domingo, 24 de octubre de 2021

Urdaneta, Paladín Zuliano.

El General en Jefe Rafael Urdaneta, nace un día como hoy en Maracaibo, en el año 1788. Cursa estudios latinos en Caracas y Filosofía con los frailes franciscanos en Maracaibo. En 1804 fue enviado a Bogotá, al cuidado de su tío Don Martín de Urdaneta por quien obtuvo empleo en el Tribunal de Cuentas. En su cargo de Oficial 3º tuvo que atender los asuntos relacionados con los pagos de las tropas acantonadas en el Virreinato, adquiriendo así valiosos conocimientos sobre la administración de personal militar.

Cuando Bogotá declara su independencia el 20 de julio de 1810, Urdaneta es de los primeros en presentarse para ofrecer sus servicios a la causa libertadora. En calidad de Teniente empieza su carrera militar, en el Batallón llamado "Patriotas de Cundinamarca".

Triunfante Bolívar en la acción de Cúcuta (27 de febrero de 1813), escribió al Poder Ejecutivo solicitando la autorización "para continuar nuestra marcha victoriosa y presentarnos delante de las ruinas de la ilustre Caracas". Pero, la falta de comprensión, las intrigas y la indecisión del Gobierno, y muy especialmente la oposición del Coronel Castillo, segundo Jefe, retardan la salida de la expedición proyectada. Basaba el segundo Jefe sus críticas y falta de apoyo, en las pocas fuerzas disponibles y muy principalmente en la creencia de su mayor valer como Jefe Militar.

Finalmente, presentó su renuncia al Gobierno de la Unión; con su ejemplo, otros oficiales opuestos a la Campaña en favor de Venezuela, o simplemente reacios a salir de la Nueva Granada, también renunciaron, entre ellos el mismísimo Francisco de Paula Santander,  llegándose a temer por la suerte de toda la división. La energía de Bolívar se opuso y triunfó "de la envidia de unos y de la cobardía de otros". En ese trance, en aquellos críticos momentos, Urdaneta entra en la Historia al escribir a Bolívar: "General: si con dos hombres basta para liberar la Patria, pronto estoy a acompañar a Ud." 

A pesar de la anarquía, de los consejos de Castillo y de la escasez, los razonamientos de Bolívar encontraron apoyo en los gobernantes y obtenida la autorización y los recursos que éstos pudieron enviar; con unos 500 hombres inicia Bolívar su campaña de reconquista de su natal Venezuela, bautizada luego y con razón, como Campaña  "Admirable". Urdaneta, quien se había unido en Cúcuta, fue nombrado Mayor General. Por ello, llevará el control de toda la Infantería.

La Campaña "Admirable"
                            
El Ejército marchó dividido en dos columnas, de ellas, la segunda, de retaguardia, al mando de José Félix Ribas. El 23 de mayo de 1813 Bolívar entró en Mérida, ciudad en la cual tomó las decisiones fundamentales de la campaña.

Como primera medida importaba liberar a Trujillo y destruir las fuerzas de Barinas, no sin situarse entre las comunicaciones de éstas y Valencia a fin de impedir su refuerzo.

Urdaneta en campaña
Urdaneta encargado de reunir y hacer marchar el material dejado a retaguardia, se reunió con Ribas en Boconó (30 de junio de 1813), de donde siguieron el mismo día hacia la Boca de Monte. Allí supieron que el español Martí avanzaba por el camino de Calderas en la idea de atacar la retaguardia de Bolívar. Ribas resolvió, no sin acordarlo con Urdaneta, contramarchar para combatirlo. El 2 de julio batieron al Jefe español en la "desigual" acción de Niquitao.

Batalla de Niquitao.

Episodio de esta Campaña de trascendente importancia para su avance al centro de Venezuela y toma de la ciudad de Caracas,  al amanecer del día 2 de julio los patriotas avanzan hacia los españoles, observa José  Félix  Ribas la defensa de las tropas enemigas.  El jefe patriota ordena a sus soldados del centro, comandados por el entonces Mayor Rafael Urdaneta, que abran fuego contra las posiciones enemigas, cosa que realiza el marabino y mantiene su posición por espacio de una hora, luego recibe la orden de romper la línea central del enemigo con el grueso de toda su tropa, mientras tanto otro grupo de patriotas comandados por el capitán José María Ortega mantienen otro ataque en contra del ala derecha del enemigo, la estrategia militar de Ribas es ahogar en fuego cruzado al enemigo y éste se ve forzado abandonar su posición por la embestida de los patriotas para así obtener mejor posición en una altura más importante de la colina.

El ataque patriota sigue por tres horas más, y entonces  Ribas ordena a su caballería que marche por el camino real para embestir a la retaguardia enemiga. El enemigo, derrotado, huye desordenadamente. Los patriotas hicieron prisioneros a 445 realistas, obteniendo también 450 fusiles, 60 sables, 160 tiros de cañón  dos piezas de cañón y gran cantidad de municiones. La derrota española fue tan grande y su defensa tan feroz que Martí escapó con sólo seis compañeros. Esta fue la primera de la batallas ganadas por el Coronel, en ese tiempo José Félix Ribas acompañado por otros bravos patriotas como el Mayor Rafael Urdaneta, los Capitanes Campo Elías y José María Ortega.

Después de esta acción los patriotas reanudan su marcha para conquistar la capital de Venezuela.

El Coronel español Izquierdo había salido de San Carlos hacia Valencia. Monteverde le ordenó ocupar de nuevo San Carlos. En la imposibilidad de cumplir esta curiosa orden (allí estaba el grueso patriota), Urdaneta el 29 en la noche supo de la situación de Izquierdo y a las 12 de esa misma noche movió sus tropas sobre los españoles para batirlos antes de que se reforzasen con la tropa de Monteverde.

La descubierta patriota chocó con el enemigo el 31, en "las alturas que dividen la sabana de los Pegones de la de Tinaquillo". Urdaneta, quien la mandaba, hizo prisioneras a casi todas las avanzadas de Izquierdo y lo maniobró a fin de engancharlo, para dar tiempo a la llegada del grueso patriota. El combate de la caballería patriota contra la infantería realista (que era de la mejor de su ejército) no progresaba, al contrario, Izquierdo en formación cerrada retrocedía rechazando los ataques. Bolívar ordenó entonces que 200 infantes se montasen en la grupa de otros tantos jinetes y que fuesen colocados sobre la retaguardia realista; Urdaneta fue de los Jefes encargados de este movimiento, el cual decidió la acción. Los realistas fueron destruidos.

Domingo de Monteverde

El Gral. Realista Domingo de Monteverde huyó a Puerto Cabello, donde se fortificó en sus castillos. Sobre el cual se destacaron algunas tropas. Urdaneta siguió a Caracas a donde Bolívar entró el 7 de agosto de 1813, con el titulo de Libertador de Venezuela.

Había terminado triunfalmente aquella extraordinaria empresa comenzada dentro de tanta intriga y mezquindad. En su preparación, en las marchas y combates ocupó Urdaneta puesto eminente. Señalándose a la atención de Bolívar, cuya amistad jamás perderá y al respeto de los Jefes y Oficiales. Para todos será ejemplo de serenidad y valentía. De los más arduos en el combate y de los más reposados y claros en el consejo.

Cae la segunda República y con ella el esfuerzo desplegado heroicamente de nuestros bienhechores, pero siguiendo en orden de importancia las acciones de nuestro paladín de la libertad Gral. Urdaneta ya en otros episodios de nuestra independencia, para el año 1820,  recibe instrucciones de operar sobre Maracaibo para lo cual el 1º de enero pasó al Arauca, siguió por la Cordillera y marchó por Chita hacia Pamplona. Cerca de Cúcuta encontró en retirada a las tropas adelantadas hacia San Cristóbal y supo que La Torre estaba en los alrededores de La Grita.

Reunió esas fuerzas y marchó contra los españoles a quienes empujó hasta el otro lado del Chama. Llegado Bolívar a San Cristóbal, le ordenó observarse a La Torre y sostuviese la línea San Cristóbal, Táriba, Lobatera.

Libertador Simón Bolívar

Comisionado por Bolívar para buscar parque en Achaguas (3.000 fusiles, etc.), desempeñó la comisión, regresando además con dos batallones. Los meses siguientes los pasó reforzando sus tropas. Tomó parte en las negociaciones previas al armisticio entre Bolívar y el español Pablo Morillo. Tuvo la suerte de recuperar para Venezuela la Provincia de Maracaibo. Roto el armisticio, fue enviado a organizar una división en Maracaibo, para actuar sobre Coro y concurrir a la concentración que el Libertador encaraba efectuar en San Carlos para dar batalla decisiva. Al efecto marchó de Maracaibo el 1º de mayo de 1821; pasó el Lago, destruyó a los realistas de Camarigure y de San Félix. Siguió sobre Coro por Casigua. Alcanzó Mitare el 9 de mayo. A Coro el 11. El 25 recibió instrucciones del Libertador fechadas en Barinas el 14 de mayo, donde se le decía buscara la reunión por Guanare o si los realistas se interponían, se juntase con Cruz Carrillo y efectuase las operaciones que creyese convenientes.

La fuerza llevada por Urdaneta muestra su capacidad administrativa, sus dotes de organización y el éxito de la marcha su capacidad de Jefe. No pudo asistir a la Segunda de Carabobo; pero sus servicios habían sido tan eminentes que Bolívar el 6 de junio de 1821 pidió su ascenso a General en Jefe.

Conocedor de las intrigas contra el Libertador y su obra, toma posición, no distinta de la que siempre tuvo. Lealtad y franqueza distinguen no sólo su conducta, sino su correspondencia. A Páez reprocha su olvido de los intereses de la Patria. A Bolívar previene de las ambiciones de Santander.

El año de 1928 desempeña la Secretaría de Guerra y le toca presidir el Tribunal que debió juzgar a los asesinos del atentado de setiembre contra la vida de El Libertador.

Francisco de Paula Santander


En la sentencia contra Santander decía: "Que como ciudadano de Colombia y mucho más como General de la República no sólo ha cumplido con sus primeros deberes de haber impedido la conspiración y asesino premeditado contra el Jefe Supremo de la Nación, sino que se tramaba el horrendo designio de asesinar en Soacha al Libertador"… "En esta virtud se declara que el General Francisco de Paula Santander, se halla incurso en la calificación que comprende el segundo inciso del artículo 4 de este último decreto a la pena de muerte y confiscación de bienes a favor del Estado, previa degradación de su empleo, conforme a Ordenanza, consultándose esta sentencia para su aprobación y reforma con S.E. el Libertador Presidente".

Urdaneta actuó cargando "con cuanto de odioso tienen las dos conspiraciones, creyendo que un ejemplar castigo daría la paz a Colombia"… "Más, todo ha sido vano y mi trabajo se ha perdido; se han fusilado cuatro miserables"… Urdaneta creyó en la culpabilidad de Santander y no fue partidario del indulto, pues vio en él la ruina de Colombia. Ya en el año 1830 se esfuerza en conservar la unidad de la República. Pero temeroso de la guerra civil recomendó al Libertador, que antes de irse, decretarse la separación. Pero el Libertador, resolvió dejar dicho asunto al Congreso. ! Pasó entonces Urdaneta como sospechoso!

La reacción contra los amigos de Bolívar no perdonaría a Urdaneta su lealtad y desvelos. Renunció por ello a la Comandancia de Armas y salió con su familia. Las revueltas sucedidas lo llevaron a proponer se llamase a Bolívar, pero sólo con carácter de General. Pero la renuncia de Mosquera y el deseo de los vecinos de Bogotá y de las tropas le encargaron del Gobierno y de que llamase al Libertador.

General en Jefe Rafael José Urdaneta Faria

Muerto Bolívar, Urdaneta propuso se convocase al pueblo para decidir sobre el Gobierno y renunció al mando. Se acordó con el vicepresidente Caicedo y firmaron un arreglo, allí mismo pidió Urdaneta pasaporte, escaparía al asesinato milagrosamente. En Santa Marta, Venezuela le cerraría sus puertas; más tarde, después de haber perdido sus pocos dineros en el exilio, se le permitiría vivir en la provincia de Coro, allí tuvo la satisfacción de que se le eligiese representante al Congreso. Fue Ministro en el Gabinete de Soublette. Cumpliría comisión en Angostura a la muerte de Heres y finalmente, enviado a España como representante de la República, para las ratificaciones del Tratado de Paz y se enferma gravemente de un cálculo renal y moriría en París el 23 de agosto de 1845, rogándole a sus hijos que devolvieran los viáticos que le fueron dados por no haber cumplido cabalmente su misión.

Urdaneta fue el General que con excepción de Bolívar recorrió más el territorio nacional, con las armas de la República. Era enemigo de la anarquía y veía con horror los caminos seguidos por quienes desmembraron a Colombia. En fin, Urdaneta es una de las más interesantes y grandes figuras de nuestra historia. Y fue de los pocos, capaces de comprender el valor histórico real de la concepción, del ideario político bolivariano.

Bibiliografía. Data histórica tomada de Wikipedia, Venezuela Tuya y Google. Editada, compendiada y redactada por el Abogado José Luis Reyes Montiel. 


domingo, 17 de octubre de 2021

Oribor, un paseo de playa y Sol.

Un poco antes de llegar a la hermosa y colonial Los Puertos de Altagracia, nos encontramos, con la desviación a mano derecha de la estrecha carretera que conduce hasta Quisiro, pueblo escondido en la inmensidad de aquellas extensas planicies que forman la parte norte de la costa oriental del Lago de Maracaibo.

Una vez llegados a Quisiro, se busca la salida del pueblo que sigue a la hermosa playa cuyo nombre originario es “Oribor” según nos comentó un señor cuyo nombre no recuerdo, pero, como señal de su persona, si recuerdo que le faltaba el dedo pulgar de su mano derecha, perdido según nos contó en sus faenas pesqueras de antaño, a éste tiempo aquel amable personaje de la playa Oribor que recibía al turista visitante, a su avanzada edad de entonces, debe estar muerto en este otro tiempo.

Mi carro, un Chevrolet modelo Caprice, color gris plata con techo de vinil negro, resplandecía al fulgor de los rayos solares desde el despejado y esplendido cielo azul, siendo que lo tuvimos que dejar estacionado a la entrada de la playa, pues hasta ahí llegaba el asfaltado de la carretera, ya que los arenales en formas de Dunas, bloqueaban el acceso hasta la línea de la costa, solo vehículos de tracción podían superarlos.


Mercedes mi esposa, se encargó de Carmen Mercedes y a Elías José, ya Ezequiel venía en camino en la pancita de mi señora, yo bajé la cavita preparada la noche antes, con su contenido de hielo y cervezas, por cierto, una rica Cerveza de época, marca “Cardenal” de excelente sabor, calidad y efectos alegres que eran la sensación del momento.

Sobre mi cuello colgaba la Cámara “Pentax” de mi esposa Mercedes, infaltable en toda aventura turística emprendida, de las cuales érase aquella jornada una de nuestras primeras salidas a visitar entrañables lugares de nuestra bella geografía venezolana; en mi otra mano izquierda mi Reproductor de Cassettes marca “Riviera”, que compré barato en una oferta de oportunidad en una famosa Tienda marabina, muchos la recordarán “Pepeganga”.


Ya situados y acomodados en la orilla de la extensa, amplia y despejada playa de Oribor, nos echamos un playazo mi esposa y yo, alternándonos cuidando a los niños, previsión, ante todo, vos sabéis, disfrutando de las cervecitas y escuchando nuestros temas musicales favoritos de entonces, estaba muy de moda el grupo español “Mecano”. 

En el mediodía, el señor del dedo pulgar mocho, nos llevó nuestro almuerzo de ese día de playa, pescado frito con Yuca, y buen provecho, le dimos matarile acompañado con la cervecita “Cardenal” un banquete de sabores y gustos. 

Sobre la arena de la playa reposé mi almuerzo, escuchando la música sonando desde el reproductor, al rato me levanté para echarnos otro playazo alternado, y seguir pasándola chévere mirando el horizonte infinito de aquella extensa costa que corona el norte del extremo más occidental del Estado Falcón, más allá continuaba las también conocidas playas de “Miramar”.

Ya casi oscureciendo, nos regresamos a casa, con el Crepúsculo asomado cual faro guía del camino, con la seguridad que daban aquellos frugales años vividos, donde la armonía era el reflejo de vivencias hoy añoradas, cuanta emotividad guardan los recuerdos de mi hermoso país y de aquella su gente buena y amable, como el viejo pescador que perdió su dedo pulgar en sus faenas diarias, tomando su sustento de los frutos del mar que le acompañó toda su vida. 

Cielo y horizontes plenos de belleza incomparable, majestad soberana deslumbrante de paisajes es mi linda Venezuela de principio a fin, todo su territorio todo un paraíso, como la llamó Cristóbal Colón “Tierra de Gracia” como la llamó el ítalo Vespucio “La Pequeña Venecia” la Venezuela de ayer y de hoy siempre bella, nuestra esperanza está guardada entre su cielo y su tierra, y en las almas nobles del venezolano auténtico, y en las almas sublimes de sus hijos mártires. Ay patria mía! Cuanto dolor en la abierta herida del corazón.

JLReyesMontiel

Mecano - Naturaleza Muerta

             

sábado, 2 de octubre de 2021

¡Gracias!

Hace unos cuantos años, 1979, con mis juveniles 19 de floreciente edad, formalicé amores con una joven muchacha, que conocí en la Facultad Experimental de Ciencias, en esa época, la inolvidable e insigne Universidad del Zulia (LUZ), previa unos estudios preparativos de inducción vocacional denominados Estudios Generales, sería así y en aquel estudiantil ambiente, donde en los pasillos de aquellas instalaciones, ubicados dentro de los terrenos del antiguo Aeropuerto “Grano de Oro” de Maracaibo, conocí a mi primera novia formal, pues pedí su mano a sus padres, en visita oficial a su casa familiar.

La familia, muy tradicional y del Llano Venezolano, tanto la mamá de mi novia como su papá, en consecuencia, también mi novia y sus hermanos, oriundos todos de las extensas sabanas abrazadas por el norte, por la gran Cordillera Andina y por el sur, por el majestuoso río Apure, tratábase del hermoso Estado Barinas, desde donde se vinieron hasta nuestra ciudad de Maracaibo, para la educación universitaria de la prole familiar.

Era de entender, que una vez en nuestra ciudad, echaran profundas raíces con nuestra gente, pues si de algo se caracteriza el Maracaibero, es por su jovialidad y espíritu familiar, que en general es paradigma consecuente de todo venezolano de bien, encuéntrese donde esté en el orbe terrestre.

Yo solía hacerle las visitas a mi novia los días sábados en la tardecita para la noche, pues el resto de la semana era para cursar mis estudios al igual que para ella, era su deber consecuente, además yo trabajaba en el horario vespertino, como escribiente supernumerario en la Oficina de Registro Público II del otrora Distrito Maracaibo,  y los días domingos eran para mi descanso personal en mi casa, haciéndole honor al consejo de mi madre: -En casa de tu tía, no todos los días, pues fastidias a la gente y mal acostumbras a tu novia, además que terminas también por fastidiarla en su propio espacio y entorno familiar.

Así pasaron los encuentros de aquel mi primer amor, entre los pasillos de la Universidad y la casa de mi novia; también hubo sus desencuentros, en una fiesta que invitaron a mi novia y sus hermanos, fui invitado también como novio de la muchacha, como era natural en esos tiempos, llegado el momento de echar un pie bailando, quedé como muy mal bailador, siendo el hazme reír de la velada juvenil, de tal manera, que asumiendo mi ineptitud al baile, prefería sentarme y tomarme mi bebida degustando pasapalos y charlando con mi novia, pero, como también es natural, no puedes doblegar a tu modo de ser la disposición juvenil de una muchacha que si le gustaba bailar y que de paso lo hacía bien, de tal manera, era una verdadera encrucijada decidirme a dejarla bailar con otro joven, para lo cual, mi gallarda actitud varonil jamás lo permitiría, o simplemente ser permisivo y aguantarme la vaina, pero finalmente asumí la primera de las posturas dichas. 

Pasó aquel asunto de mi falta de aptitud como bailarín, al fin y al cabo, las fiestas no son todos los días, sino por ocasión y como de paso, a pesar de mi juventud, yo no era muy fiestero que se diga e incluso, me sobran los dedos de mis manos para contabilizar las veces que fui a una discoteca de época, de tal manera que, quién me amara de verdad, tenía que comprender que como bailador, no contará conmigo y menos de mi parte, ceder los imprescriptibles y exclusivos derechos de posesión amorosa, al más fino estilo del hombre del Cromañón.

Todo marchaba bien como novios, entre la Universidad y mi trabajo, hasta que mencionaron el papá y la mamá de mi novia el tema del “casorio” a decir del modismo de su tierra llanera, ellos como acostumbraban casaban a sus hijos jóvenes, para proveerse de prole de nietos y acrecentar la familia, como es su respetable sentido consanguíneo; una tarde iba de visita sabatina, como era normal, pero mi novia me esperaba a la entrada de las residencias donde habitaba con su familia y me alertó muy atribulada: -Papá está muy tomado, te está esperando para hablar contigo. Yo como no tenía nada que temer ni que ocultar en mis intenciones, ni me asusté menos me puse nervioso, solo asumí que su papá quería conversar conmigo, y si en verdad me intrigaba ¿Cuál sería el tema de dialogo?

Al entrar a la sala y subsiguiente comedor de la familiar estancia, sobre la mesa reposaba un imponente revolver calibre 38, realmente no me amilanó, sino que más bien llamó mi atención, pues me encantan las armas de todo tipo; al margen del arma de fuego una espléndida botella de Whisky del que llaman en Venezuela “Etiqueta Negra” la flanqueaba, y al señor padre de mi novia, se le percibía en su mirada, los efectos de Vaco en su delirio, me invitó eso sí, muy cortésmente a que lo acompañara a tomarnos unos tragos, para lo cual soy un perfecto e ideal catador y compañero, con toda la actitud del gusto y aptitud del buen bebedor, todo lo que me falta como bailador me sobra como bebedor, ocasional eso sí a toda honra y respeto a la salud, solo los fines de semana de darse el caso y en reuniones de celebración; sentado ya en la mesa ya mi novia me traía el vaso pleno de hielo y solo le faltaba el fermento de las finas maltas escocesas, introducido y en ambiente, joropos y pasajes llaneros se dejaban escuchar desde el Tocadiscos situado en un rincón de la sala.

Al rato de los saludos, consideraciones y respetos propios, entre mi persona y quién era el papá de mi novia, el señor se enbolsilló en la faltriquera de su pantalón de Kaki el mencionado revolver, con ademán de un versado tirador, y entre palabra y palabra, en solaz tertulia sobre sus tareas de trabajo y vivencias diarias, me alertó que respetará a su hija, tocando al solemne tema del “casorio” a lo cual le indiqué, que lo mejor era graduarnos primero en nuestras respectivas carreras profesionales, a lo cual asintió con un gesto de afirmación con su cara, más luego se despidió de mí, no sin antes asegurarse de darle fondo blanco a la botella, antes de irse a dormir.

Pasamos la semana entre las aulas de clases, los pasillos de la Universidad, exámenes y muchachadas propias de jóvenes enamorados, llegó el siguiente sábado, aquella tarde mi novia me preparó una tremenda cena para compartir los dos; después de cenar, escuchamos en la nochecita al grupo musical de moda “La Pequeña Compañía” con sus lindos boleros de selección desde el Tocadiscos y sentados en el Sofá de la sala, como se estilaba entonces, estuvimos extrañamente solitos durante la velada, la señora y el señor viendo televisión en su habitación, los hermanos salieron a una fiesta, y mi novia y yo en la sala haciendo el “Cebo” sobre el Sofá  y a punto, mi novia me apuro el paso, yo me recordé del 38 del papá sobre la mesa, la botella de whisky y todo lo demás, me hice el “Musiú” parándome con la energía del andante caballero quién temía sucumbir al “casorio” o caer en la deshonrosa falta de irrespetar la pretendida muchacha.

Nos despedimos ya en el marco de la puerta, le dije a mi novia: -Gracias por la cena. Y ella sonreída, me salió con un dicho regional llanero: - ¿Gracias? ¡Gracias hacen los Monos! 

JLReyesMontiel.