viernes, 24 de junio de 2016

El canto a la Luna.

María del Carmen de los Ángeles
Fuenmayor Cárdenas (Mamá Carmela).
La vida del campo tiene encantos ancestrales, además de la dura jornada diaria, los usos y costumbres, cantos, cuentos y leyendas, anquilosados con el tiempo y en la memoria generacional de las viejas familias; de esas tradiciones campechanas, rememoro uno que me enseñó mamá, quién se lo enseñó a su vez, mi abuela Mamá Carmela.

En la calle 69A con avenida 13 de Tierra Negra,
de nuestra Maracaibo, estaba esta casa 
propiedad de mi padre Pascual Reyes Albornoz.
Érase una noche de Luna Creciente, carajito yo entonces, acompañando a mi madre, regando las matas del patio de nuestra añeja casa, mamá me contó uno de sus recuerdos de juventud, cuando desde la Majada del Hato "San Luis" del abuelo Papá Luis, emergía en el cielo de la tarde a la noche, la Luna, asomando su amplia sonrisa en el horizonte, por el lado oeste del hato, coronando el cenit de aquellas noches cuajadas de estrellas, era la Luna en su fase creciente; la abuela Mamá Carmela, muy querendona y devota como era, daba sus acciones de gracia a la Luna, de este modo: "Bienvenida seas Luna guerría, mi corazón se alegra y mi alma se ríe, Dios que te hizo para crecer y menguar, danos vida y salud para verte acabar". 

José Luis Montiel Villalobos
(Papá Luis).
Desde la antigüedad, los campesinos le hacían seguimiento a la Luna en su paso por el cielo nocturno, para servirse y guiarse de ella en la siembra y la cosecha, para la poda de las plantas y la castración de los animales, y para su cruce y para su cría. Era la Luna, la compañera sempiterna del agricultor en sus afanes agrícolas y de cría de animales de corral y ganado vacuno, porcino y cabrío.

Desde aquella noche, la primera vez que escuché el canto de bienvenida a la Luna, me quedó una gran y sublime impresión por la contemplación cósmica, mirando sobre el cielo azul resplandeciente de la noche, el Universo, sus estrellas y la Luna, aferrado a la atención de la influencia astral que sobre los seres vivientes ejercían aquellos astros y demás cuerpos celestes.

"Bienvenida seas Luna guerría,
mi corazón se alegra y mi alma se ríe,
Dios que te hizo para crecer y menguar,
danos vida y salud para verte acabar"

Decía como desde la antigüedad, ha cautivado al hombre para su entendimiento y sobrevivencia milenaria la Luna y las Estrellas, pioneros fueron los sacerdotes y astrónomos de la civilización Sumeria y Babilónica, quienes habían diseñado un calendario basado en ciclos de 295 días, que hay entre cada luna nueva, período lunar que dividía el año en doce lunaciones o meses y sumando un total de 354 días. 

Por su parte los sacerdotes de Mesopotamia, altamente versados  en astronomía y matemáticas hicieron un calendario posterior basándose en observaciones lunares, lo que lleva implícito la observación constante del fenómeno lunar y su duración de lunación variable y comprendida entre 29 días 6 horas y 29 días 20 horas.

El sistema sumerio Babilónico sirvió de modelo para el calendario Hebreo, pero  los Judíos introdujeron la semana de 7 días, más o menos un cuarto de lunación, que después heredamos los Cristianos, por cuanto la semana de 7 días pasó a los Romanos y de éstos, a través del Cristianismo, se diseñaron el calendario Juliano primero y el calendario Gregoriano después, pasando a toda Europa y más tarde a los países colonizados de América, Asia, África y Oceanía.

Los Aztecas eran politeístas, sin embargo,
tenían un Dios centro del Universo "Quetzalcoatl"
a este Dios principal dedicaron esta gran construcción piramidal.

La cultura Mexica o Azteca y demás pueblos Mesoamericanos, como Olmecas, Toltecas y Mayas, entre otros, sabían que en el quinto Sol, el período sinódico de la Luna consiste en 29.5209 días, un cómputo más exacto que el del calendario Gregoriano, que fue introducido en Europa hasta mucho después de que fuera descubierta América.

Los primeros calendarios prehistóricos se basaron en la traslación de la Luna alrededor de la Tierra, pero con el desarrollo de la agricultura, el Sol se convirtió en la base para el registro del tiempo ya que las estaciones y el momento de sembrar y cosechar, dependen de la traslación de la Tierra alrededor del Sol, sin embargo, cabe la duda sobre sí en el pasado remoto existían conocimientos que después se perdieron en la madeja de los siglos, así que no podemos asegurar que quienes diseñaron los primeros calendarios solares de 360 días, no conocían la traslación de la Tierra.

Entendidos dichos antecedentes, es parte de la cultura de nuestra civilización humana, las razones ¿Por qué muchos agricultores siembran y cosechan tomando en cuenta las fases de la Luna? Su experiencia desde antiguo, les ha demostrado que sembrar y cosechar en determinados períodos es mejor que en otros y ese conocimiento lo hemos heredado de nuestros antepasados, ya que de sus observaciones, cuando hay luna llena, su luz favorece el crecimiento en altura de las plantas, también los tejidos de las plantas tienen más savia y es ideal para recolectar hortalizas y preparar la tierra con el arado.


Cuando está en cuarto menguante, ocasiona en las plantas que la savia se concentra en las partes subterráneas por lo que se aconseja sembrar patatas, ajos, zanahorias, cebollas, rabanitos y todo tipo de rábanos, en definitiva las hortalizas con bulbos, es aconsejable sembrar aquellas hortalizas de las que consumimos la parte aérea, como la lechuga, o espinaca a las que queremos evitar que espiguen o pongan flor antes de tiempo. También en cuarto menguante, señalan los viticultores, se aconseja podar e injertar o cortar sarmientos a los viñedos, es decir, cortar sus efloraciones de ramas delgadas y nudosas, para la mejor calidad de los vinos.

En cuarto creciente, en las plantas su savia sube más y llega más aglutinante a la parte aérea, y en ese estado se favorece la oportunidad para las podas en los árboles a los que se les quiere dar más rendimiento frutal, tambien a las hortalizas que se consume la parte aérea, lechugas, Apios, Perejil, Cilantro, Cebollín.

Fases Lunares de creciente a menguante, en su paso y su vista desde nuestra madre Tierra,
la influencia del campo gravitacional ejercida entre la Luna y la Tierra es la "causa"
de una serie de fenómenos físicos,  químicos y biológicos sobre los seres vivos y plantas,
hasta en el clima y los movimientos de los océanos y mares,
sin la Luna nuestro planeta seria un planeta sin vida,
por eso Dios la dotó de esa maravilla como novia inseparable de sus noches.
Todo ese perfecto y equilibrado proceso no es consecuencia, ni "casualidad"
menos mera coincidencia evolutiva o del azar en el Universo,
es una manifestación Divina de la Creación. 

El apareamiento de cualquier animal es mejor hacerlo en Cuarto creciente, pues nacerán los críos más fuertes, con mayor crecimiento y cuando queramos comer su carne ésta resultará más sabrosa; este fenómeno se produce tambien en los humanos, la fase lunar influye incluso en su pelo, si debemos cortar el pelo (o quitar la lana) a un animal, el pelo cortado en cuarto creciente a luna llena, crece más rápidamente y será fino; mientras el Pelo cortado en menguante se fortalece pero crece menos rápido.

En cuanto a la castración de animales para su engorde es mejor hacerlo en cuarto menguante, por un razón sencilla, al igual que en el cuerpo humano, las heridas cicatrizan con prontitud y hay menos derramamiento de sangre al cortar, en el caso de los animales sufren menos, así que la castración debe hacerse en esta fase lunar; al contrario, la matanza de animales para consumo humano, no debe hacerse en cuarto menguante si lo que queremos es aprovechar su carne, puesto que pierden peso y necesitan más tiempo de cocción para su ablandamiento; en el caso particular de la Gallina, si queremos poner la gallina a empollar los huevos, es mejor hacerlo en luna nueva y mejor aún en cuarto creciente.

En las labores generales del campo, la limpieza de hierbas adventicias, aquellas que se generan espontáneamente creciendo al lado de las cosechas sembradas por el agricultor, lo haremos mejor a partir de la luna llena, es decir cuando la luna empiece a menguar preferiblemente a partir de la media luna menguante; así mismo si se desea labrar y evitar la germinación de éstas hierbas silvestres será preferible realizar tal labor en las noches sin luna, ya que la luz desencadena el proceso de germinación, entre luna menguante aproximándose a luna nueva, para evitar que nazcan enredaderas y cardos debemos trabajar la tierra cuando está seca; para desbrozar espinos, zarzas y otras plantas invasoras. 

Para sembrar y plantar, además de las lunas apropiadas debemos tener en cuenta que es preferible sembrar por la mañana y plantar por la tarde. Para que entendamos bien los conceptos sembrar y plantar diremos que por ejemplo las papas, rábanos, zanahorias, trigo, cebada, entre otras, se siembran; mientras que los árboles frutales y los plantas diversas se plantan.

Cuando deseemos abonar las tierra lo haremos preferiblemente en luna creciente, cuando realicemos maceraciones o preparados de plantas lo haremos siempre en recipientes de madera o barro pero nunca metálico y en luna creciente; en cuanto al injerto es preferible efectuarlo siempre en luna ascendente.

El tiempo para las Cosechas, se conservaran mucho mejor si tenemos en cuenta la luna y otros signos estelares, de este modo general podemos decir por ejemplo que se consiguen mejores resultados cosechando en luna ascendente las hortalizas que crecen por encima del suelo y en luna descendente para los que crecen por debajo tierra como las raíces, patatas, boniatos, rabanitos, nabos, etc., evitando siempre el mal tiempo.

Los frutos cosechados en luna ascendente son más jugosos y el proceso de maduración se acelerará más rápido, es preferible recolectarlos en luna menguante a excepción de los ajos y cebollas que prefieren la luna creciente, siendo siempre el momento más indicado para recoger la cosecha, el de las primeras horas del día al despuntar el alba, por ser el mas recomendado por los viejos veteranos campesinos para obtener buenos frutos de todas las cosechas, de esa costumbre mañanera quedó el dicho popular "El que madruga Dios lo ayuda".

JLReyesMontiel







sábado, 18 de junio de 2016

Pregoneros marchantes.

Marchante en su burro
Todos conocemos la canción del maestro Rafael Rincón Gonzales Pregones Zulianos y bien sabemos como en el centro de Maracaibo es común ver y escuchar a los diversos vendedores ofreciendo sus productos y mercaderías a vox populi, pero seguramente también recordaran los más cincuentones aquellos pregoneros que iban por las calles marabinas sobre bestias, cantando a su muy particular modo, lo que vendían de casa en casa.

Entonces la oferta era tal que no había que buscar en el mercado ciertos rubros de consumo, pues los marchantes por su interés de vender, deambulaban por las calles de la ciudad de Maracaibo, bien sea sobre carretillas empujadas por algún ayudante, también mediante tracción de burros y otros hasta en bicicletas, vendiendo a domicilio aquellas cosas y alimentos  de primera necesidad para el hogar.

Había vendedores de todo género y especies, empecemos desde una fresca mañanita marabina, allá desde la solariega casa de mi infancia, nuestro perro “Duque” iba y venía ladrando a cuanto transeúnte pasará por el frente, pasaba en bicicleta el periodiquero con el Panorama de ese día para papá, terrible aquel repartidor de prensa, lo lanzaba cual grande liga de béisbol con inmisericorde fuerza mientras pasaba veloz con su silenciosa bicicleta,  teníamos que recogerlo antes que nuestro perro se encargará de destrozarlo. 

Luego pasaba en una ruidosa trimoto con cajoncito detrás, el portugués con su pan francés calientico, ese avisaba, solo por su moto claro está que estaba por llegar el desayuno y la cena del día, entregando el pan en el portón de casa, luego cobraba al cierre de la semana. 

Como a eso de las ocho de la mañana pregonaba el vendedor de escobas y lampazos, ese ya lo hacía cantaito, de este modo… -lampazos y escobas, escobas y lampazos- así marchaba sobre su burro de esquina a esquina de nuestra calle mientras “Duque” el perro furiosos deliraba ladrando y ladrando.

A las diez un poco más o menos, era el turno del vendedor de pescado, desde lejos ya se dejaba escuchar su muy particular pregón… -la corvina fres, la lisa fres, el pescao fres- cantaito con un tono tan chillón que apenas se comprendía el sentido de sus palabras,  ese señor pasaba con su bicicleta de cajón delantero donde se sostenía una cava hecha en rustica madera, sobre la cual disponía el pedido requerido y mientras regateaba con el cliente el precio del kilo del producto, le raspaba con un cepillo de clavos las escamas a los peces.

Al rato, pasaba en su carretilla de madera empujada por el mismo marchante y su ayudante, el verdulero con sus frutas y demás verduras frescas, sobre un pedestal guindaba el peso desde el cual calculaba el precio por kilo de medida detallada al comprador; más luego pasaba también en su carretilla el platanero, éste cantaba de este modo –plátano verdeé, pláaatanos madurooos-  ve que molleja de 12 plátanos por el precio de un Bolívar, ni hablar.

Como a las tres de la tarde aproximadamente, pasaba un señor con un palo al hombro en cuya parte superior disponía sus golosinas de melcocha, no sé porque pregonaba su producto como “Quesito Americano”  pues este era un caramelo colorido grande y espeso,  muy dulce pero una verdadera melcocha que se pegaba a tus dientes y muelas, resultando hasta incomodo chupárselo, más tarde la industria de las golosinas infantiles, generó un caramelo más pequeño cuyo nombre le vino al pelo… el famoso “Sacamuelas” muy parecido a la tradicional melcocha marabina.

Ah por supuesto, no podría dejar de mencionar las campanitas de los heladeros, las trompetas de los cepilladeros, y el taqui taqui de las pinzas de los pasteleros, esto no tenían hora del día para pasar por tu casa, para satisfacer el gusto de comerse un pastelito caliente o refrescarse el calor del día.

Pregoneros de mi ciudad, te quedaste en el silencio bucólico del pasado, eres parte de mis imágenes y sonidos de mi infancia, por esas calles de Dios vas cantando con el sudor de tu trabajo tu sustento y resolviendo las carencias de la gente.

JLReyesMontiel.  

 

domingo, 5 de junio de 2016

Bolívar en Maracaibo y la capital de Colombia.

Nuestra región Zuliana conoció la presencia egregia de El Libertador Simón Bolívar,  en dos ocasiones una durante el año de 1821 y en otra oportunidad en el año de 1826, en su primera visita, tenemos un Bolívar triunfante y vencedor en la Batalla de Carabobo del Ejercito Realista, durante su marcha a la ciudad de Cúcuta, desde donde seguiría paso a Santa Fe de Bogota para asumir el cargo de Presidente de la República de Colombia, aquella promovida en el Congreso de Angostura bautizada en las aguas del Orinoco durante la constituyente de 1819, juramentándose ante el congreso convocado al efecto, con la finalidad de continuar la redacción  de la constitución del nuevo estado integrado por Nueva Granada, Quito y Venezuela.

La Casa Fuerte en Maracaibo.
Se hospedó en nuestra ciudad de Maracaibo, pernotando antes en Los Puertos de Altagracia, llegó en la madrugada de un 30 de agosto de 1821, Bolívar observaba asomado desde el balcón de la llamada “Casa Fuerte” ubicada en la esquina Nor-Este de la actual sede del Banco de Venezuela intersección de las Calles 5 (Urdaneta) con la 97 (Bolívar); mientras los patriotas de Maracaibo lanzaban vivas y vítores ante la figura de El Libertador, congregados desde la Calle Ciencias de aquella provinciana ciudad, motivados por el sentimiento independentista de nuestra región zuliana del resto del imperio español.

Todo un acontecimiento la visita de Simón Bolívar a esta región zuliana, dícese de los cronistas de época, que acaeció mucho regocijo dentro de la ciudad,  se colocaron faroles de kerosene para iluminar las plazas y edificios principales, los portones de las casas se adornaron con guirnaldas de flores y palmas, hubo lanzamiento de fuegos artificiales y salvas de cañón, por demás muchos gestos de admiración y de reconocimiento a la persona de Simón Bolívar, pues el entusiasmo de la gente era evidente en las calles marabinas por conocer a quién ostentaba el legendario título de El Libertador.

La “Casa fuerte” que sirvió de alojamiento a Bolívar, en sus buenos tiempos así denominada, porque desde ella operaba el despacho de recaudación de impuestos del gobierno colonial de España en la provincia de Maracaibo, fue durante muchos años y ya entrado el siglo XX, una muestra arquitectónica residencial de la Maracaibo de comienzos del siglo XIX, por cierto, la habitación donde se alojó Bolívar tuvo su preámbulo de ruta antes de llegar a Bogota, por sus cuatro visitas al estado Trujillo, tomando camino a la población de Betijoque, por lo que Bolívar tuvo que embarcarse para atravesar las aguas del Lago de Maracaibo en su correría por el occidente de Venezuela.

"La luz con que el relámpago tenaz del Catatumbo al nauta fija el rumbo cual límpido farol, el alba de los trópicos
la hoguera que deslumbra cuando al zenit se encumbra la cuádriga del Sol, no emulan de tus glorias el fúlgido arrebol.
En la defensa olímpica de los nativos fueros, tus hijos sus aceros llevaron al confín; ciñendo lauros múltiples los vistes con arrojo del lago a Carabobo, del Ávila a Junín, y en Tarqui y Ayacucho vibraron su clarín" Udón Pérez (Himno del Zulia). 
En Maracaibo pernota El Libertador desde el 30 de agosto de 1821 hasta el 18 de septiembre de 1821, durante 20 plácidos días, saliendo de nuestra ciudad a las 4 de la tarde, para embarcarse en una gran Piragua por la vía lacustre hasta la población de San Carlos del Zulia, para continuar su rumbo en la villa del Rosario de Cúcuta, donde se reuniría el 1º de enero de 1821 el Congreso Constituyente de Colombia y proclamarla solemnemente entre los pueblos y ejércitos patriotas el 25 de diciembre de 1821.

Les había señalado que la República de Colombia, es creada en el Congreso de Angostura reunido el 15 de febrero de 1819, estableciendo las bases jurídicas constitucionales, dictadas a solicitud de El Libertador, cuyo aspecto fundamental era la unión de Venezuela y Nueva Granada, formando una sola República bajo el nombre de República de Colombia, en honor a Cristóbal Colón descubridor de estas tierras, el Poder Ejecutivo sería ejercido por un presidente y un vicepresidente, nombrados ambos por el Congreso (Poder Legislativo), además se crearía una ciudad con el nombre de “Libertador Bolívar” donde se establecerían los poderes públicos de la naciente República, ésta además se constituiría en la capital de la nueva República de Colombia.

Bolívar Libertador
Pues bien, ya en la Carta de Jamaica de 1815, Bolívar había vislumbrado la posible sede de la capital republicana de Colombia, para ubicarla en algún punto de la geografía equidistante entre ambas provincias de Nueva Granada y Venezuela, ciudad que en esa oportunidad El Libertador sugirió llamarla “De Las Casas” en reconocimiento del benefactor de nuestras etnias originarias Fray Bartolomé De Las Casas, proponiendo a nuestra ciudad de Maracaibo, como sede de aquella capital de la República de Colombia.

Porque plantea Simón Bolívar, esta nueva capital de la nueva republica colombiana, por el carácter provincial y regionalista de las ciudades que integraban las otroras posesiones españolas, éstas heredaron de los ayuntamientos peninsulares el carácter autonomista que hasta nuestros días es un flagelo, no solo en nuestro continente americano sino en la propia España, cuyo espíritu regional y provincial priva sobre el interés de integración nacional de nuestros pueblos; de este modo, al fijar la capital republicana en una nueva ciudad, rompería las rivalidades existentes entre la provincias departamentales. 

Convocatoria del Congreso reunido
en la ciudad de Cúcuta en 1821.
De acuerdo con la Ley Fundamental de la República de Colombia expuesta en por El Libertador en Angostura en 1819, el congreso de Cúcuta debía reunirse en enero de 1821; pero una serie de acontecimientos retrasa la convocatoria, falta de quórum,  muerte del Dr. Juan Germán Rossio Vicepresidente de la República, este fue remplazado por El Libertador, por el secretario de hacienda Brigadier Luis Eduardo Azuela, pero muere el 13 de abril, este hecho vuelve a retrasar la reunión del congreso por la falta de quién lo presidiera; fatales presagios, cual ave agorera de la historia que tendría la efímera República de Colombia; por fin es designado Antonio Nariño por El Libertador, Vicepresidente de Colombia, y marcha a Cúcuta a instalar definitivamente el congreso para constituir la unión de la nueva República.

Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal
Santa Fé de Bogotá, 9 de abril de 1765 -
Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823
Político y militar neogranadino
héroe de la independencia,
junto a Pedro Fermín de Vargas, Francisco de Miranda,
José Cortés de Madariaga y Eugenio Espejo,
precursor de la emancipación
de las colonias americanas del Imperio Español.
El 6 de mayo de 1821, por fin se instala el congreso en Cúcuta, mediante una excelente alocución del patricio Nariño del cual es necesario destacar: "Yo veo, les decía, con placer mezclado de amargura, reunidas aquí las pocas espigas que la guadaña destructora del despotismo ha dejado en pie…Vosotros sois la tabla escapada del naufragio que debe salvar a los que hemos quedado con vida"

Posteriormente el 20 de agosto de 1821, el congreso reunido en Bogotá procedió inmediatamente a la ratificación de la Ley Fundamental de Colombia, donde le corresponde firmarla como Presidente el doctor Miguel Peña, quién irónicamente hará probada actuación para la disolución de Colombia en los años venideros; entre los aspectos esenciales de la Constitución de la República de Colombia, destacan que la forma de gobierno será el sistema central, popular, representativo, y el ejercicio del Poder Público corresponde a los tres clásicos poderes del Legislativo, Ejecutivo y judicial, en los términos del Contrato Social del pensador francés Juan Jacobo Rousseau.

Un segundo periplo de El Libertador a nuestra región zuliana, lo realizó durante aquel lóbrego año de la conjuración de los Morrocoyes llamado también el movimiento de La Cosiata en 1826, que promovió la separación de Colombia, recorriendo a caballo kilómetros de distancia por toda la zona del pacifico, atlántico y del Caribe suramericano, otras veces navegando por los ríos que discurren entre Colombia y Venezuela, hasta los afluentes del río Catatumbo ya en territorio Zuliano, hasta llegar a las apacibles aguas de nuestro Lago de Maracaibo, alumbrado por la luz sempiterna de su relámpago ancestral.

Viejo Malecón del Puerto de Maracaibo,
Estado Zulia, Venezuela.
Bolívar navegó nuevamente sobre el Lago de Maracaibo entre los días 16 y 19 de diciembre de 1826, pero en esta ocasión dada la premura de su viaje se dirigió desde el Catatumbo directamente a la vecina ciudad de Los Puertos de Altagracia (Hoy Municipio Miranda de este Estado Zulia) presionado por el Congreso de Bogotá y los conspiradores del movimiento separatista reunido en la ciudad venezolana de Valencia  denominado eufemísticamente “La Cosiata”.


Steamboat modelo 1820 US.
Por cierto, es oportuno citar que Bolívar se transportó vía lacustre mediante una moderna, para entonces embarcación, recién adquirida por una incipiente naviera establecida en Maracaibo de barcos movidos a fuerza de vapor, mediante la ebullición del agua caliente, de los mismos que se empleaban en los Estados Unidos del Norte, el pequeño barco traía un letrero con la marca “SteamBoat” traducido al castellano “Bote de Vapor”, hecho de madera y hierro, con una caldera donde se aplicaba carbón o leña a una hoguera, ésta hacía hervir el agua de una pequeña cisterna, cuyo vapor era conducido a una serie de tubos conectadas a bombas centrifugas que a su vez hacían girar una poleas que movían la hélice o chapaleta impulsando por la densidad del agua a la parafernalica embarcación.

De aquellas embarcaciones, por su pesado y fuerte aspecto se hizo común la expresión maracaibera de “Estrambótico”, como sinónimo de algo grande y ruidoso, pues la gente de Maracaibo castellanizó en nuestro dialecto la marca “Steamboat” a “Estramboide”, quedándose así el popular nombre para esos barcos que circulaban las aguas del lago marabino entre los puertos de Maracaibo, Gibraltar, Bobures, Moporo, Econtrados, La Ceiba y Los Puertos de Altagracia. 

Casa de la Cultura en el Municipio Miranda
del Estado Zulia. 
Desde tributarios navegables del Catatumbo y  por aguas del Lago, Bolívar llegó un 19 de diciembre de 1826 a los Puertos de Altagracia, erase una soleada y fresca tarde puertera, a su desembarque del SteamBoat, el Libertador fue recibido por una gran fiesta popular, organizada por las autoridades locales y personas distinguidas de la época de aquella población “terruño querido” quienes le dieron para su acomodo, una apartada habitación en una bien representativa casa colonial en la parte sur costera de Los Puertos de Altagracia, dicha casa es hoy museo, fue propiedad de Fernando Millares, español oriundo de ese lado de la costa lacustre, pernotando esa noche para continuar su viaje hacia el centro del país.

Cuenta  el historiador zuliano Ernesto García Mac Gregor, que el padre de la patria bailó en la recepción nocturna en su honor, la contradanza “La Libertadora” del compositor y médico zuliano Silverio Añez, quién era natural de San Rafael del Moján y quien la había escrito en 1819 con motivo de la entrada triunfal de Bolívar a Bogotá; también nos narra que el capitán José Antonio Almarza, prócer y poetas Marabino, le recitó e hizo acto de entrega de su composición “Soneto al Libertador”. 

La Casa del Balcón, como se conoce en la
colonial población de Casigua Estado Falcón,
en ella se alojo El Libertador en 1826.
Partió de Los Puertos salió a caballo y arreo de carga de mulas, por la zona norte del actual Estado Falcón, pasando por los pueblos de Quisiro, San Félix, Casigua, Capatárida, Zazárida, Coro y La Vela donde embarcó a Puerto Cabello, larga jornada emprendida por Bolívar para tratar de disuadir las acciones separatistas de “La Cosiata” congresillo reunido en la ciudad de Valencia, arribando a Puerto Cabello el 31 de diciembre de 1826, hasta Caracas, tratando de contener el movimiento separatista. 

Retomado el hilo de nuestra narrativa, el sinsabor integracionista gestado desde Bogotá y hacía Venezuela, tuvo su origen en las discordancias de acuerdos entre los federalistas y centralistas, instigados claro está por agentes de lado y lado, y sus cabezas más representativas, en Venezuela José Antonio Páez y Francisco de Paula Santander en Nueva Granada (Hoy Colombia), que fomentó la separación de la República de Colombia, ambos partidos tenían ambiciones de poder y rivalidad política.

Gral. Francisco de Paula Santander
 En aquella apartada, lóbrega y solitaria habitación de la casona puertera, Bolívar redactó y emitió una Proclama en rechazo de la conspiración separatista de la joven República de Colombia. Entre los fragmentos de la carta destacan: “No matéis a la patria, escuchad la voz de nuestro hermano y compañero antes de consumar el último sacrificio de una sangre escapada de los tiranos… Quiero morir primero que verlos en la ignominia, que es todavía peor que la misma tiranía… ¡Desgraciados de los que desoigan mis palabras y falten a su deber!...”

Gral. José Antonio Paez.
El Centauro de Los Llanos
Héroe de Las Queseras del Medio, El Yagual y Mucuritas
Vencedor de Carabobo
El movimiento separatista surgido en la municipalidad de Valencia, tenía como objeto separar Venezuela de la recién constituida República de Colombia, inicialmente esta comenzó con un enfrentamiento entre Páez y el Ayuntamiento y los cabildantes de Valencia, quienes pretendían formar un Congreso, llamado congresillo de Valencia, denominado con sarcasmo "Cosiata" quería decir "la cosa esa" pues muchos la creían débil e intrascendente, pero la situación política degeneró a su favor pues fue el germen de la separación Colombiana, como nos recuerda Augusto Mijares …"Los sucesos del año 1826, prácticamente destruyeron la Gran Colombia y establecieron para largo tiempo el predominio de Páez en Venezuela…".

Capitolio de Valencia Estado Carabobo, Venezuela.
La actuación del Cabildo Valenciano del 30 de abril de 1826, fue una reacción a las decisiones del gobierno central de Bogotá con fecha 29 de diciembre de 1825, mediante las cuales se emite una orden de alistamiento militar general, el cual no fue acogido por los valencianos en Venezuela, esto indigna al General Páez, quien da la orden a los batallones “Anzoátegui” y “Apure” para reclutar a cuanto hombre apto al servicio militar se encontraran, la orden fue acatada pero practicada muy arbitrariamente por los abusos cometidos contra la población civil de la soldadesca de Páez, esto ocasiona la queja ante Páez, ratificada la denuncia ante la Municipalidad de Valencia, la cual se quejó ante la Cámara de Representantes del Congreso en Santa Fé de Bogotá.

La Cámara de Representantes, procede entonces de conformidad con la Constitución, levanta la acusación ante el senado, quien admite el 27 de marzo por mayoría de votos la resolución por la cual suspende de su cargo al Gral. Páez como Comandante General de Venezuela, siendo llamado a comparecer ante el senado del Congreso en Bogotá, tal cual una interpelación actual, sin embargo, al pasar Páez por Valencia, Miguel Peña lo convence de no ir a Bogotá, pues le hizo pensar que sería presa fácil de los conjurados Santanderistas, razón no le faltaba ya que de alguna manera, éstos moverían sus influencias entre la cámara de representantes y senadores para de algún modo apresar a Páez y reducirlo a prisión.

Sala de Reuniones en la "Casa de la Estrella"
Sede del congreso denominado "La Cosiata" que separó a Venezuela de Colombia en 1830
La municipalidad de Valencia otorga su apoyo irrestricto al Gral. Páez y por su parte el congresillo la Cosiata, proclaman a Páez jefe supremo, sumándose a esta declaración otras municipalidades como la de Caracas dándole total apoyo como Comandante General de Venezuela, Páez asume así las riendas del poder, jura cumplir las leyes establecidas pero sin obedecer el gobierno central de Bogotá, a su vez, separa a Venezuela de Colombia, más sin embargo, en el aspecto legal sigue vigente la República de Colombia con fundamento en la constitución de Cúcuta; en descargo al Gral. José Antonio Páez, el mismo de su puño y letra alega en su autobiografía: "Los pueblos estaban afligidos por la mala administración y anhelaban por el remedio de sus males. Esta causa misma nos ha presentado la ocasión y nosotros la aprovechamos buscando el remedio en la misma Constitución". 

Complejo Histórico
de la Convención en Ocaña
actual República de Colombia
Para el 1 de enero de 1827 Bolívar dicta un decreto de absolución para todos los sublevados del movimiento, la República de Colombia entra en un periodo crítico, se efectuó la Convención Nacional el día 2 de abril de 1828 en la ciudad de Ocaña, donde se planteó conveniencia de la reforma de la constitución de 1821, ésta fracasa, por el encendido contexto político y sin conciliar arreglo alguno, la Convención de Ocaña se disuelve el 10 de julio de 1828, retirándose el partido de los Bolivarianos al pueblo de Santa Cruz, los Santanderitas por su cuenta quedaron en Bogotá; ante la falta de diálogo y acuerdos políticos, y por mandato del Congreso Republicano de Bogotá se proclama a Bolívar Dictador, para tomar medidas necesarias y salvar la unión.

Durante la dictadura el Libertador toma medidas para asegurar la República, declara la religión Católica como la iglesia oficial de los Colombianos, reforma  el plan de estudios de las Universidades, suprime a las municipalidades por tiempo indefinido; entre otras medidas de gobierno aún más represivas, ordena se declaren perturbadores del orden público a los que divulguen mentiras o rumores de alarma y sospechosos a los que porten armas de fuego y blancas sin permiso de la autoridad. 

Coronel Manuela Saenz.
Así la álgida situación política, se sucede  la conspiración del 25 de septiembre de 1828, donde Manuela Sáenz salva la vida de El Libertador al distraer a los conspiradores, mientras él se coloca a salvo saltando por el balcón de una ventana de la residencia presidencial, mientras el oficial Irlandés Wilson Ferguson cae espada en mano combatiendo a los conjurados, por su parte el Gral. Rafael Urdaneta y sus tropas bajo sus órdenes, salen en busca de El Libertador, desde su caballo Urdaneta arenga y proclama airadamente que…”si en 15 minutos no aparece su excelencia Bolívar pasaría a Bogotá por las armas”… Bolívar sale a las voces de los soldados de Urdaneta de su escondite, bajo el Puente llamado “El Carmen” sobre el río San Agustín de la ciudad de Bogotá, reasumiendo nuevamente el mando. 

Ventana de la Residencia Oficial
de El Libertador en Bogotá
La conspiración había fraguado varios planes para ejecutar el asesinato de El Libertador Simón Bolívar, un tribunal presidido por el Gral. Urdaneta había llevado las investigaciones hasta indiciar al Gral. Santander como autor intelectual detrás de los intentos magnicidas. El Tribunal sentenció a muerte a catorce conjurados, entre ellos Santander, Padilla, Guerra, el comandante Silva, cuatro oficiales más, unos cuatro soldados y un sargento, pero Bolívar le conmuta la pena a Santander por el destierro.

A todas éstas, en la Gaceta de Colombia, del 12 octubre de 1828. N° 377, se puede leer: “El sargento de Granaderos Estanislao Rojas, que se hallaba de guardia en palacio la noche del 25 de septiembre, ha muerto el 9 ultimo de octubre, de resultas de la grave herida que recibió por sostener su puesto. Con su muerte ha dejado un ejemplo de virtud a sus compañeros de armas y un motivo más para execrar a los conspiradores que lo asesinaron”. 

Bolívar años mas tarde, en la población neogranadina de Santa Marta, enfermo y delirante diría “He arado en el mar, vámonos, vámonos, esta gente no nos quiere en esta tierra”, nos deja un 17 de Diciembre de 1830; solo un año antes, el Gral. Páez en fecha 13 de enero de 1830 convoca elecciones de diputados para formar el congreso constituyente y declara la autonomía de la República de Venezuela, se instala el 6 de mayo en Valencia, promulga la constitución de 1830 y elige las autoridades nacionales, además dicho Congreso de Valencia, para evitar que Bolívar marchará a territorio venezolano, para intentar frenar el movimiento secesionista, le impone prohibición de ingresar al territorio nacional.

La unión nacional de Colombia nunca fue sólida por variadas circusntancias de orden economico como el desarrollo desigual, la falta de vías de comunicación y la vastedad geográfica entre las tres regiones del país, y el espiritu provincial de sus pueblos; razones éstas aparte de las politicas, que obtaculizaron la cohesión federal la cual solo se conservó durante los años de la guerra de independencia en virtud del liderazgo de El Libertador Simón Bolívar.


Gral. José María Córdova.
Córdova se levantó en armas contra Bolívar, como también lo hicieron en el sur de Colombia José María Obando y José Hilario López. En respuesta a dicha insurrección, en Bogotá se organizó un ejército de ochocientos hombres del batallón Rifles, con varios oficiales extranjeros como Carlos Luis Castelli, al mando del general de brigada irlandés Daniel Florencio O'Leary. También de Cartagena salió otro contingente al mando del Gral Venezolano Mariano Montilla
O'Leary, le dijo antes de entrar en batalla: "Córdova entrégate; no sacrifiques estos pocos reclutas". Córdova le replicó: "Córdova no se entrega a un vil mercenario extranjero asalariado, primero sucumbe". A las 2 horas de combate O'Leary ordena a su caballería atacar para acabar la batalla.
Córdova se retira herido y derrotado, el Gral O'Leary ordenó a uno de sus oficiales de caballería, un teniente coronel irlandés llamado Rupert Hand, capturar a Córdova, cuentan que éste entró a la casa donde se había refugiado Córdova y dijo "dónde esta Córdova?" a lo que este respondió "yo soy Córdova". Hand descargó un sablazo sobre la cabeza de Córdova que hizo que su sombrero de jipijapa quedara marcado, luego le propinó otro sablazo y Córdova llevó su mano para protegerse el rostro cercenandole tres dedos. El tercer sablazo fue tan fuerte que penetró la pared craneal y Córdova quedó tendido en el suelo hasta que murió tenía 30 años de edad.



Gran Mariscal de Ayacucho
Antonio José de Sucre.
Las intentonas de asesinar a El Libertador, entre ellas, la conspiración en el Teatro de Variedades de Lima en Perú el 28 de julio de 1826, la noche del 25 de septiembre de 1828 en el Palacio Presidencial de San Carlos en Santa Fe de Bogotá y tiene una especial trascendencia la insurrección e insubordinación militar del Gral. José María Córdova en 1829, quien con tropas bajo su mando y durante dos horas de batalla fueron finalmente derrotados por el coronel Rupert Hand, con ochocientos hombres de la Legión Británica pertenecientes al Batallón Rifles, que estaban al mando del Gral irlandés Daniel Florencio O'Leary; estos funestos hechos conjuntamente con el vil asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, en las montañas de Berruecos, además de la prohibición de entrada del gobierno de Venezuela, separándose del departamento de Cundinamarca, mientras el Libertador aún permanecía dentro de sus fronteras. Precipito la decisión de Simón Bolívar de renunciar a la presidencia ante el Congreso de Bogotá, el 27 de abril de 1830, procediendo a exiliarse y dejar el gobierno de Colombia en manos del Gral. Rafael Urdaneta.

General en Jefe Rafael Urdaneta Faria
"El Brillante"
Un verdadero laberinto, sería a decir de Gabriel Garcia Marquez, el triste periplo de su salida de Colombia por los raudales del río Magdalena, embarcado para desde el puerto de Cartagena de Indias marchar a Europa, pero su malestar de salud lo obligan a enfilar derrotero hacia Santa Marta.

Este fue el desenlace y fin de la República de Colombia creada por Bolívar en el Congreso de Angostura, a las orillas de “El Soberbio Orinoco” como lo llamó Julio Verne en su libro, aquel país de la América Meridional de inspiración Mirandina, desaparece entre las republicas del mundo en 1830 y da paso a tres nuevas Repúblicas Venezuela, Nueva Granada (que posteriormente adoptaría el nombre de Colombia) y Ecuador (antes Quito); para los Bolivarianos de corazón militante, sincero y honesto; a decir del historiador José Luis Salcedo Bastardo... el infortunio de Colombia no es un revés fundamental de la aspiración nacional de los pueblos hispanoamericanos, pues Colombia no es su objetivo último, Colombia es el primer paso hacia la unión e interdependencia continental de nuestros países y con los del resto del Mundo.

Habitación de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, donde  el 10 de diciembre de 1830, en horas de la noche, estando presentes los generales Mariano Montilla, José María Carreño y José Laurencio Silva, el dueño de la casa, varios amigos del Libertador y el notario Catalino Noguera, Bolívar dictó la redacción de su testamento y su  última proclama dirigida a los Colombianos.
El desarrollo de toda esta temática, en torno a la presencia de Bolívar en nuestra región zuliana, es elemental para comprender el elemento integrador que el Zulia ha representado no solo para Venezuela sino también para el vecino país neogranadino, muy diversas opiniones han señalado la importancia geográfica del Golfo de Venezuela su acceso al Lago y su ubicación equidistante de ambos extremos del Pacifico, el mar Caribe y el océano Atlántico, la cordillera de Perijá y Montes de Oca, y al sur las productivas posesiones del sur del lago, norte de Santander y la zonas agrícolas andinas de ambos países, allende los llanos venezolanos y neogranadinos, su rica ganadería y productiva agricultura, sin dejar de mencionar la exuberante selva del río Magdalena y el río Orinoco, separadas por el impetuoso río Arauca y sus valiosos recursos hídricos y minerales, además de constituir una artería navegable columna vital para el progreso comercial, industrial y económico.

Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, conocido como Francisco de Miranda
Caracas, 28 de marzo de 1750 -  Cádiz, España, 14 de julio de 1816
Político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo Venezolano,
considerado «El Precursor de la Emancipación Americana» contra el Imperio español.
Conocido como «El Primer Venezolano Universal» y «El Americano más Universal»,
partícipó en la Independencia de los Estados Unidos, en la Revolución Francesa y posteriormente de la Independencia de Venezuela, gobernante de la Primera República de Venezuela como Jefe Militar de los Estados de Venezuela.
Colombia no es un desengaño histórico, Colombia es la materialización necesaria de una idea continental de Francisco de Miranda y Bolívar su ejecutor, la posteridad elevará el sacrificio de sus antepasados bienhechores, y “Miranda” debería ser el nombre de esa gran República y “Mirandinos” nuestro gentilicio, en honor al mas internacional de los americanos héroe de la libertad y Generalísimo de los Ejércitos de España, Francia, Rusia y América, uniría definitivamente nuestros pueblos, y siendo esta ciudad por capital, tal como lo sugiere Simón Bolívar en su Carta de Jamaica, la Maracaibo cosmopolita y multicultural, el enlace geográfico al norte del sur de nuestro continente en el epicentro de América, puerto aéreo y marítimo del Mundo.   

José Luis Reyes Montiel.




jueves, 2 de junio de 2016

No leas esta carta.

1872-1947
Cuentista, ensayista y periodista.
Un mensaje de necesario contenido y muy actual, es el que nos muestra en esta redacción estilo carta, el intelectual venezolano Pedro Emilio Coll, dirigido a esa juventud siempre habida de cambios y en busca de la verdad y la regeneración del hombre y de las ideas, cuando sus ideales y sueños de estudiante se atoran en la realidad del ejercicio profesional y en su cotidiana existencia, quedando en las aulas aquellas juveniles inquietudes alumbradas a la luz de una lampara de estudio y entre los libros de las vigilias del aprendizaje.

"Contigo hablo, joven de mi país, de mi edad, de mi raza moral. Te hablo fraternalmente porque conozco tu historía que es casi la mía. A los diez años cargado de libros pusiste los pies en la escuela. Ya tu mamá te había enseñado á deletrear y á rezar. Con igual seguridad recitabas, sin penetrar mucho ó nada del sentido de las palabras, el Padre Nuestro y los cuentos del libro primario: «Perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos á nuestros deudores»...    

En la escuela el maestro te tiraba de las orejas para hacerte comprender las lecciones y hacértelas repetir de memoria; tus compañeros te iniciaban en pequeños vicios y ferocidades. Después, en el colegio, leíste á Paúl de Kock cambiastestrompis y estampillas, aprendiste á buscar en el Diccionario los terminos obsenos y estudiaste latín; del cual recuerdas la primera declinación. Entre tanto suspirabas por las mujeres de teatro y estuviste tan tristemente enamorado que de noche llorabas sobre tu almohada con un nudo de lágrimas en la garganta, copiabas versos en las páginas de tu álgebra, y aún soñabas con un idílico matrimonio.

Con el bozo naciente entraste en la Universidad y cumpliste con la tradición de ser un estudiante revoltoso y enemigo del gobierno. Silvaste á los transeúntes y á los diputados en la barra del Congreso. Tu primer artículo fue un artículo de oposición, en donde decías poco más ó menos «¡Paso á la juventud!» «¡Abajo los tiranos!»

Antes de cumplir los diez y siete años ya eras bachiller. Pasaste seis ó siete años en las aulas, medio distraído pero puntual, para ser médico, abogado ó ingeniero. Con ahogada voz leíste tu tesis y entre abrazos recibiste el título de Doctor, y seguido de amigos, que mientras tú sudabas la gota gorda se entretenían diciendo dicharachos en los corredores, destapaste algunas botellas de cerveza y oíste algunos discursos congratulatorios.

La mañana siguiente te encontró hecho un Doctor, y tú experimentabas, con melancolía, el fin de tus estudios y el comienzo de un malestar. Eras un hombre, los demás te lo aseguraban -aunque tú no te dabas cuenta exacta de ello, y entrabas en la Vida.

¡Entrabas en la Vida!... ¿Con qué bagaje? Con tu diploma sellado y firmado tu cerebro lleno de definiciones, tu memoria fatigada, raquítico de cuerpo, inhábil para la acción y con una religión vacilante ó sin religión. Como abogado novicio tenías escrúpulos de conciencia y los crímenes. Y demandas no sólo te daban asco sino que huían de tí; como médico te faltaban enfermos; como ingeniero... los albañiles bastaban para la construcción de una casa. ¿Qué hacer? Tu título te invalidaba para un oficio, y como un desesperado que espera algo te lanzaste en busca de un empleo público.

El día siguiente de las revoluciones fue un día amargo para tí ¿oh mi hermano! Los hombres en quienes habías puesto tu fe traicionaron tus ilusiones. La idea, interpretada por los políticos, se rebajaba al nivel de una vulgar ambición. En la cofusión del bien y del mal has estado á punto de ser un sectario. Sin embargo, La buscas porque tu espíritu no se ha acostumbrado á la resignación y está ansioso de verdades.

Pero mientras tales luchas se libran en tu alma, otros compañeros de más fortuna ó voluntad, te señalan como un desertor ó como un mercenario de la pitanza nacional. Y en secreto te avergüenzas de tu holganza y te ocultas ruborizado entre los que esperan su sueldo en la taquilla de la tesorería. Comprendes que tu juventud y tu inteligencia deben obrar en una dirección más libre y que tus manos lacias y pulidas deben encallecerse y empuñar la piqueta y el estandarte.

Aún es tiempo ¡Oh hermano mío! De enaltecerlos ante nosotros mismos, sin esperar que la polilla y los años caigan sobre nuestra cabeza atormentada y antes que en la silla de la oficina pública se marque la forma de nuestras espaldas

Si no te doy un método de energía es porque no lo tengo, pero quizás meditando juntos llegaremos á encontrarlo.

En mí opinión debemos reformar nuestra vida interior primero que tentar una influencia sobre los demás. Averiguar nuestras aptitudes y encauzarlas.

La valoración sincera de las creencias que debemos adoptar nos comunicará una fuerza viril. La verdad de hoy puede no ser la verdad de ayer; no temamos contradecirnos rectificando un error.

Si somos unitarios ó federales, socialistas ó anarquistas, digámoslo ó probémoslo. La mentira pudre la conciencia.

No vayamos asidos a la espada ó la levita de los hombres que no piensan como nosotros porque son de otra época.

No nos sonrojemos de prepararnos para una profesión de las calificadas de humildes; un trabajo físico es el más digno y el más sano de los Sports, a pesar de lo que contradiga la hipocresía elegante; el cerebro adquirirá su equilibrio y las ideas saldrán fuertes y lozanas cuando los brazos no permanezcan ociosos. La fuerza que empleamos en los ejercicios gimnásticos podemos emplearla en mover una máquina ó dirigir un arado. Un taller que fuera al mismo tiempo un círculo artístico, ó filosófico ó científico ¡Oh la bella y fácil utopía!.

Mil proyectos se agolpan en mi mente en estos balbuceos de energía y de regeneración pero que yo ¡Oh hermano mío! No me atrevo á enunciar bajo la mirada hostil y burlona del Hombre Práctico.

¿Será posible que muramos en la inercia, oh joven de mi país, de mi edad y de mi raza social?." 

Pedro Emilio Coll