miércoles, 13 de mayo de 2026

Me lo contó el señor Forbes.


El señor Forbes se presenta a la institución de Salud de los Trabajadores, en la recepción a su solicitud de información le indican a donde debe dirigirse, el porta un registro de citas con su número asignada de identidad, días antes, previamente fue consultado y levantado un informe socio-económico de su persona, se le asignó un número y se le entrego el registro de citas; al presentarse en el ovalo de recepción la secretaría busca en el sistema por el número de identidad del paciente y ya aparece la cita, hora y médico, el señor Forbes espera su turno en la hora indicada, cada paciente se le asigna una hora específica, por eso es importante llegar a tiempo, nada de que esto y lo otro y las mil excusas típicas, el señor Forbes se presenta una hora antes, por si acaso, claro siempre esa fue su costumbre, aunque en el país de donde el viene nada que ver en eso de cumplir a tiempo los asuntos, el aplica su regla de oro: “Como decía Beethoven es mejor llegar una hora antes y no cinco minutos después” y tal cual a la hora indicada en mi registro de citas fue llamado el señor Forbes por el mismísimo médico, lo atiende le hace las preguntas de rigor, alergias, enfermedades, dolencias y demás hierbitas, finalmente le solicita al señor Forbes análisis de orina, sangre, electrocardiograma y lo remite a la semana siguiente al especialista Cardiólogo, sale del consultorio directo a su casa, pues el médico le asigna la cita tanto para hacerse los análisis y el electrocardiograma esa misma semana, como para la consulta posterior del especialista, todo asentado a puño y letra del médico en su registro… ¡Hey! …Y legible, ve que molleja,…y queda debidamente asentado en el sistema del centro de salud, el cual está interconectado con una base de datos de todos los ambulatorios y centros de salud de las departamentales regionales y nacionales.

Llega el día de la cita al Cardiólogo, debe presentarse el señor Forbes a las 8,30 am del día miércoles de la semana siguiente, el señor Forbes como es muy jodido en eso de las citas, ni hablar cuando se trata conversar y tomar un cafecito cordial con una dama, se levanta a las 5 am al despertarse por la alarma de su celuloco, y se echa su duchazo se viste, y sale raudo al centro de salud establecido, llega esta vez el señor Forbes hora y media antes, él es el más interesado piensa, se presenta el ovalo de recepción del área médica con su cartoncito de registro de citas, y la secretaría le confirma por sistema la cita al señor Forbes, el toma asiento y se dedica a jugar en las aplicaciones de su celuloco mientras espera ser llamado, a las 8,35 minutos de esa mañana, lo llama el mismísimo especialista que lleva su control de citas en la PC del consultorio, -El señor Joe Lois Forbes… -Buenos días, le responde al unísono el señor Forbes y se levanta como un trompo del su asiento, sigue al Cardiólogo y pasa al consultorio, detrás el Doctor cierra la puerta, se sienta en su escritorio e inicia la consulta con sus chequeos de resultados de los exámenes reflejados en el sistema de su PC, y le indica al señor Forbes que está como un carajito de orina, sangre, colesterol,  triglicéridos y demás hierbitas, le toma la presión arterial, y le dice esta alta su tensión, hace las preguntas de rigor al señor Forbes sobre su historial de la cardiopatía, le pregunta al señor Forbes los medicamentos que esta tomando y le indica nuevas dosis y suma otros medicamentos con indicación de posología y dosis, le remite al nutricionista asignándole cita, indicándole que debe pasar por la farmacia del mismo centro de salud para retirar los medicamentos formulados.

El señor Forbes, llega al lugar de la Farmacia situado dentro del mismo edificio del centro de salud, toma un numerito del caracol dispensador de tickets, le dispensa el número 37, el señor Forbes se sienta en las sillas de espera frente a las 3 ventanillas de atención al público, las cuales estas todas abiertas con sus respectivas funcionarias de farmacia, van llamando por un numerador digital que va indicando el pase de pacientes, al fin el número 37 del señor Forbes, el se apresta ante la taquilla que el indicador digital le dice, 37-3, es decir el número 37 taquilla 3, le entrega el ticket 37 a la señora de la taquilla, ella le solicita su número de identidad del registro de citas y confirma en pantalla del sistema el mismo y las medicinas especificadas, las busca por entre los estantes dispuestos al fondo de sus respectivos asientos de taquilla, y hace entrega de los medicamentos con las indicaciones de toma y dosis señalada en facsímil computarizado pegado a la bolsita de cada medicamente contentiva de los blíster para el consumo de 30 días, al final de los cuales ya queda el señor Forbes registrado en sistema para su retiro mensual indefinido o hasta suspensión por disposición médica.

-Así es que se gobierna..! Dice el señor Forbes contento, pero el en su nostalgia recuerda como trabajaba la seguridad social de salud en su país de origen, y al señor Forbes le queda un rancio despecho de lo que pasó en su país, por tanta descomposición ética y moral, cuando las cosas aún funcionaban bien en su país, el señor Forbes de muy joven y trabajador mensajero oficinista de la Zulia Volkswagen, C.A. mientras esperaba su ingreso a la Universidad sería el año de 1978-1979, el señor Forbes acudía ante el servicio de salud social asignado por su lugar de residencia y era atendido por sus médicos con diligencia y también le suministraban medicamentos codificados que el señor Forbes retiraba en la Farmacia respectiva del centro de salud zonal de aquellos centros de asistencia social de los trabajadores, óigase bien de los “trabajadores” no a gente vaga ni vividores del Estado, todo eso se fue perdiendo progresiva y fatalmente en su país, porque la generación de aquellos nobles empleados pasó y la nueva gente que asumió esa tarea llegó con la mentalidad de la “mordida” comenzaron entonces a fallar los medicamentos, nunca habían medicinas para los pacientes, extrañamente desaparecían los medicamentos e incluso los recursos destinados para adquirir dichos insumos no llegaban a su destino, eso según noticias de prensa de la época, total el señor Forbes se queda ensimismado en su análisis de las razones y del porque están la cosas como están en su país de origen, donde lejos de superarse y mejorarse los sistemas de salud pública aún persisten los viejos vicios conchupantes.

Eso me lo contó el viejo del señor Joe Lois Forbes.  

JLReyesMontiel.       

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