Comienzo por aclarar que ambos
términos los tomé, por un parte de aquel aforismo empleado para el otorgamiento
de visas a los ciudadanos venezolanos, que así la solicitan Visa de Responsabilidad
Democrática para ingresar al territorio de la República de Chile, y por la otra
por el concepto manejado por la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo (AECID) referida a la gobernabilidad democrática. Aspectos
que considero necesario acotar y muy relacionados con el tema que abordaré
seguidamente, como factores determinantes para superar la profunda crisis
nacional venezolana.
Durante la constituyente de 1960,
discutían ambas cámaras legislativas la de diputados y senadores en el entonces
denominado Congreso Nacional, el contenido normativo de la futura Constitución
Nacional que iba a regir el marco del ordenamiento jurídico venezolano durante
los siguientes 48 años de vigencia democrática; de aquel parlamento fue uno de
sus constituyentes el bardo Andrés Eloy Blanco, y advertía, en su oportuna
alocución antes las cámaras legislativas, en referencia a la nueva constitución
a promulgarse estas lapidarias palabras: “Cuando se hace una constitución se
hace una ley de buen gobierno, pero no siempre se hace un buen gobierno, cuando
se hace una constitución se hace el espejo de un pueblo, pero no siempre hay un
buen pueblo para mirarse en él (omisos) …para sentenciar luego, “La democracia
está de pie en la encrucijada de las más trágicas codicias”.
En la célebre y profética “Carta
de Jamaica” Simón Bolívar nos indica el peligro inminente, parafraseando sus
propias palabras, de dejar en manos de los -rústicos del campo- e -intrigantes
de las ciudades- la elección de los gobernantes, considerando en su opinión que
no estaban facultados para discernir libre y conscientemente la función
ciudadana de seleccionar al gobernante más idóneo en su perfil político e
intelectual, y no dejar al –acaso- del pueblo la suerte de la República.
El filósofo francés Benjamín
Constant, contemporáneo de Bolívar, escribe en 1815 sus “Principios de
Política” donde esboza básicamente que el papel ciudadano para elegir a los
gobernantes debía restringirse aquellos más capaces intelectual y
patrimonialmente formados, por una sencilla razón, el pueblo llano suele actuar
por impulsos, que no siempre conllevan a la mejor alternativa de gobernabilidad
e incurrir en la desidia política en la elección de sus gobernantes, por lo
cual sugería establecer el derecho al voto restringido solo a los ciudadanos
poseedores de patrimonio económico y familiar, pues el cuidado debido a sus
intereses hacía prevalecer el buen juicio sobre la impulsiva voluntad popular.
Estas ideas me hacen sostener el
criterio de la responsabilidad democrática y su relación directa con la
gobernabilidad de un país, la responsabilidad democrática como el deber ser de
la participación ciudadana en los procesos eleccionarios en los que se
involucra necesariamente para el desarrollo del sistema democrático de la
República y su incidencia consecuencial en posibilitar la gobernabilidad de la
nación, tan necesarias como en el caso de nuestra nación venezolana, inestable,
impulsiva, por no decir inmadura en el ejercicio de su actuación ciudadana y
política, sobre todo al momento de seleccionar con su voto a las personas no
siempre las más idóneas para desempeñar la función pública, como gobernantes y
dirigir de manera eficaz y eficiente, con sentido de liderazgo y desempeño de
gestionar los destinos de la República.
En este sentido el gobernante es
eficaz, cuando hace lo que hay que hacer, y es eficiente cuando lo que hace lo
hace bien, principios éstos relacionado con su función de líder en el ejercicio
de un liderazgo de hacer haciendo al país, por una parte y por la otra, que lo
que haga lo haga bien, es decir eficientemente con una gestión administrativa
acorde a los intereses nacionales, nunca en función de intereses personales,
particulares menos partidistas, como erróneamente se ejercía la política
venezolana, con aquel nefasto espíritu de facción que entorpecía todo proyecto
de transcendencia nacional.
Estos concepto de eficacia y
eficiencia, liderazgo y gestión son propios del empresario e intelectual austriaco
Peter Drucker, a mi juicio conceptos indispensables hoy día para darle sentido
a la gobernabilidad de una país como Venezuela, sumergido por décadas a un
distorsionado sentido de la política y construir toda una nueva superestructura
nacional basada en principios de alta gerencia nacional.
Ahora bien, ¿Cómo garantizar la
pulcritud eleccionaria del gobernante más apto? y ¿Cómo activar la
participación ciudadana en el cumplimiento cabal en su deber de involucrarse en
los procesos electorales de la República? Las respuestas se evidencian en cual sistema de elección ciudadana se fundamenta
constitucionalmente la República para elegir sus gobernantes, aquellos
referidos a sistemas electorales abiertos, es decir mediante el voto universal,
directo y secreto, donde participan todos los ciudadanos nacionales o
naturalizados y mayores de edad; y los sistemas electorales cerrados, donde la
participación ciudadana está restringida aquellos nacionales y naturalizados
que cumplan determinadas condiciones ciudadanas.
En Venezuela se introdujo el voto
universal en la Constitución de 1.945, promulgada por el entonces Presidente de
la República General Isaías Medina Angarita, concediendo el derecho al sufragio
a todos los venezolanos mayores de 21 años con la limitante que sepan leer y
escribir, y reservaba la elección del Presidente de la República a la
designación del Congreso Nacional reunido en pleno sus cámaras de diputados y
senadores.
Parto de la siguiente figura de
participación ciudadana, fundada en aquella vieja constitución del año 1945,
ampliando su espectro de restricción, no solo a los venezolanos mayores de edad
y que sepan leer y escribir, sino limitando el universo de electores de acuerdo
a la propuesta de los sistemas electorales denominados censitarios, esto es,
respecto de los ciudadanos previamente censados en un registro nacional
electoral, para participar con su voto en la elección de sus representantes
ante la Asamblea Nacional o Congreso Nacional, demás órganos Municipales y
Asambleas Estatales de Gobierno Regional; dejando la prerrogativa de elección
presidencial del poder ejecutivo nacional al Poder Parlamentario, Congreso
Nacional o Asamblea Nacional, la elección de Alcaldes a las Cámaras Municipales
y Los Gobernadores a las Asambleas Estatales, de éste modo los poderes
ejecutivos a nivel nacional. estatal y municipal, quedan subordinados a la
designación de ternas de personalidades notables y los más aptos para gerenciar
la administración nacional, regional y local, apartándose el voto ciudadano de aquel
monstruo anárquico y proselitista, a un voto decantado y éticamente discernido
por sus representantes en las diversos estrados parlamentarios.
El sistema electoral censitario
que propongo para el Estado Venezolano está fundamentado sobre la base de este
electorado censitario, quienes mediante el ejercicio de su deber y derecho al
sufragio participarán en la elección directa de los órganos del poder
parlamentario nacional, regional y municipal, así mismo, serán éstos ciudadanos
electores censitarios quienes elegirán nominalmente a los miembros del Tribunal
Supremo de Justicia o Corte Federal de justicia. En cada caso o como se
determine la denominación de esas autoridades según el poder originario que
establezca la nueva constitución nacional. La facultad de elección del Presidente
de la República será una facultad exclusiva del Congreso o Asamblea Nacional,
mediante consenso parlamentario y por mayoría de votos; de este mismo modo será
elegidos los Gobernadores de los Estados y Alcaldes, los primeros por las
Asambleas Estatales y los segundos por las Cámaras Municipales.
El sufragio o proceso electoral será
responsabilidad del Poder Electoral conformado por autoridades designadas por
ternas de personalidades notables designadas por el Poder Parlamentario,
Congreso o Asamblea Nacional, para conformar dichas ternas de notables se
determinará la honorabilidad moral y nivel académico de quienes integrarán el
Poder Electoral a través de una Junta, Consejo, Comisión Electoral en fin como
se le designare a los efectos constituyentistas del poder originario.
Los representantes parlamentarios
de los estados de la unión republicana por su parte, determinarán la
conformación de las juntas electorales regionales para organizar el sufragio en
sus localidades respectivas. Las juntas municipales electorales serán
conformadas mediante la designación de las cámaras municipales, los procesos
electorales para su mejor desempeño y desarrollo, de los representantes
parlamentarios, asambleístas y concejales deberán realizarse separadamente nacional,
regional y municipal.
Finalmente, ¿Quiénes serás los
ciudadanos electores de acuerdo a este sistema censitario? Los Venezolanos
nacidos o naturalizados, mayores de edad, sin distinción de sexo, credo y
pensamientos políticos; sin antecedentes penales, no sometidos a juicio penal y
de reconocida probidad, con instrucción laboral calificada, técnica o
profesional, o al menos actividad empresarial importante, además de poseer
rentas y propiedades. Estos requisitos del perfil ciudadano son también válidos,
no solo para determinar quiénes son los ciudadanos electores, sino que resulta igualmente
prudente aplicarlos a los ciudadanos “elegibles” para conformar las autoridades
de los poderes públicos en general.
El camino a una nueva República
no será una tarea fácil, la constitución e instauración de un sistema
democrático semejante procura virtudes ciudadanas necesarias, donde el sentido
de responsabilidad ciudadana en la preservación de la Democracia es la columna
vertebral del Estado en su gobernabilidad entendida como la capacidad de liderar
y gestionar la actividad administrativa, legislativa y judicial; en todo caso
debe prevalecer la voluntad de toda la nación unidad sobre los embates de la
anarquía que se cierne peligrosamente contra su propia sobrevivencia como país
formal, o estaremos marginados a un orden social fallido; pero tengo la fe y
creo en esa nación que saldrá adelante, cuya base de recuperación está en los
ciudadanos venezolanos dignos y esforzados, en los republicanos por convicción democrática,
en los nuevos líderes estadistas, en las élites políticas académicas e
intelectuales, en sus gremios profesionales, técnicos y artesanales, en los
sindicatos y en sus trabajadores responsables, para construir la nueva
República de Venezuela que queremos los Venezolanos de bien, Dios mediante.
JLReyesMontiel.

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