Según las crónicas por el año 1607 es capturado y ejecutado
“Nigale” quién resistió la conquista española por varios años con su guerra de
tercera generación adelantada a su tiempo. Así nos cuenta Pablo Nigal Palmar
Paz, nació este ilustre guerrero por el año 1577, en una isla enclavada al
extremo norte y en toda la entrada al lago de Maracaibo, llamada
ancestralmente Zapara, formada en la barra de arenas aglomeradas en
el estrecho paso entre el oleaje de las salobres aguas del golfo de Venezuela y
la dulces aguas del embalse marabino, provenientes desde los ríos allende las
montañas Andinas al sur y al oeste por sus afluentes desde la serranía de
Perijá.
Nigale perteneciente a la raza Añú, tenían estos hombres
buen porte, habitantes de las aguas septentrionales situadas a la entrada de
nuestro estuario lacustre, eran muy conocedores de sus costas, arenales y
pasajes profundos de la barra de Maracaibo, razón por la cual fueron tomados
como esclavos para desempeñar el propósito de baquianos para superar
dichos obstáculos de navegación a las embarcaciones españolas venidas de
ultramar.
Nigale, se distinguió entre los suyos por su liderazgo,
inteligencia y bravura, llegose a ser el guía de navegación personal
(Paje) de Alonso Pacheco segundo fundador de Maracaibo (Ciudad Rodrigo de
Maracaibo 1569-1573, de efímera existencia pues los ataques de las tribus
vecinas hicieron abandonarla), aprendió rápidamente el idioma castellano, se
familiarizo con las técnicas en el arte de la guerra de los españoles, con sus costumbres
y comida, por lo cual se ganó la confianza de éstos.
Todo cambió cuando Nigale observo el sometimiento y maltrato
despiadado a sus hermanos de raza y la usurpación de sus tierras, alzado en
armas contra los conquistadores con un grueso grupo de hombres provenientes de
las diversas tribus de los Toas, Paraujanos, Auzales, Eneales, Quiriquires,
Misoas y Arabues, uniéndolos en torno a su mando y en su lucha contra los
españoles, aplicando la resistencia de guerrillas, abordando navíos mercantes,
saqueando hatos y asaltando poblados coloniales, logrando mantener en jaque el
comercio entre la metrópoli ibérica y sus provincias de ultramar de Maracaibo,
Gibraltar, Trujillo y Mérida.
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| Guerreros Paraujanos atacando con flechas incendiarias. |
Nigale llamado por sus guerreros “Señor de la Laguna”
aprovecho las dificultades de navegación propias de la geografía de la Barra de
Maracaibo, para abordar y despojar de sus mercancías a las naves europeas
durante su paso por dicho estrecho de aguas, haciéndolas encallar, quebrantando
el normal paso comercial y de aprovisionamiento de las poblaciones y ciudades
coloniales.
De este modo, Nigale y sus guerreros, pretendían destruir
los asentamientos españoles y restablecer su dominio sobre sus espacios
geográficos antes de la colonización ocupadas con la fuerza de las armas,
sometiéndoles y esclavizándoles; pero este duro golpe logístico a la conquista
tuvo sus reacciones, el entonces Capitán General de Venezuela Gonzalo de Piña
Ludeña, comisionó al Capitán Andrés de Velasco, junto con soldados bien
apertrechados para reducir y vencer a las tribus alzadas y si era necesario
matar al líder de su rebelión, en parte solo se logró apaciguar por un tiempo a
los habitantes del Caño Paijana de la Barra.
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| Plano de Maracaibo hacia 1631. |
Del otro extremo del lago, (Refundada por tercera ocasión y
definitivamente, la ciudad como Nueva Zamora de la Laguna de Maracaibo en 1574
por Pedro Maldonado) en el año 1600 la tribu Quiriquire se sublevó e incendio
la ciudad de San Antonio de Gibraltar, para 1606, se volvía insostenible el
resguardo de la ciudad de Maracaibo, rodeada de tribus sublevadas la primera
acción bélica de Nigale fue destruir los cultivos y tomar los animales de cría
en los hatos aledaños a la ciudad de modo de cortar todo alimento que la
abastecía, también tomó todos los bajeles surtos en la bahía de Maracaibo,
destruyó los muelles de sus puertos en las costas del lago, logrado
esto, se aseguró controlar el suministro hacía los pueblos, puertos y mercados
cortando todos sus suministros; obligando al Ayuntamiento de la ciudad y sus
vecinos, rodear con una empalizada y colocar guardias para defenderse de Nigale
y sus guerreros rebeldes.
La población así sitiada, arrasada por el hambre, sin
recursos de navegación y en permanente agitación, perseveraron durante meses el
asedio, hasta que el Capitán General de Venezuela Sancho de Alquiza,
procuró en 1607 enviar al Capitán Juan Pacheco Maldonado (nacido en Trujillo, hijo de Alonso Pacheco el segundo fundador de Maracaibo) con el encargo de
dominar y sofocar a las tribus sublevadas, con suficientes hombres, armas y
pertrechos, embarcados en dos bergantines bien artillados.
Una vez llegose a las aguas del Lago (1607), según relata
Fray Pedro Simón en sus Historiales de Venezuela, elaboró el Cap. Juan Pacheco
Maldonado, una estratagema para capturar al Cacique Nigale y sus guerreros, el
caso fue bajo engaño los españoles lograron atraer a Nigale y su
lugarteniente Tolenigaste, como recordaran Nigale hablaba el castellano
desde sus tiempos de Paje del conquistador Alonso Pacheco, y como
Juan Pacheco Maldonado quién era su hijo, se hizo anunciar a Nigale, este se
dejó acercar a las embarcaciones españolas, diciéndole aquel… -llégate acá, me
alegro de encontrarte, soy Juan Pacheco, y sabes tengo obligación de quererte
bien- a lo cual Nigale le replicó –si me queréis bien ¿Por qué me
vienes a hacer la guerra a mí y a mi gente con esos soldados?- el
Cap. Juan Pacheco Maldonado le responde suspicazmente –yo no pretendo hacerte
mal alguno menos la guerra, traigo soldados por el miedo que te tengo a
ti y a tu gente, que no habéis de dejar cargar estos barcos con sal, que es a lo
que vengo, pues ya podéis echar de ver la falta que tenemos de ella en
Trujillo, después que tu gente os alzaste, ve si vos con ella me los quisieras
cargar, te lo pagaré muy bien, y sin pasar adelante tomare la vuelta al puerto-
Como saben los conocedores de esa región zuliana ahí existen ricas y amplísimas
salinas.
Nigale, acordó con Juan Pacheco Maldonado la extracción de
la sustancia mineral, por ser hijo de su viejo amigo Don Alonso Pacheco y por
tratarse de la ciudad de Trujillo que nunca le había hecho ningún mal a ellos;
no sin antes advertirle ir sin armas y solo con los hombres necesarios para
cargar la sal recolectada, Pacheco acepto siempre que los de Nigale no llevaran
las suyas; Nigale le aseguró ir desarmado y se despidió sin aceptar ninguna
regalía ni contraprestación por la sal, solo se la daba bien.
Pasada la noche, narra el Hno. Nectario María en el “Archivo
General de Indias” Pacheco y sus soldados acordaron que al siguiente día
mientras un pequeño contingente bajaría por la playa fingiendo ser los recolectores
de la Sal, el grueso de otro contingente desembarcaría por la retaguardia,
auxiliándoles desde la otra costa; a la mañana siguiente, el Cap. Juan Pacheco
Maldonado y los suyos se encontraron con Nigale y su gente, pero los españoles (cuenta Fray Pedro Simón) llevaban escondidos entre las mangas de sus camisas sendas dagas, saludándose
ambas partes, Pacheco le pide a Nigale desayunar todos juntos, ofrece una
petaca de cazabe con vino, tomando a su gusto todos los de Nigale menos él y
sus jefes, Pacheco les pide que se acerquen al grupo coman y beban, tomando
Nigale y sus jefes bocado también, en ese instante los soldados de Pacheco
sacaron sus cuchillos los toman de sus largos cabellos y les abren las barrigas
a casi todos los hombres de Nigale, destripándoles sus viseras e instentinos
caen al suelo, unos huyen otros luchan aún con las tripas colgándoles
defendiendo la vida de su Cacique Nigale, los guerreros de Nigale entablan una
feroz pelea, pero llegan oportunamente el contingente de soldados que desde la
retaguardia estaban listos para auxiliar el ataque con arma blanca de sus
compañeros de armas, algunos hombres de Nigale son hechos prisioneros otros
mueren peleando; es necesario destacar que estos sangrientos hechos son
obviados por la narración de los archivos de Indias y son testimoniales
personales del fraile capuchino Pedro Simón.
Nigale y sus principales jefes son apresados, un 23 de
junio de 1607 los traen hasta Nueva Zamora de Maracaibo, cuentan que pasó la
noche afligido y taciturno, se rasgó pelo a pelo las barbas y sus bigotes, y se
las comió uno a uno, llevado al Cadalso al día siguiente junto a sus guerreros,
los vio morir inconmovible, al subir al patíbulo dijo –mejor morir que perder
la libertad- el mismo se colocolo el funesto lazo rededor de su
cuello y se lanzó desde lo alto en llana y expresa marcha como tratando de
poner rápido termino a su agonía.
| Cesteria Añú. |
Lo demás es historia, todo un genocidio, con Nigale desaparecen los Añus
(Zaparas como también se les conoce) el resto de sus tribus guerreras
los Aliles, Toas, Parautes, Misoas,
Eneales, Mauroas y Quiriquires se extinguieron de la
especie humana, sus casas y conucos fueron quemados, sus canoas y enseres
confiscados, unos reducidos a la esclavitud, los más feroces condenados a morir
o en la prisión.
Desde lo alto sobre la aurora, y estampado
en sangre, bordados por los reflejos del Sol entre
el oleaje de las aguas del lago se puede leer –ANNI TE AYE, ANAÜ
TE- en buen idioma Añú quiere decirnos –Aquí estoy, estoy bien-.
José Luis Reyes Montiel.



