sábado, 7 de enero de 2017

Páez Vencedor y por Venezuela.



"Sobre la Tierra la Palma
sobre la Palma el Cielo
sobre mi Caballo yo
y sobre yo mi Sombrero"
Una de las figuras de la historia venezolana mas controversiales fue el insigne General en Jefe José Antonio Páez Herrera, nació en Curpa, en la región llanera del actual Estado de Portuguesa, un 13 de junio de 1790, de padres Canarios, hijo de Juan Victorio Páez y María Violante Herrera, ambos de escasa fortuna familiar, su familia estaba algo desvinculada y alejada, pues su papá vivía en la ciudad de Guanare trabajando para el gobierno colonial en un almacén de tabaco, su mamá por su parte, dedicada al hogar en la crianza y a cargo a sus ocho hijos.

Cuando José Antonio cumplió sus ocho años de edad, fue enviado por su madre a estudiar en una pequeña escuela en la población de Guama, pero las letras no alentaban las expectativas de aquella familia, en la época colonial no se reservaban muchos derechos para las clases desposeídas, esos eran privilegios propios de la clase mantuana y de los ricos; sin embargo, esto no sería impedimento para que su hijo se formara en aquello por lo cual se distinguiría, la escuela de Páez fue la que ofrecían los extensos Llanos de Apure y su estirpe era la del llanero, forjado a pleno Sol y sobre el lomo de sus caballos.

El Llano Venezolano, son grandes extensiones de tierras con vastos pastizales húmedos, secos en verano e inundados en invierno, escenifican el paisaje agreste de esta especie de hombres, cuya principal actividad es lidiar con las bestias del ganado caballar y vacuno en un horizonte todo caminos como describe Rómulo Gallegos en su obra Doña Bárbara.

En un mandado de su madre a pagar unos reales recibidos por ella en calidad de préstamo, un salteador de aquellos que abundaban en los caminos del Llano, resultó muerto por el arma que portaba José Antonio, al intentar aquel quitarle los reales, Páez, en lugar de la bolsa, sacó fue su arma, propinándole certeramente un solo disparo en el pecho, matando al salteador, pero atemorizado por su juventud, José Antonio huyó internándose llano adentro, empleándose como peón en un hato llamado “La Calzada” propiedad del señor Manuel Pulido.

En el hato “La Calzada” había un capataz cruel,  de ascendencia negra llamado  Manualote, quién era esclavo del señor Pulido, Páez aprendió todo aquello que un llanero debe saber, tal como observar el ganado, medirse en el rodeo, armar la yunta, herrar, enlazar, colear; entre otras faenas propias del llanero, para lo cual aprendió a montar de forma de fusionar su cuerpo con su caballo hasta parecer un verdadero centauro. En su autobiografía el mismísimo Páez comentaría: "Imagínese el lector cuán duro debía ser el aprendizaje de semejante vida, que sólo podía resistir el hombre de robusta complexión o que se había acostumbrado desde muy joven. ...omissis. Mi cuerpo, a fuerza de golpes, se volvió de hierro, y mi alma adquirió, con las adversidades en los primeros años, ese temple que la educación más esmerada difícilmente habría podido darme”.


La ganadería se había convertido en ese entonces en una alternativa del comercio del cacao, y  atrajo a muchos comerciantes a fundar haciendas, tomando en posesión tierras donde conseguían rodear a unas cuantas bestias salvajes entre caballos y ganado vacuno, Tal fue como lo hizo Don Manuel Pulido y sería también esta actividad la que adoptó José Antonio, a quien Pulido le comisionaba la comercialización de su ganado en el hato del “Paguey” adquiriendo experiencia a tal punto que Páez en esta actividad, que decidió independizarse, tomar sus propias tierras, criar su ganado y venderlo en el mercado local.  José Antonio Páez, comenzó entonces una nueva vida para quién aún no imaginaba ni pensaba ser un aguerrido llanero y futuro general del ejercito libertador de Bolívar, actividad que no abandonaría jamás.

Doña Dominga Ortiz de Páezz
En sus acostumbrados recorridos de Acarigua a Barinas, comercializando ganado,  conoció en el pueblo de Canaguá a Doña Dominga Ortiz Orzúa, huérfana de diecisiete años con quien se casó en esa ciudad en julio del año de 1809, procreando dos hijos Antonio y María del Rosario; pero su vida matrimonial se vería interrumpida por causa de la Guerra de independencia venezolana iniciada en 1811, nutriéndose aquella unión conyugal de esporádicos y fugases encuentros hasta 1821, año en que aparece en la vida de Páez otra dama, Doña Barbarita Nieves para unirse al futuro caudillo venezolano.

La guerra de independencia entró en la vida de Páez, como la de otros tantos venezolanos de su tiempo, al principio Páez permaneció ajeno a la intentona independentista del precursor Francisco de Miranda, quién desde 1806 había encabezado dos expediciones navales fracasadas al desembarcar en las costas de Venezuela; sin embargo  dos años después, las circunstancias históricas llevaron a una coyuntura favorable para aquellos criollos que aspiraban a la independencia, en 1808 Napoleón invade España obliga al monarca español Fernando VII a abdicar en favor de su hermano José Bonaparte, proclamado como José I Rey de España, acontecimiento inadmisible para el pueblo español, desatando la Guerra de la Independencia Española del imperio napoleónico (1808-1814), conflicto que fue en gran medida una guerra de guerrillas que termino desgastando el poder militar francés; estableciéndose por España un gobierno provisional  en la ciudad de Sevilla, constituida por una Junta Suprema de España e Indias, relevada en el año de 1810 por el Consejo de Regencia de Cádiz, quienes gobernaban en nombre del Rey Fernando VII.

Páez con Doña Barbarita Nieves
En las provincias españolas de America, otro tanto hacía sus ciudadanos, los criollos, españoles y canarios, también conformaron Junta de Gobiernos Provinciales que gobernaban en nombre de Fernando VII Rey de España, pero este vacío de poder de la metrópoli española, fue aprovechado por los múltiples grupos patriotas, quienes dispersos en toda la geografía hispanoamericana, venían conspirando desde muy antes por la independencia de las colonias del poder absoluto del Rey y del imperio español.

En la Capitanía General de Venezuela, no era de extrañarse los acontecimientos del día 19 de abril de 1810, cuando el capitán general de Venezuela Don Vicente Emparan, hubo de renunciar a su autoridad en beneficio de la nueva Junta Suprema de Venezuela, teóricamente subordinada al Consejo de Regencia de Cádiz y al depuesto monarca español Fernando VII, pero en la práctica y bajo las instancias de la Sociedad Patriótica de Caracas, fundada por el mismo Francisco de Miranda, el Congreso Constituyente convocado al efecto, un año después proclamó definitivamente la independencia de Venezuela un 5 de julio de 1811, redactando y sancionando una Constitución Federal conformándose de este modo la República de Venezuela, conocida en la historia nacional como la Primera República.

En realidad los hechos que se desencadenaron producto de una contienda independentista, tuvo su epicentro por las divergencias  entre los criollos patriotas y los criollos aún leales al prisionero Rey español Fernando VII, no fue la causa de la independencia sino una de las justificaciones del conflicto, pues la sociedad colonial venezolana estaba muy dividida en castas, y siendo los mantuanos los artífices de la lucha independentista, el bando realista comandado por Domingo Monteverde, oponiéndose al levantamiento, aprovechó el resentimiento social de los pardos y esclavos, conformando la mayoría de sus fuerzas militares de éstas castas sociales; degenerando la guerra de independencia en una guerra fratricida, en un a guerra civil, entre venezolanos afectos al bando realista y otros al bando patriota, y hasta había españoles llamados "Peninsulares" en favor de la causa republicana, canarios y sus descendientes resentidos por ser llamados "Blancos de Orilla" y otros españoles de baja ralea,  ya que el asunto de fondo durante la guerra en la primera República era la lucha entre clases y castas por la tenencia de la tierra y su posición social, por la obtención o pérdida de privilegios políticos y por las reivindicaciones de los desposeídos, razón por la cual, el estallido de una verdadera guerra civil fue la consecuencia más inmediata de la declaración de independencia de Venezuela en 1811.


En los Llanos de Apure, el panorama social y la guerra no fue diferente respecto del resto del territorio nacional, la situación se vivió como un confuso llamado a las armas ya que las noticias llegaban por intermedio de algunos dueños de haciendas, quienes, aterrorizados por la posible pérdida de sus tierras, decidían armar sus propios ejércitos. Tal fue el caso de Manuel Pulido, quien no tardó en convocar a Páez para que le ayudara a entrenar a sus hombres en pro de esta causa defensiva. En esta maraña de confusiones, cuyo resultado sería la derrota y capitulación de Francisco de Miranda (que había sido nombrado "Generalísimo" del ejército republicano) y la caída de la Primera República en 1812, José Antonio Páez se definió como patriota y se incorporó a las tropas republicanas que mandaba Pulido.

Doma de caballo cerrero
En 1814 Páez se trasladó a Mérida, donde permaneció hasta septiembre del mismo año, cuando volvió nuevamente a los Llanos. No saldría de este territorio hasta 1818, cuando sumó sus tropas a las del ejército del futuro “Libertador de América” Simón Bolívar, quién relevó a Miranda en el liderazgo del movimiento independentista. Páez, se dice, siempre estuvo enfrentado contra los realistas, con independencia de que los intereses que lo movilizaron tendieran, en un principio, más hacia la defensa de los territorios que hacía la llamada causa emancipadora.

Reclutado y prófugo del batallón realista comandado por Antonio Tíscar en 1813, Páez logró armar progresivamente un poderoso ejército patriota que ya para 1818 era una de las principales fuerzas con las que contaban los independentistas. La estrategia de reclutamiento era la de ofrecer tierras a cambio de lealtad militar; esta táctica se convirtió en una de las armas más poderosas a favor de la definitiva obtención de la independencia en 1821, pero también en honor a la verdad, fue lo que permitió a Páez convertirse en uno de los principales latifundistas del país.

Asado en Vara típico llanero
Hasta el año de 1816 las batallas libradas por José Antonio Páez como capitán de caballería perseguían sólo el propósito de la defensa y conquista de nuevos territorios; la batalla de las Matas Guerrereñas, en noviembre de 1813, es uno de los combates que se destacan de este período. Sien embargo, entre 1816 y 1818, José Antonio Páez se consolidó como jefe supremo de los ejércitos llaneros pues  su carisma era impresionante, y su temeridad sin paralelo, no sólo en la estrategia del combate, sino también en el desconocimiento de la jerarquía de mando cuando lo consideraba necesario, le permitieron ganar adeptos en su escalada hacia la posición de máximo caudillo.

Con el propósito de unificar los ejércitos venezolanos, Simón Bolívar se trasladó a los Llanos para entrevistarse con el general Páez; el encuentro se produjo el 30 de enero de 1818 en el hato Cañafístola. La unión de ambos ejércitos se realizó de manera inmediata, gracias a la predisposición de Bolívar a otorgar tierras a los llaneros y al carisma de Páez para seducir a sus hombres.

Fueron los tiempos de las famosas batallas de Chire, Mata de la Miel, Yagual y Mucuritas; en ellas se peleaba con arma blanca, se hacía el rodeo al enemigo, y se empuñaba la lanza con la cual la víctima caía abatida, luego de haber sido levantada casi a la altura de dos metros por el impacto del arma sobre su cuerpo a la velocidad del centauro, atacando por varios flancos en forma simultánea, por la retaguardia y especialmente a contragolpe, el estilo preferido del caudillo, quien se hizo famoso por la táctica de "vuelvan caras", "¡vuelvan, carajo!" o "volver riendas", que consistía en hacerse perseguir por el enemigo y repentinamente darse la vuelta y emprender el contraataque. Fueron también los tiempos del retorno del Rey Fernando VII al trono de España y el envío de una expedición naval española bajo las ordenes del temible general realista Pablo Morillo, llamado el Pacificador, a quien no se lograría vencer sino hasta 1821. Páez convenció a Bolívar de seguir una estrategia que los llevaría a enfrentarse con Pablo Morillo en las riberas del Apure y a vencerlo en la famosa batalla de las Queseras del Medio, el 2 de abril de 1819; con ello obtuvieron Páez y sus soldados el galardón de la Cruz de los Libertadores.

El 10 de Mayo de 1821, después de un año de relativa calma, Bolívar rompió la tregua que había pactado con el general Morillo. Páez salió de su cuartel general situado en la población de Achaguas, con vista a las órdenes de El Libertador para ir a su encuentro, con mil infantes, mil quinientos jinetes, dos mil caballos de reserva y cuatro mil novillos para logística alimentaria de la tropa, comandando los Batallones “Bravos de Apure” y “Británico” hacia la ciudad de San Carlos y marchar junto a Simón Bolívar y el grueso del Ejército Libertador sobre las colinas del campo de Carabobo. La cita tenía como propósito planear la estrategia de aquella contienda conocida como la batalla de Carabobo, desplegada el 24 de junio de 1821, en la cual se venció definitivamente al bastión de los ejércitos realistas de Venezuela. Una vez obtenida la victoria diría Bolívar "El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. (Omissis) La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe del Ejército.


General en Jefe José Antonio Páez con su uniforme de Húsar de Caballería
del Batallón "Bravos de Apure".

La batalla de Carabobo supuso la consolidación irreversible de la independencia de Venezuela, vencidos como fue el grueso de las fuerzas realistas en territorio venezolano, sólo quedaría los reductos realistas del Castillo Libertador en Puerto Cabello, las provincias de Maracaibo y Coro, pues se esperaban refuerzos realistas desde Cuba y Puerto Rico vía marítima, por lo que los patriotas debían actuar rápidamente para evitar se reavivara la guerra de independencia, escenificándose la Batalla Naval del Lago de Maracaibo que reservó por mar el control del territorio nacional. 

Colombia y La Cosiata

Dos años antes de la victoria de Carabobo, Simón Bolívar había ya comenzado a materializar su proyecto de construir una gran confederación al estilo estadounidense con las colonias liberadas; en 1819, el mismo año de la victoria de Bolívar sobre los españoles en la batalla de Boyacá dio la independencia a la actual Colombia, quedó constituida en el Congreso de Angostura "Colombia” (1819-1830). Presidida por el mismo Bolívar, la flamante República agrupaba por el momento a Venezuela y Nueva Granada (Colombia actual), pronto se incorporarán a ella Quito y Guayaquil (Actual Ecuador) y el Istmo de Panamá entonces una exprovincia del virrenaito de Nueva Granada.

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La Venezuela unida a “Colombia” había quedado dividida en tres departamentos: Venezuela (provincias de Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas y Apure), Orinoco (provincias de Guayana, Cumaná, Barcelona y Margarita) y Zulia (provincias de Maracaibo, Coro, Mérida y Trujillo). En 1821, José Antonio Páez asumió el cargo de comandante general del ejército del departamento de Venezuela, en cuyo ejercicio se condujo bajo los preceptos de la Constitución de 1819 y obediente a las leyes colombianas y su poder ejecutivo (como deseaba y esperaba Bolívar), sin embargo y como veremos más adelante, la República de Colombia y su unidad nacional acabaría en un arar en el mar, como diría Bolivar.

El clima de inestabilidad política existente en toda Colombia en 1825, las conspiraciones contra la vida de El Libertador en Bogota, las desavenencias entre oficiales venezolanos y neogranadinos dentro del ejército libertador, la presencia no bien vista en Bogota de soldados venezolanos en territorio neogranadino, las apetencias políticas de Francisco de Paula Santander y sus seguidores antibolivarianos, sumadas a las arbitrarias medidas del gobierno central de la nueva República tomadas desde Bogota, fueron las circunstancias desencadenantes que llevaron a Páez para secundar la escalada ya gestada dentro de Venezuela por afectos a su separación de Colombia, asumiendo en definitiva el poder en Venezuela para mantener la unidad nacional de nuestro país y evitar la anarquía, cosa que se venía vislumbrando después de la liberación y recuperación de manos realistas del castillo de Puerto Cabello en noviembre de 1823, desde entonces Páez se desligó progresivamente del poder ejecutivo central Bogotano y ejerciendo su autoridad militar de forma dictatorial como caudillo de Venezuela.

Enseña nacional de la República de Colombia 1819-1830
Dentro de estos hechos, en enero de 1826, Páez se vio involucrado en las acciones represivas llevadas a cabo por los batallones Anzoátegui y Apure, a propósito del reclutamiento militar por disposición del gobierno central en Bogota, en las ciudades de Caracas y Valencia, tales hechos generaron en la población civil un gran descontento, y las municipalidades de Valencia y Caracas llevarían ante el senado colombiano sus protestas y denuncias, el Congreso en Bogota ordena suspender al General Páez de las funciones a su cargo en virtud de la querella que habían presentado contra él y es citado para comparecer ante el congreso colombiano, Páez dispuesto a defenderse en audiencia parlamentaria, es persuadido por los separatistas venezolanos de que es un ardid que solo pretende someterlo y encarcelarlo en territorio neogranadino a merced de sus enemigos políticos propios y los de El Libertador, y decide desacatar el citatorio prefiriendo en consecuencia secundar las revueltas que, en su nombre, promovieron sus acólitos separatistas. Ante el miedo a una nueva guerra, el Congreso desde Bogota repone a José Antonio Páez en sus funciones el 6 de abril de 1826, Páez fue nombrado jefe superior civil y militar de Venezuela, éste por su parte se comprometió a cumplir las leyes colombianas, siempre y cuando se concediera a Venezuela consideraciones y un justo trato por parte de las autoridades centrales desde Bogotá, propuesta ésta que fue secundada por el cabildo de Caracas y otras municipalidades en Venezuela.

En Valencia se reunieron ciudadanos notables de tendencia sesionista, en torno a lo que se denominado "La Cosiata" formando un congresillo, que se dispuso a parlamentar la separación del entonces Departamento de Venezuela, estaba en pleno proceso la sesión y los conspiradores veían en la figura del caudillo Páez al hombre capaz de consumar la separación de Venezuela de Colombia; a mediados de mayo de 1826, Páez había sido instado por los conspiradores, entre los que se encontraba Miguel Peña, a convocar una Asamblea Nacional Constituyente, y Páez fue forzado a fijar para el 10 de enero de 1827 el inicio de las sesiones, pues temía que la situación política se escapara de control y se desconociera su autoridad ocasionado mayores daños a la paz nacional.

Simón Bolívar "El Libertador" Ciudadano de Venezuela y Padre de Colombia.
Bolívar, enterado de los acontecimientos en Perú, regresó a Venezuela con el objeto de poner orden, implantó una serie de medidas y ratificó a Páez en su cargo de jefe superior civil y militar, quién se subordinó a las instrucciones de El Libertador. Pero el fracaso de la Convención de Ocaña en el año de 1828, en la que fue imposible limar las asperezas generadas por los políticos de turno desde Bogota, llevó a Bolívar a autoproclamarse dictador de la Gran Colombia, en un desesperado intento de salvaguardar la unidad republicana de Colombia. En Venezuela, la situación política no resultó diferente, y la conspiración separatista continuó su proceso y a finales de noviembre de 1929, una Asamblea de ciudadanos celebrada en el Convento de San Francisco de Caracas desconoció la autoridad de El Libertador y entregó el poder a José Antonio Páez en bandeja de plata.

Páez Presidente de Venezuela

El 13 de enero de 1830 Páez estableció un gobierno provisional y convocó elecciones; el 20 de febrero se reunieron las Asambleas primarias que eligieron a los diputados del Congreso Constituyente de Valencia; el Congreso, reunido a comienzos de mayo, nombró presidente provisional de la República de Venezuela a Páez, quien formó gobierno con la camarilla que siempre le había acompañado. Comenzaba entonces la ingente tarea de pacificar y construir un Estado que comprendía un territorio empobrecido y desarticulado de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados, con una población aproximada de 700.000 habitantes.

El Congreso aprobó una Constitución pactada de corte centro-federal y nombró a José Antonio Páez, en marzo de 1831, presidente constitucional de la República de Venezuela para el período 1831-1835. El caudillo, que sería el eje central de la política venezolana hasta 1847, organizó una nueva oligarquía, hallada entre los antiguos hacendados y dueños de hatos, los generales beneficiados por el reparto de tierras, los comerciantes y la clase mantuana de siempre. Las bases del gobierno, aunque con algunos descontentos, eran medianamente sólidas.

La figura legendaria de Páez, fue empleada por la oligarquía mantuana y servía como factor integrador y de mediación entre el Estado y los excluidos de siempre, mientras que la oligarquía aseguraba para sí su continuidad en el poder mediante el establecimiento de la participación en las elecciones y el voto indirecto; sin embargo, el Gral Páez como presidente de la naciente República de Venezuela logró mantener y ejercer el control del todo el poder a nivel nacional en virtud de la desarticulación en la cual se encontraba el país de postguerra, dominado por caudillos regionales sobre todo en las zonas de Oriente y los Llanos. Páez mantuvo la unidad nacional de las otroras provincias españolas que integraron luego el territorio venezolano, dictando severas medidas de orden interno, entre otras medidas de economía nacional como la organización de las finanzas públicas, la eliminación del sistema de alcabala y la supresión del monopolio del tabaco y de los derechos de exportación del café y el algodón.

Sabio José María Vargas
El panorama político para el año de 1834, cuatro años despues de la muerte de Bolívar, perfilaba unos comicios reñidos, el eminente médico José María Vargas y representante del poder civilista, resultó electo por mayoría para el período 1835-1839. Pero inmediatamente estalló la llamada «Revolución de las Reformas», originada en las filas del ejército y liderada por Santiago Mariño, llamado "El Libertador de Oriente" y nuevamente José Antonio Páez con su autoridad militar entró en escena con el objeto de pacificar la situación; en calidad de ministro de la Defensa logró apaciguar la insurrección; fue famoso su “Decreto Monstruo” por el cual se establecía la pena del cadalso para los cabecillas de la revuelta.

A pesar de haber implantado importantes medidas, sobre todo en la educación y la salud, José María Vargas renunció a su mandato presidencial en mayo de 1836, entre otras razones por la anarquía y desobediencia a la autoridad civil que representaba dignamente. Luego una segunda revuelta patrocinada por los caudillismos regionales en el año de 1837, irrumpe contra el gobierno del Gral. Carlos Soublette, quien se encontraba a cargo de la presidencia en continuación del Dr. Vargas, Páez es llamado nuevamente a sofocar la rebelión y recibe el calificativo de "El León de Payara" por su poder de disuasión y autoridad militar para pacificar a los insurrectos
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Gral. Carlos Soublette
El Venezolano, órgano de divulgación de la organización liberal, en franca oposición al gobierno. Antonio Leocadio Guzmán se erigió entonces como uno de los líderes de la oposición.

En 1838 José Antonio Páez fue elegido nuevamente presidente constitucional (1839-1843). En este período Páez tuvo que afrontar el deterioro en los intercambios entre los países monoexportadores y los países en proceso de industrialización, pese a lo cual logró cancelar un 33 por ciento de la deuda contraída durante la guerra. Creó la Sociedad de Amigos del País y en 1842 repatrió los restos de El Libertador Simón Bolívar. Paralelamente se creó la sociedad liberal caraqueña, futuro Partido Liberal de Venezuela, y su periódico divulgativo.

Hacia 1847, el partido liberal había cobrado fuerza en varias ciudades y barriadas del territorio nacional; su carácter policlasista vaticinaba la guerra civil que enfrentaría a los venezolanos a partir de 1859. En marzo de 1847, José Tadeo Monagas asumió la presidencia de la República con el apoyo de José Antonio Páez, como estrategia de los conservadores para calmar las aspiraciones de los liberales, encarnadas en figuras como el citado Antonio Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora.

El “Monagato” y la Guerra Federal

José Gregorio Monagas
No tardaría en instaurarse el llamado «Monagato» (1847-1858), década en que Monagas alternó el poder con su hermano José Gregorio, y Páez comenzó a sufrir las penas de la defenestración. En 1848, José Tadeo Monagas cometió un atentado contra el Congreso, y Páez asumió la defensa del mismo, esta vez por la vía del alzamiento y la revuelta. La primera asonada llevada a cabo por Páez en Calabozo y San Fernando terminó con la derrota del caudillo, quien huyó sin pensarlo dos veces a Nueva Granada. Desde Ocaña pasó a Santa Marta, en donde embarcó hacia Jamaica, Saint-Thomas y Curazao, para planear desde allí su segunda expedición.

José Tadeo Monagas
El 2 de julio de 1849 desembarcó en la Vela de Coro con la intención de armar un ejército, pero falló en su intento y fue hecho prisionero y llevado al castillo de San Antonio en Cumaná. Mientras duraba su presidio, Páez era visitado por su hija María del Rosario y su esposa doña Dominga, reaparecida después de treinta años. Gracias a las diligencias de la esposa ante José Tadeo Monagas, Páez logró salir en libertad y embarcarse en el buque Libertador rumbo a Saint-Thomas. Hasta allí lo acompañó su mujer (28 de mayo de 1850) para cerciorarse de que llegaba en buenas condiciones, y cumplido tal propósito regresó para no volver a verlo jamás. De Saint-Thomas pasó Páez a los Estados Unidos, donde fue recibido con todos los honores en las ciudades de Filadelfia, Nueva York, Baltimore y Washington.

Juan Crisóstomo Falcón
El país lo seguía aclamando ante las arbitrariedades cometidas por los hermanos Monagas; tal circunstancia explica su última participación en la vida política venezolana. Caído ya el Monagato, el presidente Julián Castro (1858-1859) lo nombró jefe militar. Pero un álgido enfrentamiento, entre liberales y conservadores, en la esquina de San Pablo de Caracas, de donde originó el dicho popular "Se armó la sampablera", ya había desencadenado  la Guerra Federal (1859-1863), terrible conflagración civil en la que el septuagenario fundador de la República iba todavía a tener un papel trascendente. Páez, se residencia en Valencia, donde organizó una confabulación para ser aclamado dictador cuando triunfara el bando conservador, mientras la guerra se desarrollaba sin más se marchó nuevamente a Nueva York.

A su regreso, la coalición conservadora, encabezada primero por el presidente Manuel Felipe de Tovar (1859-1861) y luego por Pedro Gual, lo nombró comandante general de todos los ejércitos del gobierno conservador. Entre bastidores la estrategia de Páez era reconciliarse con los federales del bando liberal, esto irritó sobremanera al presidente Gual, quien entonces fue hecho prisionero por ordenes de Páez; acto seguido se nombró a Páez dictador (1861).

Antonio Guzman Blanco
Sin embargo, sus intentos de negociación fracasaron, la guerra continúa, el bando liberal se hace fuerte bajo la conducción del Gral Ezequiel Zamora líder popular que arengaba a las masas en favor de la causa federal, y no fue hasta el año de 1863 cuando Antonio Guzmán Blanco junto a Juan Crisóstomo Falcón, sagazmente le proponen abandonar el poder y firmar un acuerdo, el Tratado de Coche, por el cual se comprometían ambos bandos a poner término a la guerra. Ezequiel Zamora es asesinado por una bala "perdida" en la Batalla de Santa Inés y Falcón se radica en la provincia de Coro en su rancho familiar apartándose de la política nacional.
Ezequiel Zamora


Páez en su útlimos años en Nueva York.
Los últimos diez años de la vida de José Antonio Páez estuvieron nutridos por los viajes que nunca había podido realizar y sus recuerdos, que convirtió en gloria. En su autobiografía evoca instantes como aquellos en Valencia cuando, para agradar a su amada Barbarita, representó Otelo junto a Carlos Soublette, o aquellos otros pasatiempos en que su figura de caudillo se transformaba por instantes en la de un excelente violonchelista.

Después de una larga estancia en Nueva York, todavía tuvo tiempo de visitar Brasil y Uruguay, y de establecerse en Buenos Aires, donde hasta compuso una canción a una niña, intentó negociar con cuero de ganado, compartió con gauchos la vida que como llanero conocía en la pampa argentina y fue nombrado en el grado militar de Brigadier General de la nación Argentina por el presidente Domingo Faustino Sarmiento. Regresó a Nueva York, de donde salió nuevamente hacia el sur en febrero de 1872. Cruzó el istmo de Panamá para viajar a Perú, donde fue recibido con honores militares, y vía México volvió a Nueva York, donde falleció el 6 de mayo de 1873.

Páez, el hombre de las múltiples facetas, desde peón de hacienda, comerciante de ganado, hacendado padre de familia y finalmente de jefe de milicias a General en Jefe del Ejército Libertador, promovido con los más altos rangos en los Ejércitos de América y reconocidos sus hazañas militares por sus loas recibidas hasta en los Estados Unidos de Norteamérica, siendo movido por el azar de una guerra civil con tinte independentista, se constituyó en el gran caudillo de la patria, dentro de una serie de alianzas políticas y militares necesarias en su momento histórico, en el marco de un escenario marcado por una gran inestabilidad republicana, la cual trazó las circunstancias que posibilitaron a Páez de origen y de condición humilde convertirse en presidente de la República y en el gran defensor y campeón de Venezuela al mismísimo estilo de un Cid. En este orden de ideas y como corolario de la presente narración, la multiplicidad de intereses encontrados a raíz de la independencia y consolidación republicana, las bajas pasiones políticas de personeros dentro y fuera de Venezuela y sobre todo los patrocinados por los conspiradores anti Bolivarianos desde el territorio neogranadino apuñalaron a la incipiente República de Colombia, todos estos hechos y circunstancias se confabularon en su momento para el necesario nacimiento de la República de Venezuela encontrando en el General en Jefe José Antonio Páez su máximo defensor y adalid.

Firma autografa del Gral. José Antonio Páez

Monedas de a diez reales con la esfinge del Gral. Páez.




JLReyesMontiel.