domingo, 5 de julio de 2026

Vicisitudes existenciales, entre la furia y el gozo.

JL Reyes Montiel (1981)
Esta madrugada recordé un episodio de mi juventud, el lugar, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la muy apreciada Universidad del Zulia, entonces tenía una noviecita, que el tiempo desvaneció con los furores de los amores de estudiante, como canta el tango gardeliano, flores de un día son, ella presentaba su examen de la cátedra Introducción al Derecho,  bajo la guía de la profesora Marisela Párraga de Esparza, la prueba escrita consistía en analizar con el Código Civil abierto la norma de su Artículo 4 en su  contenido, referido a la interpretación de las Leyes, sus efectos, alcances normativos y demás reglas generales para su aplicación.

Un poco para entrar en contexto de la situación, cuando el intérprete del derecho se encuentre ante un vacío o laguna, nunca se debe quebrantar la plenitud hermética del orden jurídico, principio de la teoría del derecho según la cual,  el sistema jurídico es cerrado y completo, no puede haber vacíos que impidan a un juez o abogado resolver un caso, ciñéndose primero en la norma al significado propio de las palabras y su conexión entre sí,  de no haber una norma exacta que regule el caso, el juez debe acudir a disposiciones que regulan casos semejantes o materias análogas y aun quedando con la analogía alguna duda, se debe recurrir a los principios generales del derecho como último recurso para integrar las lagunas legales.

Para todo estudiante de derecho que se apreste al estudio de las ciencias jurídicas es su instrumento básico el Código Civil, como el estetoscopio para el médico, jamás acudir a clases sin su Código Civil, así como con la Constitución Nacional, además del Código de Procedimiento Civil y Código de Comercio.

¿Qué pasó durante esa prueba escrita? Mi noviecita en plena prueba escrita, mientras leía detenidamente la formulación del planteamiento del tema a examinar, un compañero de clases “intrépido” que ese día no llevó a clases su respectivo Código Civil, le prestó a mi noviecita su Código, dejándola sin el instrumento de análisis indispensable objeto de la prueba escrita, el tiempo del examen transcurría, y muy a pesar que mi noviecita le solicitaba la devolución de su Código Civil, el muy canalla continuaba sórdido redactando su análisis sin consideración y contemplación alguna hacia su compañera que gentilmente pretendió compartir mutuamente el Código Civil.

Las aulas de clases de la Facultad de Derecho, en cada puerta de acceso, tenían una ventanilla de cristal, por donde profesores y estudiantes miraban para entrar y salir, yo perplejo observaba con impotencia la incómoda situación de mi noviecita, hasta que la profesora Párraga de Esparza, me observó desde el estrado por la ventanilla en mi rabia contenida, como un entra y quítale el Código a ese abusador, me tomé su mirada, y a paso firme y decidido entré al salón en pleno examen  y de un tirón le arranque de las manos al compañero el Código Civil y se lo entregué a mi noviecita, logrando concluir oportunamente la prueba escrita a la luz de su desposeído Código Civil.

Que les cuento, a la salida del examen nos encontramos mi noviecita y yo felices y contentos, pero, el enfurecido compañero nos siguió hasta la bancada de los jardines de la facultad, y furioso me dijo despectivamente: - Mírate tu salvaje, además de cómo tan mal vistes, no vale la pena ni tratarte…

El tiempo pasó de aquel aciago acontecimiento, dichosamente ya en los plácidos momentos de visita a mi noviecita en su casa, yo mientras conversaba hojeaba el diario Panorama, y muy afortunadamente encontré un aviso clasificado solicitando un Asistente de Despacho de Abogados.

Visto y hecho, llamé por teléfono y acordé día y hora para mi respectiva entrevista laboral, presente el día y a la hora señalada en el Edificio “San Luis” en la avenida 5 de Julio de Maracaibo, ante las oficinas del Despacho Jurídico Financiero del abogado Ítalo Velázquez Flores, al presentarme con la secretaria, fue sorpresa la mía, muy sentado en la recepción se encontraba esperando el susodicho compañero de clases y abusador que se había apoderado del Código Civil de mi noviecita.

Muy ecuánime, le dije buenos días hola cómo estás a lo que entre dientes me respondió bien gracias, así es la vida pensé, nunca dejas más que asombrarte por los acontecimientos existenciales del día a día, en su carrera del tiempo y el espacio.

El por supuesto él paso primero, le correspondía, había llegado antes que mi persona y eso es lo usual y debido, al buen rato salió sonreído del despacho del Dr. Velázquez, se despidió de la secretaria y me echo una mirada antes de salir de la oficina y perderse por el pasillo de circulación del edificio.   

Al momento, la secretaria me pidió entrar al despacho para la entrevista, después de presentar mis cartas de recomendación y experiencia, el Dr. Velázquez me hizo una prueba mecanográfica, dictándome un escrito de una diligencia judicial, acto seguido conversamos profusamente en materia de conceptos básicos del Derecho y temas de actualidad noticiosa, cerró la entrevista y me dijo mi secretaria te llamará si eres seleccionado.

Al final de aquella semana, la secretaria del Dr. Velázquez llamó a mi casa afirmándole a mi madre que había resultado seleccionado para el empleo de Asistente Jurídico, indicando que debía presentarme el siguiente lunes a las 8 de la mañana en la oficina.

JLReyesMontiel.