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| Don Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, en su residencia hoy "Quinta Anauco" (1810). |
El título nobiliario Marqués del
Toro, originalmente se concedió en 1732, por el Rey de España Felipe V a su
antepasado Bernardo Rodríguez del Toro, I marqués del Toro, rico comerciante y
hacendado canario asentado en Caracas, dueño de una de las mayores fortunas
coloniales.
En la historia de Venezuela, la
personalidad más conocida fue Francisco
José Rodríguez del Toro e Ibarra, quien
nació en la Caracas de la Capitanía General de Venezuela en el año 1761,
en la obra “El Último Marqués: Francisco Rodríguez del Toro” (1761-1851) de
Inés Quintero, solo indica el año de su
nacimiento, no hay otra disponibilidad documental, falleció en su ciudad natal Caracas, el 9 de mayo de 1851, IV y último marqués del
Toro, se destaca que el primer comandante en jefe del ejército venezolano en
1810 y sus restos mortales fueron de los primeros en ser trasladados al Panteón
Nacional el 28 de octubre de 1875.
Su Abuelo, Francisco Rodríguez
del Toro e Isturiz, heredó el título como II Marqués del Toro, se distinguió en
su haber político siendo Gobernador y Capitán General de la Provincia de
Venezuela. Posteriormente ostentó dicho título su tío, Sebastián Rodríguez del
Toro y Ascanio, como el III Marqués del Toro, a su muerte pasó a su hermano
Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio, con el mismo grado III Marqués del Toro.
Francisco José heredó el título de su padre y se convirtió en el IV Marqués del
Toro, Por eso se le conoce como “el último marqués de Venezuela”
Francisco José Rodríguez del Toro
e Ibarra, además de ser de origen noble su riqueza, le hacía parte de la élite social caraqueña
de los “Mantuanos” aspecto biográfico que no le impidió, además de ser militar,
participar en la Conspiración del año de 1808 y en el movimiento emancipador de
la Corona Española de la Capitanía General de Venezuela del 19 de abril de
1810, siendo uno de los principales firmantes del Acta de Independencia de
Venezuela, el 5 de julio de 1811, y fue el primer comandante del ejército
patriota, luego General de División del Ejército Libertador.
Asumió con hidalguía ciudadana, la
supresión por la República de su propio título nobiliario, aun así, se le
siguió llamando “el Marqués del Toro” por sus contemporáneos y en la historia
oficial de Venezuela.
Es necesario destacar, su vínculo
familiar con la esposa de Simón Bolívar, primo hermano de María Teresa del
Toro, aparte de ser amigos cercanos el futuro
Libertador y el Marqués del Toro.
Acciones militares.
Francisco Rodríguez del Toro e
Istúriz, combatió en la Primera República de Venezuela (1811‑1812)
al frente del Ejercito Patriota y bajo las órdenes del Generalísimo Francisco
de Miranda, con el cargo de comandante en jefe del ejército de la Junta Suprema de Caracas
durante la Primera República de Venezuela (1810-1812), dirigió dos campañas
principales defendiendo la causa independentista de nuestro país, sus ciudades principales
y sus rutas de acceso, en la primera Campaña de Coro, julio 1811, como sabemos
el 19 de abril de 1810, las ciudades occidentales de Venezuela Coro y Maracaibo
desconocieron a la Junta de Caracas y se mantuvieron leales a la Regencia de
Cádiz.
La Campaña de Coro tenía como objetivo
inicial, persuadir a la causa de la independencia dichas ciudades rebeldes, la
Junta envió al marqués con un ejército para imponerse a la hora de negociar,
vigilar la frontera y frenar la expansión realista, no se esperaba combate real
alguno, pero, movilizó un ejército organizado a la usanza europea y con
bastante lujo, pompa y circunstancia, donde la artillería y el bagaje de arreos
bélicos restaron movilidad a la marcha sobre Coro.
Ese Avance militar lento de los
patriotas, facilitó a los realistas organizarse y preparar sus defensas,
resultando el fracaso militar de la expedición, sin lograr la toma de la ciudad
de Coro, por lo que se retiró al centro del país.
Fue además una campaña militar
muy costosa, consumió gran parte del tesoro de la Junta, el marqués fue
duramente criticado, aunque había sido coronel de milicias en su juventud,
historiadores señalan que “por su edad, carácter y orígenes sociales no estaba mas preparado
para la vida militar” que su guardia personal, "valían más por sus lujosos
uniformes que por sus aptitudes guerreras"...
La Campaña de Valencia, julio-agosto
1811, una vez declarada la independencia el 5 de julio de 1811, la ciudad de Valencia
se sublevó contra Caracas, La Junta lo envió con una expedición de unos 3.000 milicianos
para someter Valencia, ésta no pudo avanzar más allá de la población de Mariara
dada la fuerte resistencia de los
seguidores del Rey de España.
El 15 de julio de 1811 fue
sustituido por el Generalísimo Francisco de Miranda como jefe de la expedición,
quedando el marqués como segundo al mando, logrando Miranda la toma de Valencia
el 13 de agosto, pero con un alto costo en vidas.
Para el año de 1812 el mando
militar pasó definitivamente a Miranda y el Marqués del Toro ya no tuvo participación
en operaciones militares, durante la segunda Batalla de La Victoria, el 29 de
junio de 1812, el ejército republicano bajo el mando absoluto de Miranda
rechazó el ataque del Capitán General
Domingo de Monteverde, aunque ante la
realidad militar del ejército republicano y el desapego popular a la causa independentista, sobre todo las castas de mestizos, pardos y zambos, quienes veían en los sublevados patriotas "Mantuanos" a sus amos, por lo cual favorecían por su lealtad a la corona española, ésta entre otras razones de logística militar y disciplina, llevaron al Generalísimo Francisco de Miranda, a optar por capitular ante Monteverde un mes después.
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| Capitán General de Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas (1811-1812) |
El Marqués del Toro se
caracterizó por su estilo prudente y organizado, apoyó eficientemente las
operaciones militares principales aunque sin éxito, sin embargo su popularidad
hizo que sirviera de enlace entre la élite Mantuana patriota y las tropas
republicanas, su franqueza y desinterés, nunca buscó el protagonismo personal,
como otros jefes patriotas; ya en la etapa final de la guerra y a la caída de
aquella primera República de Venezuela (1812), siempre apoyó la reorganización
militar tratando de consolidar la independencia, que tras la capitulación
firmada entre el Generalísimo Francisco de Miranda y el Capitán General de
Venezuela Juan Domingo de Monteverde y Rivas, éste termina por incumplir los
términos pactados en dicha capitulación, encarceló a Miranda y a muchos
patriotas contraviniendo la amnistía acordada, por ésta razón el Marqués del
Toro tuvo que pasar al exilio en la Isla de Trinidad.
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| Generalísimo Francisco de Miranda. |
Relación con Simón
Bolívar.
La residencia del Marqués del
Toro fue la famosa “Quinta Anauco”
siendo ésta el lugar de tertulias revolucionarias entre familiares y
amigos Mantuanos, un primer espacio donde se prepararon las inéditas ideas de la
independencia de la Corona Española y establecimiento del ideal republicano
como forma de estado y de gobierno, allí se reunían Bolívar y la flor y nata de
los patriotas de la clase Mantuana de la época, gestores de esos primeros
intentos separatistas.
La amistad y lealtad de Bolívar permaneció
por años con el Marqués del Toro, lo consideró siempre un apoyo seguro, incluso,
le escribió desde la ciudad de Angostura
(1819), pidiéndole volver al servicio de la patria, por su parte el
Marqués del Toro, renunció voluntariamente a su título Marqués desde el mismo
año 1811 del Congreso Constituyente de la República de Venezuela, colocándose al
lado de la vida republicana adoptada para el novísimo estado nacional de que
también defendía Bolívar.
A lo largo de la guerra de
independencia y en la etapa republicana, actuó el Marqués del Toro como prudente
consejero y fiel colaborador muy cercano del Libertador Simón Bolívar.
Aspectos políticos
del Marqués del Toro en el Congreso de
1811.
Fue diputado al primer Congreso
Constituyente de Venezuela, instalado en marzo de 1811, en representación de
Caracas, firmante del Acta de Independencia
el 5 de julio de 1811, que rompió lazos
con la Corona española, siendo uno de los 41 congresistas que lo refrendaron
con posterioridad.
Impulsó y apoyó la supresión de
distinciones nobiliarias, entre ellas la Revocación de su propio marquesado,
por el cual renunció voluntariamente al título de Marqués del Toro, afirmando
con éste paso el ideal republicano de igualdad ciudadana, que inspiraba la
revolución contra el poder absolutista de los reyes y nobles, fundamentado en
la libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa.
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| General en Jefe del Ejercito Libertador don Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra (1827). |
El Marqués del Toro, fue un árbitro juicioso y valiente, colocándose en una sociedad clasista como puente social, aliviando las asperezas y desencuentros entre las rivalidades de una sociedad en gestación de formar un naciente estado republicano, su presencia ayudó a integrar a sectores de la élite tradicional al proyecto independentista, dándole mayor respaldo social y estabilidad política al nuevo gobierno.
Influencia política, que se
desarrolló en el tiempo de los primeros años de la República, y hasta después
de separada Venezuela de Colombia en el año 1830, dado su autoridad moral como
el último sobreviviente firmante del Acta de Independencia en fallecer (1851),
cerrando una etapa de conflictos por el poder entre caudillos regionales,
preservando vivo el espíritu fundacional de nuestra historia.
Legado y memoria histórica del Marqués del Toro.
Su personalidad es un símbolo de
transformación, representa el paso de la nobleza colonial a la ciudadanía
republicana, renunció voluntariamente a su título para defender la igualdad,
siendo el único noble titulado en el Congreso de 1811 que apoyó su propia
supresión.
El último sobreviviente, de la
pléyade de hombres firmantes del Acta de Independencia en fallecer (1851),
manteniéndose fiel a la causa hasta su vejez, sus restos descansan en el
Panteón Nacional de Venezuela.
Puente entre la élite Mantuana y la naciente República, su participación facilitó que sectores
tradicionales se sumaran al proyecto independentista, dándole mayor solidez
social y política al nuevo Estado.
Con la renuncia del IV Marqués
del Toro, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, el Título regresa a
España y quien lo reivindicó fue el IV Conde de Villares, un destacado hombre
público que se desempeñó como Senador del Reino de España por las Provincias de
Granada y Segovia. Este último descendía del Coronel de los Reales Ejércitos
Pedro Pablo Rodríguez del Toro e Ibarra, Caballero de la Orden de Santiago y
Conde consorte de los Villares, hermano del IV Marqués del Toro.
Una memoria perdurable, aunque la historia de Venezuela parece
dejarlo al margen de figuras como Miranda, Bolívar, Sucre, Urdaneta, entre
otros paladines patriotas, la historia siguió llamándolo “el Marqués del Toro” un
reconocimiento respetuoso a su trayectoria y lealtad a la patria, incluso
después de dejar atrás sus privilegios por el título abolido.
Francisco José Rodríguez del
Toro, IV Marqués del Toro, fue el noble que renunció a sus privilegios para ser
prócer, diputado firmante de la Independencia, general libertador y último
testigo vivo de la fundación de la república venezolana.
La “Quinta de Anauco”.
Antaño residencia del Marqués del
Toro, fue la médula de los círculos sociales donde se gestaron los principios
republicanos y debatieron las ideas que llevaron al 19 de abril de 1810 y a la
Independencia, allí se reunían los patriotas y hasta se recibió al Barón
Alejandro de Humboldt, al precursor Francisco de Miranda y al mismo
Libertador Simón Bolívar, entre tantos y
otros protagonistas de la época, Construida entre 1796‑1797, fue
la residencia principal del IV Marqués del Toro
y centro de la vida social y política de Caracas.
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| Jardín interior de la "Quinta Anauco" |
En el año 1827, con ocasión de la última visita del Libertador a Caracas, para abogar por la unidad colombiana, el Marqués del Toro le ofreció una gran cena‑baile en honor a Bolívar.
Actualmente, es Monumento
Histórico Nacional y sede del Museo de Arte Colonial de Caracas, conservando
piezas y ambientes de la época, sin embargo, hoy debe reafirmarse su valía
moral para la historiografía venezolana, un valor arquitectónico que nos
recuerde los albores fundacionales de Venezuela, un verdadero espacio de reencuentro
con el espíritu libertador de Venezuela, donde las nuevas generaciones evidencien su esperanza en el
porvenir de una nueva Venezuela, la que todos los venezolanos de bien queremos.
Abogado JL Reyes Montiel.
Bibliografía consultada:
Ramón J. Velásquez, Editor, Los Libertadores de Venezuela,
Caracas, Ediciones MENEVEN, 1983.
José Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela,
Caracas, Librería Piñango, 1967.
Juan Uslar Pietri, Historia Política de Venezuela, Caracas,
Editorial Edime, 1975.
Vicente Lecuna, El Marqués del Toro. Centenarios de
Bolivarianos Ilustres", Caracas, Revista de la Sociedad Bolivariana, 28 de
octubre de 1951, número 32.
Rafael Paez, Los Hombres que han Hecho a Venezuela, Caracas,
Editorial Biósfera, 1983.
Julio Febres Cordero, El Primer Ejército Republicano y la
Campaña de Coro, Caracas, Ediciones de la Contraloría, 1973.
Comisión Bicentenaria del Natalicio del Libertador, Textos
Oficiales de la Primera República Venezolana, Caracas, Ediciones de la
Presidencia de la República, 1983.





