ahora bien, es interesante buscar las razones de esta celebración tan popular en este gran país Chileno, remontándonos hasta los hechos históricos acontecidos, aquel 18 de septiembre del año de 1810, tal como en otros paises Suramericanos, marcaron esos florecientes días de gloria nacional.

Primera Junta de Gobierno de Chile.
Ese mismo año y unos meses antes durante la Semana Santa el 19 de abril, en Venezuela, se convocó de urgencia el Cabildo de Caracas,  para constituir la primera Junta de Gobierno y gobernar en nombre de Fernando VII, Rey de España, depuesto por Napoleón Bonaparte emperador de los franceses colocando en el trono a su hermano José Bonaparte; recordemos que el Capitán General de Venezuela para ese momento histórico, Don Vicente Emparan, asomado al balcón de la Municipalidad de Caracas, le pregunta al pueblo reunido en la plaza mayor en Cabildo Abierto, si querían que él continuará frente al mando como su Capitán General de Venezuela, en ese instante situado detrás de Emparan, el Canónigo Chileno Don José Joaquín Cortes de Madariaga, induce a la muchedumbre con un ademán  indicándoles con su dedo que respondan –No, de este modo la gente, influenciada por su pastor de la iglesia, responde con un efusivo y unísono: "No, no lo queremos". Emparan, no tuvo sino que replicar ante la algazara del pueblo, su famoso: "Yo tampoco quiero mando". Quedando el camino libre, para los repúblicanos, para colocar en el ayuntamiento Caraqueño a los partidarios de la independencia de Venezuela. 

Hechos del 19 de Abril de 1810 en Caracas, Venezuela.

Don José Joaquín
Cortes de Madariaga
.
Es necesario destacar, como el movimiento secesionista de España estaba arraigado por toda América del Sur, con profundos vínculos y personalidades comprometidas con la causa de la independencia, como el Canónigo Don José Joaquín Cortes de Madariaga, chileno de nacimiento e hijo adoptivo de Venezuela, clérigo, tribuno y prócer de la independencia americana, muy apreciado por los historiadores venezolanos, por su extraordinaria labor al servicio de la libertad e independencia venezolana. 

En Chile la sociedad de fines del siglo XVIII aún no hablaba de independencia, sin embargo los criollos querían reformas comerciales y mayor apertura a sus derechos políticos, tal cual en Venezuela los Mantuanos buscaban expandir el comercio de la colonia al mercado internacional que era entonces monopolizado por la corona española, situación que impulsó los movimientos autonómicos americanistas, aprovechando los cambios y desordenes políticos de la metrópoli española en 1808, como indiqué  supra, tras la invasión de Napoleón a España y el posterior cautiverio de Fernando VII, consecuencia de este hecho, se formaron en España juntas de gobierno para gobernar el reino mientras durase el cautiverio de Fernando VII y no someterse a la autoridad de los franceses.

Para septiembre de 1810, la aristocracia criolla chilena, presiona al gobernador para convocar a un Cabildo Abierto, con la finalidad de instalar una Junta de Gobierno, emulando de esta manera a las juntas que se estaban desarrollando en España y en el resto de América, como en el caso de Caracas que fue la primera junta de gobierno establecida.

Por su parte, fue Don Mateo de Toro y Zambrano quién convocó a un cabildo a las 9 de la mañana del 18 de septiembre de 1810, al iniciarse el Cabildo Abierto Don Mateo de Toro y Zambrano entrega el mando y después de un largo debate a las tres de la tarde se constituyó la primera Junta de Gobierno que administraría el país de forma autónoma, pero en nombre de Fernando VII y mientras dure su cautiverio por Napoleón Bonaparte.

Don Mateo de Toro y Zambrano asume la presidencia de la nueva Junta de Gobierno, compuesta entre otras personalidades por el PP José Antonio Martínez de Aldunate (Obispo electo de Santiago) en el cargo de Vicepresidente, además de Fernando Márquez de la Plata, Juan Martínez de Rozas, Ignacio de la Carrera, Francisco Javier de Reina, Juan Enrique Rosales; y como secretarios de la junta fueron designados José Gaspar Marín y José Gregorio Argomedo.

Así se constituyeron las Juntas de Gobierno provisorias, tanto en Caracas como en Santiago, ese año de 1810, para gobernar hasta tanto permaneciere cautivo el Rey de España Fernando VII, sin embargo este primer paso fue decisivo para la emancipación de Chile y de Venezuela, aunque en esta primera etapa nunca se habló de independencia, pues en Venezuela fue hasta el siguiente año y bajo los auspicios de Simón Bolívar y Francisco de Miranda, que se declaró la independencia definitiva de España el 5 de julio de 1811 en Caracas, y en Chile en la ciudad de Concepción donde se aprobó la independencia bajo el mando supremo de Bernardo O’Higgins el 1 de enero de 1818, quién la suscribió en Talca el 18 de febrero de ese mismo año.

Lo importante es resaltar para la historia de nuestros países, aquel trascendental año de 1.810, por cuanto la independencia hispanoamericana fue un proceso continental concebido magistralmente por nuestros próceres mentores y libertadores Miranda, O’Higgins, San Martín y Bolívar, que tuvo sus aciertos y desaciertos, una cruenta guerra de independencia que finalmente nos dio el derecho a ser libres como estados soberanos e independientes frente a la monarquía española, pues la tarea final era establecer en América y darse el sistema republicano de gobierno.

 JLReyesMontiel.

Fuentes consultadas:

  • Montory, Armando Cartes. “Chile, de la insurgencia a la independencia”.
  • Historia General de Chile, Diego Barros Arana. Editorial Universitaria, 1999.









sábado, 7 de septiembre de 2019

Responsabilidad y Gobernabilidad Democrática.


Pórtico y Cariátides del Capitolio Federal
sede del Congreso Nacional Venezolano
(Durante la gestión del Gral Antonio Guzmán Blanco
en 1877. Obra del Arquitecto Luciano Urdaneta hijo
del prócer Zuliano Gral. Rafael Urdaneta). 
Comienzo por aclarar que ambos términos los tomé, por un parte de aquel aforismo empleado para el otorgamiento de visas a los ciudadanos venezolanos, que así la solicitan Visa de Responsabilidad Democrática para ingresar al territorio de la República de Chile, y por la otra por el concepto manejado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) referida a la gobernabilidad democrática. Aspectos que considero necesario acotar y muy relacionados con el tema que abordaré seguidamente, como factores determinantes para superar la profunda crisis nacional venezolana.

Durante la constituyente de 1960, discutían ambas cámaras legislativas la de diputados y senadores en el entonces denominado Congreso Nacional, el contenido normativo de la futura Constitución Nacional que iba a regir el marco del ordenamiento jurídico venezolano durante los siguientes 48 años de vigencia democrática; de aquel parlamento fue uno de sus constituyentes el bardo Andrés Eloy Blanco, y advertía, en su oportuna alocución antes las cámaras legislativas, en referencia a la nueva constitución a promulgarse estas lapidarias palabras: “Cuando se hace una constitución se hace una ley de buen gobierno, pero no siempre se hace un buen gobierno, cuando se hace una constitución se hace el espejo de un pueblo, pero no siempre hay un buen pueblo para mirarse en él (omisos) …para sentenciar luego, “La democracia está de pie en la encrucijada de las más trágicas codicias”.

En la célebre y profética “Carta de Jamaica” Simón Bolívar nos indica el peligro inminente, parafraseando sus propias palabras, de dejar en manos de los -rústicos del campo- e -intrigantes de las ciudades- la elección de los gobernantes, considerando en su opinión que no estaban facultados para discernir libre y conscientemente la función ciudadana de seleccionar al gobernante más idóneo en su perfil político e intelectual, y no dejar al –acaso- del pueblo la suerte de la República.

El filósofo francés Benjamín Constant, contemporáneo de Bolívar, escribe en 1815 sus “Principios de Política” donde esboza básicamente que el papel ciudadano para elegir a los gobernantes debía restringirse aquellos más capaces intelectual y patrimonialmente formados, por una sencilla razón, el pueblo llano suele actuar por impulsos, que no siempre conllevan a la mejor alternativa de gobernabilidad e incurrir en la desidia política en la elección de sus gobernantes, por lo cual sugería establecer el derecho al voto restringido solo a los ciudadanos poseedores de patrimonio económico y familiar, pues el cuidado debido a sus intereses hacía prevalecer el buen juicio sobre la impulsiva voluntad popular.

Estas ideas me hacen sostener el criterio de la responsabilidad democrática y su relación directa con la gobernabilidad de un país, la responsabilidad democrática como el deber ser de la participación ciudadana en los procesos eleccionarios en los que se involucra necesariamente para el desarrollo del sistema democrático de la República y su incidencia consecuencial en posibilitar la gobernabilidad de la nación, tan necesarias como en el caso de nuestra nación venezolana, inestable, impulsiva, por no decir inmadura en el ejercicio de su actuación ciudadana y política, sobre todo al momento de seleccionar con su voto a las personas no siempre las más idóneas para desempeñar la función pública, como gobernantes y dirigir de manera eficaz y eficiente, con sentido de liderazgo y desempeño de gestionar los destinos de la República.

En este sentido el gobernante es eficaz, cuando hace lo que hay que hacer, y es eficiente cuando lo que hace lo hace bien, principios éstos relacionado con su función de líder en el ejercicio de un liderazgo de hacer haciendo al país, por una parte y por la otra, que lo que haga lo haga bien, es decir eficientemente con una gestión administrativa acorde a los intereses nacionales, nunca en función de intereses personales, particulares menos partidistas, como erróneamente se ejercía la política venezolana, con aquel nefasto espíritu de facción que entorpecía todo proyecto de transcendencia nacional.

Estos concepto de eficacia y eficiencia, liderazgo y gestión son propios del empresario e intelectual austriaco Peter Drucker, a mi juicio conceptos indispensables hoy día para darle sentido a la gobernabilidad de una país como Venezuela, sumergido por décadas a un distorsionado sentido de la política y construir toda una nueva superestructura nacional basada en principios de alta gerencia nacional.

Ahora bien, ¿Cómo garantizar la pulcritud eleccionaria del gobernante más apto? y ¿Cómo activar la participación ciudadana en el cumplimiento cabal en su deber de involucrarse en los procesos electorales de la República? Las respuestas se evidencian en cual  sistema de elección ciudadana se fundamenta constitucionalmente la República para elegir sus gobernantes, aquellos referidos a sistemas electorales abiertos, es decir mediante el voto universal, directo y secreto, donde participan todos los ciudadanos nacionales o naturalizados y mayores de edad; y los sistemas electorales cerrados, donde la participación ciudadana está restringida aquellos nacionales y naturalizados que cumplan determinadas condiciones ciudadanas.     

En Venezuela se introdujo el voto universal en la Constitución de 1.945, promulgada por el entonces Presidente de la República General Isaías Medina Angarita, concediendo el derecho al sufragio a todos los venezolanos mayores de 21 años con la limitante que sepan leer y escribir, y reservaba la elección del Presidente de la República a la designación del Congreso Nacional reunido en pleno sus cámaras de diputados y senadores.

Parto de la siguiente figura de participación ciudadana, fundada en aquella vieja constitución del año 1945, ampliando su espectro de restricción, no solo a los venezolanos mayores de edad y que sepan leer y escribir, sino limitando el universo de electores de acuerdo a la propuesta de los sistemas electorales denominados censitarios, esto es, respecto de los ciudadanos previamente censados en un registro nacional electoral, para participar con su voto en la elección de sus representantes ante la Asamblea Nacional o Congreso Nacional, demás órganos Municipales y Asambleas Estatales de Gobierno Regional; dejando la prerrogativa de elección presidencial del poder ejecutivo nacional al Poder Parlamentario, Congreso Nacional o Asamblea Nacional, la elección de Alcaldes a las Cámaras Municipales y Los Gobernadores a las Asambleas Estatales, de éste modo los poderes ejecutivos a nivel nacional. estatal y municipal, quedan subordinados a la designación de ternas de personalidades notables y los más aptos para gerenciar la administración nacional, regional y local, apartándose el voto ciudadano de aquel monstruo anárquico y proselitista, a un voto decantado y éticamente discernido por sus representantes en las diversos estrados parlamentarios.  

El sistema electoral censitario que propongo para el Estado Venezolano está fundamentado sobre la base de este electorado censitario, quienes mediante el ejercicio de su deber y derecho al sufragio participarán en la elección directa de los órganos del poder parlamentario nacional, regional y municipal, así mismo, serán éstos ciudadanos electores censitarios quienes elegirán nominalmente a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia o Corte Federal de justicia. En cada caso o como se determine la denominación de esas autoridades según el poder originario que establezca la nueva constitución nacional. La facultad de elección del Presidente de la República será una facultad exclusiva del Congreso o Asamblea Nacional, mediante consenso parlamentario y por mayoría de votos; de este mismo modo será elegidos los Gobernadores de los Estados y Alcaldes, los primeros por las Asambleas Estatales y los segundos por las Cámaras Municipales.

El sufragio o proceso electoral será responsabilidad del Poder Electoral conformado por autoridades designadas por ternas de personalidades notables designadas por el Poder Parlamentario, Congreso o Asamblea Nacional, para conformar dichas ternas de notables se determinará la honorabilidad moral y nivel académico de quienes integrarán el Poder Electoral a través de una Junta, Consejo, Comisión Electoral en fin como se le designare a los efectos constituyentistas del poder originario.

Los representantes parlamentarios de los estados de la unión republicana por su parte, determinarán la conformación de las juntas electorales regionales para organizar el sufragio en sus localidades respectivas. Las juntas municipales electorales serán conformadas mediante la designación de las cámaras municipales, los procesos electorales para su mejor desempeño y desarrollo, de los representantes parlamentarios, asambleístas y concejales deberán realizarse separadamente nacional, regional y municipal. 

Finalmente, ¿Quiénes serás los ciudadanos electores de acuerdo a este sistema censitario? Los Venezolanos nacidos o naturalizados, mayores de edad, sin distinción de sexo, credo y pensamientos políticos; sin antecedentes penales, no sometidos a juicio penal y de reconocida probidad, con instrucción laboral calificada, técnica o profesional, o al menos actividad empresarial importante, además de poseer rentas y propiedades. Estos requisitos del perfil ciudadano son también válidos, no solo para determinar quiénes son los ciudadanos electores, sino que resulta igualmente prudente aplicarlos a los ciudadanos “elegibles” para conformar las autoridades de los poderes públicos en general.

El camino a una nueva República no será una tarea fácil, la constitución e instauración de un sistema democrático semejante procura virtudes ciudadanas necesarias, donde el sentido de responsabilidad ciudadana en la preservación de la Democracia es la columna vertebral del Estado en su gobernabilidad entendida como la capacidad de liderar y gestionar la actividad administrativa, legislativa y judicial; en todo caso debe prevalecer la voluntad de toda la nación unidad sobre los embates de la anarquía que se cierne peligrosamente contra su propia sobrevivencia como país formal, o estaremos marginados a un orden social fallido; pero tengo la fe y creo en esa nación que saldrá adelante,  cuya base de recuperación está en los ciudadanos venezolanos dignos y esforzados, en los republicanos por convicción democrática, en los nuevos líderes estadistas, en las élites políticas académicas e intelectuales, en sus gremios profesionales, técnicos y artesanales, en los sindicatos y en sus trabajadores responsables, para construir la nueva República de Venezuela que queremos los Venezolanos de bien, Dios mediante.

JLReyesMontiel.






   


sábado, 31 de agosto de 2019

La Cucarachita Martínez.

Hay unas versiones incluso con autor,
este cuento es antiguo,
se lo contaba la abuela Mamá Carmela a mamá,
como les he contado tal cual me lo contó mamá.

Hubo en mi tiempo de niño, el grato recuerdo que hoy les cuento, de los tantos cuentos de mi difunta madre, érase el cuento de "El Ratón Pérez y la Cucarachita Martínez" tal cual como me lo contaba mamá en las plácidas noches de mi infancia.

Había una vez una cucarachita muy bonita que vivía en el campo en su casita. Sus ojos eran negros, su piel morena y su nombre era Cucarachita Martínez. La cucarachita como buena ama de casa limpiaba todos los días y su casita brillaba como una taza de oro. 

Un buen día mientras barría el patio de su casa se encontró un objeto redondo. -¿Qué será esta cosa redonda? ¡Ah es un mediecito! ¿Qué voy hacer con este mediecito? ¡Ah, ya sé lo que voy hacer! Me compraré un traje nuevo. No, no, un traje vale más que este mediecito. ¿Qué voy a comprar con este mediecito? Compraré un par de zapatos. ¡Ah, no, no! Un par de zapatos vale más que este mediecito. Ya sé, me compraré una cajita de Carmín. La cucarachita fue al pueblo a comprar el Carmín..

Aquella tarde cuando la Cucarachita regresó a su casa, se bañó, se perfumó toda, se puso su mejor vestido y se echó su Carmín en las mejillas. Martínez se veía lindísima. Se colocó una amapola trenzada en el pelo y con su cara bien coqueta con su Carmín. Entonces se sentó a tomar el fresco en el portal de su casita.

Al rato pasó frente a su casa muy elegante el Gato, vestido de negro porque iba camino de unas bodas. Cuando la vio tan bonita, el Gato se acercó al portal, y recostándose en los balaustres, se compuso los bigotes. Y dijo el gato: -Cucarachita Martínez ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Tal vez, señor Gato, tal vez. dijo la cucarachita. -Pero, ¿cómo haces por las noches? -¡MIAOUUU, MIAOUUU, MIAOUUU. ¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! Sentenció la cucarachita Martínez. Y el Gato salió corriendo lo más rápido que pudo.

Al rato cruzó la calle el Perro, con su pelos peinados porque iba camino de una boda. Viéndola tan bonita, se arrimó al balcón y se rascó el lomo contra los balaustres. Y dijo el perro. -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Puede ser -dijo la cucarachita-. Pero primero tiene que decirme, ¿cómo haces por las noches? -¡JAU, JAU, JAU, JAU!. -¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! Y el Perro se fue muy triste.

Al rato pasó el Gallo, con su plumaje brillante, se arrimó al balcón: Y dijo el gallo: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Puede ser, dijo la cucarachita. -Pero primero tiene que decirme, ¿cómo haces por las noches? -¡KIKIRIKIIIII! -¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! El Gallo tristemente se alejó.

Y dando saltos apareció el Grillo, brincó al lado del balcón de la casita. Y dijo el grillo: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Todo depende -dijo la cucarachita. Pero primero tiene que decirme, ¿cómo haces por las noches? -¡CHIRRÍ , CHIRRÍ!. -¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí!. Al Grillo se le bajaron las antenas de la pena.

Poco después apareció el Toro con sus cuernos lustrados. Y dijo el Toro: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Todo depende, dijo la cucarachita. -Pero primero tiene que decirme, ¿cómo haces por las noches? -¡MU, MUUUUU, MUUUUU! -¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! El Toro grandote se alejó muy triste.

Luego vino el Sapo. Y dijo el Sapo: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? Quizás... -dijo la cucarachita. Pero dime ¿cómo haces por las noches? -¡ROAC, ROAC! -¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí!" El Sapo salió de allí refunfuñado.

En eso apareció ante el portal de la casita, muy gordito un cochinito. Y dijo el cochinito: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -No sé, dijo la cucarachita. -Pero dime antes, ¿cómo haces por las noches? -¡OINC, OINC, OINC! ¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! El cochinito salió con su rabo entorchado.

En eso se vio una lucecita verde. Era el Cocuyo y dijo el Cocuyo: -Cucarachita Martínez ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -Bueno, Bueno, dijo la cucarachita. -Pero dime antes, ¿cómo haces por las noches? -No te diré nada, solo te alumbraré con mis luceros. ¡Ay no, no, que me asustarás. ¡Váyase lejos de aquí! Al Cocuyo se le apagaron sus lucecitas.

En eso se le presentó el patiquín Ratón Pérez. La Cucarachita, se acicaló y se paró derechita. El Ratón vestía de palto y corbata recién planchados, y en la cabeza llevaba su sombrero. Y dijo el Ratón Pérez: -Cucarachita Martínez. ¡Qué linda estás!  ¿Te quieres casar conmigo? -A lo mejor Ratón Pérez, dijo la cucarachita. -¿cómo haces por las noches? -Dormir y callar, dijo el Ratón Pérez. -¡Ay, me gusta lo que haces, Ratón Pérez. Sí, me quiero casar contigo!

La Cucarachita Martínez y el Ratón Pérez se casaron y se quedaron a vivir en la casita muy limpia de la cucarachita. Y sucedió que un día, mientras la Cucarachita Martínez cocinaba una gran olla de sopa, se acordó que no tenía Sal para ponerle a la sopa, por eso fue al mercado a comprar Sal.

Mientras tanto, atraído por el delicioso olor de la sopa y la curiosidad, el Ratón Pérez acercó una silla hasta la cocina, se subió a ella y se asomó al borde de la olla con la sopa hirviente, y en un descuido, !cutuplún!, se cayó dentro de la olla.

Cuando regresó del mercado, la Cucarachita Martínez encontró al Ratón Pérez pelado flotando entre los fideos de la sopa. Desde entonces los animalitos del monte cantan la canción que dice: -El Ratón Pérez se calló en la olla y la Cucarachita Martínez lo siente y lo llora.

Y ese es el cuento, que mamá me contaba cada noche para dormirme, después de rezarme y yo repitiendo a su voz para aprenderlas las oraciones principales el Padrenuestro, la Salve a María y el Gloria a Dios.

Quisiera acomodarme en la casita de la Cucarachita Martínez, bonita y limpia, con su patio y portal al frente del camino que va al mercado, donde los animalitos pasan todos los días y saludarlos con una amplia sonrisa cada mañana, darles los buenos días de cada día, dormirme al arruyo de mamá y amanecer a la aurora de historias y fantasías de las imágenes de cada episodio de sus cuentos dibujados en mi puerilidad mental; como te añoro mamá y pienso en tu mundo frugal y mío que llevo en mis recuerdos como guirnaldas de tus soles y de tus lunas, madrigales de esperanzas, frutales del carmesí de tu campo infinito, del amor de tus manos acariciando las mías y cerrándolas con tu beso solemne, en esos instantes maravillosos que atesoro. 

JLReyesMontiel.






   

miércoles, 28 de agosto de 2019

El país de los Jejenes


¿Alguna vez te pico un Jején? En mis caminatas en el campo, solían picarme los muérganos Jejenes alrededor de los ojos, irritándome el contorno de parpados y pestañas, entonces regresaba dando tumbos por el caminito de arena para lavarme la cara en el surtidor de agua de la casa.
El Jején es un mosquito diminuto pero muy eficiente en eso de picar los ojos, pues su urticante picadura ataca solamente esa parte del cuerpo, aferrándose a las mucosas oculares ante el empuje de los dedos al tratar de quitárselos de encima, ocasionando el enrojecimiento e hinchazón de los ojos.
Afortunadamente, quizás resultado de tantos pesticidas empleados para el cultivo, con el tiempo la incidencia de este mosquito llamado “Jején” prácticamente desapareció, pues de mis recordadas últimas caminatas por los jagüeyes y majadas de esos campos nuestros de Mara no fui más víctima de su picadura ocular.
Lamentablemente tenemos otros Jejenes, propios y extraños, unos cancerberos y esbirros, los otros sobrevivientes de una isla doblegada por años bajo la bota de sus verdugos, unos y otros caimanes de un mismo pozo, es decir Jejenes del mismo monte, pero todos son diminutos en personalidad y siniestros, muy eficaces en sus lacerantes y urticantes picaduras a la gente, se aferran a tus ojos sofocándolos con el hollín virtual de sus mentiras, con el aguijón de su despotismo y su perversa intromisión, atacan en cayapa y son eficaces en eso de aplicar su cruel racionalidad para mantenerse en el poder contra todo y muy a pesar de todos. Y entre los Jejenes llegaron las Moscas con sus afinados y renovados designios imperiales para arrebatar en su festín de sangre los recuros naturales al país de los Jejenes.
Son los nuevos Jejenes que trajo el siglo XXI a estas tierras, y no digan que la crisis económica y social en el país de los Jejenes fue impuesta por EEUU, esas sabandijas inmorales la iniciaron mucho antes, con sus confiscaciones, con sus expropiaciones, robando y acabando con todo cuanto tomaban en su poder, artífices de la mentira y de la miseria ruin que esclaviza y somete, doblega y arrebata a la gente su dignidad, los Jejenes de la ruina, los Jejenes burócratas de una entelequia que solo existe en el imaginario de resentidos zarandeados y rastreros, la neo oligarquía de los Jejenes raspa cueros, la neo oligarquía de las elites que aplasta y reprime toda disidencia, toda voluntad floreciente y alma rebelde. Que abran los ojos las naciones hermanas, que escuchen el clamor de este país de los Jejenes, que oigan y vean la realidad del país de los Jejenes, porque pueda que la opresión totalitaria algún día toque sus puertas enarbolando las banderas de las reivindicaciones sociales en nombre de la libertad y la igualdad y resulte todo lo contrario.
Se vive ahora nuestra época aciaga, es la página oscura de nuestra historia,  una pesadilla de los Jejenes burócratas en su diario discurso, en su vil presencia, en su sostenida picadura urticante del hambre y la miseria de los venezolanos ¿Hasta cuándo prevalecerán? Dividiendo, sometiendo la rebeldía y doblegando la voluntad de todo un país, pisoteando a los trabajadores venezolanos.
Hay que conformar una cruzada nacional e internacional, sólida, de en un solo bloque contundente y decidido, contra quienes tienen una nación arrinconada, transformada en otro país, un país de avenidas desoladas y casas muertas, donde se perdió el encanto de la gente, donde sus captores se yerguen tenaces, feroces e inmisericordes, arrogantes y poseídos de un poder omnímodo que solo le sostienen en el poder la fuerza de las armas sobre una nación humillada y acorralada.
Este es el país de los Jejenes, un país gobernado por vándalos, el país de la mentira, la nación traicionada, el país destrozado y herido en su corazón, el país donde un régimen impío, asume y comete todo los sacrilegios contra sus héroes y su historia, burla los derechos de los trabajadores y los esclaviza a un salario ruin, aplasta el sindicalismo como política de Estado Totalitario que resulta finalmente,  burlándose de las necesidades de la gente termina encumbrandose a horcajadas sobre la sangre de los mártires patriotas inmolados en la piletas de sus mazmorras deshonrosas, donde la dignidad humana es mancillada cada día, cada segundo, así las veces y como mueve las alas el Colibrí. Así está el país de los Jejenes.
JLReyesMontiel.