sábado, 13 de junio de 2026

El Marqués del Toro Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra en la Historia de Venezuela.

Don Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra,
en su residencia hoy "Quinta Anauco" (1810).

El título nobiliario Marqués del Toro, originalmente se concedió en 1732, por el Rey de España Felipe V a su antepasado Bernardo Rodríguez del Toro, I marqués del Toro, rico comerciante y hacendado canario asentado en Caracas, dueño de una de las mayores fortunas coloniales.

En la historia de Venezuela, la personalidad  más conocida fue Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, quien  nació en la Caracas de la Capitanía General de Venezuela en el año 1761, en la obra “El Último Marqués: Francisco Rodríguez del Toro” (1761-1851) de Inés Quintero,  solo indica el año de su nacimiento, no hay otra disponibilidad documental,  falleció en su ciudad natal Caracas,  el 9 de mayo de 1851, IV y último marqués del Toro, se destaca que el primer comandante en jefe del ejército venezolano en 1810 y sus restos mortales fueron de los primeros en ser trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1875.

Su Abuelo, Francisco Rodríguez del Toro e Isturiz, heredó el título como II Marqués del Toro, se distinguió en su haber político siendo Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela. Posteriormente ostentó dicho título su tío, Sebastián Rodríguez del Toro y Ascanio, como el III Marqués del Toro, a su muerte pasó a su hermano Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio, con el mismo grado III Marqués del Toro. Francisco José heredó el título de su padre y se convirtió en el IV Marqués del Toro, Por eso se le conoce como “el último marqués de Venezuela”

Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, además de ser de origen noble su riqueza,  le hacía parte de la élite social caraqueña de los “Mantuanos” aspecto biográfico que no le impidió, además de ser militar, participar en la Conspiración del año de 1808 y en el movimiento emancipador de la Corona Española de la Capitanía General de Venezuela del 19 de abril de 1810, siendo uno de los principales firmantes del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de julio de 1811, y fue el primer comandante del ejército patriota, luego General de División del Ejército Libertador.

Asumió con hidalguía ciudadana, la supresión por la República de su propio título nobiliario, aun así, se le siguió llamando “el Marqués del Toro” por sus contemporáneos y en la historia oficial de Venezuela.

Es necesario destacar, su vínculo familiar con la esposa de Simón Bolívar, primo hermano de María Teresa del Toro,  aparte de ser amigos cercanos el futuro Libertador y el  Marqués del Toro.

 

Acciones militares.

Francisco Rodríguez del Toro e Istúriz, combatió en la Primera República de Venezuela (18111812) al frente del Ejercito Patriota y bajo las órdenes del Generalísimo Francisco de Miranda, con el cargo de comandante en jefe del  ejército de la Junta Suprema de Caracas durante la Primera República de Venezuela (1810-1812), dirigió dos campañas principales defendiendo la causa independentista de nuestro país, sus ciudades principales y sus rutas de acceso, en la primera Campaña de Coro, julio 1811, como sabemos el 19 de abril de 1810, las ciudades occidentales de Venezuela Coro y Maracaibo desconocieron a la Junta de Caracas y se mantuvieron leales a la Regencia de Cádiz.

La Campaña de Coro tenía como objetivo inicial, persuadir a la causa de la independencia dichas ciudades rebeldes, la Junta envió al marqués con un ejército para imponerse a la hora de negociar, vigilar la frontera y frenar la expansión realista, no se esperaba combate real alguno, pero, movilizó un ejército organizado a la usanza europea y con bastante lujo, pompa y circunstancia, donde la artillería y el bagaje de arreos bélicos restaron movilidad a la marcha sobre Coro.

Ese Avance militar lento de los patriotas, facilitó a los realistas organizarse y preparar sus defensas, resultando el fracaso militar de la expedición, sin lograr la toma de la ciudad de Coro, por lo que se retiró al centro del país.

Fue además una campaña militar muy costosa, consumió gran parte del tesoro de la Junta, el marqués fue duramente criticado, aunque había sido coronel de milicias en su juventud, historiadores señalan que “por su edad, carácter y orígenes sociales no estaba mas preparado para la vida militar” que su guardia personal, "valían más por sus lujosos uniformes que por sus aptitudes guerreras"...

La Campaña de Valencia, julio-agosto 1811, una vez declarada la independencia el 5 de julio de 1811, la ciudad de Valencia se sublevó contra Caracas, La Junta lo envió con una expedición de unos 3.000 milicianos para someter Valencia, ésta no pudo avanzar más allá de la población de Mariara dada  la fuerte resistencia de los seguidores del Rey de España.

El 15 de julio de 1811 fue sustituido por el Generalísimo Francisco de Miranda como jefe de la expedición, quedando el marqués como segundo al mando, logrando Miranda la toma de Valencia el 13 de agosto, pero con un alto costo en vidas.

Para el año de 1812 el mando militar pasó definitivamente a Miranda y el Marqués del Toro ya no tuvo participación en operaciones militares, durante la segunda Batalla de La Victoria, el 29 de junio de 1812, el ejército republicano bajo el mando absoluto de Miranda rechazó  el ataque del Capitán General Domingo de  Monteverde, aunque ante la realidad militar del ejército republicano y el desapego popular a la causa independentista, sobre todo las castas de mestizos, pardos y zambos, quienes veían en los sublevados patriotas "Mantuanos" a sus amos, por lo cual favorecían por su lealtad a la corona española, ésta entre otras razones de logística militar y disciplina, llevaron al Generalísimo Francisco de Miranda, a optar por capitular ante Monteverde un mes después.

Capitán General de Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas
(1811-1812)

El Marqués del Toro se caracterizó por su estilo prudente y organizado, apoyó eficientemente las operaciones militares principales aunque sin éxito, sin embargo su popularidad hizo que sirviera de enlace entre la élite Mantuana patriota y las tropas republicanas, su franqueza y desinterés, nunca buscó el protagonismo personal, como otros jefes patriotas; ya en la etapa final de la guerra y a la caída de aquella primera República de Venezuela (1812), siempre apoyó la reorganización militar tratando de consolidar la independencia, que tras la capitulación firmada entre el Generalísimo Francisco de Miranda y el Capitán General de Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas, éste termina por incumplir los términos pactados en dicha capitulación, encarceló a Miranda y a muchos patriotas contraviniendo la amnistía acordada, por ésta razón el Marqués del Toro tuvo que pasar al exilio en la Isla de Trinidad.

Generalísimo Francisco de Miranda.


Relación con Simón Bolívar.


Simón Bolívar a los 27 años de edad, 
el 5 de julio de 1811, aún no tenía 
rango militar oficial activo ni mando, 
fue cadete de milicias desde los 14 años, 
pero no ejercía nombramiento vigente 
para esa fecha, 
su protagonismo principal fue política 
como orador en la Sociedad Patriótica, 
impulsando con su verbo la declaración de independencia: 
” ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte 
sus esclavos o que los conserve, 
si estamos resultados a ser libres? 
Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. 
¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! 
Trescientos años de calma ¿no bastan?. 
La Junta Patriótica respeta, como debe, 
al Congreso de la nación, 
pero el Congreso debe oír a la Junta Patriótica, 
centro de luces y de todos los intereses revolucionarios. 
Pongamos sin temor la piedra fundamental 
de la libertad suramericana: vacilar es perdernos” SB. 
En el transcurso de 1811 se incorporó formalmente 
al ejército republicano bajo el mando de Miranda, 
recibiendo poco después el grado de coronel 
y la jefatura de la plaza de Puerto Cabello 
(principios de 1812).

El Marqués del Toro era primo hermano de María Teresa del Toro y Alaysa,  quien fue esposa de velo y corona de Simón Bolívar, en consecuencia Bolívar y el Marqués del Toro, resultaron  primos políticos por ser Bolívar esposo de la difunta María Teresa.

La residencia del Marqués del Toro fue la famosa “Quinta Anauco”  siendo ésta el lugar de tertulias revolucionarias entre familiares y amigos Mantuanos, un primer espacio donde se prepararon las inéditas ideas de la independencia de la Corona Española y establecimiento del ideal republicano como forma de estado y de gobierno, allí se reunían Bolívar y la flor y nata de los patriotas de la clase Mantuana de la época, gestores de esos primeros intentos  separatistas.

La amistad y lealtad de Bolívar permaneció por años con el Marqués del Toro, lo consideró siempre un apoyo seguro, incluso, le escribió desde la ciudad de Angostura  (1819), pidiéndole volver al servicio de la patria, por su parte el Marqués del Toro, renunció voluntariamente a su título Marqués desde el mismo año 1811 del Congreso Constituyente de la República de Venezuela, colocándose al lado de la vida republicana adoptada para el novísimo estado nacional de que también defendía Bolívar.

A lo largo de la guerra de independencia y en la etapa republicana, actuó el Marqués del Toro como prudente consejero y fiel colaborador muy cercano del Libertador Simón Bolívar.

 

Aspectos políticos del Marqués del Toro  en el Congreso de 1811.

Fue diputado al primer Congreso Constituyente de Venezuela, instalado en marzo de 1811, en representación de Caracas,  firmante del Acta de Independencia el  5 de julio de 1811, que rompió lazos con la Corona española, siendo uno de los 41 congresistas que lo refrendaron con posterioridad.

Impulsó y apoyó la supresión de distinciones nobiliarias, entre ellas la Revocación de su propio marquesado, por el cual renunció voluntariamente al título de Marqués del Toro, afirmando con éste paso el ideal republicano de igualdad ciudadana, que inspiraba la revolución contra el poder absolutista de los reyes y nobles, fundamentado en la libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa.

General en Jefe del Ejercito Libertador
don 
Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra (1827).

Su prudencia y constancia siempre estuvo en defensa de la unidad de la nueva República, participando de cuanto movimiento era necesario y vital, para fortalecer la unión entre las provincias y dar base legal al nuevo Estado, por lo que respaldó la redacción de la primera Constitución Venezolana promulgada el 21 de diciembre de 1811 en Caracas, por el Congreso Constituyente de 1811, redactada por Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio, donde se consagraba para la naciente Venezuela:  Una confederación de provincias,  Margarita, Mérida, Cumaná, Barinas, Barcelona, Trujillo y Caracas, con una forma de Estado Federal,  Republicano y Representativo,  estableció la división de los poderes  públicos del Contrato Social de Rousseau en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En cuanto a derechos y garantías sociales, reconocía igualdad, libertad, seguridad y propiedad,  abolió los títulos nobiliarios y el fuero personal.  Del fuero religioso, declaró la religión Católica, Apostólica y Romana como religión del Estado, sin permitir otro culto. Respecto del Derecho al Sufragio, estableció el Voto Censitario, es decir,  solo votaban hombres propietarios y con renta.

El Marqués del Toro, fue un árbitro juicioso y valiente, colocándose en una sociedad clasista como puente social,  aliviando las asperezas y desencuentros entre las rivalidades de una sociedad en gestación de formar un naciente estado republicano,  su presencia ayudó a integrar a sectores de la élite tradicional al proyecto independentista, dándole mayor respaldo social y estabilidad política al nuevo gobierno.

Influencia política, que se desarrolló en el tiempo de los primeros años de la República, y hasta después de separada Venezuela de Colombia en el año 1830, dado su autoridad moral como el último sobreviviente firmante del Acta de Independencia en fallecer (1851), cerrando una etapa de conflictos por el poder entre caudillos regionales, preservando vivo el espíritu fundacional de nuestra  historia.

 

Legado y memoria histórica del Marqués del Toro.

Su personalidad es un símbolo de transformación, representa el paso de la nobleza colonial a la ciudadanía republicana, renunció voluntariamente a su título para defender la igualdad, siendo el único noble titulado en el Congreso de 1811 que apoyó su propia supresión.

El último sobreviviente, de la pléyade de hombres firmantes del Acta de Independencia en fallecer (1851), manteniéndose fiel a la causa hasta su vejez, sus restos descansan en el Panteón Nacional de Venezuela.

Puente entre la élite Mantuana  y la naciente República,  su participación facilitó que sectores tradicionales se sumaran al proyecto independentista, dándole mayor solidez social y política al nuevo Estado.

Con la renuncia del IV Marqués del Toro, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, el Título regresa a España y quien lo reivindicó fue el IV Conde de Villares, un destacado hombre público que se desempeñó como Senador del Reino de España por las Provincias de Granada y Segovia. Este último descendía del Coronel de los Reales Ejércitos Pedro Pablo Rodríguez del Toro e Ibarra, Caballero de la Orden de Santiago y Conde consorte de los Villares, hermano del IV Marqués del Toro.

Una memoria perdurable, aunque la historia de Venezuela parece dejarlo al margen de figuras como Miranda, Bolívar, Sucre, Urdaneta, entre otros paladines patriotas, la historia siguió llamándolo “el Marqués del Toro” un reconocimiento respetuoso a su trayectoria y lealtad a la patria, incluso después de dejar atrás sus privilegios por el título abolido.

Francisco José Rodríguez del Toro, IV Marqués del Toro, fue el noble que renunció a sus privilegios para ser prócer, diputado firmante de la Independencia, general libertador y último testigo vivo de la fundación de la república venezolana.

 

La “Quinta de Anauco”.

Antaño residencia del Marqués del Toro, fue la médula de los círculos sociales donde se gestaron los principios republicanos y debatieron las ideas que llevaron al 19 de abril de 1810 y a la Independencia, allí se reunían los patriotas y hasta se recibió al Barón Alejandro de Humboldt, al precursor Francisco de Miranda y al mismo Libertador  Simón Bolívar, entre tantos y otros protagonistas de la época, Construida entre 17961797, fue la residencia principal del IV Marqués del Toro y centro de la vida social y política de Caracas.

Jardín interior de la "Quinta Anauco"

En el año 1827, con ocasión de la última visita del Libertador a Caracas, para abogar por la unidad colombiana, el Marqués del Toro le ofreció una gran cenabaile en honor a Bolívar.

Actualmente, es Monumento Histórico Nacional y sede del Museo de Arte Colonial de Caracas, conservando piezas y ambientes de la época, sin embargo, hoy debe reafirmarse su valía moral para la historiografía venezolana, un valor arquitectónico que nos recuerde los albores fundacionales de Venezuela, un verdadero espacio de reencuentro con el espíritu libertador de Venezuela, donde las nuevas  generaciones evidencien su esperanza en el porvenir de una nueva Venezuela, la que todos los venezolanos de bien queremos.

Abogado JL Reyes Montiel.                                                                                                                                        

Bibliografía consultada:

Ramón J. Velásquez, Editor, Los Libertadores de Venezuela, Caracas, Ediciones MENEVEN, 1983.

José Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela, Caracas, Librería Piñango, 1967.

Juan Uslar Pietri, Historia Política de Venezuela, Caracas, Editorial Edime, 1975.

Vicente Lecuna, El Marqués del Toro. Centenarios de Bolivarianos Ilustres", Caracas, Revista de la Sociedad Bolivariana, 28 de octubre de 1951, número 32.

Rafael Paez, Los Hombres que han Hecho a Venezuela, Caracas, Editorial Biósfera, 1983.

Julio Febres Cordero, El Primer Ejército Republicano y la Campaña de Coro, Caracas, Ediciones de la Contraloría, 1973.

Comisión Bicentenaria del Natalicio del Libertador, Textos Oficiales de la Primera República Venezolana, Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, 1983.







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