El vínculo de la familia Primo de Rivera con la ciudad de Maracaibo,
Estado Zulia, el nexo directo no es con Miguel Primo de Rivera el dictador
español, sino con un antepasado suyo: Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal
fue un militar español del siglo XVIII, ancestro de la familia. Tuvo cualidades
para funciones administrativas y la Corona Española reconoció su eficiencia. En
1792, el Cabildo de Maracaibo le otorgó un reconocimiento público por su lealtad
y fidelidad, en honor a sus méritos y servicios. Joaquín Primo de Rivera y
Pérez de Acal tuvo varios hijos, entre ellos un Joaquín Primo de Rivera y Ortiz
de Pinedo. De esta rama desciende la familia Primo de Rivera que luego se
estableció en Jerez y dio origen al dictador Miguel Primo de Rivera.
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| Miguel Primo de Rivera (Jefe de Gobierno y Presidente del Directorio Militar de España 1913-1930) |
El parentesco resultante, Miguel Primo de Rivera desciende de una familia que, 130 años antes de su nacimiento, tuvo presencia institucional en Maracaibo a través de Joaquín Primo de Rivera.
Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930), dictador español, venía de
una familia de aquella ciudad de Jerez, España, de larga tradición militar: Padres:
Hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte y de Inés Orbaneja y Pérez de
Grandallana. Su padre fue coronel retirado. Abuelo: José Primo de Rivera, militar.
Tío: Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, capitán general de Madrid y I
marqués de Estella. Hermano: Fernando Primo de Rivera y Orbaneja. Bisabuelo:
Bértrand Primo de Rivera, general y héroe de la resistencia contra Napoleón.
Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, tuvo seis (6) hijos con Casilda Sáenz
de Heredia, entre ellos su primogénito José Antonio
Primo de Rivera, fundador de Falange Española y visionario de la unidad
hispanoamericana.
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| José Antonio Primo de Rivera (Abogado 1903-1936) |
José Antonio Primo de Rivera, sostenía un pensamiento de unidad hispanoamericana basada en un concepto de “Imperio” y de “misión universal” de España, si bien no consideraba la dominación política, si discernía un proyecto en lo cultural y espiritual que nos es común.
Para Primo de Rivera, España no
era solo un territorio en la península y allende el mar, si más bien una
unidad de destino en lo universal,
unidad expresada históricamente en el gigantesco proceso de conquista y dominación
para unir lenguas, unir razas, unir pueblos y costumbres en un destino
universal, en tal virtud, el pasado de
España en América es la prueba de su misión: Haber cumplido los destinos
trascendentales que caracterizan la historia del mundo.
En su ideario, el destino de
España es siempre el Imperio, pero ese imperio no lo entendía como
conquista militar, sino como instrumento de la nación para realizar su
misión histórica: Integrar a todos en una unidad superior, no en beneficio
de una clase o partido. Esa misión tenía una vertiente exterior: Afirmar
a la Patria hacia fuera, y otra interior: Hacer más humana la vida de los
españoles.
José Antonio Primo de Rivera,
veía en América parte de esa misión histórica, en su discurso en Cáceres, año 1934,
lo expresó así: -España fue a América no por plata, sino a decirles a
los indios que todos eran hermanos, lo mismo los blancos que los negros, todos,
puesto que siglos antes, en otras tierras lejanas, un Mártir había derramado su
Sangre… para que esa sangre estableciera el amor y la hermandad entre los hombres
de la tierra (Jesucristo).
Partiendo de ésta fundamentación
Cristiana, el falangismo proponía superar el liberalismo y el marxismo con una
comunidad orgánica y armónica, por lo que la unidad de España y su ascendiente
hispanoamericano resultan inseparables: -Bajo el signo de España
cumplieron su destino, unidos en lo universal los pueblos que la integran...
Romper esa unidad sería romper esa magnífica unidad, creadora de un
mundo.
Su padre, Miguel Primo de Rivera, siendo dictador de España,
impulsó también un hispanoamericanismo, respaldado por el recuerdo
glorioso del antiguo imperio español de los siglos XVI y XVII, en “La Exposición Iberoamericana de Sevilla”
del año 1929 busca estrechar los lazos entre la madre patria y las
repúblicas americanas, pero por un
más institucional y de carácter diplomático, que a diferencia de su hijo José Antonio
lo configuró desde un plano más doctrinal, la Hispanidad como empresa espiritual común,
no como alianza de Estados, su “Imperio” era de carácter civilizador y cultural,
de naturaleza misional en sus fundamentos cristianos espirituales, no coloniales.
Enfoque ontológico de Primo de
Rivera: España es una “unidad de destino” con misión universal. El “Imperio”
como integración cultural-espiritual, no dominación. Hispanoamérica, son pueblos unidos a España por esa misión
histórica de hermandad cristiana. Objetivo, reconstruir esa unidad para que España vuelva
a tener “voz preeminente en las empresas espirituales del mundo”.
Abogado JL Reyes Montiel.
Lecturas consultadas:
Rodríguez Jiménez, José Luis (1997). La extrema derecha
española en el siglo XX. Madrid: Alianza Editorial.
Juliá, Santos(1999).Un siglo de España, Política y Sociedad.
Madrid: Marcial Pons.
Gibson, Ian (2008). En busca de José Antonio. Editorial
Aguilar.


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