domingo, 5 de julio de 2026

Vicisitudes existenciales, entre la furia y el gozo.

JL Reyes Montiel (1981)
Esta madrugada recordé un episodio de mi juventud, el lugar, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la muy apreciada Universidad del Zulia, entonces tenía una noviecita, que el tiempo desvaneció con los furores de los amores de estudiante, como canta el tango gardeliano, flores de un día son, ella presentaba su examen de la cátedra Introducción al Derecho,  bajo la guía de la profesora Marisela Párraga de Esparza, la prueba escrita consistía en analizar con el Código Civil abierto la norma de su Artículo 4 en su  contenido, referido a la interpretación de las Leyes, sus efectos, alcances normativos y demás reglas generales para su aplicación.

Un poco para entrar en contexto de la situación, cuando el intérprete del derecho se encuentre ante un vacío o laguna, nunca se debe quebrantar la plenitud hermética del orden jurídico, principio de la teoría del derecho según la cual,  el sistema jurídico es cerrado y completo, no puede haber vacíos que impidan a un juez o abogado resolver un caso, ciñéndose primero en la norma al significado propio de las palabras y su conexión entre sí,  de no haber una norma exacta que regule el caso, el juez debe acudir a disposiciones que regulan casos semejantes o materias análogas y aun quedando con la analogía alguna duda, se debe recurrir a los principios generales del derecho como último recurso para integrar las lagunas legales.

Para todo estudiante de derecho que se apreste al estudio de las ciencias jurídicas es su instrumento básico el Código Civil, como el estetoscopio para el médico, jamás acudir a clases sin su Código Civil, así como con la Constitución Nacional, además del Código de Procedimiento Civil y Código de Comercio.

¿Qué pasó durante esa prueba escrita? Mi noviecita en plena prueba escrita, mientras leía detenidamente la formulación del planteamiento del tema a examinar, un compañero de clases “intrépido” que ese día no llevó a clases su respectivo Código Civil, le prestó a mi noviecita su Código, dejándola sin el instrumento de análisis indispensable objeto de la prueba escrita, el tiempo del examen transcurría, y muy a pesar que mi noviecita le solicitaba la devolución de su Código Civil, el muy canalla continuaba sórdido redactando su análisis sin consideración y contemplación alguna hacia su compañera que gentilmente pretendió compartir mutuamente el Código Civil.

Las aulas de clases de la Facultad de Derecho, en cada puerta de acceso, tenían una ventanilla de cristal, por donde profesores y estudiantes miraban para entrar y salir, yo perplejo observaba con impotencia la incómoda situación de mi noviecita, hasta que la profesora Párraga de Esparza, me observó desde el estrado por la ventanilla en mi rabia contenida, como un entra y quítale el Código a ese abusador, me tomé su mirada, y a paso firme y decidido entré al salón en pleno examen  y de un tirón le arranque de las manos al compañero el Código Civil y se lo entregué a mi noviecita, logrando concluir oportunamente la prueba escrita a la luz de su desposeído Código Civil.

Que les cuento, a la salida del examen nos encontramos mi noviecita y yo felices y contentos, pero, el enfurecido compañero nos siguió hasta la bancada de los jardines de la facultad, y furioso me dijo despectivamente: - Mírate tu salvaje, además de cómo tan mal vistes, no vale la pena ni tratarte…

El tiempo pasó de aquel aciago acontecimiento, dichosamente ya en los plácidos momentos de visita a mi noviecita en su casa, yo mientras conversaba hojeaba el diario Panorama, y muy afortunadamente encontré un aviso clasificado solicitando un Asistente de Despacho de Abogados.

Visto y hecho, llamé por teléfono y acordé día y hora para mi respectiva entrevista laboral, presente el día y a la hora señalada en el Edificio “San Luis” en la avenida 5 de Julio de Maracaibo, ante las oficinas del Despacho Jurídico Financiero del abogado Ítalo Velázquez Flores, al presentarme con la secretaria, fue sorpresa la mía, muy sentado en la recepción se encontraba esperando el susodicho compañero de clases y abusador que se había apoderado del Código Civil de mi noviecita.

Muy ecuánime, le dije buenos días hola cómo estás a lo que entre dientes me respondió bien gracias, así es la vida pensé, nunca dejas más que asombrarte por los acontecimientos existenciales del día a día, en su carrera del tiempo y el espacio.

El por supuesto él paso primero, le correspondía, había llegado antes que mi persona y eso es lo usual y debido, al buen rato salió sonreído del despacho del Dr. Velázquez, se despidió de la secretaria y me echo una mirada antes de salir de la oficina y perderse por el pasillo de circulación del edificio.   

Al momento, la secretaria me pidió entrar al despacho para la entrevista, después de presentar mis cartas de recomendación y experiencia, el Dr. Velázquez me hizo una prueba mecanográfica, dictándome un escrito de una diligencia judicial, acto seguido conversamos profusamente en materia de conceptos básicos del Derecho y temas de actualidad noticiosa, cerró la entrevista y me dijo mi secretaria te llamará si eres seleccionado.

Al final de aquella semana, la secretaria del Dr. Velázquez llamó a mi casa afirmándole a mi madre que había resultado seleccionado para el empleo de Asistente Jurídico, indicando que debía presentarme el siguiente lunes a las 8 de la mañana en la oficina.

JLReyesMontiel.     


lunes, 29 de junio de 2026

Sobre España, Maracaibo y la Hispanidad.

El vínculo de la familia Primo de Rivera con la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, el nexo directo no es con Miguel Primo de Rivera el dictador español, sino con un antepasado suyo: Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal fue un militar español del siglo XVIII, ancestro de la familia. Tuvo cualidades para funciones administrativas y la Corona Española reconoció su eficiencia. En 1792, el Cabildo de Maracaibo le otorgó un reconocimiento público por su lealtad y fidelidad, en honor a sus méritos y servicios. Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal tuvo varios hijos, entre ellos un Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo. De esta rama desciende la familia Primo de Rivera que luego se estableció en Jerez y dio origen al dictador Miguel Primo de Rivera.

Miguel Primo de Rivera
(Jefe de Gobierno y Presidente del Directorio Militar de España 1913-1930)

El parentesco resultante, Miguel Primo de Rivera desciende de una familia que, 130 años antes de su nacimiento, tuvo presencia institucional en Maracaibo a través de Joaquín Primo de Rivera.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930), dictador español, venía de una familia de aquella ciudad de Jerez, España, de larga tradición militar: Padres: Hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte y de Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana. Su padre fue coronel retirado. Abuelo: José Primo de Rivera, militar. Tío: Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, capitán general de Madrid y I marqués de Estella. Hermano: Fernando Primo de Rivera y Orbaneja. Bisabuelo: Bértrand Primo de Rivera, general y héroe de la resistencia contra Napoleón.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, tuvo seis (6) hijos con Casilda Sáenz de Heredia, entre ellos su primogénito José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española y visionario de la unidad hispanoamericana.

José Antonio Primo de Rivera
(Abogado 1903-1936)

José Antonio Primo de Rivera, sostenía un pensamiento de unidad hispanoamericana basada en un concepto de “Imperio” y de “misión universal” de España, si bien  no consideraba la dominación política, si discernía un proyecto en lo cultural y espiritual que nos es común.

Para Primo de Rivera, España no era solo un territorio en la península y allende el mar, si más bien una unidad de destino en lo universal,  unidad expresada históricamente en el  gigantesco proceso de conquista y dominación para unir lenguas, unir razas, unir pueblos y costumbres en un destino universal,  en tal virtud, el pasado de España en América es la prueba de su misión: Haber cumplido los destinos trascendentales que caracterizan la historia del mundo

En su ideario, el destino de España es siempre el Imperio, pero ese imperio no lo entendía como conquista militar, sino como instrumento de la nación para realizar su misión histórica: Integrar a todos en una unidad superior, no en beneficio de una clase o partido. Esa misión tenía una vertiente exterior: Afirmar a la Patria hacia fuera, y otra interior: Hacer más humana la vida de los españoles. 

José Antonio Primo de Rivera, veía en América parte de esa misión histórica, en su discurso en Cáceres, año 1934, lo expresó así: -España fue a América no por plata, sino a decirles a los indios que todos eran hermanos, lo mismo los blancos que los negros, todos, puesto que siglos antes, en otras tierras lejanas, un Mártir había derramado su Sangre… para que esa sangre estableciera el amor y la hermandad entre los hombres de la tierra (Jesucristo)

Partiendo de ésta fundamentación Cristiana, el falangismo proponía superar el liberalismo y el marxismo con una comunidad orgánica y armónica, por lo que la unidad de España y su ascendiente hispanoamericano resultan inseparables: -Bajo el signo de España cumplieron su destino, unidos en lo universal los pueblos que la integran... Romper esa unidad sería romper esa magnífica unidad, creadora de un mundo

Su padre, Miguel Primo de Rivera, siendo dictador de España, impulsó también un  hispanoamericanismo, respaldado por el recuerdo glorioso del antiguo imperio español de los siglos XVI y XVII,  en “La Exposición Iberoamericana de Sevilla” del año 1929 busca estrechar los lazos entre la madre patria y las repúblicas americanas,  pero por un más institucional y de carácter diplomático, que a diferencia de su hijo José Antonio lo configuró desde un plano más doctrinal,  la Hispanidad como empresa espiritual común, no como alianza de Estados, su “Imperio” era de carácter civilizador y cultural, de naturaleza misional en sus fundamentos cristianos espirituales, no coloniales.

Enfoque ontológico de Primo de Rivera: España es una “unidad de destino” con misión universal. El “Imperio” como integración cultural-espiritual, no dominación. Hispanoamérica, son pueblos unidos a España por esa misión histórica de hermandad cristiana. Objetivo,  reconstruir esa unidad para que España vuelva a tener “voz preeminente en las empresas espirituales del mundo”.

Abogado JL Reyes Montiel.


Lecturas consultadas:

Rodríguez Jiménez, José Luis (1997). La extrema derecha española en el siglo XX. Madrid: Alianza Editorial.

Juliá, Santos(1999).Un siglo de España, Política y Sociedad. Madrid: Marcial Pons.

Gibson, Ian (2008). En busca de José Antonio. Editorial Aguilar.


sábado, 13 de junio de 2026

El Marqués del Toro Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra en la Historia de Venezuela.

Don Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra,
en su residencia hoy "Quinta Anauco" (1810).

El título nobiliario Marqués del Toro, originalmente se concedió en 1732, por el Rey de España Felipe V a su antepasado Bernardo Rodríguez del Toro, I marqués del Toro, rico comerciante y hacendado canario asentado en Caracas, dueño de una de las mayores fortunas coloniales.

En la historia de Venezuela, la personalidad  más conocida fue Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, quien  nació en la Caracas de la Capitanía General de Venezuela en el año 1761, en la obra “El Último Marqués: Francisco Rodríguez del Toro” (1761-1851) de Inés Quintero,  solo indica el año de su nacimiento, no hay otra disponibilidad documental,  falleció en su ciudad natal Caracas,  el 9 de mayo de 1851, IV y último marqués del Toro, se destaca que el primer comandante en jefe del ejército venezolano en 1810 y sus restos mortales fueron de los primeros en ser trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1875.

Su Abuelo, Francisco Rodríguez del Toro e Isturiz, heredó el título como II Marqués del Toro, se distinguió en su haber político siendo Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela. Posteriormente ostentó dicho título su tío, Sebastián Rodríguez del Toro y Ascanio, como el III Marqués del Toro, a su muerte pasó a su hermano Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio, con el mismo grado III Marqués del Toro. Francisco José heredó el título de su padre y se convirtió en el IV Marqués del Toro, Por eso se le conoce como “el último marqués de Venezuela”

Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, además de ser de origen noble su riqueza,  le hacía parte de la élite social caraqueña de los “Mantuanos” aspecto biográfico que no le impidió, además de ser militar, participar en la Conspiración del año de 1808 y en el movimiento emancipador de la Corona Española de la Capitanía General de Venezuela del 19 de abril de 1810, siendo uno de los principales firmantes del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de julio de 1811, y fue el primer comandante del ejército patriota, luego General de División del Ejército Libertador.

Asumió con hidalguía ciudadana, la supresión por la República de su propio título nobiliario, aun así, se le siguió llamando “el Marqués del Toro” por sus contemporáneos y en la historia oficial de Venezuela.

Es necesario destacar, su vínculo familiar con la esposa de Simón Bolívar, primo hermano de María Teresa del Toro,  aparte de ser amigos cercanos el futuro Libertador y el  Marqués del Toro.

 

Acciones militares.

Francisco Rodríguez del Toro e Istúriz, combatió en la Primera República de Venezuela (18111812) al frente del Ejercito Patriota y bajo las órdenes del Generalísimo Francisco de Miranda, con el cargo de comandante en jefe del  ejército de la Junta Suprema de Caracas durante la Primera República de Venezuela (1810-1812), dirigió dos campañas principales defendiendo la causa independentista de nuestro país, sus ciudades principales y sus rutas de acceso, en la primera Campaña de Coro, julio 1811, como sabemos el 19 de abril de 1810, las ciudades occidentales de Venezuela Coro y Maracaibo desconocieron a la Junta de Caracas y se mantuvieron leales a la Regencia de Cádiz.

La Campaña de Coro tenía como objetivo inicial, persuadir a la causa de la independencia dichas ciudades rebeldes, la Junta envió al marqués con un ejército para imponerse a la hora de negociar, vigilar la frontera y frenar la expansión realista, no se esperaba combate real alguno, pero, movilizó un ejército organizado a la usanza europea y con bastante lujo, pompa y circunstancia, donde la artillería y el bagaje de arreos bélicos restaron movilidad a la marcha sobre Coro.

Ese Avance militar lento de los patriotas, facilitó a los realistas organizarse y preparar sus defensas, resultando el fracaso militar de la expedición, sin lograr la toma de la ciudad de Coro, por lo que se retiró al centro del país.

Fue además una campaña militar muy costosa, consumió gran parte del tesoro de la Junta, el marqués fue duramente criticado, aunque había sido coronel de milicias en su juventud, historiadores señalan que “por su edad, carácter y orígenes sociales no estaba mas preparado para la vida militar” que su guardia personal, "valían más por sus lujosos uniformes que por sus aptitudes guerreras"...

La Campaña de Valencia, julio-agosto 1811, una vez declarada la independencia el 5 de julio de 1811, la ciudad de Valencia se sublevó contra Caracas, La Junta lo envió con una expedición de unos 3.000 milicianos para someter Valencia, ésta no pudo avanzar más allá de la población de Mariara dada  la fuerte resistencia de los seguidores del Rey de España.

El 15 de julio de 1811 fue sustituido por el Generalísimo Francisco de Miranda como jefe de la expedición, quedando el marqués como segundo al mando, logrando Miranda la toma de Valencia el 13 de agosto, pero con un alto costo en vidas.

Para el año de 1812 el mando militar pasó definitivamente a Miranda y el Marqués del Toro ya no tuvo participación en operaciones militares, durante la segunda Batalla de La Victoria, el 29 de junio de 1812, el ejército republicano bajo el mando absoluto de Miranda rechazó  el ataque del Capitán General Domingo de  Monteverde, aunque ante la realidad militar del ejército republicano y el desapego popular a la causa independentista, sobre todo las castas de mestizos, pardos y zambos, quienes veían en los sublevados patriotas "Mantuanos" a sus amos, por lo cual favorecían por su lealtad a la corona española, ésta entre otras razones de logística militar y disciplina, llevaron al Generalísimo Francisco de Miranda, a optar por capitular ante Monteverde un mes después.

Capitán General de Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas
(1811-1812)

El Marqués del Toro se caracterizó por su estilo prudente y organizado, apoyó eficientemente las operaciones militares principales aunque sin éxito, sin embargo su popularidad hizo que sirviera de enlace entre la élite Mantuana patriota y las tropas republicanas, su franqueza y desinterés, nunca buscó el protagonismo personal, como otros jefes patriotas; ya en la etapa final de la guerra y a la caída de aquella primera República de Venezuela (1812), siempre apoyó la reorganización militar tratando de consolidar la independencia, que tras la capitulación firmada entre el Generalísimo Francisco de Miranda y el Capitán General de Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas, éste termina por incumplir los términos pactados en dicha capitulación, encarceló a Miranda y a muchos patriotas contraviniendo la amnistía acordada, por ésta razón el Marqués del Toro tuvo que pasar al exilio en la Isla de Trinidad.

Generalísimo Francisco de Miranda.


Relación con Simón Bolívar.


Simón Bolívar a los 27 años de edad, 
el 5 de julio de 1811, aún no tenía 
rango militar oficial activo ni mando, 
fue cadete de milicias desde los 14 años, 
pero no ejercía nombramiento vigente 
para esa fecha, 
su protagonismo principal fue política 
como orador en la Sociedad Patriótica, 
impulsando con su verbo la declaración de independencia: 
” ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte 
sus esclavos o que los conserve, 
si estamos resultados a ser libres? 
Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. 
¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! 
Trescientos años de calma ¿no bastan?. 
La Junta Patriótica respeta, como debe, 
al Congreso de la nación, 
pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, 
centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. 
Pongamos sin temor la piedra fundamental 
de la libertad suramericana: vacilar es perdernos” SB. 
En el transcurso de 1811 se incorporó formalmente 
al ejército republicano bajo el mando de Miranda, 
recibiendo poco después el grado de coronel 
y la jefatura de la plaza de Puerto Cabello 
(principios de 1812).

El Marqués del Toro era primo hermano de María Teresa del Toro y Alaysa,  quien fue esposa de velo y corona de Simón Bolívar, en consecuencia Bolívar y el Marqués del Toro, resultaron  primos políticos por ser Bolívar esposo de la difunta María Teresa.

La residencia del Marqués del Toro fue la famosa “Quinta Anauco”  siendo ésta el lugar de tertulias revolucionarias entre familiares y amigos Mantuanos, un primer espacio donde se prepararon las inéditas ideas de la independencia de la Corona Española y establecimiento del ideal republicano como forma de estado y de gobierno, allí se reunían Bolívar y la flor y nata de los patriotas de la clase Mantuana de la época, gestores de esos primeros intentos  separatistas.

La amistad y lealtad de Bolívar permaneció por años con el Marqués del Toro, lo consideró siempre un apoyo seguro, incluso, le escribió desde la ciudad de Angostura  (1819), pidiéndole volver al servicio de la patria, por su parte el Marqués del Toro, renunció voluntariamente a su título Marqués desde el mismo año 1811 del Congreso Constituyente de la República de Venezuela, colocándose al lado de la vida republicana adoptada para el novísimo estado nacional de que también defendía Bolívar.

A lo largo de la guerra de independencia y en la etapa republicana, actuó el Marqués del Toro como prudente consejero y fiel colaborador muy cercano del Libertador Simón Bolívar.

 

Aspectos políticos del Marqués del Toro  en el Congreso de 1811.

Fue diputado al primer Congreso Constituyente de Venezuela, instalado en marzo de 1811, en representación de Caracas,  firmante del Acta de Independencia el  5 de julio de 1811, que rompió lazos con la Corona española, siendo uno de los 41 congresistas que lo refrendaron con posterioridad.

Impulsó y apoyó la supresión de distinciones nobiliarias, entre ellas la Revocación de su propio marquesado, por el cual renunció voluntariamente al título de Marqués del Toro, afirmando con éste paso el ideal republicano de igualdad ciudadana, que inspiraba la revolución contra el poder absolutista de los reyes y nobles, fundamentado en la libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa.

General en Jefe del Ejercito Libertador
don 
Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra (1827).

Su prudencia y constancia siempre estuvo en defensa de la unidad de la nueva República, participando de cuanto movimiento era necesario y vital, para fortalecer la unión entre las provincias y dar base legal al nuevo Estado, por lo que respaldó la redacción de la primera Constitución Venezolana promulgada el 21 de diciembre de 1811 en Caracas, por el Congreso Constituyente de 1811, redactada por Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio, donde se consagraba para la naciente Venezuela:  Una confederación de provincias,  Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo y Caracas, con una forma de Estado Federal,  Republicano y Representativo,  estableció la división de los poderes  públicos del Contrato Social de Rousseau en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En cuanto a derechos y garantías sociales, reconocía igualdad, libertad, seguridad y propiedad,  abolió los títulos nobiliarios y el fuero personal.  Del fuero religioso, declaró la religión Católica, Apostólica y Romana como religión del Estado, sin permitir otro culto. Respecto del Derecho al Sufragio, estableció el Voto Censitario, es decir,  solo votaban hombres propietarios y con renta.

El Marqués del Toro, fue un árbitro juicioso y valiente, colocándose en una sociedad clasista como puente social,  aliviando las asperezas y desencuentros entre las rivalidades de una sociedad en gestación de formar un naciente estado republicano,  su presencia ayudó a integrar a sectores de la élite tradicional al proyecto independentista, dándole mayor respaldo social y estabilidad política al nuevo gobierno.

Influencia política, que se desarrolló en el tiempo de los primeros años de la República, y hasta después de separada Venezuela de Colombia en el año 1830, dado su autoridad moral como el último sobreviviente firmante del Acta de Independencia en fallecer (1851), cerrando una etapa de conflictos por el poder entre caudillos regionales, preservando vivo el espíritu fundacional de nuestra  historia.

 

Legado y memoria histórica del Marqués del Toro.

Su personalidad es un símbolo de transformación, representa el paso de la nobleza colonial a la ciudadanía republicana, renunció voluntariamente a su título para defender la igualdad, siendo el único noble titulado en el Congreso de 1811 que apoyó su propia supresión.

El último sobreviviente, de la pléyade de hombres firmantes del Acta de Independencia en fallecer (1851), manteniéndose fiel a la causa hasta su vejez, sus restos descansan en el Panteón Nacional de Venezuela.

Puente entre la élite Mantuana  y la naciente República,  su participación facilitó que sectores tradicionales se sumaran al proyecto independentista, dándole mayor solidez social y política al nuevo Estado.

Con la renuncia del IV Marqués del Toro, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, el Título regresa a España y quien lo reivindicó fue el IV Conde de Villares, un destacado hombre público que se desempeñó como Senador del Reino de España por las Provincias de Granada y Segovia. Este último descendía del Coronel de los Reales Ejércitos Pedro Pablo Rodríguez del Toro e Ibarra, Caballero de la Orden de Santiago y Conde consorte de los Villares, hermano del IV Marqués del Toro.

Una memoria perdurable, aunque la historia de Venezuela parece dejarlo al margen de figuras como Miranda, Bolívar, Sucre, Urdaneta, entre otros paladines patriotas, la historia siguió llamándolo “el Marqués del Toro” un reconocimiento respetuoso a su trayectoria y lealtad a la patria, incluso después de dejar atrás sus privilegios por el título abolido.

Francisco José Rodríguez del Toro, IV Marqués del Toro, fue el noble que renunció a sus privilegios para ser prócer, diputado firmante de la Independencia, general libertador y último testigo vivo de la fundación de la república venezolana.

 

La “Quinta de Anauco”.

Antaño residencia del Marqués del Toro, fue la médula de los círculos sociales donde se gestaron los principios republicanos y debatieron las ideas que llevaron al 19 de abril de 1810 y a la Independencia, allí se reunían los patriotas y hasta se recibió al Barón Alejandro de Humboldt, al precursor Francisco de Miranda y al mismo Libertador  Simón Bolívar, entre tantos y otros protagonistas de la época, Construida entre 17961797, fue la residencia principal del IV Marqués del Toro y centro de la vida social y política de Caracas.

Jardín interior de la "Quinta Anauco"

En el año 1827, con ocasión de la última visita del Libertador a Caracas, para abogar por la unidad colombiana, el Marqués del Toro le ofreció una gran cenabaile en honor a Bolívar.

Actualmente, es Monumento Histórico Nacional y sede del Museo de Arte Colonial de Caracas, conservando piezas y ambientes de la época, sin embargo, hoy debe reafirmarse su valía moral para la historiografía venezolana, un valor arquitectónico que nos recuerde los albores fundacionales de Venezuela, un verdadero espacio de reencuentro con el espíritu libertador de Venezuela, donde las nuevas  generaciones evidencien su esperanza en el porvenir de una nueva Venezuela, la que todos los venezolanos de bien queremos.

Abogado JL Reyes Montiel.                                                                                                                                        

Bibliografía consultada:

Ramón J. Velásquez, Editor, Los Libertadores de Venezuela, Caracas, Ediciones MENEVEN, 1983.

José Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela, Caracas, Librería Piñango, 1967.

Juan Uslar Pietri, Historia Política de Venezuela, Caracas, Editorial Edime, 1975.

Vicente Lecuna, El Marqués del Toro. Centenarios de Bolivarianos Ilustres", Caracas, Revista de la Sociedad Bolivariana, 28 de octubre de 1951, número 32.

Rafael Paez, Los Hombres que han Hecho a Venezuela, Caracas, Editorial Biósfera, 1983.

Julio Febres Cordero, El Primer Ejército Republicano y la Campaña de Coro, Caracas, Ediciones de la Contraloría, 1973.

Comisión Bicentenaria del Natalicio del Libertador, Textos Oficiales de la Primera República Venezolana, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1983.







miércoles, 13 de mayo de 2026

Un recuento en año nuevo.



Los envases encerados de leche de la desaparecida marca Ella por los años de 1970, en tiempos de navidad y año nuevo, venían rotulados con un diseño gráfico alusivo a la Navidad y Año Nuevo, deseándole a los consumidores una feliz navidad y un venturoso y prospero año nuevo impresos con un arbolito rodeado con guirnaldas y bambalinas.

A mí que me encantaba recortar con las tijeras de costura de mamá, se me ocurrió adornar las entradas de las puertas de mi casa con los recortes de los diseños de los pasteriuzados, armonizando mi entorno con el tiempo mas hermoso de nuestra infancia, lleno de ilusiones y fantasías propias de cualquier chiquillo en cualquier parte del orbe terrenal.

Por eso con los primeros aires de este nuevo año 2017, sentado en mi patio trasero de la casa, me remonté tiempo atrás cuando desde mi banqueta adosada al tronco y bajo la sombra a pleno Sol del árbol de Ratón de la añeja casa de mi infancia, en el fondo de su patio, donde la brisa del norte pegaba mejor y la vista del infinito y despejado cielo azul me permitía escudriñar mis deseos y anhelos, entonces me iba en mis pensamientos caminando lejos en el horizonte, mas allá de las copas de la arboleda que bordeaba el viejo patio, a ese mundo de alegorías fantásticas del mañana, pleno de aquel presente triste e impoluto, pero efímeramente hermoso, cargando con el pasado inmediato de mis congojas del fatídico año de 1967.

Un fragmento del poema de Don Pedro Calderón de La Barca “La Vida es un Sueño” dice así: Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía. ¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?; y cuando el rostro volvió halló la respuesta, viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó. Quejoso de mi fortuna yo en este mundo vivía, y cuando entre mí decía: ¿habrá otra persona alguna de suerte más importuna? Piadoso me has respondido. Pues, volviendo a mi sentido, hallo que las penas mías, para hacerlas tú alegrías, las hubieras recogido.

Don Calderón de La Barca en su poema nos muestra la realidad de la existencia y nos ilustra como la vida es un sueño, un sueño vivido con cada palpito de tu corazón, donde la incertidumbre de la vida, tautalogicamente hablando, vivir estando con el corazón lleno de esperanza y de fe, con las lagrimas y con la alegría del ser uno con Dios por sustento, en este espacio presente, donde el pasado y el futuro son las inconmensurables e incontrolables aguas de un río y nosotros los bañistas de su cauce, frágiles ante el embate de las inclemencias del paso del tiempo, sea tormentoso, placido y sereno.

Sentado en la banca del patio de casa, frente a la pecera y mirando los peces mientras comen el alimento que les acabo de servir, en esta tarde y en este ocaso con el Sol crepuscular de los venados, la fresca brisa de año nuevo en nuestra ciudad, trae a mi memoria esos espacios que jamás olvidaré, que atesoro con la dignidad de un anacoreta, porque pretendiendo ser autentico no hice mas de lo que debí haber hecho, porque a despecho de los inmorales, el mundo sigue siendo del hombre justo y horado como decía el Dr. José María Vargas, y asumiendo dignamente y por modestia una vida que se convirtió en sumisa dedicación a mi esposa e hijos, en lugar de hacerme el huracán de aquel torbellino de pasiones e ideas y sueños de niño y que perfilé en mis ardientes y mozos años de liceo y universidad con azarosos pensamientos de combate y revolución; ya el tiempo pasó, nuestro tiempo pasó, nuestra generación quedó fletada en el trajinar de la historia, a la orilla del camino y en su afán solo nos quedó los sinsabores de la amargura de una Fresa en nuestros labios, las ideas sembradas en las aulas de clase, en el sueño fortuito de uno noche de verano, aquel verano de nuestra ingenua conciencia de juventud, en el tumultuoso, sinuoso, denso y frívolo presente, dejando atrás el camino previsto y la idea enamorada de un Mundo mejor.

A todos los que una vez soñamos un noble ideal.

JLReyesM

El señor Abilio.

Mi suegro Geramel le echaba bromas
al señor Abilio porque tenía
un gran parecido con el actor Anthony Quinn
Algo mas acá de Cabeza de Toro, en la carretera hacía la antigua sede de la Universidad Rafael Urdaneta, estaba la posesión del señor Abilio, una casa rural rodeada por sus inmensos Mangos y Nísperos, destacándose el hermoso lugar desde la carretera, entre otros árboles de Limón, Cocos, Guayabas, Ratón, Robles y Bucares.

Un buen día mi suegro que era un entusiasta de los caballos, se compró una Yegua y le pidió al señor Abilio se la guardará en su predio, unos días después me llevó hasta la estancia del señor Abilio para mostrarme su Potra, esa vez aprovechamos la ocasión para compartir una amena conversación y tomarnos unas cervezas, mientras contemplábamos la yegüita comiendo pasto seco bajo la sombra del Limón situado al fondo de la casita, donde el señor Abilio atendía su negocio de venta de víveres, entre otras mercaderías pues hasta repuestos de bicicletas dispensaba a su numerosa clientela, gente del lugar y de sus vecinos, que no tenían otro sitio más cercano donde comprar, cubriendo el Abasto del señor Abilio sus necesidades a precios razonables.

A mi que siempre me invitó la apacible vida campestre, admiraba al señor Abilio, buen amigo asceta en ese apartado lugar rodeado de sus cosas y de aquella verde arboleda que le serbia de marco existencial, atendiendo su modesto pero bien surtido comercio, amigo silencioso, modesto, siempre ecuánime en el trato y serio, siempre escuchaba, te trataba de amigo, amigo José Luis te llamaba, el amigo Geramel, el amigo este el amigo el otro, en fin hombre cordial de sonrisa reposada sin escándalos.

Bajo la fresca sombra del inmenso Limonero, compartimos unas cuantas cervezas, escuchando los cuentos de camino del suegro Geramel y el señor Abilio lo escuchaba interviniendo apenas para afirmar uno que otro comentario, total entre chistes y anécdotas de la vida de mi suegro como buen vendedor de partes automotoras, transcurrió la tarde en sana conversación, degustando los fermentos del lúpulo y la cebada, elixir mágico que alegra las horas.

Hecha la amistad con el señor Abilio, uno que otro los fin de semana en Domingo solía visitar con mi familia al señor Abilio, hacía sancochos, parrillas, bajo un árbol de Mango hacia el lado este de su posesión, donde llegaba directa la brisa norte desde la cercana costa playera del Lago, mamá también nos acompañaba y hasta llegué a trasladar a Tío Dimas y Tía Espíritu para pasarnos un Domingo familiar compartiendo las frías cervezas dispensadas por el señor Abilio desde su negocio, yo le hacía el pedido y el nos traía la cava repleta de heladas espumosas, mientras yo montaba la leña y aviva la candela para el sancocho de costilla de res que luego extendía en una parrilla para asarla, gozando el ambiente y la tranquilidad del lugar.

Por el año 1995, me encontré en una etapa de esas que uno llama de pelazón, sin mayores comentarios por hechos y circunstancias de todos conocidos para ese entonces, el asunto fue que me dejé llegar hasta el negocio del señor Abilio para tratar de resolver el mercado del mes, planteándole mi problema no me dejó terminar –¿que te vais a llevar?- colocándome a mis pies una caja grande de cartón, en ella coloqué pasta, arroz, harina de maíz y de trigo,  margarina, salsa de tomate, salsa inglesa, 4 pollos, un cartón de huevos, leche en polvo, café, azúcar, avena, cereal de maíz, caraotas, frijolillos y alverjas, me regresé a casa con el fiao contento y resuelto.

Ya al mes siguiente Gracias a Dios, comencé a laborar en la administración pública tributaria hasta el Sol de hoy, y con mi primer sueldo lo primero que hice fue ir a cancelarle el crédito al señor Abilio, aún así extrañado el muy buen amigo por el pronto pago le di la buena noticia de mi nuevo empleo, aceptándome el pago, esas son las aptitudes que uno agradece y nunca olvida de quienes desinteresadamente te dieron una mano cuando más lo necesitaste, y dar las gracias a Dios por indicarnos el camino hacía esas buenas personas que iluminan con su presencia y amistad.


Por muchos años seguí frecuentando al señor Abilio, hasta que un día, sus hijas encontraron al señor Abilio dormido eternamente, se marchó con el mismo sigilo que lo caracterizó en su soledad, rodeado de sus pertenencias y mercaderías producto de su trabajo y esfuerzo, la casita se quedó sin su único habitante, dejando su ausencia el buen recuerdo póstumo de un gran amigo entre sus vecinos y numerosa clientela.     

JLReyesM. 

El Reservorio de Agua Dulce Más Grande de América del Sur (Parte I).

Para ampliar dale click a la imagen,
la propuesta del Ing. Villafañe partía desde Los Haticos
hasta la Isla de Providencia y de allí a Punta de Leiva
para hacer enlace terrestre con Falcón y Lara.
Por el año 1990, tuve la oportunidad de trabajar como Abogado en libre ejercicio con el Ing. Pablo Villafañe Angarita en sus empresas del Consorcio Inversionista Santa Cruz, C.A. me estrenaba recién graduado y fui afortunado al ser contratado por una persona notable por su ingenio y sobre todo por su querencia hacia nuestra Región Zuliana, por ser el Ing. Villafañe nacido en Rubio, Estado Táchira, un buen Andino y de distinguida familia, quién contaba en su parentela al presidente de Venezuela Gral. Isaías Medina Angarita.

Don Pablo como le decía, era muy conversador y buen gourmet, y desde el instante mismo de nuestro encuentro una chispa de espontánea empatía nació entre nosotros, mas allá de la  relación profesional que nos vinculó por 5 años, hasta que inicie mi carrera en la Administración Pública Tributaria, fue una amistad franca y en consecuencia, el motivo de este relato, como un compromiso de seguir su huella indeleble de sus palabras, consejos y ejemplo de trabajo.

Tres obras escritas nos dejó el Ing. Villafañe a saber, “Apuntes del Estado Táchira”, “Deje de Ser Pobre” y su obra maestra “Dique Endulzador del Lago de Maracaibo”; obra ésta donde participó como Arquitecto contratada mi prima Fátima Salas Villalobos.

Don Pablo poseía una basta experiencia en obras civiles, como Ingeniero Civil, además de sus títulos profesionales en Ingeniería Geodesta e Ingeniería Petrolera, siendo estudiante de la Universidad del Zulia en la facultad de ingeniería en la escuela de Petróleo, al mismo tiempo era profesor de las cátedras de Civil y Geología.

Estuvo profesionalmente vinculado al gabinete ministerial del Gral. Marcos Pérez Jiménez, trabajando en variadas obras de infraestructura urbana de su gobierno, y sobre todo en los proyectos originales de nuestro Puente Sobre El lago de Maracaibo, del cual me contaba que estaba propuesto además del paso automotor, pasos peatonales y vías férreas; con la genial idea de cuatro grandes torres centrales destinadas a levantar edificaciones destinadas para centros comerciales, hoteles y restaurantes, parques y jardines, aprovechando las bellezas naturales del entorno de nuestro lago marabino.

Esa  relación política me decía Don Pablo, le causo cierto distanciamiento o recelo de parte de gobiernos posteriores de Venezuela, sin embargo, mediante sus empresas  privadas edificó obras importantes para nuestra ciudad de Maracaibo, tal como la moderna sede del edificio de la actual Alcaldía de Maracaibo.

De su labor en el desbaratado proyecto original del Puente Sobre el Lago de Maracaibo, le quedó la inquieta iniciativa de no solo unir ambas costas de nuestro lago maracaibero, sino una mas altruista y necesaria, descontaminar las aguas otrora dulces del estuario, puesto que ya para esos años noventas se hacia improrrogable una vía alterna al actual Puente Rafael Urdaneta.

El Ing. Villafañe, bohemio e incansable viajero, se había recorrido países tan distantes tanto en América como en Europa y Asia, -imagínense cuantas buenas tertulias mantuvimos hablándome de sus aventuras-; de sus viajes por Los Países Bajos (Holanda) ideó el visionario “Dique Endulzador del Lago de Maracaibo” teniendo a la  vista el sistema de diques, drenajes y canales de navegación que permiten a Holanda su existencia, pensó en nuestro lago y en sus necesidades perentorias para salvar sus aguas de la constante salinización que penetra por su estrecha garganta desde las aguas del Golfo de Venezuela que entran al estuario desde el Mar Caribe.

Ideó el Ing. Pablo Villafañe Angarita un sistema de diques, drenajes y canales de navegación doble para entrada y salida de las embarcaciones que cruzan nuestro lago, uno para las pequeñas y otro de mayores dimensiones para los grandes buques; los sistemas de diques holandeses tienen la ventaja de construirse con base solida de terraplenes de arena extraída mediante el dragado del mismo fondo lacustre, sedimentada y compactada con rocas para fortalecer sus cimientos; y sobre el dique una vez afianzado se levantaría la vía asfaltada para el paso automotor con sus respectivos puentes levadizos sobre los canales de navegación.

Otra ventaja es el aporte turístico a la región, pues enlazaría la Isla de Providencia con ambas costas del lago, isla actualmente abandonada y dejada al olvido, recuperando esos espacios de una belleza tropical única, aunado a las singulares vistas nocturnas que desde esa isla denotan las costas occidental y oriental del lago marabino y donde además podrían construirse desarrollos hoteleros importantes por inversionistas nacionales e internacionales.

Y dicha obra no le costaría una locha al fisco nacional, a decir del Ing. Villafañe, pues  el personalmente hizo los contactos necesarios con empresas holandesas expertas en la construcción y mantenimiento de este tipo de obras, con las cuales el Estado Venezolano podría otorgar concesiones, mediante contratos a termino, tanto para su construcción como para su mantenimiento, hasta tanto mediante el cobro de peaje a los usuarios del Dique se cubra el costo de su financiamiento.

Y por si fuera poco, dicho Dique tiene la virtud, según estimaciones y cálculos matemáticos realizados por el Ing. Villafañe, con vista a la cantidad de agua dulce proveniente y número de los ríos y demás afluentes que le son tributarios al estuario lacustre, que en un período de 50 años, al frenar mediante el sistema de exclusas y dique el acceso de agua salobre proveniente del norte y desde el Mar Caribe por el Golfo de Venezuela, se lograría la tan deseada desalinización, recuperación y descontaminación del Lago de Maracaibo, mejorando su ecosistema y en consecuencia la proliferación de las especies lacustres propias para la alimentación del pueblo tales como la corvina, lisa, palometa, bagre, cazón, raya, cangrejo, camarón entre otras, así como toninas y delfines blancos autóctonos; convirtiéndose para las futuras generaciones de Zulianos en el reservorio de agua dulce mas grande de América del Sur.


JLReyesMontiel.