domingo, 24 de julio de 2016

Los Mandos Navales destacados en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo.

Almirante José Prudencio Padilla.

(Arte gráfico JLRM)

Además de su alto rango militar Almirante de la escuadra naval republicana, destaca por su origen humilde, nació en Rio Hacha un 19 de marzo de 1784, hijo de un artesano constructor de embarcaciones menores, se labró por su propio esfuerzo, trabajo y valentía su profesión como marino, primero en la armada española, llegando a participar en la batalla de Trafalgar, luego, en la armada patriota gran colombiana, distinguiéndose en diversos encuentros navales y para 1818-1819, en la expedición de Los Cayos y en la Campaña de Guayana por el Río Orinoco a las órdenes del propio Libertador Simón Bolívar, luego vendría su momento estelar, en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, al mando de la escuadra Republicana, el 24 de Julio de 1823, derrotando en excelente despliegue naval a la magnífica escuadra realista al mando del Almirante español Laborde.

Es a comienzos del año 1828, cuando el Almirante Padilla es implicado en actos de traición, los cuales comprometían a varios oficiales de alto rango en la ciudad de Cartagena, involucrando al mismísimo Libertador Simón Bolívar. Tomado prisionero y enviado a Bogotá es encarcelado injustamente el 26 de mayo de 1828, estando allí detenido la noche del 25 de septiembre en el cual se llevó a cabo el atentado contra la vida del Libertador Presidente Simón Bolívar, conocida como la “Conspiración Septembrina”, mientras se ejecutaba el asalto al palacio San Carlos residencia oficial, la defensa del Coronel Irlandés Wilson, la valiente actuación de Manuelita Sáez y el pronunciamiento del Gral. Urdaneta al arengar que -si en media hora no aparecía el Libertador Presidente pasaría a Bogotá por las armas- Bolívar escapa y se pone a salvo bajo un puente, otros conjurados escalaron las paredes del edificio que le servía de cárcel a Padilla y asesinan al coronel José Bolívar, que lo custodiaba, con la finalidad de liberarle y nombrarlo jefe del movimiento confabulado. 

Sin embargo, no está claro, ni se tiene registro alguno de su escapatoria o de su adhesión a dicha insurrección, pero, fue juzgado por la Ley de Conspiradores, condenado a muerte y fusilado en plena Plaza de la Constitución de Bogotá a los pocos días, por un Tribunal presidido por el Gral. Rafael Urdaneta.

Culpable o inocente, fue testigo de excepción de ciertos “desordenes con damas” propiciados por el Libertador y los “retrasos” causados a la escuadra patriota que participó en la “Expedición de los Cayos” que ocasionaron desconcierto en las filas de los oficiales del ejército, culminando con el fusilamiento de Manuel Carlos Piar en Guayana, para resguardar el mando supremo al Libertador; sin embargo, la historia y la posteridad rinden hoy justo homenaje a un prócer indiscutible de la guerra de independencia nacional, ya en el Zulia un Municipio lleva su nombre el Insular Almirante Padilla y su nombre y esfinge figura en bronce sobre el alto relieve que adorna los murallones del Parque La Marina al final de las avenidas Bella Vista y El Milagro de Maracaibo, muy cerca de la bahía de Capitán Chico, donde se desarrolló la épica batalla del Almirante Padilla.

Bibliografía.

  • Jesús C. Torres Almeyda, El Almirante José Padilla, epopeya y martirio. 1981, Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1990.
  • Enrique Otero D’Costa, Vida del Almirante José Padilla (1778-1828), 1921, Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1973.
  • Enrique Uribe White, Padilla: Homenaje de la armada colombiana al héroe de la batalla del lago de Maracaibo. Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1973.
  • Aline Helg. "El general José Padilla: un itinerario militar y político en la construcción de la Nueva Granada independiente" Presentación para la Expedición Padilla. Rioacha: AGUAITA, mayo-noviembre de 2011.


General Manuel Manrique.
Comandante de las 
fuerzas de tierra, embarcadas en los
buques republicanos. 

"Manrique en la Casa de Morales"
(Arte gráfico JLRM)

Manuel Antonio Manrique Villegas, con sus 16 años apenas cumplidos Manrique se alista en la 11° Compañía del Batallón de Veteranos de Caracas con el grado de cadete a raíz de los sucesos del 19 de abril de 1810. Combate al lado de Francisco de Miranda, luego se une al ejército libertador en 1813 en la campaña admirable. Combate en Los Llanos con el Gral. Páez. Participa en la liberación de Nueva Granada, combate también en Carabobo.

Páez se expresó de Manrique en estos términos: “Atendiendo a los méritos y servicios del Señor Coronel Manuel Manrique, además de la mucha antigüedad del actual empleo en que ha servido diversos e importantes destinos, siempre en campaña, con las consideraciones debidas a su buena conducta militar, en que ha dado pruebas de valor, aptitud y capacidad para un destino más elevado”.

Bolívar, en  la ciudad del Pasto emprendiendo el incio de la campaña del sur, se acuerda de Manrique para recomendar su ascenso, dirigiendo las siguientes palabras a Santander:  "Manrique debe estar muy sentido conmigo porque hemos hecho muchos generales sin contar con él. Creo que se merece ser General tanto como otros de los que yo mismo he hecho. Le suplico a Ud., lo proponga al Congreso y que le diga a Manrique mi recomendación..."

Maracaibo, ya en manos de los realistas, el 29 de enero de 1823 es nombrado intendente del Departamento del Zulia, dirigiendo personalmente la campaña militar contra el realista Francisco Tomás Morales,  la cual culmina exitosamente en la batalla naval del lago; embarcándose en los buques del Almirante José Prudencio Padilla, para dar apoyo de fuego con sus fuerzas terrestres. El 3 de agosto de 1823 Morales capituló en Maracaibo ante el general Manrique y se marchó a Cuba, desde donde prosiguió hacia España. Con su capitulación, Morales se convirtió oficialmente en la última autoridad de gobierno al servicio de la corona española en Venezuela. Sólo entonces con la liberación de la provincia bajo su mando Manrique acepta el rango de general de brigada.

La casa de la capitulación, también llamada popularmente Case de Morales
último Capitán General de Venezuela donde firmo la Capitulación
que otorgara a Colombia (1819-1830) su reconocimiento como República Independiente,
situada en Maracaibo Estado Zulia, Venezuela.

El general Manuel Manrique actúa entonces como intendente del Departamento del Zulia, hasta que en noviembre de 1823 enferma repentinamente y murió el 30 del mismo mes luego de haber recibido la orden de los Libertadores de Venezuela, sus restos reposan desde entonces en la catedral de Maracaibo siendo considerado un prócer Zuliano, en agradecimiento a sus servicios a dicha región.

Bibliografia.

  • Berbesí de Salazar, Ligia. Los Silencios de la Historia. La batalla Naval del Lago de Maracaibo: Actores y Significado. Maracaibo, Acervo Histórico del Estado Zulia.
  • Cojedes de Antier.blogspot.com



Capitán de navío Nicolás Joly.


Militar francés, incorporado a la armada patriota en el año 1818 a instancias del Almirante Curazoleño Luis Brion e inmediatamente entra en acción apresando numerosos buques españoles en aguas territoriales entre La Guaira y la isla de Margarita.

Reorganizada la Escuadra patriota se divide en tres divisiones identificándoseles con los colores encarnados, azules y amarillos, a Joly se le confía el mando de la última. Y se le comisiona en misión diplomática a llevar  pliegos del gobierno patriota a los Gobernadores de las islas de San Bartolomé, San Eustaquio, San Martín, y otras Antillas. A su regreso apresa la fragata negrera Carlota, el bergantín San José y una polacra.

En Margarita contrae matrimonio con la hermana del general Juan Bautista Arismendi, Ana Josefa y en carta al Libertador Simón Bolívar plasma el siguiente compromiso: Isla de Margarita, 29 de diciembre de 1818. Exmo. Sr. Jefe Supremo Mi más venerado señor: …los motivos de desconfianza que debe tener el Gobierno de Venezuela por los repetidos atentados cometidos por varios extranjeros, me han hecho contraer esponsales con la ciudadana Ana Josefa Arismendi, para de ese modo manifestar más de cerca a V.E. y al pueblo de su mando los deseos que me animan para establecerme en estas Provincias, y de que en ella se me considere no ya como un (omisos)… los motivos de desconfianza que debe tener el Gobierno de Venezuela por los repetidos atentados cometidos por varios extranjeros, me han hecho contraer esponsales con la ciudadana Ana Josefa Arismendi, para de ese modo manifestar más de cerca a V.E. y al pueblo de su mando los deseos que me animan para establecerme en estas Provincias, y de que en ella se me considere no ya como un extranjero, sino como uno de sus primeros hijos. V.E. puede estar convencido de ésta verdad y de que no habrá sacrificio que yo no haga para merecer tan honroso apellido y la confianza de mis conciudadanos. Bajo este concepto ofrezco, pues, de nuevo a V.E. y a la Nación no solo mi persona, sino mi familia, intereses y cuanto dependa de mi. Sírvase V.E. en consecuencia admitirme y contarme desde ahora como un hijo de Venezuela,…

A ésta solicitud Bolívar le responde: Angostura 20 de febrero de 1819  Al señor Capitán de Navío Nicolás Joly. … Persuádase usted que no habrá venezolano alguno que deje de felicitarse por la adquisición que hace en la persona de usted en un hermano que contribuirá obre los términos que anuncia a expulsar al enemigo de la patria, al paso de consolidar los fundamentos de su libertad.

En 1820, Bolívar dispone que el bergantín de guerra Almirante Brión al mando de Nicolás Joly sea destinado para perseguir los buques realistas en alta mar. En 1823 se incorpora a la Escuadra comandada por el Almirante José Prudencio Padilla, participó en el Forzamiento de la Barra de Maracaibo y en la memorable Batalla Naval del Lago del 24 de julio al mando del bergantín Marte. En 1832 se desempeña como Comandante del Apostadero de Puerto Cabello. En 1840, asume la Comandancia del Apostadero de Maracaibo hasta 1845, que pasa a retiro. Fallece en 1848 en la isla de Lázaro, Edo. Zulia

Bibliografía.

  • Página web de la Armada Bolivariana de Venezuela, Comando Naval de Operaciones, Jefatura de comunicación y control operacional, dirección de tecnología de la información.



Coronel Carlos Luis Castelli.


Nació en San Sebastiano Po (Turín, Italia) el 18 de diciembre de 1790. Era hijo del médico Giovanni Castelli y de Rosalía Gofi. Durante su tierna edad formó parte de la Guardia Joven del emperador Napoleón Bonaparte.

Ilustre prócer de la independencia, de origen italiano. Después de servir en la guardia joven del Emperador Napoleón I, a su caída (1815) pasó a América, con otros oficiales y en 1816 se unió al Libertador en Los Cayos de Haití. Con él estuvo en la ruta de Clarines en los triunfos de Barcelona y toma de las dos Guayanas (1817), apresando un bergantín y auxiliando en Guiria a los sitiados.

Pasó a las Antillas y en 1818 regresó a Angostura, esta vez en compañía del Batallón Británico. Como capitán de una compañía, fogueó reclutas en las misiones y en 1819 se halló con el General Páez en La Cruz, como también en Portuguesa, Apurito y Barinas. Ascendió en 1820 a teniente coronel y recibió la condecoración de la Estrella de los Libertadores. Comandó fortificaciones en San Fernando y en 1821 formando parte del Batallón Apure, fue uno de los gloriosos vencedores de Carabobo, pasando luego con su tropas al mando, ha formar parte de la sitiada ciudad y fortificación de Puerto Cabello, luego en San Felipe fue designado Jefe Civil y Militar.

Con Carlos Núñez triunfó en Chaparé de Coro en 1822. sostuvo la ruta de Dabajuro y le fue hecho efectivo su grado de teniente coronel. 

En la Campaña de Maracaibo lo derrotó Morales en el paso de Zuleta, y en la sufrida ruta hacia Salina Rica auxilia a Lino de Clemente, conservando el cuerpo militar patriota. 

Pasó a Mérida de Gobernador, y en 1823, con sus fuerzas organizadas derrotó a Francisco Tomás Morales en la población de Gibraltar en el Sur del Lago de Maracaibo. 

Fue Jefe de la Barra de Maracaibo hasta 1827, que sustituyó a Urdaneta en la intendencia del Zulia y luego Administrador de la aduana y Gobernador de Coro. 

A consecuencia de los tristes sucesos de 1828, pasó a Bogotá en 1829 con O´Leary contra el desafortunado oficial republicano Córdova; ascendió a Coronel efectivo y en 1830 defendió la dictadura de Urdaneta pasando con sus tropas al mando hasta Antioquia; nombrado General de Brigada, fue perseguido por Ovando en 1831; regresó a Venezuela en 1832 y obtuvo letras de retiro como Coronel. En 1841, pasó a Italia, su patria nativa, en asuntos de inmigración.

Fue nombrado para Cónsul del Reino de Cerdeña bajo el gobierno del Rey Carlos Alberto de Saboya (1844) con jurisdicción el territorio de Venezuela y defendió el cogobierno de José Tadeo Monagas en 1848. Ascendió a General de División en 1849, fue Secretario del Despacho de Guerra y Marina en 1851, cargo al que renunció en 1852. Después de ser Ministro Plenipotenciario en Bogotá, en 1855, fue de nuevo Secretario de guerra y Marina en 1856 y 1857. Y Jefe de Operaciones sobre los Valles de Aragua a principios de 1858.

Durante la guerra emancipadora había sido herido varias veces y continuó residenciado en caracas, donde murió en 1860. El gobierno de guzmán Blanco (período del Septenio), hizo trasladar sus restos al Panteón Nacional en 1876.

Bibliografía.

  • Blog de la Municipalidad de Almirante Padilla.


Gral. Francisco Tomás Morales
 Último Capitán General de Venezuela.

"Morales caminado en la esquina de su casa"
(Arte gráfico JLRM)

Sobre la figura histórica del Mariscal Francisco Tomás Morales, a quien le tocó ser el último Capitán General que tuvo el Rey de España en Venezuela y por las características de este hombre de origen humilde, quien defendió sus valores e ideas o sea a la monarquía española, y su gobierno en nuestro país. Canario de nacimiento, de la isla Gran Canaria, no fue impedimento, su temple y esfuerzo en el duro trabajo lo hicieron afín al espíritu colonial americano, por lo que los llamados guanches se sentían aquí como en su propia casa.

Al servicio de las armas Morales se establece en Caracas y ya en 1812 es Teniente, siendo herido en acción, su brillante hoja militar al servicio de las armas españolas, con los pros y contras en que se vio envuelto pero  manteniendo él la convicción de defender una causa justa y visceral, porque a su leal entender él sostenía el estado de derecho establecido, y los otros, insurgentes intrusos eran los revoltosos o guerrilleros del momento.

Para 1812,  Como Teniente y recuperado de sus heridas Morales es ascendido a Capitán, mientras otro canario, Domingo de Monteverde, comanda fuerzas leales a favor de la monarquía, a quien acompaña Morales.

Boves "El Urogallo"
En 1813, Morales ya envuelto en el torbellino de la guerra a muerte, en el último semestre de este año pacta con el caudillo asturiano José Tomás Boves en el Oriente del país, es elegido Segundo Jefe  al mando en el manejo de esa numerosa fuerza monárquica; estos jefes españoles provenientes de Calabozo luchan en la sabana de Mosquitero contra Campo Elías y Cedeño, siendo los realistas derrotados en el empeño.

En la Primera Batalla de La Puerta donde interviene el caudillo Boves, Morales es promovido a Coronel, y en la sangrienta batalla de La Victoria, Boves y Morales contra José Félix Ribas, con 1500 soldados a su mando que le da el triunfo a los realistas, perecen numerosos estudiantes universitarios y 85 seminaristas de Caracas, el 1 de febrero de 1813 fecha de luto nacional que se recuerda como Día de la Juventud. Con el triunfo en las manos monárquicas Boves y Morales marchan rumbo a Caracas, y en el combate de San Mateo en Aragua, se produce la voladura  del parque republicano y el sacrificio del neogranadino Antonio Ricaurte.

José Felix Ribas.
El huracán Boves acompañado de Morales en Bocachica al sur de Aragua, se enfrentan al  ejército que comanda el oriental Santiago Mariño llamado el Libertador de Oriente, escenario donde los monárquicos pierden el combate. Boves junto a Morales derrotan a Bolívar en la Segunda Batalla de La Puerta, siguiéndoles Morales los pasos a los patriotas hasta Caracas, los derrota y los patriotas en desbandada emigran a Oriente.

Gral. Santiago Mariño
"Libertador de Oriente"

Gral. José Francisco Bermúdez
El Bravo entre los bravos.
El 17 de agosto de 1814 el general canario, Francisco Tomás Morales alcanza a Bolívar y Bermúdez en Aragua de Barcelona, donde en feroz combate son masacrados buena parte de los soldados republicanos, el 12 de setiembre de 1814,  año terrible de guerra a muerte, tres mil efectivos al mando del general Morales  se enfrentan en las afueras de Maturín a las fuerzas comandadas por el bravo oriental José Francisco Bermúdez, lugarteniente de Santiago Mariño, retirándose entonces derrotados los españoles luego de la feroz embestida realizada en su contra por el aguerrido y temible Bermúdez.

Con la muerte de José Tomás  Boves en la batalla de Urica,  el canario general Morales asume el mando de las tropas realistas, en abril de 1815;  en Puerto Santo, Carúpano, Morales recibe la expedición militar española  de 15.000 soldados, en 60 bajeles, que llegan al mando del Pacificador general Pablo Morillo desde la mismísima península española,  junto a este jefe militar toma la isla de Margarita, y de allí en compañía de Morillo sigue por mar para establecer el luego heroico sitio de Cartagena de Indias, plaza fuerte patriota que se rinde tres meses después en diciembre de 1815 a las fuerzas realistas, luego de un prolongado asedio donde mueren miles de personas, o sea la tercera parte de su población.
 
Tte. Gral. Pablo Morillo y Morillo
Vizconde de Vigo, además tiulado por el Rey Fernando VII
Conde de Cartagena de Indias y Márquez de la Puerta,
por la toma de Cartagena de Indias  y victoria en la Battalla de La Puerta (Trujillo, Venezuela)
(Arte Gráfico JRM) 

Morillo acompañado de su alta oficialidad emprende el camino para recuperar a Santa Fe de Bogotá, por el río Magdalena y en el camino por Mompós, al enterarse de que Bolívar prepara una expedición a Venezuela desde Los Cayos haitianos,  ordena al general Morales que con la división a su mando se dirija hasta Valencia para hacerle frente.
En julio de 1816, luego del desembarco de Bolívar por Ocumare de la Costa  Morales, que suma ya el título de Brigadier del Ejército, combate en el sitio contra Bolívar y prosigue la ruta militar a objeto de destruir a los republicanos de Carlos Soublette en las alturas de Los Aguacates cerca de Valencia, para luego junto con el canario Francisco Rosete perseguir al republicano general Gregorio Mc. Gregor rumbo al Oriente del país.

El 27 de septiembre de 1816, los generales patriotas Manuel Piar y Mc Gregor vencen en la sabana de El Juncal, cerca de Barcelona, al general Morales, que se retira rumbo al interior del llano central para reorganizar sus tropas y en 1817 en ayuda del Brigadier Pascual Real actúa en el ejército realista para operar contra Barcelona.

En el año de 1818  y de manera activa,  Morales participa  en las operaciones militares  para detener la ofensiva que desde Guayana  y Apure lanza Bolívar contra los llanos de Calabozo y valles de Aragua; el 14 de marzo de 1818, Morales con la división de vanguardia ataca y derrota  en Maracay al llanero general José Tadeo Monagas, y el día 16  Morales junto a su superior Pablo Morillo y el general La Torre combaten en la batalla de Semén, cerca de Villa de Cura, al general Bolívar, quien se dirigía al centro del país con 2.900 hombres, y lo derrotan, destruyendo los planes bolivarianos de recuperar Caracas.

Gral. Páez en 1822
(Arte gráfico JLRM)
El 20 de mayo de 1818,  Morales derrota al general Manuel Cedeño en el combate de Laguna de los Patos y el día 28 es sorprendido Morales, por fuerzas del general Páez en Guayabal de la región de Guárico, donde Morales con una división a su orden se retira al alto llano para operar contra el general Pedro Zaraza.

Terminada la Campaña del Centro Morales se establece en Calabozo al mando de la  División de Vanguardia. Para el año de 1819, al lado del general Pablo Morillo participa en la Campaña de Apure que se extendió hasta Guayana, y así combate en las batallas de El Jobo, Caujaral, Cañafístola, Queseras del Medio, entre otras escaramuzas contra las tropas patriotas insurgentes.

El 14 de diciembre de 1820, por decisión superior y por la partida de Morillo rumbo a España  Morales es designado Segundo Jefe del Ejército de Tierra Firme, mientras recibe la orden de vigilar el extenso territorio del río Apure, dirigiendo los batallones Burgos e Infante, acompañados  esta vez de diez regimientos de caballería. Para mayo de 1821, dentro de su labor militar Morales entra y toma a Caracas pero luego se retira de ella ante el empuje que hace el general Bermúdez.

En los preparativos a la batalla de Carabobo y ante la maniobra de diversión republicana que se lleva a efecto, el general Morales al frente de su ejército parte de Calabozo y mediante una rápida contraofensiva, recupera el territorio ocupado por el general José Francisco Bermúdez, una vez restablecido el orden necesario el canario Morales marcha al campo de Carabobo  para combatir el 24 de junio de 1821, donde son derrotadas las fuerzas realistas bajo las ordenes del mariscal de campo Miguel de La Torre, donde Morales con los restos del ejército español  se retira en forma destacada a la plaza fuerte de Puerto Cabello.

En noviembre de 1821,  Morales por sus méritos es ascendido a Mariscal de Campo del ejército español, y el 7 de junio de 1822, en una incursión militar fuera de Puerto Cabello y en apoyo a la insurrección de Coro el mariscal Morales derrota en Dabajuro  hoy estado Falcón, a las fuerzas del general republicano Carlos Soublette.

El  4 de julio de 1822 el mariscal Morales se encarga del mando de las fuerzas realistas en Venezuela, en sustitución y por haber sido destinado a Puerto Rico el Mariscal de Campo Miguel de La Torre, seguidamente Morales es designado Capitán General de la Provincia de Venezuela y General en Jefe del Ejército de Tierra Firme, que comprende igualmente a Colombia y Panamá, tan pronto asume el mando Morales abrió operaciones militares contra los republicanos, a fin de recuperar el territorio perdido por las fuerzas del Rey, con el deseo de imponer nuevamente el régimen español.

En este empeño, Morales hace una salida de Puerto Cabello rumbo a Valencia, enfrentándose al general José Antonio Páez, siendo derrotado en el encuentro, el 11 de agosto de 1822 en la Sabana de La Guardia  cerca de Naguanagua, de regreso en retirada a Puerto Cabello Morales inicia nuevas operaciones militares contra los republicanos en la conocida Campaña de Occidente, con varias acciones de guerra realizadas en Coro, Maracaibo, Trujillo y Mérida, llevadas a cabo en la Batalla de Sinamaica, Batalla de Zuleta, la toma del castillo de San Carlos y para el día 13 de septiembre de 1822, el canario Morales ya se había apoderado de todo el Estado Zulia, igualmente entre diciembre de 1822 y enero de 1823, Morales llevó a cabo operaciones militares contra tropas patriotas acantonadas en Trujillo y Mérida.

Finalmente y como consecuencia de la derrota sufrida el 24 de julio de este año, y debido en parte a desobediencias de mando en la conducta del marino gaditano y Jefe de la escuadra realista capitán de navío Ángel Laborde y Navarro al mariscal Morales, de donde este canario curtido de combates  se ve forzado a capitular ante el general republicano Manuel Manrique, luego de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, marchando a la fortaleza de Puerto de Cabello desde donde zarpo a Puerto rico para dirigirse  a Cuba y luego a España, siendo el último Capitán General español de la América continental, siendo acreedor Morales en su patria a las órdenes militares de San Fernando, la de Isabel La Católica, San Hermenegildo, la de Fidelidad Militar, y varias por acciones de guerra.

En 1827, Morales fue nombrado Comandante General de las Islas Canarias y Presidente de la Real Audiencia respectiva, y en 1834 regresó a la Península permaneciendo afectado a la vida de cuartel hasta 1837, cuando vuelve y para siempre a su terruño, dedicándose a la vida privada.

"Morales en la Casa de Morales"
(Arte gráfico de JLRM)

La controversial vida de Morales, desde su humilde cuna insular superada por su valentía, afrontó situaciones difíciles hasta llegar a los cargos y distinciones que alcanzo, este canario se enfrentó a Simón Bolívar en ocho combates y batallas perdiendo apenas frente al caraqueño la de Carabobo, durante una guerra fulgurante  de 20 años de acción, con más de 50 encuentros militares, por sus méritos asciende al más alto escalafón del ejército que se reserva  a personajes de la nobleza o la alta sociedad.

La guerra emprendida en 1810 por la independencia de Venezuela fue en extremo cruel para ambos bandos, pues se cometieron desafueros durante el decreto de guerra a muerte promulgado por Bolívar, desde 1813 hasta 1816, consecuencia de esa guerra fratricida sus extralimitaciones autoritarias, las torturas, los desmanes en Villa de Cura, degüellos, decapitaciones, nepotismos, frituras en aceite entre otros actos inescrupulosos, el capítulo de los tormentos que le tocó vivir a Morales, cumplió militarmente con el deber ordenado, además de fungir Morales como Jefe Superior de Venezuela los años más difíciles para la monarquía española de 1822 y 1823, luchó en una guerra sin cuartel y recorrió toda Venezuela y Colombia en defensa de sus ideales monárquicos, por lo que el mariscal Morales dejó escrita una página histórica para España y Venezuela, con su tenacidad de canario valiente.

Bibliografía.

  • Urdaneta, Ramón. El último capitán general. Venezuela y el Mundo. Publicado el 10 de noviembre de 2014. Consultado el 8 de abril de 2016.
  • Morales, León Manuel (2005). Los orígenes de las familias Morales y González en el pueblo de Tarmas. Monografías.


Ángel Laborde y Navarro
 Caballero de la Orden de Isabel la Católica
Participó en la Guerra de Independencia Española 
contra las tropas de Napoleón Bonaparte.
Comandante español en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo  
y Expedición de Barradas en México.
Comandante del apostadero naval de La Habana.
Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, 
de la de San Hermenegildo, y de la de Isabel la Católica.
(1772-1834)

(Arte Gráfico JLRM)

Nacido en Cádiz el 2 de agosto de 1772  en la cuna de una familia acaudalada, hijo de Bernardo Laborde Pimbón y Miramón y Josefa García Navarro y Arroyave, que habían contraído matrimonio en la ciudad de Cádiz, en el año de 1770; estudió en el Colegio de Borèze (Francia) e ingresó como plaza de guardiamarina en Cádiz en 1791, pasó algún tiempo navegando por el Atlántico y el Mediterráneo, durante el cual tomó parte en todas las operaciones bélicas, por tierra y por mar, que tuvieron lugar hasta que fue firmada la Paz de Basilea en 1796; continuó su carrera de marino y en 1808 fue destinado al arsenal de La Carraca, donde prestó importantes servicios a la Junta Central.

Llegó a ser Director del nuevo Colegio Militar de Santiago de Compostela entre 1813 y 1817, año en que realizó dos viajes redondos a las Filipinas, China y la India. En 1820 fue destinado con su navío "San Julián" a la escuadra que debía transportar a Buenos Aires a la expedición de Ultramar, y en estos preparativos le sorprendió la revolución. Destinado en 1821 a Costa Firme, se destacó en la lucha contra los independentistas americanos; combatió denodadamente a los insurgentes de Venezuela, lo que le mereció el ser nombrado segundo jefe y el 2 de mayo de 1825, comandante general del apostadero de La Habana, puesto desde el cual siguió defendiendo la presencia española en el continente americano. En 1829 participó en el intento del general Barradas de desembarco en México.

El 1 de octubre de 1832 fue nombrado Ministro de Marina, cargo del que no tomó posesión debido a que no pudo trasladarse a España con la presteza que se requería, así que se procedió a relevarle del Ministerio y se le confirmó el empleo habanero. Fue condecorado con la Gran Cruz de Carlos III, y en julio de 1833, con motivo de la jura de la princesa heredera, se le concedió la de Isabel la Católica.

Aparte sus méritos militares, era hombre ilustrado conocedor de varios idiomas,  que se preocupó por todas las cuestiones técnicas y científicas de su profesión, y dejó escritas varias obras, entre ellas un Tratado de geometría para cadetes del Real Colegio Militar de Santiago  (1812), un Tratado elemental de geografía matemática (1814), y su Contestación...a las inculpaciones...de D. Francisco Tomás Morales sobre su participación en la Batalla naval del Lago de Maracaibo (Nueva York, 1823),  así mismo produjo sus lecciones para Ejercicio de Cañón (La Habana, 1829) y sobre Ejercicio del Sable (La Habana, 1832), esta última obra fue traducida al inglés. Laborde muere en La Habana, Cuba el 4 de abril de 1834, a causa del cólera.

Tras la derrota del Lago Maracaibo, que prácticamente supuso la independencia de Venezuela, el general Morales envía escrito al Capitán general de la Isla de Cuba responsabilizando de la derrota al Brigadier D. Ángel Laborde…

Contestación del capitán de navío Don Ángel Laborde, segundo jefe de las fuerzas navales de la América Septentrional…
Imp. Long-Nueva York 1823.

"Cuando después de tres años de desempeñar el mando del apostadero de Puerto-Cabello, que resistí por cuantos medios permitía la subordinación, descansaba tranquilo en el testimonio de mi conciencia, que me aseguraba no haber omitido nada de lo que estaba a mi alcance para servir a la nación en aquel destino con honor y ventajas; cuando examinados cada uno de los acontecimientos que tuvieron lugar en aquellos países durante la indicada época, no encontraba alguno de que pudiera resultarme cargo, y finalmente cuando dirigidos mis partes de los últimos sucesos a la superioridad, y contando con que practicaría igual paso el señor general Morales, esperaba que de la ventilación de cualquiera de ellos nada tendría que sufrir en mi reputación y concepto; me hallo repentinamente y de un modo indirecto acusado de haber sido culpable en la pérdida total de aquellos países por el mismo gefe, en cuya opinión (si la manifestase con imparcialidad y justicia) debía encontrar el más firme apoyo mi inocencia y buen proceder".
…….

El brigadier Laborde escribe al Rey…

"Señor—D. Ángel Laborde y Navarro, capitán de navío de la Real Armada, Comandante del apostadero de Puerto Cabello, y segundo Gefe de las fuerzas navales de la América septentrional, a V. M. espone con el más profundo respeto, lleno de amargura su corazón, y con el mas acerbo dolor, que después de una larga y desastrosa lucha, V. M. acaba de perder el dominio que hasta ahora nos restaba en la Costa firme. Sea cual fuese la suerte que la Providencia reservaba a estas hermosas Provincias, es un hecho constante que este dominio se ha perdido de un modo y en una época que no debía esperarse. Esto, Señor, prueba la existencia de un crimen voluntario, o de una culpable incapacidad. Dos eran los elementos que podían apresurar, retardar, o evitar tan funestos desastres: el Ejercito, y la Marina de Venezuela. El suplicante, Señor, dirigía esta última, y delante de Dios y a los pies del Real trono de V. M. asegura que esta Marina no ha hecho sino obedecer ciegamente cuanto le ha mandado, y que en la ejecución, lejos de dejarle nada que desear, ha sobrepujado constantemente sus esperanzas; así que solo él es responsable, y sobre quien únicamente deba recaer cualquiera culpabilidad, si existe alguna en esta parte. En cuanto lo concerniente al Ejército, toca al general D. Francisco Tomas Morales espresar su concepto. Ínterin no lo verifica, respecto al esponente, que por mar y tierra ha militado con estos bravos durante tres años, debe añadir que jamás ha conocido Ejército más virtuoso y aguerrido que el expedicionario de Costafirme.
El general Morales, en un documento oficial que con la mayor imprudencia ha dado a la imprenta y a luz pública, le acusa indirecta y dolosamente de ser el autor de tantos males. El esponente, Señor, de un modo más legal, mas terminante y noble, pues a V.M. debe lealtad y verdad, le indica al general Morales como al único autor de estas desgracias, que reclaman que tales hechos no queden impunes, ni se vuelvan a repetir.
No es, Señor, el ánimo del que espone prevenir con sus asertos, y los que pudiera añadir, el Real ánimo de V. M.: solo tiende su reverente suplica a rogarle encarecidamente que entre opiniones tan divergentes como la del general Morales y la suya, se indague cuál es la producida en verdad, y cuál la falsa; y que de hecho el inocente, si ambos no son culpables, pueda gozar sin tachas de la fama y crédito que hasta ahora se haya grangeado Es gracia que espera del justificado y notorio proceder de V. M.—Habana 20 de octubre de 1823.—Señor.— A. L. R. P. D. V. M.—Ángel Laborde".

El acervo popular español le rindió estas coplas denodadas

Volvemos al mar...
esta vez a los mares...
de cinco continentes...
vamos a acompañar a Laborde...
que perdió en Maracaibo...
pero logró que Cuba y Puerto Rico...
continuaran siendo España...

Bibliografía.
  • Palau y Dulcet, Antonio. Manual del librero hispanoamericano. (Barcelona: 1948-1977).
  • Pavía, Francisco de Paula. Galería biográfica de los Generales de la Marina, Jefes y personajes notables que figuraron en la misma corporación desde 1700 a 1868 (Madrid: 1873).
  • REVISTA DE HISTORIA NAVAL Nº 119.  Año 2012.  INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA NAVAL ARMADA ESPAÑOLA.



Redacción Abog. JLReyesMontiel













La Batalla Naval del Almirante Padilla.

Almirante José Prudencio Padilla
(Composición gráfica JLRM)

La “Campaña  del  Zulia” así llamada por el historiador colombiano José Gregorio Maita Ruiz, considerando que la batalla naval del lago de Maracaibo, fue el final de la campaña militar iniciada en enero de 1823, mediante el bloqueo naval del Golfo  de Venezuela y el paso de tropas terrestres hacia la zona de la cuenca lacustre, desarrollándose una empresa militar terrestre comanda por el Gral. Manuel Manrique y marítima por el Almirabte José Prudencia Padilla, la cual, por las armas comprometidas, duración de la contienda y dificultad de los moviemintos miliatres de tierra y maniobras navales efectivas, estima a la Campaña del Zulia del año de 1823, de las más trascendentes tanto como la Campaña  de Boyacá en 1819, Costa Neogranadina en 1820–21, la Campaña de Carabobo en 1821 o la Campaña del Sur en 1822.

Aquel encuentro naval librado el día 24 de Julio del año 1823, tuvo como escenario bélico las aguas del estuario lacustre zuliano, hecho histórico determinante para culminar la independencia de la corona española de la antes denominada Capitanía General de Venezuela, dando paso firme a la consolidación de la República de Colombia, constituida en el año 1819, en la ciudad de Angostura, frente a las aguas del padre río Orinoco.
 
Serán en esta ocasión, las aguas del lago Coquivacoa, el entorno escénico, donde se enfrentarían la escuadra republicana bajo el mando del Almirante José Prudencia Padilla, comandante del tercer departamento de Marina y de las operaciones sobre la región zuliana; y por otra parte, la escuadra naval de la corona española, bajo las ordenes del Capitán de Navío Ángel Laborde y Navarro, a la sazón Jefe del apostadero naval situado en Puerto Cabello y segundo jefe de la armada española sobre costa firme. 

La escuadra patriota estaba compuesta por los bergantines: Independiente, Marte, Fama, Confianza y Gran Bolívar; las goletas: Espartana, Independencia, Manuela, Chitty, Emprendedora, Aventina, Peacock, Antonia Manuela y Leona; contaban además, con una serie de embarcaciones artilladas y armadas, denominadas fuerzas ligeras, compuesta por las Flecheras Barnesca, Guaireña, Caraiqueña, Tormentos, Voladora y Emprendedora; tres bongos y cariados botes bien apertrechados; con una tripulación general de 1.195 hombres, cuyas embarcaciones en general, estaban artilladas con dos carronadas de 9 pulgadas, setenta y ocho de 18, ocho cañones de 50, ocho de 40, uno de 25, seis de 18, dos de 16, cinco de 12, tres de 9, dos de 8 y tres de 4.38, demás sables, pistolas y fusilería.

La armada realista estaba conformada por el bergantín San Carlos, los bergantines-goletas: Esperanza y Riego o Maratón; la goleta de gavias: Especuladora; las de velacho: María Salvadora, Estrella, Cora, Mariana, Rayo, María Habanera y Zulia; las flecheras: Atrevida y Maracaibera; los pailebotes: Guajira y Monserrat, los faluchos: Resistencia, Mercedes, Brillante, Relámpago y Pedrito y las piraguas: Raya, Duende, Palomera, Esperanza, Félix María, Altagracia, San Francisco y Corbeta. además de 49 cañones, 14 carronadas, 4 obuses, tropa alistada y 670 de marinería, incluidos jefes y oficiales.

De las características de las flotas beligerantes, si bien no participaron naves de mayor calado y poder de fuego, la razón es además de estratégica, geográfica, en vista del escenario bélico lacustre, algún historiógrafo resta importancia a la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, quizás la compara con la Batalla de Trafalgar, considerando las flotas realistas y republicanas de pobre envergadura naval, pero, éste tipo de naves ligeras, por su maniobravilidad y rapidez, resultan mas eficientes en aguas pocas profundas y menos turbulentas, que las del mar oceáno, aguas éstas donde es viable el empleo de navios de mayor calado y alto poder de fuego, como las Fragatas.

Azares de la guerra, los patriotas querían abordar al enemigo al amanecer del día 23 de julio, pero el Almirante Padilla deseaba combatir al amanecer el 24 de julio, él quería dar batalla ese día para ofrecer su victoria al Libertador Simón Bolívar, siendo un valioso regalo en el cuadragésimo aniversario de su nacimiento. Luego por incidencias de los acontecimientos el Almirante Padilla, se vería envuelto injustamente, en el atentado de la noche septembrina de 1828 y sería por ello condenado a muerte fusilado. 




Capitán de navío Ángel Laborde y Navarro,
Comandante del apostadero de Puerto Cabello
y segundo jefe de la armada española sobre Costa Firme.
(Composición gráfica JLRM)

La armada realista estaba conformada por el bergantín San Carlos, los bergantines-goletas: Esperanza y Riego o Maratón; la goleta de gavias: Especuladora; las de velacho: María Salvadora, Estrella, Cora, Mariana, Rayo, María Habanera y Zulia; las flecheras: Atrevida y Maracaibera; los pailebotes: Guajira y Monserrat, los faluchos: Resistencia, Mercedes, Brillante, Relámpago y Pedrito y las piraguas: Raya, Duende, Palomera, Esperanza, Félix María, Altagracia, San Francisco y Corbeta. además de 49 cañones, 14 carronadas, 4 obuses, tropa alistada y 670 de marinería, incluidos jefes y oficiales.

Paso de la escuadra republicana
respondiendo con sus cañones los fuegos
de las fortalezas de Zapara y San Carlos en la
entrada de la Barra del Lago de Maracaibo
Para entrar al estuario lacustre, y acceder a sus aguas interiores, fueron necesarias tres escaramuzas navales con las fuerzas realistas, la primera el 8 de mayo, forzando el paso de la Barra de Maracaibo, frente a los fuegos de las fortalezas de Zapara y San Carlos, un segundo encuentro armado el 25 de mayo en el sitio que hoy conocemos como Punta de Palma en la Costa Oriental del Lago, donde las naves realistas estaban comandadas por el Capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría; tres días después se confrontaron nuevamente, esta vez entre las costas de Los Puertos de Altagracia y Capitán Chico, donde vencieron las naves republicanas y la flechera realista Guaireña zozobró en las aguas del Coquivacoa, obligando al bando realista navegar hasta la isla de Curazao, para hacerle reparaciones a los navíos españoles, de Curazao zarparon nuevamente al Lago de Maracaibo el 4 de julio de 1823. Por su parte, la armada republicana alcanzo para apostarse el puerto de Moporo, allí pernotó toda la primera quincena de julio hasta que el comandante Laborde envió a Padilla un ultimátum que éste desdeñó, los días subsiguientes transcurrieron en una febril actividad bélica, donde ambas partes se mantuvieron acondicionando sus buques, concentrando provisiones y coordinando sus tripulaciones con miras al combate decisivo.

Los patriotas querían abordar al enemigo al amanecer del día 23 de julio, pero el Almirante Padilla deseaba combatir al amanecer el 24 de julio, él quería dar batalla ese día para ofrecer su victoria al Libertador Simón Bolívar, siendo un valioso regalo en el cuadragésimo aniversario de su nacimiento.

Aquella tarde del 23 de julio, la escuadra realista levó anclas y partió a la costa occidental del lago, quedando en línea de combate frente a Maracaibo, por su parte la armada republicana permaneció a la vela hasta el anochecer, esquivando a la armada realista, dando fondo con sus anclas en Los Puertos de Altagracia, quedando los buques patriotas en línea paralela frente a la costa oriental, avanzando las embarcaciones más ligeras denominadas fuerzas sutiles hasta Punta de Piedra, para abrazar al enemigo en una tenaza armada.

Modelos de embarcaciones empleadas 

  en la contienda naval
En cuanto a las características de las flotas beligerantes,
si bien no participaron naves de mayor calado y poder de fuego, la razón es 
además de estratégica, geográfica, en vista del escenario bélico lacustre, 
sin embargo algunos historiadores
restan importancia a la batalla naval del Lago de Maracaibo, considerando 
las flotas realistas y republicanas de pobre envergadura naval,
siendo éste tipo de naves ligeras, por su maniobravilidad y rapidez,
mas eficientes en aguas pocas profundas y menos turbulentas, que las del mar oceáno, aguas éstas donde es viable el empleo de navios de mayor calado y alto poder de fuego, 
como las Fragatas. 


Bergantín.
Bergantín Goleta.

Goleta de Gavias.

Goleta de Velacho.

Goleta Artillada.


Falucho Artillado.


Piragua Zuliana siglo XIX

Flechera





 
 

 Lancha Zuliana, artesanía elaborada por los llamados
"Carpinteros de Ribera"
(Santa Rosa de Agua, Maracaibo Estado Zulia).

Al alba del 24 de julio, los comandantes de los buques republicanos fueron llamados por Padilla, dándoles las últimas instrucciones para el combate, Desplegando la escuadra patriota en formidable línea desde Capitán Chico hasta Bella Vista en las aguas del Lago frente a la costa donde están los cerros llamados "Valles Fríos".


Siendo las 2 de la tarde de aquel día se ordenó al comandante de las fuerzas sutiles compuestas por embarcaciones menores artilladas y flecheras, levar anclas y cubrir en combate a las embarcaciones realistas de su misma clase, en atención a que por su menor andar debía adelantarse; a las 2: 20 hicieron la señal de dar la vela y minutos después la de formar la línea de frente para atacar al mismo tiempo todos los buques enemigos.


Los buques republicanos avanzaron con rapidez sobre la escuadra realista que se mantuvo anclada en espera del ataque; el ala sur de la escuadra patriota estaba bajo la conducción del Almirante Padilla y el ala norte estaba bajo las órdenes del capitán del navío Nicolás Joly, para cerrar el paso y cortar la retirada de la escuadra realista hacia la bahía de Maracaibo.

A las 3:04 de aquella tarde, se colocaron las señales de abordar al adversario, dejándola izada, no obstante haber sido contestada por todos los buques, para manifestar con ello que ninguna cosa quedaba por hacer. A las 3:45 la flota realista abrió fuego sobre las escuadras patriotas, pero la escuadra republicana prosiguió avanzando sin disparar un tiro, hasta que estando cerca rompieron los fuegos de cañón y fusilería; al romperse los baupreses, el bergantín Independiente, se echó sobre el bergantín San Carlos, dando comienzo al abordaje, ya en esta situación ventajosa se decidió la victoria en favor de los republicanos, no había nada que hacer por parte de los realistas estaban abordados por los patriotas y plena faena de lucha cuerpo a cuerpo.  


Como consecuencia del ataque patriota, fueron destruidos muchos buques realistas y capturados otros, en la más angustiosa situación los realistas picaron los cables y trataron de escapar haciéndose a la vela, pero fracasaron en su intento, pues sus buques mayores fueron hechos prisioneros; la mayor parte de la tripulación del San Carlos se arrojó al agua e igual suerte corrió la de los otros buques realistas, excepto la del bergantín goleta Esperanza, que fue destruida por una poderosa explosión; en definitiva, sólo tres goletas realistas lograron escapar colocándose al abrigo de los cañones del castillo San Carlos.

El paso de la Barra del Lago de Maracaibo, es un sitio de posiciones de fuegos cruzados 
entre las fortalezas de Zapara y San Carlos, y por ende de poca maniobra naval, 
pues la sedimentación de arenas en el fondo de aguas en su encuentro de mareas
provenientes del Golfo de Venezuela y del Lago obstaculizan la libre navegación,
obligando el paso por un canal de navegación que solo expertos nativos conocen.

Lineas de flotas y posiciones de batalla, de acuerdo a esta escena, es evidente
la ventaja de la armada colombiana sobre la flota española,
replegados hacia la costa se entorpecía las maniobras y fuegos
de las embarcaciones realistas respecto de la posición patriota, la cual
a Lago abierto podía maniobrar con mayor apresto
acorralando y batiendo la escuadra realista con denuedo.

Estas son litografías de los originales grabados del pintor, 
marino y escritor francés Ambroise Louis Garneray, 
cuyos bocetos fueron realizados in situ por el Teniente de Navio Jaime Brun.

Retirada y desenlace de la contienda naval.

Terminada la jornada, el Almirante Padilla ordenó a la escuadra diese fondo con sus anclas en el mismo sitio donde había combatido, para rescatar heridos y cadáveres de las aguas del Lago, las pérdidas de los republicanos fueron de 8 oficiales y 36 individuos de tripulación y tropa muertos, 14 de los primeros y 150 de los segundos heridos y un oficial desaparecido en acción, mientras que la de los realistas resultaron sus pérdidas mayores, entre sus embarcaciones y marinería fallecidos, sin contar los 69 oficiales y 368 soldados y marineros hechos prisioneros. Diría el general canario Morales en carta a Laborde: “Los buques nuestros eran casi todos mercantes, mal armados, y los marineros gente allegada”.

Armamento empleado en la contienda naval.

Obus naval
Carronada de144 mm. cañón para lanzar perdigones
a corta distancia en maniobras de abordaje naval.

Dos horas de combate y el triunfo naval repúblicano, apercibieron al hasta ahora Capitán General Francisco Tomás Morales, de la situación indefendible de Maracaibo, tomando la determinación de rendir la plaza de costa firme y finalmente firmar la Capitulación el día 3 de agosto de 1823, entregando el resto de los buques de la armada española fondeados frente al Castillo San Carlos de la Barra, además de esta importante fortaleza, con todas sus armas, entregó formalmente la plaza de Maracaibo y la fortaleza del Puerto de Cabello, donde aún pernotaba un contigente de tropas realistas; Morales salé de la ciudad de Maracaibo, partiendo embarcado con rumbo a la isla de Puerto Rico, el día 5 de Agosto de 1823.

Si Carabobo fue la batalla decisiva, para proclamar la independencia de Venezuela, venciendo al ejército realista en términos de la técnica militar, ya la suerte estaba echada, el juego cerrado, por cuanto Carabobo fue la acción militar que dio el "Jaque" al Rey español, porque en Carabobo quedaron diezmadas las fuerzas realistas que sustentaban a la monarquía española en suelo venezolano y abrió las puertas de la estabilidad republicana, pues de hecho y de derecho ya estaba constituido el gobierno republicano y su sostentabilidad era inminente; pero lo cierto es que, formalmente la corona española aún no reconocía la existencia de la República de Colombia como un Estado constituido, fue ésta capitulación debidamente otorgada con la firma del último Capitán General Francisco Tomás Morales, como resultado de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, donde se define el dominio militar y político del poder geográfico sobre el resto del territorio nacional, frente al dominio de la monarquía española.

Maracaibo y Coro, eran importantes geográficamente para ambas fuerzas, para los realistas eran posesiones estratégicas de sobrevivencia política y militar, como bastiones de repliegue para sus oficiales, tropas y naturales en favor de la corona española, a la espera de un posible contingente militar expedicionario enviado desde ultramar, bien de la península hispánica o de Cuba y Puerto Rico, para recuperar los territorios en poder de los insurgentes patriotas; por la otra parte, para el Ejército Libertador se debían tomar rápidas acciones militares, movilizando sus fuerzas patriotas tanto en occidente como en el centro del país, para posesionarse militarmente no solo del territorio zuliano, sino también de la Fortaleza de Puerto Cabello aún dominada por las fuerzas realistas, como quedó a la salida de Francisco Tomás Morales; fueron las armas patriotas al mando de José Antonio Páez, quienes tomaron militarmente esa fortaleza, cortando toda posibilidad militar a la corona española de intentar alguna acción de reconquista territorial sobre la República. 

Ahora bien, en virtud de las acciones militares desplegadas en el teatro de operaciones del Zulia, por su importancia estratégica, movimiento de tropas y batallas desarrolladas en este territorio del occidente venezolano que obligó a la capitulación del último Capitán General de la monarquía española en Venezuela, sin duda alguna, la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, dio el "Jaque Mate" al Rey de España, cerrando aquella página de dominación de la corona española sobre la llamada Capitanía General de Venezuela.

En Carabobo se decidió la suerte de aquella provincia de Venezuela, pero en Maracaibo se consolidó la independencia mediante una capitulación que otorgaba a la República de Colombia el reconocimiento de su existencia política, de darse sus propias autoridades; existencia administrativa, de administrar sus recursos y legal, de darse su constitución y leyes como todo Estado Republicano.

Es importante destacar, que el proceso histórico de la guerra de independencia de la América Meridional, no es sino el encuentro de dos frentes, de dos sistemas de gobierno, uno emergente en el llamado “siglo de las luces” sobre la cosa pública (la república), el contrato social de Juan Jacobo Rousseau, la revolución estadounidense y la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, la revolución francesa y los principios de la igualdad, libertad y fraternidad; ante y frente a la decadente monarquía absoluta europea y del ala monárquica recalcitrante de la iglesia Católica.

La guerra de independencia en América, tuvo sus incidencias en tierra española, con la revolución liberal del General Rafael del Riego y el restablecimiento en el año de 1820 de la Constitución de Cádiz de 1812, vigente durante el trienio constitucional 1820-1823, limitando constitucionalmente el poder absoluto del Rey Fernando VII, además de proponer un acercamiento con los pueblos españoles de ultramar en América, buscando pacificar la insurrección independentista y poner fin a la guerra. Con éstos antecedentes, aquel mismo espíritu del Cabildo, como gobierno de los ayuntamientos de las regiones y ciudades españolas, que trasladado en América por nuestros conquistadores, le otorgaron autonomía política, administrativa y militar a nuestras ciudades americanas, decidiéndose en Caracas por la causa republicana aquel 19 de abril de 1810; en España, unas elecciones de sus legislaturas municipales le dieron la victoria a un amplio sector de los republicanos españoles, lo que hizo abdicar al Rey Alfonso XIII, iniciándose el trágico camino a la guerra civil española entre 1936-1939.

Por los ideales, por sus participantes nacionales y extranjeros, venezolanos realistas y españoles republicanos, además de combatientes irlandeses, escoceses, italianos, franceses y demás europeos; la guerra de independencia en América, no es sino el escenario de una gran guerra republicana, contra la monarquía y la corona española; años despues (1931-1939) ciertamente con otros matices ideológicos, pero republicano por sus fines, se establece la República Española, teniendo su fin con la victoria del bando nacional en la guerra civil española. Como diría Simón Bolívar …"el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad".

En necesario destacar, dejar bien precisado y objetado, las que he denominado “inconsistencias valorativas” de nuestra gesta guerrera de independencia, al margen de la verdad histórica en tiempo y espacio, ninguna acción bélica en la historia de la humanidad se hizo por nobleza y en igualdad de condiciones, ninguna acción guerrera por adornada redacción de los historiógrafos, resultó éticamente loable, hubo en efecto violaciones, depredación y crímenes, éstos siempre se cometieron, entre las vanas glorias adjudicadas a héroes exaltados que guiaban multitudes estéricas en su violencia, saqueando pueblos y ciudades derrotadas, muchas veces sitiadas y desesperadas por la sed y el hambre, se entregaban irremediablemente a las hordas de ocupación y conquista, esos procesos históricos dolorosos, que historiadores más benignos denominan de asimilación cultural, se desencadenaron detrás de aquellos terribles acontecimientos, antes, ahora y probablemente en el futuro de la humanidad.

De lo que, si estoy seguro, es que ninguna acción bélica precedida a nuestra gesta de independencia, trascendió las fronteras nacionales, llevando la libertad a otros pueblos, muchas veces contrarios al espíritu, propósito y razón de sus mentores libertadores, que hasta se vieron perseguidos como Simón Bolívar y asesinados, como el caso de nuestro insigne Cumanés, Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, asesinado cobarde y  alevosamente por la espalda, en las montañas de Marruecos.

Nuestra guerra de independencia no fue diferente en violencia a otras guerras, pero, su ética política la distingue de otros hechos de armas, por sus fines y dignidad histórica; que después se perdió aquel objetivo libertario y trascendente, con la caída de la República de Colombia (1819-1830) eso es Harina de otro Costal, pues, en esos lamentables hechos está involucrada la mediocridad de aptitud de la oficialidad que patrocinó y lidió la desintegración de Colombia (1829-1830), a despecho del futuro promisorio que a tal proyecto republicano se le auguraba.


Bibliografía.

  • Eljuri-Yunes S., Antonio R. (1985). La Batalla Naval del Lago de Maracaibo (4 edición). Caracas: Comandancia General de la Armada.
  • Maita Ruiz, José Gregorio. La Importancia Estratégica de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo (1823) en las Guerras de Independencia de Hispanoamérica, Ciencia Nueva, Revista de Historia y Política Vol 3, Núm 2/julio-diciemre de 2019. Maestría en Historia (Universidad Tecnologica de Pereira, maestría en ciencia Política (Universià Degli studi di Salerno). 
  • Madueño Galán, José María (2012). El combate naval del lago de Maracaibo. Cuaderno Monográficos, Madrid: Instituto de Historia y Cultura Naval. Dirección de Gonzalo Rodríguez González-Aller. Recopilación de las XLIV Jornadas de Historia Marítima: "La independencia de América española 1812-1828.
  • Fernández Pascua, Delfina (1992). Últimos reductos españoles en América. Barcelona.
  • Pérez Ochoa, Eduardo (1982). La guerra irregular en la independencia de la Nueva Granada y Venezuela 1810-1830. Tunja: Vicerrectoría de Investigaciones y Extensión Universitaria de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia & Ediciones La Rana y el Águila.


Redacción y conclusiones Abog. JLReyesMontiel