domingo, 24 de julio de 2016

La Batalla Naval del Almirante Padilla.

Almirante José Prudencio Padilla
(Composición gráfica JLRM)

La “Campaña  del  Zulia” así llamada por el historiador colombiano José Gregorio Maita Ruiz, considerando que la batalla naval del lago de Maracaibo, fue el final de la campaña militar iniciada en enero de 1823, mediante el bloqueo naval del Golfo  de Venezuela y el paso de tropas terrestres hacia la zona de la cuenca lacustre, desarrollándose una empresa militar terrestre comanda por el Gral. Manuel Manrique y marítima por el Almirabte José Prudencia Padilla, la cual, por las armas comprometidas, duración de la contienda y dificultad de los moviemintos miliatres de tierra y maniobras navales efectivas, estima a la Campaña del Zulia del año de 1823, de las más trascendentes tanto como la Campaña  de Boyacá en 1819, Costa Neogranadina en 1820–21, la Campaña de Carabobo en 1821 o la Campaña del Sur en 1822.

Aquel encuentro naval librado el día 24 de Julio del año 1823, tuvo como escenario bélico las aguas del estuario lacustre zuliano, hecho histórico determinante para culminar la independencia de la corona española de la antes denominada Capitanía General de Venezuela, dando paso firme a la consolidación de la República de Colombia, constituida en el año 1819, en la ciudad de Angostura, frente a las aguas del padre río Orinoco.
 
Serán en esta ocasión, las aguas del lago Coquivacoa, el entorno escénico, donde se enfrentarían la escuadra republicana bajo el mando del Almirante José Prudencia Padilla, comandante del tercer departamento de Marina y de las operaciones sobre la región zuliana; y por otra parte, la escuadra naval de la corona española, bajo las ordenes del Capitán de Navío Ángel Laborde y Navarro, a la sazón Jefe del apostadero naval situado en Puerto Cabello y segundo jefe de la armada española sobre costa firme. 

La escuadra patriota estaba compuesta por los bergantines: Independiente, Marte, Fama, Confianza y Gran Bolívar; las goletas: Espartana, Independencia, Manuela, Chitty, Emprendedora, Aventina, Peacock, Antonia Manuela y Leona; contaban además, con una serie de embarcaciones artilladas y armadas, denominadas fuerzas ligeras, compuesta por las Flecheras Barnesca, Guaireña, Caraiqueña, Tormentos, Voladora y Emprendedora; tres bongos y cariados botes bien apertrechados; con una tripulación general de 1.195 hombres, cuyas embarcaciones en general, estaban artilladas con dos carronadas de 9 pulgadas, setenta y ocho de 18, ocho cañones de 50, ocho de 40, uno de 25, seis de 18, dos de 16, cinco de 12, tres de 9, dos de 8 y tres de 4.38, demás sables, pistolas y fusilería.

La armada realista estaba conformada por el bergantín San Carlos, los bergantines-goletas: Esperanza y Riego o Maratón; la goleta de gavias: Especuladora; las de velacho: María Salvadora, Estrella, Cora, Mariana, Rayo, María Habanera y Zulia; las flecheras: Atrevida y Maracaibera; los pailebotes: Guajira y Monserrat, los faluchos: Resistencia, Mercedes, Brillante, Relámpago y Pedrito y las piraguas: Raya, Duende, Palomera, Esperanza, Félix María, Altagracia, San Francisco y Corbeta. además de 49 cañones, 14 carronadas, 4 obuses, tropa alistada y 670 de marinería, incluidos jefes y oficiales.

De las características de las flotas beligerantes, si bien no participaron naves de mayor calado y poder de fuego, la razón es además de estratégica, geográfica, en vista del escenario bélico lacustre, algún historiógrafo resta importancia a la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, quizás la compara con la Batalla de Trafalgar, considerando las flotas realistas y republicanas de pobre envergadura naval, pero, éste tipo de naves ligeras, por su maniobravilidad y rapidez, resultan mas eficientes en aguas pocas profundas y menos turbulentas, que las del mar oceáno, aguas éstas donde es viable el empleo de navios de mayor calado y alto poder de fuego, como las Fragatas.

Azares de la guerra, los patriotas querían abordar al enemigo al amanecer del día 23 de julio, pero el Almirante Padilla deseaba combatir al amanecer el 24 de julio, él quería dar batalla ese día para ofrecer su victoria al Libertador Simón Bolívar, siendo un valioso regalo en el cuadragésimo aniversario de su nacimiento. Luego por incidencias de los acontecimientos el Almirante Padilla, se vería envuelto injustamente, en el atentado de la noche septembrina de 1828 y sería por ello condenado a muerte fusilado. 




Capitán de navío Ángel Laborde y Navarro,
Comandante del apostadero de Puerto Cabello
y segundo jefe de la armada española sobre Costa Firme.
(Composición gráfica JLRM)

La armada realista estaba conformada por el bergantín San Carlos, los bergantines-goletas: Esperanza y Riego o Maratón; la goleta de gavias: Especuladora; las de velacho: María Salvadora, Estrella, Cora, Mariana, Rayo, María Habanera y Zulia; las flecheras: Atrevida y Maracaibera; los pailebotes: Guajira y Monserrat, los faluchos: Resistencia, Mercedes, Brillante, Relámpago y Pedrito y las piraguas: Raya, Duende, Palomera, Esperanza, Félix María, Altagracia, San Francisco y Corbeta. además de 49 cañones, 14 carronadas, 4 obuses, tropa alistada y 670 de marinería, incluidos jefes y oficiales.

Paso de la escuadra republicana
respondiendo con sus cañones los fuegos
de las fortalezas de Zapara y San Carlos en la
entrada de la Barra del Lago de Maracaibo
Para entrar al estuario lacustre, y acceder a sus aguas interiores, fueron necesarias tres escaramuzas navales con las fuerzas realistas, la primera el 8 de mayo, forzando el paso de la Barra de Maracaibo, frente a los fuegos de las fortalezas de Zapara y San Carlos, un segundo encuentro armado el 25 de mayo en el sitio que hoy conocemos como Punta de Palma en la Costa Oriental del Lago, donde las naves realistas estaban comandadas por el Capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría; tres días después se confrontaron nuevamente, esta vez entre las costas de Los Puertos de Altagracia y Capitán Chico, donde vencieron las naves republicanas y la flechera realista Guaireña zozobró en las aguas del Coquivacoa, obligando al bando realista navegar hasta la isla de Curazao, para hacerle reparaciones a los navíos españoles, de Curazao zarparon nuevamente al Lago de Maracaibo el 4 de julio de 1823. Por su parte, la armada republicana alcanzo para apostarse el puerto de Moporo, allí pernotó toda la primera quincena de julio hasta que el comandante Laborde envió a Padilla un ultimátum que éste desdeñó, los días subsiguientes transcurrieron en una febril actividad bélica, donde ambas partes se mantuvieron acondicionando sus buques, concentrando provisiones y coordinando sus tripulaciones con miras al combate decisivo.

Los patriotas querían abordar al enemigo al amanecer del día 23 de julio, pero el Almirante Padilla deseaba combatir al amanecer el 24 de julio, él quería dar batalla ese día para ofrecer su victoria al Libertador Simón Bolívar, siendo un valioso regalo en el cuadragésimo aniversario de su nacimiento.

Aquella tarde del 23 de julio, la escuadra realista levó anclas y partió a la costa occidental del lago, quedando en línea de combate frente a Maracaibo, por su parte la armada republicana permaneció a la vela hasta el anochecer, esquivando a la armada realista, dando fondo con sus anclas en Los Puertos de Altagracia, quedando los buques patriotas en línea paralela frente a la costa oriental, avanzando las embarcaciones más ligeras denominadas fuerzas sutiles hasta Punta de Piedra, para abrazar al enemigo en una tenaza armada.

Modelos de embarcaciones empleadas 

  en la contienda naval
En cuanto a las características de las flotas beligerantes,
si bien no participaron naves de mayor calado y poder de fuego, la razón es 
además de estratégica, geográfica, en vista del escenario bélico lacustre, 
sin embargo algunos historiadores
restan importancia a la batalla naval del Lago de Maracaibo, considerando 
las flotas realistas y republicanas de pobre envergadura naval,
siendo éste tipo de naves ligeras, por su maniobravilidad y rapidez,
mas eficientes en aguas pocas profundas y menos turbulentas, que las del mar oceáno, aguas éstas donde es viable el empleo de navios de mayor calado y alto poder de fuego, 
como las Fragatas. 


Bergantín.
Bergantín Goleta.

Goleta de Gavias.

Goleta de Velacho.

Goleta Artillada.


Falucho Artillado.


Piragua Zuliana siglo XIX

Flechera





 
 

 Lancha Zuliana, artesanía elaborada por los llamados
"Carpinteros de Ribera"
(Santa Rosa de Agua, Maracaibo Estado Zulia).

Al alba del 24 de julio, los comandantes de los buques republicanos fueron llamados por Padilla, dándoles las últimas instrucciones para el combate, Desplegando la escuadra patriota en formidable línea desde Capitán Chico hasta Bella Vista en las aguas del Lago frente a la costa donde están los cerros llamados "Valles Fríos".


Siendo las 2 de la tarde de aquel día se ordenó al comandante de las fuerzas sutiles compuestas por embarcaciones menores artilladas y flecheras, levar anclas y cubrir en combate a las embarcaciones realistas de su misma clase, en atención a que por su menor andar debía adelantarse; a las 2: 20 hicieron la señal de dar la vela y minutos después la de formar la línea de frente para atacar al mismo tiempo todos los buques enemigos.


Los buques republicanos avanzaron con rapidez sobre la escuadra realista que se mantuvo anclada en espera del ataque; el ala sur de la escuadra patriota estaba bajo la conducción del Almirante Padilla y el ala norte estaba bajo las órdenes del capitán del navío Nicolás Joly, para cerrar el paso y cortar la retirada de la escuadra realista hacia la bahía de Maracaibo.

A las 3:04 de aquella tarde, se colocaron las señales de abordar al adversario, dejándola izada, no obstante haber sido contestada por todos los buques, para manifestar con ello que ninguna cosa quedaba por hacer. A las 3:45 la flota realista abrió fuego sobre las escuadras patriotas, pero la escuadra republicana prosiguió avanzando sin disparar un tiro, hasta que estando cerca rompieron los fuegos de cañón y fusilería; al romperse los baupreses, el bergantín Independiente, se echó sobre el bergantín San Carlos, dando comienzo al abordaje, ya en esta situación ventajosa se decidió la victoria en favor de los republicanos, no había nada que hacer por parte de los realistas estaban abordados por los patriotas y plena faena de lucha cuerpo a cuerpo.  


Como consecuencia del ataque patriota, fueron destruidos muchos buques realistas y capturados otros, en la más angustiosa situación los realistas picaron los cables y trataron de escapar haciéndose a la vela, pero fracasaron en su intento, pues sus buques mayores fueron hechos prisioneros; la mayor parte de la tripulación del San Carlos se arrojó al agua e igual suerte corrió la de los otros buques realistas, excepto la del bergantín goleta Esperanza, que fue destruida por una poderosa explosión; en definitiva, sólo tres goletas realistas lograron escapar colocándose al abrigo de los cañones del castillo San Carlos.

El paso de la Barra del Lago de Maracaibo, es un sitio de posiciones de fuegos cruzados 
entre las fortalezas de Zapara y San Carlos, y por ende de poca maniobra naval, 
pues la sedimentación de arenas en el fondo de aguas en su encuentro de mareas
provenientes del Golfo de Venezuela y del Lago obstaculizan la libre navegación,
obligando el paso por un canal de navegación que solo expertos nativos conocen.

Lineas de flotas y posiciones de batalla, de acuerdo a esta escena, es evidente
la ventaja de la armada colombiana sobre la flota española,
replegados hacia la costa se entorpecía las maniobras y fuegos
de las embarcaciones realistas respecto de la posición patriota, la cual
a Lago abierto podía maniobrar con mayor apresto
acorralando y batiendo la escuadra realista con denuedo.

Estas son litografías de los originales grabados del pintor, 
marino y escritor francés Ambroise Louis Garneray, 
cuyos bocetos fueron realizados in situ por el Teniente de Navio Jaime Brun.

Retirada y desenlace de la contienda naval.

Terminada la jornada, el Almirante Padilla ordenó a la escuadra diese fondo con sus anclas en el mismo sitio donde había combatido, para rescatar heridos y cadáveres de las aguas del Lago, las pérdidas de los republicanos fueron de 8 oficiales y 36 individuos de tripulación y tropa muertos, 14 de los primeros y 150 de los segundos heridos y un oficial desaparecido en acción, mientras que la de los realistas resultaron sus pérdidas mayores, entre sus embarcaciones y marinería fallecidos, sin contar los 69 oficiales y 368 soldados y marineros hechos prisioneros. Diría el general canario Morales en carta a Laborde: “Los buques nuestros eran casi todos mercantes, mal armados, y los marineros gente allegada”.

Armamento empleado en la contienda naval.

Obus naval
Carronada de144 mm. cañón para lanzar perdigones
a corta distancia en maniobras de abordaje naval.

Dos horas de combate y el triunfo naval repúblicano, apercibieron al hasta ahora Capitán General Francisco Tomás Morales, de la situación indefendible de Maracaibo, tomando la determinación de rendir la plaza de costa firme y finalmente firmar la Capitulación el día 3 de agosto de 1823, entregando el resto de los buques de la armada española fondeados frente al Castillo San Carlos de la Barra, además de esta importante fortaleza, con todas sus armas, entregó formalmente la plaza de Maracaibo y la fortaleza del Puerto de Cabello, donde aún pernotaba un contigente de tropas realistas; Morales salé de la ciudad de Maracaibo, partiendo embarcado con rumbo a la isla de Puerto Rico, el día 5 de Agosto de 1823.

Si Carabobo fue la batalla decisiva, para proclamar la independencia de Venezuela, venciendo al ejército realista en términos de la técnica militar, ya la suerte estaba echada, el juego cerrado, por cuanto Carabobo fue la acción militar que dio el "Jaque" al Rey español, porque en Carabobo quedaron diezmadas las fuerzas realistas que sustentaban a la monarquía española en suelo venezolano y abrió las puertas de la estabilidad republicana, pues de hecho y de derecho ya estaba constituido el gobierno republicano y su sostentabilidad era inminente; pero lo cierto es que, formalmente la corona española aún no reconocía la existencia de la República de Colombia como un Estado constituido, fue ésta capitulación debidamente otorgada con la firma del último Capitán General Francisco Tomás Morales, como resultado de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, donde se define el dominio militar y político del poder geográfico sobre el resto del territorio nacional, frente al dominio de la monarquía española.

Maracaibo y Coro, eran importantes geográficamente para ambas fuerzas, para los realistas eran posesiones estratégicas de sobrevivencia política y militar, como bastiones de repliegue para sus oficiales, tropas y naturales en favor de la corona española, a la espera de un posible contingente militar expedicionario enviado desde ultramar, bien de la península hispánica o de Cuba y Puerto Rico, para recuperar los territorios en poder de los insurgentes patriotas; por la otra parte, para el Ejército Libertador se debían tomar rápidas acciones militares, movilizando sus fuerzas patriotas tanto en occidente como en el centro del país, para posesionarse militarmente no solo del territorio zuliano, sino también de la Fortaleza de Puerto Cabello aún dominada por las fuerzas realistas, como quedó a la salida de Francisco Tomás Morales; fueron las armas patriotas al mando de José Antonio Páez, quienes tomaron militarmente esa fortaleza, cortando toda posibilidad militar a la corona española de intentar alguna acción de reconquista territorial sobre la República. 

Ahora bien, en virtud de las acciones militares desplegadas en el teatro de operaciones del Zulia, por su importancia estratégica, movimiento de tropas y batallas desarrolladas en este territorio del occidente venezolano que obligó a la capitulación del último Capitán General de la monarquía española en Venezuela, sin duda alguna, la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, dio el "Jaque Mate" al Rey de España, cerrando aquella página de dominación de la corona española sobre la llamada Capitanía General de Venezuela.

En Carabobo se decidió la suerte de aquella provincia de Venezuela, pero en Maracaibo se consolidó la independencia mediante una capitulación que otorgaba a la República de Colombia el reconocimiento de su existencia política, de darse sus propias autoridades; existencia administrativa, de administrar sus recursos y legal, de darse su constitución y leyes como todo Estado Republicano.

Es importante destacar, que el proceso histórico de la guerra de independencia de la América Meridional, no es sino el encuentro de dos frentes, de dos sistemas de gobierno, uno emergente en el llamado “siglo de las luces” sobre la cosa pública (la república), el contrato social de Juan Jacobo Rousseau, la revolución estadounidense y la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, la revolución francesa y los principios de la igualdad, libertad y fraternidad; ante y frente a la decadente monarquía absoluta europea y del ala monárquica recalcitrante de la iglesia Católica.

La guerra de independencia en América, tuvo sus incidencias en tierra española, con la revolución liberal del General Rafael del Riego y el restablecimiento en el año de 1820 de la Constitución de Cádiz de 1812, vigente durante el trienio constitucional 1820-1823, limitando constitucionalmente el poder absoluto del Rey Fernando VII, además de proponer un acercamiento con los pueblos españoles de ultramar en América, buscando pacificar la insurrección independentista y poner fin a la guerra. Con éstos antecedentes, aquel mismo espíritu del Cabildo, como gobierno de los ayuntamientos de las regiones y ciudades españolas, que trasladado en América por nuestros conquistadores, le otorgaron autonomía política, administrativa y militar a nuestras ciudades americanas, decidiéndose en Caracas por la causa republicana aquel 19 de abril de 1810; en España, unas elecciones de sus legislaturas municipales le dieron la victoria a un amplio sector de los republicanos españoles, lo que hizo abdicar al Rey Alfonso XIII, iniciándose el trágico camino a la guerra civil española entre 1936-1939.

Por los ideales, por sus participantes nacionales y extranjeros, venezolanos realistas y españoles republicanos, además de combatientes irlandeses, escoceses, italianos, franceses y demás europeos; la guerra de independencia en América, no es sino el escenario de una gran guerra republicana, contra la monarquía y la corona española; años despues (1931-1939) ciertamente con otros matices ideológicos, pero republicano por sus fines, se establece la República Española, teniendo su fin con la victoria del bando nacional en la guerra civil española. Como diría Simón Bolívar …"el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad".

En necesario destacar, dejar bien precisado y objetado, las que he denominado “inconsistencias valorativas” de nuestra gesta guerrera de independencia, al margen de la verdad histórica en tiempo y espacio, ninguna acción bélica en la historia de la humanidad se hizo por nobleza y en igualdad de condiciones, ninguna acción guerrera por adornada redacción de los historiógrafos, resultó éticamente loable, hubo en efecto violaciones, depredación y crímenes, éstos siempre se cometieron, entre las vanas glorias adjudicadas a héroes exaltados que guiaban multitudes estéricas en su violencia, saqueando pueblos y ciudades derrotadas, muchas veces sitiadas y desesperadas por la sed y el hambre, se entregaban irremediablemente a las hordas de ocupación y conquista, esos procesos históricos dolorosos, que historiadores más benignos denominan de asimilación cultural, se desencadenaron detrás de aquellos terribles acontecimientos, antes, ahora y probablemente en el futuro de la humanidad.

De lo que, si estoy seguro, es que ninguna acción bélica precedida a nuestra gesta de independencia, trascendió las fronteras nacionales, llevando la libertad a otros pueblos, muchas veces contrarios al espíritu, propósito y razón de sus mentores libertadores, que hasta se vieron perseguidos como Simón Bolívar y asesinados, como el caso de nuestro insigne Cumanés, Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, asesinado cobarde y  alevosamente por la espalda, en las montañas de Marruecos.

Nuestra guerra de independencia no fue diferente en violencia a otras guerras, pero, su ética política la distingue de otros hechos de armas, por sus fines y dignidad histórica; que después se perdió aquel objetivo libertario y trascendente, con la caída de la República de Colombia (1819-1830) eso es Harina de otro Costal, pues, en esos lamentables hechos está involucrada la mediocridad de aptitud de la oficialidad que patrocinó y lidió la desintegración de Colombia (1829-1830), a despecho del futuro promisorio que a tal proyecto republicano se le auguraba.


Bibliografía.

  • Eljuri-Yunes S., Antonio R. (1985). La Batalla Naval del Lago de Maracaibo (4 edición). Caracas: Comandancia General de la Armada.
  • Maita Ruiz, José Gregorio. La Importancia Estratégica de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo (1823) en las Guerras de Independencia de Hispanoamérica, Ciencia Nueva, Revista de Historia y Política Vol 3, Núm 2/julio-diciemre de 2019. Maestría en Historia (Universidad Tecnologica de Pereira, maestría en ciencia Política (Universià Degli studi di Salerno). 
  • Madueño Galán, José María (2012). El combate naval del lago de Maracaibo. Cuaderno Monográficos, Madrid: Instituto de Historia y Cultura Naval. Dirección de Gonzalo Rodríguez González-Aller. Recopilación de las XLIV Jornadas de Historia Marítima: "La independencia de América española 1812-1828.
  • Fernández Pascua, Delfina (1992). Últimos reductos españoles en América. Barcelona.
  • Pérez Ochoa, Eduardo (1982). La guerra irregular en la independencia de la Nueva Granada y Venezuela 1810-1830. Tunja: Vicerrectoría de Investigaciones y Extensión Universitaria de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia & Ediciones La Rana y el Águila.


Redacción y conclusiones Abog. JLReyesMontiel















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