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| "Sobre la Tierra la Palma sobre la Palma el Cielo sobre mi Caballo yo y sobre yo mi Sombrero" |
Cuando José Antonio cumplió sus ocho años de
edad, fue enviado por su madre a estudiar en una pequeña escuela en la
población de Guama, pero las letras no alentaban las expectativas de aquella
familia, en la época colonial no se reservaban muchos derechos para las clases
desposeídas, esos eran privilegios propios de la clase mantuana y de los ricos;
sin embargo, esto no sería impedimento para que su hijo se formara en aquello
por lo cual se distinguiría, la escuela de Páez fue la que ofrecían los extensos
Llanos de Apure y su estirpe era la del llanero, forjado a pleno Sol y sobre el
lomo de sus caballos.
El Llano Venezolano, son grandes extensiones de
tierras con vastos pastizales húmedos, secos en verano e inundados en invierno,
escenifican el paisaje agreste de esta especie de hombres, cuya principal
actividad es lidiar con las bestias del ganado caballar y vacuno en un
horizonte todo caminos como describe Rómulo Gallegos en su obra Doña Bárbara.
En un mandado de su madre a pagar unos reales
recibidos por ella en calidad de préstamo, un salteador de aquellos que
abundaban en los caminos del Llano, resultó muerto por el arma que portaba José
Antonio, al intentar aquel quitarle los reales, Páez, en lugar de la bolsa, sacó fue su arma, propinándole certeramente un solo disparo en el pecho, matando al salteador, pero atemorizado por su
juventud, José Antonio huyó internándose llano adentro, empleándose como peón
en un hato llamado “La Calzada”
propiedad del señor Manuel Pulido.
En el hato “La Calzada” había un capataz cruel, de ascendencia negra llamado Manualote, quién era esclavo del señor Pulido,
Páez aprendió todo aquello que un llanero debe saber, tal como observar el
ganado, medirse en el rodeo, armar la yunta, herrar, enlazar, colear; entre
otras faenas propias del llanero, para lo cual aprendió a montar de forma de
fusionar su cuerpo con su caballo hasta parecer un verdadero centauro. En su
autobiografía el mismísimo Páez comentaría: "Imagínese el lector cuán duro
debía ser el aprendizaje de semejante vida, que sólo podía resistir el hombre
de robusta complexión o que se había acostumbrado desde muy joven. ...omissis.
Mi cuerpo, a fuerza de golpes, se volvió de hierro, y mi alma adquirió, con las
adversidades en los primeros años, ese temple que la educación más esmerada
difícilmente habría podido darme”.
La ganadería se había convertido en ese entonces
en una alternativa del comercio del cacao, y
atrajo a muchos comerciantes a fundar haciendas, tomando en posesión
tierras donde conseguían rodear a unas cuantas bestias salvajes entre caballos
y ganado vacuno, Tal fue como lo hizo Don Manuel Pulido y sería también esta
actividad la que adoptó José Antonio, a quien Pulido le comisionaba la
comercialización de su ganado en el hato del “Paguey” adquiriendo experiencia a
tal punto que Páez en esta actividad, que decidió independizarse, tomar sus
propias tierras, criar su ganado y venderlo en el mercado local. José Antonio Páez, comenzó entonces una nueva
vida para quién aún no imaginaba ni pensaba ser un aguerrido llanero y futuro
general del ejercito libertador de Bolívar, actividad que no abandonaría jamás.
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| Doña Dominga Ortiz de Páezz |
En sus acostumbrados recorridos de Acarigua a
Barinas, comercializando ganado, conoció
en el pueblo de Canaguá a Doña Dominga Ortiz Orzúa, huérfana de diecisiete años
con quien se casó en esa ciudad en julio del año de 1809, procreando dos hijos
Antonio y María del Rosario; pero su vida matrimonial se vería interrumpida por
causa de la Guerra
de independencia venezolana iniciada en 1811, nutriéndose aquella unión
conyugal de esporádicos y fugases encuentros hasta 1821, año en que aparece en
la vida de Páez otra dama, Doña Barbarita Nieves para unirse al futuro caudillo
venezolano.
La guerra
de independencia entró en la vida de Páez, como la de otros tantos venezolanos
de su tiempo, al principio Páez permaneció ajeno a la intentona independentista
del precursor Francisco de Miranda, quién desde 1806 había encabezado dos
expediciones navales fracasadas al desembarcar en las costas de Venezuela; sin
embargo dos años después, las
circunstancias históricas llevaron a una coyuntura favorable para aquellos
criollos que aspiraban a la independencia, en 1808 Napoleón invade España
obliga al monarca español Fernando VII a abdicar en favor de su hermano José
Bonaparte, proclamado como José I Rey de España, acontecimiento inadmisible
para el pueblo español, desatando la
Guerra de la Independencia Española
del imperio napoleónico (1808-1814), conflicto que fue en gran medida una
guerra de guerrillas que termino desgastando el poder militar francés;
estableciéndose por España un gobierno provisional en la ciudad de Sevilla, constituida por una
Junta Suprema de España e Indias, relevada en el año de 1810 por el Consejo de
Regencia de Cádiz, quienes gobernaban en nombre del Rey Fernando VII.
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| Páez con Doña Barbarita Nieves |
En las provincias españolas de America, otro
tanto hacía sus ciudadanos, los criollos, españoles y canarios, también
conformaron Junta de Gobiernos Provinciales que gobernaban en nombre de
Fernando VII Rey de España, pero este vacío de poder de la metrópoli española, fue
aprovechado por los múltiples grupos patriotas, quienes dispersos en toda la
geografía hispanoamericana, venían conspirando desde muy antes por la
independencia de las colonias del poder absoluto del Rey y del imperio español.
En la Capitanía General
de Venezuela, no era de extrañarse los acontecimientos del día 19 de abril de
1810, cuando el capitán general de Venezuela Don Vicente Emparan, hubo de
renunciar a su autoridad en beneficio de la nueva Junta Suprema de Venezuela,
teóricamente subordinada al Consejo de Regencia de Cádiz y al depuesto monarca
español Fernando VII, pero en la práctica y bajo las instancias de la Sociedad Patriótica
de Caracas, fundada por el mismo Francisco de Miranda, el Congreso
Constituyente convocado al efecto, un año después proclamó definitivamente la
independencia de Venezuela un 5 de julio de 1811, redactando y sancionando una
Constitución Federal conformándose de este modo la República de Venezuela,
conocida en la historia nacional como la Primera República.
En realidad los hechos que se
desencadenaron producto de una contienda independentista, tuvo su epicentro por las divergencias entre los criollos patriotas y los criollos aún
leales al prisionero Rey español Fernando VII, no fue la causa de la independencia sino una de las
justificaciones del conflicto, pues la sociedad colonial venezolana estaba muy
dividida en castas, y siendo los mantuanos los artífices de la lucha
independentista, el bando realista comandado por Domingo Monteverde,
oponiéndose al levantamiento, aprovechó el resentimiento social de los pardos y
esclavos, conformando la mayoría de sus fuerzas militares de éstas castas
sociales; degenerando la guerra de independencia en una guerra fratricida, en un
a guerra civil, entre venezolanos afectos al bando realista y otros al bando patriota, y hasta había españoles llamados "Peninsulares" en favor de la causa republicana, canarios y sus descendientes resentidos por ser llamados "Blancos de Orilla" y otros españoles de baja ralea, ya que el asunto de fondo durante la guerra en la primera República era la lucha
entre clases y castas por la tenencia de la tierra y su posición social, por la obtención o pérdida
de privilegios políticos y por las reivindicaciones de los desposeídos, razón
por la cual, el estallido de una verdadera guerra civil fue la consecuencia más
inmediata de la declaración de independencia de Venezuela en 1811.
En los Llanos de Apure, el panorama social y la
guerra no fue diferente respecto del resto del territorio nacional, la
situación se vivió como un confuso llamado a las armas ya que las noticias
llegaban por intermedio de algunos dueños de haciendas, quienes, aterrorizados
por la posible pérdida de sus tierras, decidían armar sus propios ejércitos.
Tal fue el caso de Manuel Pulido, quien no tardó en convocar a Páez para que le
ayudara a entrenar a sus hombres en pro de esta causa defensiva. En esta maraña
de confusiones, cuyo resultado sería la derrota y capitulación de Francisco de
Miranda (que había sido nombrado "Generalísimo" del ejército republicano) y la
caída de la Primera
República en 1812, José Antonio Páez se definió como patriota
y se incorporó a las tropas republicanas que mandaba Pulido.
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| Doma de caballo cerrero |
Reclutado y prófugo del batallón realista comandado por Antonio Tíscar en 1813, Páez logró armar progresivamente un poderoso
ejército patriota que ya para 1818 era una de las principales fuerzas con las
que contaban los independentistas. La estrategia de reclutamiento era la de
ofrecer tierras a cambio de lealtad militar; esta táctica se convirtió en una
de las armas más poderosas a favor de la definitiva obtención de la
independencia en 1821, pero también en honor a la verdad, fue lo que permitió a
Páez convertirse en uno de los principales latifundistas del país.
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| Asado en Vara típico llanero |
Con el propósito de unificar los ejércitos
venezolanos, Simón Bolívar se trasladó a los Llanos para entrevistarse con el
general Páez; el encuentro se produjo el 30 de enero de 1818 en el hato
Cañafístola. La unión de ambos ejércitos se realizó de manera inmediata,
gracias a la predisposición de Bolívar a otorgar tierras a los llaneros y al
carisma de Páez para seducir a sus hombres.
Fueron los tiempos de las famosas
batallas de Chire, Mata de la
Miel, Yagual y Mucuritas; en ellas se peleaba con arma
blanca, se hacía el rodeo al enemigo, y se empuñaba la lanza con la cual la
víctima caía abatida, luego de haber sido levantada casi a la altura de dos
metros por el impacto del arma sobre su cuerpo a la velocidad del centauro,
atacando por varios flancos en forma simultánea, por la retaguardia y
especialmente a contragolpe, el estilo preferido del caudillo, quien se hizo
famoso por la táctica de "vuelvan caras", "¡vuelvan,
carajo!" o "volver riendas", que consistía en hacerse perseguir
por el enemigo y repentinamente darse la vuelta y emprender el contraataque.
Fueron también los tiempos del retorno del Rey Fernando VII al trono de España
y el envío de una expedición naval española bajo las ordenes del temible
general realista Pablo Morillo, llamado el Pacificador, a quien no se
lograría vencer sino hasta 1821. Páez convenció a Bolívar de seguir una
estrategia que los llevaría a enfrentarse con Pablo Morillo en las riberas del
Apure y a vencerlo en la famosa batalla de las Queseras del Medio, el 2 de
abril de 1819; con ello obtuvieron Páez y sus soldados el galardón de la Cruz de los Libertadores.
El 10 de Mayo de 1821, después de
un año de relativa calma, Bolívar rompió la tregua que había pactado con el
general Morillo. Páez salió de su cuartel general situado en la población de
Achaguas, con vista a las órdenes de El Libertador para ir a su encuentro,
con mil infantes, mil quinientos jinetes, dos mil caballos de reserva y cuatro
mil novillos para logística alimentaria de la tropa, comandando los Batallones “Bravos de Apure” y “Británico” hacia la ciudad de San
Carlos y marchar junto a Simón Bolívar y el grueso del Ejército Libertador sobre las colinas del campo de Carabobo. La cita tenía como
propósito planear la estrategia de aquella contienda conocida como la batalla
de Carabobo, desplegada el 24 de junio de 1821, en la cual se venció
definitivamente al bastión de los ejércitos realistas de Venezuela. Una vez
obtenida la victoria diría Bolívar "El bizarro general Páez a la cabeza de
los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente
coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en
media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al
valor de estas tropas. (Omissis) La conducta del general Páez en la última y en
la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la
milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el
empleo de General en Jefe del Ejército.
La batalla de Carabobo supuso la consolidación
irreversible de la independencia de Venezuela, vencidos como fue el grueso de
las fuerzas realistas en territorio venezolano, sólo quedaría los reductos realistas del Castillo Libertador en Puerto
Cabello, las provincias de Maracaibo y Coro, pues se esperaban refuerzos
realistas desde Cuba y Puerto Rico vía marítima, por lo que los patriotas
debían actuar rápidamente para evitar se reavivara la guerra de independencia,
escenificándose la Batalla Naval
del Lago de Maracaibo que reservó por mar el control del territorio
nacional.
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| General en Jefe José Antonio Páez con su uniforme de Húsar de Caballería del Batallón "Bravos de Apure". |
Colombia y La Cosiata
Dos años antes de la victoria de Carabobo,
Simón Bolívar había ya comenzado a materializar su proyecto de construir una
gran confederación al estilo estadounidense con las colonias liberadas; en
1819, el mismo año de la victoria de Bolívar sobre los españoles en la
batalla de Boyacá dio la independencia a la actual Colombia, quedó constituida
en el Congreso de Angostura "Colombia” (1819-1830). Presidida por el
mismo Bolívar, la flamante República agrupaba por el momento a Venezuela y Nueva Granada (Colombia actual), pronto se incorporarán a ella Quito y Guayaquil (Actual Ecuador) y el Istmo de Panamá entonces una exprovincia del virrenaito de Nueva Granada.
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| Para ampliar dale clic sobre la imagén. |
El clima de inestabilidad política existente en
toda Colombia en 1825, las conspiraciones contra la vida de El Libertador en
Bogota, las desavenencias entre oficiales venezolanos y neogranadinos dentro
del ejército libertador, la presencia no bien vista en Bogota de soldados
venezolanos en territorio neogranadino, las apetencias políticas de Francisco
de Paula Santander y sus seguidores antibolivarianos, sumadas a las arbitrarias
medidas del gobierno central de la nueva República tomadas desde Bogota, fueron
las circunstancias desencadenantes que llevaron a Páez para secundar la escalada ya gestada
dentro de Venezuela por afectos a su separación de Colombia, asumiendo en
definitiva el poder en Venezuela para mantener la unidad nacional de nuestro país y evitar la anarquía, cosa que se venía vislumbrando después de la liberación y
recuperación de manos realistas del castillo de Puerto Cabello en noviembre de
1823, desde entonces Páez se desligó progresivamente del poder ejecutivo central Bogotano y ejerciendo su autoridad
militar de forma dictatorial como caudillo de Venezuela.
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| Enseña nacional de la República de Colombia 1819-1830 |
Dentro de estos hechos, en enero de 1826, Páez se vio involucrado en las
acciones represivas llevadas a cabo por los batallones Anzoátegui y Apure, a
propósito del reclutamiento militar por
disposición del gobierno central en Bogota, en las ciudades de Caracas y Valencia, tales hechos generaron en la población civil un gran descontento, y las municipalidades de Valencia y Caracas llevarían ante el senado colombiano sus protestas y denuncias, el Congreso en Bogota ordena suspender al General Páez de las funciones a su cargo en virtud de la querella que habían
presentado contra él y es citado para comparecer ante el congreso colombiano, Páez dispuesto a defenderse en audiencia parlamentaria, es persuadido por los separatistas venezolanos de que es un ardid que solo pretende someterlo y encarcelarlo en territorio neogranadino a merced de sus enemigos políticos propios y los de El Libertador, y decide desacatar el citatorio prefiriendo en consecuencia secundar las
revueltas que, en su nombre, promovieron sus acólitos separatistas. Ante el miedo a una
nueva guerra, el Congreso desde Bogota repone a José Antonio Páez en sus funciones el 6 de abril de
1826, Páez fue nombrado jefe
superior civil y militar de Venezuela, éste por su parte se comprometió a cumplir
las leyes colombianas, siempre y cuando se concediera a Venezuela consideraciones y un justo trato por parte de las autoridades centrales desde Bogotá, propuesta ésta que fue secundada por el cabildo
de Caracas y otras municipalidades en Venezuela.
En Valencia se reunieron ciudadanos notables de tendencia sesionista, en torno a lo que se denominado "La
Cosiata" formando un congresillo, que se dispuso a parlamentar la separación del entonces Departamento de Venezuela, estaba en pleno proceso la sesión y los conspiradores
veían en la figura del caudillo Páez al hombre capaz de consumar la separación de
Venezuela de Colombia; a mediados de mayo de 1826, Páez había sido
instado por los conspiradores, entre los que se encontraba Miguel Peña, a
convocar una Asamblea Nacional Constituyente, y Páez fue forzado a fijar para el 10 de enero de
1827 el inicio de las sesiones, pues temía que la situación política se escapara de control y se desconociera su autoridad ocasionado mayores daños a la paz nacional.
Bolívar, enterado de los acontecimientos en Perú,
regresó a Venezuela con el objeto de poner orden, implantó una serie de medidas y ratificó a Páez en su cargo de jefe superior civil y militar, quién se subordinó a las instrucciones de El Libertador. Pero el fracaso de la Convención de Ocaña en el año de 1828, en la que fue imposible limar las asperezas generadas por los políticos de turno desde Bogota, llevó a Bolívar a
autoproclamarse dictador de la
Gran Colombia, en un desesperado intento de salvaguardar la
unidad republicana de Colombia. En Venezuela, la situación política no resultó diferente, y la conspiración separatista continuó su proceso y a finales
de noviembre de 1929, una Asamblea de ciudadanos celebrada en el Convento de San Francisco de
Caracas desconoció la autoridad de El Libertador y entregó el poder a José
Antonio Páez en bandeja de plata.
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| Simón Bolívar "El Libertador" Ciudadano de Venezuela y Padre de Colombia. |
Páez Presidente de Venezuela
El 13 de enero de 1830 Páez estableció un
gobierno provisional y convocó elecciones; el 20 de febrero se reunieron las
Asambleas primarias que eligieron a los diputados del Congreso Constituyente de
Valencia; el Congreso, reunido a comienzos de mayo, nombró presidente
provisional de la República
de Venezuela a Páez, quien formó gobierno con la camarilla que siempre le había
acompañado. Comenzaba entonces la ingente tarea de pacificar y construir un
Estado que comprendía un territorio empobrecido y desarticulado de
aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados, con una población aproximada
de 700.000 habitantes.
El Congreso aprobó una Constitución pactada de
corte centro-federal y nombró a José Antonio Páez, en marzo de 1831, presidente
constitucional de la
República de Venezuela para el período 1831-1835. El
caudillo, que sería el eje central de la política venezolana hasta 1847,
organizó una nueva oligarquía, hallada entre los antiguos hacendados y dueños
de hatos, los generales beneficiados por el reparto de tierras, los
comerciantes y la clase mantuana de siempre. Las bases del gobierno, aunque con
algunos descontentos, eran medianamente sólidas.
La figura legendaria de Páez, fue empleada por la oligarquía mantuana y servía como factor integrador y de mediación entre el
Estado y los excluidos de siempre, mientras que la oligarquía aseguraba para sí su continuidad en el
poder mediante el establecimiento de la participación en las elecciones y el
voto indirecto; sin embargo, el Gral Páez como presidente de la naciente República de Venezuela logró mantener y ejercer el control del todo el poder a nivel nacional en
virtud de la desarticulación en la cual se encontraba el país de postguerra, dominado por
caudillos regionales sobre todo en las zonas de Oriente y los Llanos. Páez mantuvo la unidad nacional de las otroras provincias españolas que integraron luego el territorio venezolano, dictando severas medidas de orden interno, entre otras medidas de economía nacional como la organización de las
finanzas públicas, la eliminación del sistema de alcabala y la supresión del
monopolio del tabaco y de los derechos de exportación del café y el algodón.
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| Sabio José María Vargas |
A pesar de haber implantado importantes medidas,
sobre todo en la educación y la salud, José María Vargas renunció a su mandato presidencial
en mayo de 1836, entre otras razones por la anarquía y desobediencia a la autoridad civil que representaba dignamente. Luego una segunda revuelta
patrocinada por los caudillismos regionales en el año de 1837, irrumpe contra el gobierno del Gral. Carlos Soublette, quien se encontraba a cargo de la presidencia en
continuación del Dr. Vargas, Páez es llamado nuevamente a sofocar la rebelión y recibe el calificativo de "El León de Payara" por su poder de disuasión y autoridad militar para pacificar a los insurrectos
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| Gral. Carlos Soublette |
En 1838 José Antonio Páez fue elegido nuevamente presidente constitucional (1839-1843). En este período Páez tuvo que afrontar el deterioro en los intercambios entre los países monoexportadores y los países en proceso de industrialización, pese a lo cual logró cancelar un 33 por ciento de la deuda contraída durante la guerra. Creó la Sociedad de Amigos del País y en 1842 repatrió los restos de El Libertador Simón Bolívar. Paralelamente se creó la sociedad liberal caraqueña, futuro Partido Liberal de Venezuela, y su periódico divulgativo.
Hacia 1847, el partido liberal había cobrado
fuerza en varias ciudades y barriadas del territorio nacional; su carácter
policlasista vaticinaba la guerra civil que enfrentaría a los venezolanos a
partir de 1859. En marzo de 1847, José Tadeo Monagas asumió la presidencia de la República con el apoyo
de José Antonio Páez, como estrategia de los conservadores para calmar las
aspiraciones de los liberales, encarnadas en figuras como el citado Antonio
Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora.
El “Monagato” y la Guerra Federal
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| José Gregorio Monagas |
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| José Tadeo Monagas |
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| Juan Crisóstomo Falcón |
A su regreso, la coalición conservadora, encabezada primero por el presidente Manuel Felipe de Tovar (1859-1861) y luego por Pedro Gual, lo nombró comandante general de todos los ejércitos del gobierno conservador. Entre bastidores la estrategia de Páez era reconciliarse con los federales del bando liberal, esto irritó sobremanera al presidente Gual, quien entonces fue hecho prisionero por ordenes de Páez; acto seguido se nombró a Páez dictador (1861).
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| Antonio Guzman Blanco |
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| Ezequiel Zamora |
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| Páez en su útlimos años en Nueva York. |
Después de una larga estancia en Nueva York, todavía tuvo tiempo de visitar Brasil y Uruguay, y de establecerse en Buenos Aires, donde hasta compuso una canción a una niña, intentó negociar con cuero de ganado, compartió con gauchos la vida que como llanero conocía en la pampa argentina y fue nombrado en el grado militar de Brigadier General de la nación Argentina por el presidente Domingo Faustino Sarmiento. Regresó a Nueva York, de donde salió nuevamente hacia el sur en febrero de 1872. Cruzó el istmo de Panamá para viajar a Perú, donde fue recibido con honores militares, y vía México volvió a Nueva York, donde falleció el 6 de mayo de 1873.
Páez, el hombre de las múltiples facetas, desde
peón de hacienda, comerciante de ganado, hacendado padre de familia y finalmente
de jefe de milicias a General en Jefe del Ejército Libertador, promovido con
los más altos rangos en los Ejércitos de América y reconocidos sus hazañas
militares por sus loas recibidas hasta en los Estados Unidos de Norteamérica,
siendo movido por el azar de una guerra civil con tinte independentista, se
constituyó en el gran caudillo de la patria, dentro de una serie de alianzas
políticas y militares necesarias en su momento histórico, en el marco de un
escenario marcado por una gran inestabilidad republicana, la cual trazó las
circunstancias que posibilitaron a Páez de origen y de condición humilde
convertirse en presidente de la
República y en el gran defensor y campeón de Venezuela al mismísimo
estilo de un Cid. En este orden de ideas y como corolario de la presente
narración, la multiplicidad de intereses encontrados a raíz de la independencia
y consolidación republicana, las bajas pasiones políticas de personeros dentro
y fuera de Venezuela y sobre todo los patrocinados por los conspiradores anti Bolivarianos desde el territorio neogranadino apuñalaron a la incipiente República de Colombia, todos estos hechos y circunstancias se confabularon en su momento para el necesario nacimiento de la República de Venezuela
encontrando en el General en Jefe José Antonio Páez su máximo defensor y adalid.
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| Firma autografa del Gral. José Antonio Páez |























