sábado, 20 de diciembre de 2014

La Castro.

Esquina de la calle "El Recreo"
En la esquina de la calle “El Recreo” del populoso sector Las Veritas de Maracaibo, al lado de la vieja Escuela Jorge Washington, muchos años atrás en esa casa existió un local donde funcionó una molienda, que adopto como propio el nombre de la calle “Molienda El Recreo”.

Esa molienda era de mi difunto padre Pascual Reyes Albornoz, al igual que la molienda “La India” en la calle Casanova de “El Empedrao”, ambas por años muy prósperos negocios, para quienes no conocieron lo que fueron nuestras moliendas, éstas expedían al consumidor el maíz pilado, en una época en la que no existía la actual Harina de Maíz Precocida y sus marcas mercantiles; a diario las moliendas pilaban y amasaban el maíz de las Arepas, Empanadas y Mandocas de cada día; entre otros productos hechos de esta manera artesanal, café molido y pasta de Harina de Trigo, llamada Cabellos de Ángel.

Las moliendas entonces tenían una maquinaria algo estrepitosa, sus motores hacían girar largas correas que movían a su vez grandes poleas y engranajes, poniendo a operar una serie de maquinarias especializada en determinados y derivados productos de maíz, trigo y café. Gilberto mi hermano debe su sordera a su trabajo comercializando a diario estos productos, mientras Miguel se encargaba de la distribución en el camioncito de la empresa.


"Molienda" para pilar maíz en grano,
el grano bueno cernido se apartaba y
separaba del malo que se hacia piquitos
para alimento animal. .
Años después, las moliendas ya habían  desaparecido del entorno citadino de la bucólica Maracaibo de entonces, las harinas precocidas aventajaron comercialmente a las piladas, y en el año 1967, papá se nos fue celestialmente, al faltar la figura paterna dicha casa de la calle “El Recreo” fue invadida por gente de no muy buenas pulgas, entre ellas una señora muy alta, de piel negra negrita y pelo malo enrollaito, fumaba constantemente un cabito de tabaco, el cual del mismo modo que prendía apagaba y volvía a prender, y para llamarme más la atención de muchacho, de vez en cuando se metía el lado encendido hacia dentro de su boca, dejándolo ahí un buen rato.

¿Cómo conocí a esa señora? Mamá tuvo noticias de la ocupación de esa propiedad de mi padre y fue hasta el lugar para constatar el hecho, y por supuesto yo iba al ristre de mamá acompañándola, el caso fue que, nos llevamos tremenda mala impresión del mal estado y como tenía el inmueble, había abierto un boquete por donde se había metido desde la casa aledaña, y en ese patio al pie de un arbusto de Limón tenia amarrado en su tronco unos gatos pequeños de color negro, una gata recién parida los trataba de amamantar y aquellos con sus desgarbados cuerpos se disputaban la leche ausente del huesudo cuerpo de la gata.

Arquitectura urbana
típica de Maracaibo
En el local, donde años atrás funcionó la molienda, rodeado por el olor de aguas detenidas desde las cañerías, un señor larguirucho y enclenque fumaba un largo Viceroy (cigarrillo de moda en los 1960 y pico) disputando su larga y aguileña nariz la medida del susodicho cigarrillo, de camisa blanca manga larga cuyo cuello y empuñaduras sucias denotaban el descuido en su aseo personal, sentado con sus piernas cruzadas sobre una silla de barbero ante un enmohecido espejo, donde ofrecía al transeúnte sus servicios de corte de cabello, aunque durante el tiempo que estuvimos no llego el primero, se miraba constantemente en el destartalado espejo y se peinaba de rato en rato, mientras hablaba justificándose, quejándose de su mala situación económica y falta de trabajo.

Queda este recuerdo desde infante, de aquella lánguida y tenebrosa tarde tempestuosa, de ñapa cayo tremendo aguacero con ventisca, rayos, truenos y centellas, que tuvimos que pasarlo guarnecidos bajo el viejo techo, colmado de goteras, desde el patio los gaticos amarrados en el limonero maullaban queriendo escapar de la lluvia, un radio de los grandes de antes, sonaba la canción de moda con las Cuatro Monedas, …buena suerte, poco a poco a mi manera… al marcharnos la señora se despidió con su enrevesado acento diciendo -Bienvenida Castro a su orden- seréis vos bienvenida porque -ni malvenido vengo- pensé. Dejamos mamá y yo, como quién dice el pelero, no volvimos más nunca, esa casa más luego formó parte de la herencia de papá y sucesoralmente se resolvió su tenencia, gracias a Dios.



Jose Luis Reyes Montiel.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Iconología de la Navidad.

El Pesebre de San Francisco.
Contaba en estos días, algunas de mis impresiones de esta época decembrina, mes de navidad y año nuevo, sobre todo por la navidad, cuando celebramos el nacimiento de nuestro Señor Jesús de Nazaret, en la pequeña ciudad de Belén, el 25 de Diciembre de cada año, así lo conmemora la iglesia Católica, la Anglicana, algunas Protestantes, la Ortodoxa salvo la Ortodoxa Rusa la de Jerusalén, las cuales festejan el 7 de Enero, pues no se sometieron  al nuevo Calendario del Papa Gregorio XIII, llamado Calendario Gregoriano en el año 1582 D.C., el cual reformó al Calendario Juliano vigente desde el año 46 D.C.

Papa Gregorio XIII
artífice de la reforma calendaría
hasta ahora vigente.
Las modificaciones de los calendarios surgen como una necesidad de adaptar el año civil al año de la liturgia eclesiástica, y esencialmente corregir los desajustes en la medición del tiempo ocasionadas por los movimientos de la rotación de la Tierra en su propio eje y su traslación alrededor del Sol, aunado a la influencia gravitacional de la Luna, ocasionando el llamado año bisiesto cada cuatro años según el Calendario Juliano, el Calendario Gregoriano estableció la duración del año en 365 días, siendo los años bisiestos con 366 días, esa es la diferencia básica y fundamental, para no profundizar en las escabrosas aguas de cifras y cálculos matemáticos; el asunto es mucho más simple, lo importante sea marzo, enero o diciembre, lo relevante es conmemorar el nacimiento de Cristo Jesús, Señor Nuestro y el significado de la Natividad en el mundo Cristiano, fe y esperanza de toda la humanidad.

Los Reyes Magos y sus regalos, en todo caso
sería mas apropiado entregar los regalos
del 6 al 7 de enero después de las doce,
como regalo de día de Reyes a los niños
y en conmemoración de los regalos oro, incienso y mirra
al Niño y Unigénito de Dios,
piensen en el  Niño Jesús cargando todos aquellos obsequios para los niños del Mundo entero,
en cambio los Reyes Magos tenían sus Camellos.

Hago esta reseña documental porque la fiesta de navidad siempre me causo una serie de conjeturas, quizás a otras personas no, pues no se detuvieron tanto en pensar el asunto, pero sé que muchos si sintieron curiosidad  por despejar sus inquietudes, una de las primeras la noche del 24 de Diciembre, la tan esperada noche buena, uno cuando infante vivía con la ilusión de irse a dormir después de las 12 de esa noche para despertar al día siguiente 25 con los regalos del Niño Jesús, como decían nuestros padres con toda reverencia y tradición ancestral, mientras uno feliz por inocencia así lo esperaba; muy a pesar de toda aquella publicidad televisada con Santa Claus, su trineo lleno de regalos y sus venaditos tirando del trineo.

Icono navideño de zonas templadas,en nada congruente con
nuestro cálido trópico y los regalos que nos trae el Niño Jesús.

Es el caso, yo cuando carajito viví tremenda confusión iconológica de la navidad, no sé si me doy a explicar bien o si me entienden y comprenden lo que quiero expresar; por una parte nuestras Hallacas, el Mondongo, la Macarronada y el Majarete acompañado con su dulce de Piña con Lechosa, el Niño Jesús en el Pesebre, o solo como lo adornaban y colocaban en la sala de “El Cristo” la casa de Mamá Carmela, papá llegando a casa aquella noche cargado de sorpresas, mamá calentándole las hayacas, la muchachada corriendo, los patines bullangueros en la calle, los cohetes, todo un escenario aquel de tradición y fiesta navideña vernácula; mientras por otra parte la televisión presentaba sus comerciales con sus sombreritos de “Santa” rojos y puntiagudos con su borlita blanca, con la nieve cayendo del cielo y sus casitas tapiadas de blanco invernal,  sobre todo con sus bosques de pinos sus arbolitos con bombillitos multicolores y las mediecitas en el dintel de sus chimeneas, donde “Santa” le acomodara sus golosinas.

Mi Tio Dimas era todo un experto preparando Mondongo,
era el plato central en navidad por la gran cantidad de visitantes
familiares en torno a la mesa junto a la abuela centenaria Mamá Carmela.
La Ensalada de Gallina especialidad de mi Tía Espíritu Santo
infaltable en la mesa de nuestra navidad familiar.
La Hallaca de Puerco, Tío Dimas las traía del Frigorífico "Cruz Méndez"
donde era empleado vendedor en el Mercado Principal de Maracaibo.

Nadie, entonces me explico ni hablo que eso es transculturización, es decir, algo tan incongruente como un guajiro festejando Halloween, ese es el asunto, nuestros padres siempre nos dijeron que era el Niño Jesús, quién nos traía los regalos, que Santa Claus era un muñeco, y hasta ahora la tradición se conserva, Dios salve nuestra Bendita Navidad con Jesús como protagonista y centro de celebración, enmaracada dentro de las tradiciones venezolanas.

Una bebida típica de nuestro país
a base de Ron, Leche y huevos
como aperitivo a la cena de navidad
y año nuevo también. 
Sin embargo, ya se está omitiendo la palabra navidad y fin de año, y los esnobistas publicitarios y fantoches hablan de celebración de éstas "fiestas" dicen con pusilánime acento –felices fiestas- esos mismos que le quitan los acentos a Martín por Martin, Simón por Simon, Héctor por Hector, José por Jose, y viven en mente y alma en Disneylandia.

La navidad, es algo más excelso, es una expresión romance del castellano proveniente del sacro idioma Latín, “NATIVITAS” es decir -nacimiento- temporada festiva igualmente conocida como –Pascua de Natividad- junto con la Pascua de Resurrección y Pentecostés, una de las festividades centrales del Cristianismo. Los anglosajones emplean el término Christmas que significa –Misa de Cristo- los alemanes celebran la -Noche de Bendición- o Weihnachten, la fiesta de navidad tiene por motivo central el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios.

Por eso mientras exista la gaita, tendremos navidad nuestra, pura y excelsa, mientras cocinemos para la cena de noche buena, hallacas, mondongo, ensalada de gallina, y nuestros postres sean el majarete con dulce de piña o lechosa al papelón, tendremos navidad, seguiremos esperando cada año para darnos el abrazo fraternal que nos iguala como nación, como país, a pesar de nosotros mismos, nuestra Venezuela prevalecerá.

JLReyesMontiel.






  

domingo, 30 de noviembre de 2014

Cántame una gaita.

El último mes del año, Diciembre, por los años 1.960 entonces infantes, para llegar a esta fecha se nos hacía largo el tiempo, con la ilusión de los regalos del niño Jesús, después de vacaciones de agosto llegaba septiembre comienzo de temporada escolar, octubre con sus lluvias, noviembre con su feria de la Chiquinquirá en la avenida 5 de julio y luego vacaciones de navidad y año nuevo.

"Cuando llega navidad
salen los patinadores"
La Navidad tenía su prologo en Noviembre con la feria, con el run run de los patinadores, algunos bajaban desde 5 de Julio (Calle 77) por toda la avenida 13, pasando la muchachada patinadora en grandes grupos formando una caravana, desfilando al lado de mi casa en la esquina de la calle 69A, llegando hasta Cecilio Acosta (Calle 67), donde giraban hacia Bella Vista, explotando cohetes, recamaras y tumba ranchos; algunos con sus patines que con el roce del pavimento echaban chorros de chispas acentuando el paso de sus patines, era todo un verdadero espectáculo.

Cuando íbamos Mamá, Sara y yo, a visitar a la abuela Mamá Carmela en su residencia "El Cristo" en la avenida Santa Rita, por entre las calles desde una que otra casa se dejaba escuchar la charrasca sonora, los tambores y furros bullangueros, con sus cantares de nuestra gaita zuliana, las familias se reunían a conversar en los pórticos de sus casas, las parejas en su noviazgo hacían el cebo, mirándose, sentados en el enlosado o desde algún mueble de la sala, mientras los niños correteaban en los patios jugando entre las sombras de la noche al escondido; todo aquel ambiente festivo aunado a la brisa fresca de Diciembre se confabulaba para sentir que Diciembre era el mejor mes del año, era la cumbre de todo un año de estudios.

"La piqueta" y Oscar Garcia cubriendo
la noticia, de haber sabido esa vaina
en su momento, no cubre ese acto.
El maestro Garrido lo  apodaba "Ventarrón" 
Relato esto, recordando en estos días una gaita del conjunto “Saladillo” en la voz de “La Voz” también llamado el “Látigo de la Gaita” Don German Ávila, -Hoy todo en ruinas, así sencillo, ya la Basílica queda sola en el Saladillo, Señor. Mudo testigo de aquella generación, con gran dolor, dando paso al futuro, porque allá entre viejos muros la gaita nació. Y si salgo caminando a ver que recuerdos cojo sólo me encuentro despojos de lo que van derribando-  hermosa y sentida gaita compuesta por nuestro poeta gaitero Rafael Rodríguez. 

Por cierto, ambos los conocí personalmente, al Negro Rodríguez, por allá en 1.980, en Radio Selecta en el programa “Sobre la Misma Tierra” bajo la dirección del colega Ángel Martínez y el patrocinio de la Asociación Cultural Rómulo Gallegos, lo entrevisté y se dejaron escuchar varios de sus temas gaiteros; y a Don Germán Ávila, en el otrora Ministerio de Hacienda, en su sede del edificio Regional (City Bank) en la avenida 5 de Julio de Maracaibo, donde mataba sus tigritos en la gestión de trámites fiscales, de ese encuentro me quedo el siguiente anécdota, yo estaba recién graduao de abogado (1987) esperando que abrieran las oficinas del Ministerio de Hacienda para solicitar unas declaraciones previas de ventas  inmobiliarias, enflusao con mi flamante maletín de cuero en mano, que me compre a crédito, paradito en la cola delante de mi estaba Don Germán Ávila, como dicen por ahí: "Los burros de un mismo pelo cuando se ven se saludan" como ambos éramos gorditos, nos saludos en fino maracucho y echamos el tradicional clamor:  –Que molleja de calor, al rato me dice él –Que fue vos no me reconocéis,  yo le contesté -disculpe hermano en verdad no le conozco, yo soy el “Látigo”, -¿Cómo? le pregunté, me dijo -El “Látigo de la Gaita”- entonces comprendí y le dije  -Ah! Usted es gaitero,  me confirmó -Si yo soy “La Voz”, -¿de cuál conjunto?, le repliqué, entonces me dijo -Chico yo he cantado con varias grupos en mi haber, desde el Saladillo, ve que cresta, ¿Es que vos nos sois maracucho?,  y le dije -Vertica tígre!- discúlpame cántame una de tus gaitas, y precisamente me interpreto “Gaita entre ruinas” in comento, del bombazo al escuchar semejante tono alto de su singular voz y recordarlo, inmediatamente me disculpé, -disculpe mi maestro, claro que lo he escuchado, claro que sí,  gracias por darme el honor de conocerlo.

La demolición de la memoria urbana de Maracaibo.

Siempre se ha dicho que todo tiempo pasado fue mejor, quizás sí o no, todo es según el cristal con el cual se mire, pero de lo que no queda duda, es que añorar no cuesta nada y guarda cuanto le consagra el sentimiento de lo vivido, más si estuvimos en ese presente glorioso  de estrechas calles y altos enlosados, casas elevadas de multicolores aceites, con grandes ventanales y puertas, refrescándose con el viento lacustre, dejando emanar desde dentro y hacia sus aceras el íntimo y ancestral olor de sus techos de mangle y caña brava, corredores y patios internos.

Calle Carabobo remodelada por el C.R.U. Centro Rafael Urdaneta.

La Maracaibo que yo viví de niño, tenía esa razón para amarla y quererla, pues regalaba desde sus plazas, iglesias y calles, toda la gracia, toda la bondad, todo aquel sentir familiar de sus gentes, la amistad y solidaridad de un pueblo definido y arraigado, que hablaba de vos y saludaba ¿Cómo estáis?, que si tenías con que pagar pagabas, sino te anotaban en la tienda en sus tarjas y donde los precios permanecían inmóviles, como en la noche las estrellas en el cielo, una kilo de queso ahora mañana y siempre a Bs. 0,50  un real, una caja de fósforos una locha, hasta había una canción que cantaba Nancy Ramos –tu no cambiarás eres como el precio de los fósforos- mientras hoy la ciudad es ora cosa y lo que es evidente no merece mayores explicaciones.


Por eso tarareaba en mi mente “Gaita entre ruinas” porque es necesario reescribir una gaita pero entre la decidía urbana, porque no me gusta el papel de adornar la palabra dura, perfumando ruina, desperdicios y decidía gubernamental, pero la vena poética de nuestros cantores y poetas es grande, como grande el arraigo por la tierra, parafraseando a Andrés Eloy Blanco –la patria, ese pedazo de tierra y ese pedazo de cielo, la tierra y el cielo donde nacimos y bajo el cual queremos morir- por eso, hoy como ayer cántame una gaita hermano que ya llego navidad, yo no quiero soledad en el alma del Zuliano.

José Luis Reyes Montiel.






domingo, 12 de octubre de 2014

ANNI TE AYE, ANAÜ TE

Según las crónicas por el año 1607 es capturado y ejecutado “Nigale” quién resistió la conquista española por varios años con su guerra de tercera generación adelantada a su tiempo. Así nos cuenta Pablo Nigal Palmar Paz, nació este ilustre guerrero por el año 1577, en una isla enclavada al extremo norte  y en toda la entrada al lago de Maracaibo, llamada ancestralmente Zapara, formada en la barra de arenas aglomeradas  en el estrecho paso entre el oleaje de las salobres aguas del golfo de Venezuela y la dulces aguas del embalse marabino, provenientes desde los ríos allende las montañas Andinas al sur y al oeste por sus afluentes desde la serranía de Perijá.

Nigale perteneciente a la raza Añú, tenían estos hombres buen porte, habitantes de las aguas septentrionales situadas a la entrada de nuestro estuario lacustre, eran muy conocedores de sus costas, arenales y pasajes profundos de la barra de Maracaibo, razón por la cual fueron tomados como esclavos para desempeñar el propósito de baquianos para superar dichos obstáculos de navegación a las embarcaciones españolas venidas de ultramar.

Nigale, se distinguió entre los suyos por su liderazgo, inteligencia y bravura, llegose  a ser el guía de navegación personal (Paje) de Alonso Pacheco segundo fundador de Maracaibo (Ciudad Rodrigo de Maracaibo 1569-1573, de efímera existencia pues los ataques de las tribus vecinas hicieron abandonarla), aprendió rápidamente el idioma castellano, se familiarizo con las técnicas en el arte de la guerra de los españoles, con sus costumbres y comida, por lo cual se ganó la confianza de éstos.

Todo cambió cuando Nigale observo el sometimiento y maltrato despiadado a sus hermanos de raza y la usurpación de sus tierras, alzado en armas contra los conquistadores con un grueso grupo de hombres provenientes de las diversas tribus de los Toas, Paraujanos, Auzales, Eneales, Quiriquires, Misoas y Arabues, uniéndolos en torno a su mando y en su lucha contra los españoles, aplicando la resistencia de guerrillas, abordando navíos mercantes, saqueando hatos y asaltando poblados coloniales, logrando mantener en jaque el comercio entre la metrópoli ibérica y sus provincias de ultramar de Maracaibo, Gibraltar, Trujillo y Mérida.

Guerreros Paraujanos atacando con flechas incendiarias.
Nigale llamado por sus guerreros “Señor de la Laguna” aprovecho las dificultades de navegación propias de la geografía de la Barra de Maracaibo, para abordar y despojar de sus mercancías a las naves europeas durante su paso por dicho estrecho de aguas, haciéndolas encallar, quebrantando el normal paso comercial y de aprovisionamiento de las poblaciones y ciudades coloniales.

De este modo, Nigale y sus guerreros, pretendían destruir los asentamientos españoles y restablecer su dominio sobre sus espacios geográficos antes de la colonización ocupadas con la fuerza de las armas, sometiéndoles y esclavizándoles; pero este duro golpe logístico a la conquista tuvo sus reacciones, el entonces Capitán General de Venezuela Gonzalo de Piña Ludeña, comisionó al Capitán Andrés de Velasco, junto con soldados bien apertrechados para reducir y vencer a las tribus alzadas y si era necesario matar al líder de su rebelión, en parte solo se logró apaciguar por un tiempo a los habitantes del Caño Paijana de la Barra.

Plano de Maracaibo hacia 1631.
Del otro extremo del lago, (Refundada por tercera ocasión y definitivamente, la ciudad como Nueva Zamora de la Laguna de Maracaibo en 1574 por Pedro Maldonado) en el año 1600 la tribu Quiriquire se sublevó e incendio la ciudad de San Antonio de Gibraltar, para 1606, se volvía insostenible el resguardo de la ciudad de Maracaibo, rodeada de tribus sublevadas la primera acción bélica de Nigale fue destruir los cultivos y tomar los animales de cría en los hatos aledaños a la ciudad de modo de cortar todo alimento que la abastecía, también tomó todos los bajeles surtos en la bahía de Maracaibo, destruyó los  muelles de sus puertos en las costas del lago, logrado esto, se aseguró controlar el suministro hacía los pueblos, puertos y mercados cortando todos sus suministros; obligando al Ayuntamiento de la ciudad y sus vecinos, rodear con una empalizada y colocar guardias para defenderse de Nigale y sus guerreros rebeldes.

La población así sitiada, arrasada por el hambre, sin recursos de navegación y en permanente agitación, perseveraron durante meses el asedio, hasta que el Capitán General de Venezuela Sancho de Alquiza, procuró en 1607 enviar al Capitán Juan Pacheco Maldonado (nacido en Trujillo, hijo de Alonso Pacheco el segundo fundador de Maracaibo) con el encargo de dominar y sofocar a las tribus sublevadas, con suficientes hombres, armas y pertrechos, embarcados en dos bergantines bien artillados.

Plano de Maracaibo mostrando el paso de la Barra, Isla de Toas, Zapara
y San Carlos, se observa la ciudad con la ensenada de los Haticos algo exagerada
tomando en cuenta los exiguos recursos en la agrimensura para la época. 
Una vez llegose a las aguas del Lago (1607), según relata Fray Pedro Simón en sus Historiales de Venezuela, elaboró el Cap. Juan Pacheco Maldonado, una estratagema para capturar al Cacique Nigale y sus guerreros, el caso fue bajo engaño los españoles lograron atraer a Nigale y su lugarteniente Tolenigaste, como recordaran Nigale hablaba el castellano desde sus tiempos de Paje del conquistador Alonso Pacheco, y como Juan Pacheco Maldonado quién era su hijo, se hizo anunciar a Nigale, este se dejó acercar a las embarcaciones españolas, diciéndole aquel… -llégate acá, me alegro de encontrarte, soy Juan Pacheco, y sabes tengo obligación de quererte bien-  a lo cual Nigale le replicó –si me queréis bien ¿Por qué me vienes a hacer la guerra a mí y a  mi gente con esos soldados?- el Cap. Juan Pacheco Maldonado le responde suspicazmente –yo no pretendo hacerte mal alguno menos la guerra, traigo soldados por el  miedo que te tengo a ti y a tu gente, que no habéis de dejar cargar estos barcos con sal, que es a lo que vengo, pues ya podéis echar de ver la falta que tenemos de ella en Trujillo, después que tu gente os alzaste, ve si vos con ella me los quisieras cargar, te lo pagaré muy bien, y sin pasar adelante tomare la vuelta al puerto- Como saben los conocedores de esa región zuliana ahí existen ricas y amplísimas salinas.

Nigale, acordó con Juan Pacheco Maldonado la extracción de la sustancia mineral, por ser hijo de su viejo amigo Don Alonso Pacheco y por tratarse de la ciudad de Trujillo que nunca le había hecho ningún mal a ellos; no sin antes advertirle ir sin armas y solo con los hombres necesarios para cargar la sal recolectada, Pacheco acepto siempre que los de Nigale no llevaran las suyas; Nigale le aseguró ir desarmado y se despidió sin aceptar ninguna regalía ni contraprestación por la sal, solo se la daba bien.

Pasada la noche, narra el Hno. Nectario María en el “Archivo General de Indias” Pacheco y sus soldados acordaron que al siguiente día mientras un pequeño contingente bajaría por la playa fingiendo ser los recolectores de la Sal, el grueso de otro contingente desembarcaría por la retaguardia, auxiliándoles desde la otra costa; a la mañana siguiente, el Cap. Juan Pacheco Maldonado y los suyos se encontraron con Nigale y su gente, pero los españoles (cuenta Fray Pedro Simón) llevaban escondidos entre las mangas de sus camisas sendas dagas, saludándose ambas partes, Pacheco le pide a Nigale desayunar todos juntos, ofrece una petaca de cazabe con vino, tomando a su gusto todos los de Nigale menos él y sus jefes, Pacheco les pide que se acerquen al grupo coman y beban, tomando Nigale y sus jefes bocado también, en ese instante los soldados de Pacheco sacaron sus cuchillos los toman de sus largos cabellos y les abren las barrigas a casi todos los hombres de Nigale, destripándoles sus viseras e instentinos caen al suelo, unos huyen otros luchan aún con las tripas colgándoles defendiendo la vida de su Cacique Nigale, los guerreros de Nigale entablan una feroz pelea, pero llegan oportunamente el contingente de soldados que desde la retaguardia estaban listos para auxiliar el ataque con arma blanca de sus compañeros de armas, algunos hombres de Nigale son hechos prisioneros otros mueren peleando; es necesario destacar que estos sangrientos hechos son obviados por la narración de los archivos de Indias y son testimoniales personales del fraile capuchino Pedro Simón.

Nigale y sus principales jefes son apresados, un 23 de junio de 1607 los traen hasta Nueva Zamora de Maracaibo, cuentan que pasó la noche afligido y taciturno, se rasgó pelo a pelo las barbas y sus bigotes, y se las comió uno a uno, llevado al Cadalso al día siguiente junto a sus guerreros, los vio morir inconmovible, al subir al patíbulo dijo –mejor morir que perder la libertad-  el mismo se colocolo el funesto lazo rededor de su cuello y se lanzó desde lo alto en llana y expresa marcha como tratando de poner rápido termino a su agonía.

Cesteria Añú.
Lo demás es historia, todo un genocidio, con Nigale desaparecen los Añus (Zaparas como también se les conoce) el resto de sus tribus guerreras los Aliles, Toas, Parautes, Misoas, Eneales, Mauroas y Quiriquires se extinguieron de la especie humana, sus casas y conucos fueron quemados, sus canoas y enseres confiscados, unos reducidos a la esclavitud, los más feroces condenados a morir o en la prisión. 

Desde lo alto sobre la aurora,  y estampado en sangre, bordados por los reflejos del Sol entre el oleaje de las aguas del lago se puede leer –ANNI TE AYE, ANAÜ TE- en buen idioma Añú quiere decirnos –Aquí estoy, estoy bien-.



José Luis Reyes Montiel.

domingo, 21 de septiembre de 2014

El Tango es vida o la vida es un tango.

Maestro Astor Piazzola
fiel interprete del tango en su  Bandoneón.
Un aspecto del tango como género musical es su carácter pasional, dramático y existencial, las letras de sus canciones son vivencias del hombre común, de la gente en la calle, en el melodrama  diario, en los buenos momentos van aparejados los malos también, es como una secuencia de la fatalidad humana, es una escena permanente entre la tristeza y la felicidad.

Para mi el tango es una música entrañable, así me lo mostró mi madre en sus tantos buenos momentos de grata conversanción sobre Gardel y escuchando sus canciones, ella eterna fanática de su canto, hilaba los recuerdos de  juventud desde su silla mientras discernía sobre las letras de sus canciones y me aconsejaba, verdaderas clases presenciales para vivir, diría ahora, apoyada en los diversos temas gardelianos.

Charles Romuald Gardes  - Carlos Gardel
Nació en la ciudad de Toulouse Francia.
Alguien dijo, debe ser un filósofo, que la vida es dialéctica existencial, risa y llanto, alegría y tristeza, odio y amor, guerra y paz, de acuerdo; pero si hablamos de la dialéctica existencial, y mientras existimos cada segundo de la vida, si el tango es vida, concluimos que el tango también tiene su propia dialéctica en virtud de ser una expresión de la presencia humana.

El tango como género musical no podría haber existido sin el drama humano, y como tal es una representación en su contenido del hombre y de la  mujer de estas últimas dos centurias, por eso su baile es tan erótico y sensual, y sus letras son tan trágicas.

Pero el tango también tiene un aspecto nacionalista, pero no exiguo de mentes estrechas, el tango es continental, es clásicamente suramericano, ojo no sudamericano, suramericano, para todos nuestros hermanos meridionales, un pretexto para sentirnos unidos en un género musical que dejo de ser argentino para convertirse en la expresión de un continente en su momento histórico y  cuando más falta hizo para mantener la cohesión nacional de Latinoamérica.

El niño Gardes.
El tango en los años 1930, fue la expresión musical del momento que preservo la identidad de nuestros pueblos hispano americanos, el zorzal criollo Carlos Gardel fue el prototipo del hombre latinoamericano cuando sobre nuestro continente se cernían las garras del totalitarismo europeo, por una parte y por la otra, del expansionismo norteamericano.

Tal cual lo hizo el bolero en los años 1940-1950, y la salsa en los años 1960-1970, gracias a Dios nuestros pueblos han generado sus propias expresiones musicales de sentir, percibir, gozar y porque no llorar su existencia; entonces la vida es un bolero y también es salsa y guaracha.

Un loco dijo, -olvídate del tango que ya Gardel murió- yo pienso que sí, aunque resguardando los nuevos valores del tango argentino y son muy buenos, solo por nombrar uno Astor Piazzola y su bandoneón; el tango cohesionó la idiosincrasia latinoamericana, nos dio un escenario y un ritmo para marcar todo la primera mitad del siglo XX, con sus férreas dictaduras, luego vendrían nuevos escenarios menos represivos aunque más disimulados, pero al fin opresivos.

Mientras el tiempo pasa, y así las modas y sus autores, la muerte se llevó a Gardel, como a tantos otros, pero no se llevó ni su canto ni el contenido de sus mensajes, quedaron en las millares de grabaciones y ahora con su digitalización eternizados para toda la humanidad, como una muestra de un momento de su espacio y de su tiempo, con una narrativa musical propia de nuestro ser latinoamericano.



José Luis Reyes Montiel.

domingo, 14 de septiembre de 2014

La Escuelita de la maestra Nelva.

En la calle 70 antes llamada “El Chimborazo” con la avenida 14 del sector Tierra Negra de Maracaibo, estaba la Escuela “Los Angelitos” en todo el centro de la cuadra de casas, hacia su extremo Este esta la esquina del Abastos Quintero, cuyo cuento del señor Gabriel ya les comenté.

Papá, mamá, Sara y yo, nos residenciamos en ese sector en el año 1965, entre la calle 69A y la avenida 13, en la casa que otrora fuese un Hato y que a mediados de los años 1940 papá lo alquiló para actividades comerciales, depósito y estacionamiento de camiones, luego ya para la década de los años 1950 y primera mitad del los años 1960, la casa por poseer un amplio terreno fue arrendado para oficinas y deposito del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de la administración central.

Típica ventana marabina con
su postigo abierto y balaustrada de protección.  
Para esos años, en esa misma esquina y formando parte del inmueble se encontraba una tienda o abastos, alquilado por papá al señor Jorge Segundo Sánchez Ferrer, mi tío político casado con mi Tía Mercedes Montiel Fuenmayor, detrás de la tienda estaba una casita residencia de “tío Segundo y tía Mercedes” como le conocíamos en la familia.

Caprichos del tiempo y de la dialéctica existencial, Geramel el hijo de mis tíos mí primo, se crío en esa tienda, como su dependiente, ayudando a su padre mi tío “Segundo” en los quehaceres del negocio, acomodando gaseosas y cervezas en la refrigeradora, surtiendo de víveres y mercancías el local y atendiendo a la clientela, aprendiendo el oficio de comerciante que le valió ser en el futuro propietario de la Distribuidora GERSAN, C.A. una de las firmas mas reconocidas en el occidente venezolano, durante sus buenos tiempos de los años 1970, 1980 , 1990 y 2000, cuatro décadas de trabajo en el ramo de repuestos automotrices. Geramel Sánchez Montiel, con la distancia de los años, quién es mi suegro hoy día, padre de mi esposa Mercedes Sánchez Ochoa, madre de mis hijos Carmen Mercedes, Elías José y Ezequiel Simón Reyes Sánchez.

Parroquia Olegario Villalobos, al cual pertenece el sector Tierra Negra,
hasta los años 1940 Maracaibo como urbe llegaba a la esquina de la calle 5 de Julio
con la avenida Las Delicias, donde estaba la estación de servicios "El Control"
sitio donde se tomaba el autobús vía Santa Cruz de Mara y San Rafael del Moján.

En la tramoya de este cuento, el sector Tierra Negra, así curiosamente denominado, luego de ser una barriada popular se levanto como sector residencial con amplísimas calles y avenidas; recuerdo que para el momento de nuestra llegada (1965), aún se conservaba un asentamiento guajiro con sus casitas de tablas, se encontraba en la esquina diagonal a nuestra casa, ahí la matrona wayuu señora Natalia, la china Natalia como le llamaban, amiga de mi padre, criaba chivos y sembraba yuca y plátanos, recuerdo que papá solía comprarle carne salada de carnero la cual llamaban “cecina” que mamá le preparaba en Coco, acompañada con Arroz blanco al ajo y su respectivo e infaltable plátano maduro.

Esquina llamada “El Control” entre las actual calle 77 (5 de Julio) y avenida 15 (Las Delicias) ahí se encontraba una vieja estación de servicio de gasolina y expendedora de víveres, hielo, refrescos y licores, entre otras mercaderías, esta foto es más reciente hacía 1960, pero antes era el extremo más al norte de Maracaibo, luego todo era monte, una trilla que llegaba hasta los hatos en los suburbios de la ciudad.

Pasando la calle vivían la Jorobada, María la Tuerta y las Cabras Viejas, populares vecinas del sector siempre atentas al entrar y salir de los vecinos colindantes, hacía la avenida 13 estaba la moderna quinta de “Las Martínez” y antes de ésta la casa de Apolonia Sánchez Montiel de Olivares, hija de tío Segundo y tía Mercedes, y al lado la casa de los Olivares Nava, el señor Eugenio, y sus hijos Minerva, “Reyito” y el otro que no me acuerdo.

Otro personaje del sector, era el primo Jairo Rodríguez, al menos eso decía éramos nosotros de él, pues invocaba su parentesco no muy claro por la rama familiar de los Reyes, Jairo era hijo de la señora Josefina Nava, que vivía en una casa rodeada de enormes matas de Níspero y Mangos, el primo Jairo Rodríguez, sin duda todo un intelectual, conversaba con propiedad, uno de esos bachilleres bien formados de la vieja guardia, además de ejecutar con soltura el piano, interpretando a grandes maestros de la música clásica, yo personalmente siendo niño disfrute de su conversación y especialmente de sus veladas al piano pues cuando empezaba no encontraba fin, uno de esos personajes marabinos al abrigo de su honradez con una amplia cultura, vestía siempre con su pantalón oscuro, correa al cinto, camisa blanca manga larga con sus yuntas de oro y su corbata elegantemente ceñida con un pisa corbata de oro. Murió joven, al delirio de su epilepsia.

En ese bucólico ambiente, terminé de pasar mi infancia y primeros años juveniles, ya no estaban las chozas wayuu, y en su lugar se construyeron viviendas unifamiliares, y los nombres de las avenidas y calles del sector cambiaron sus históricos nombres por una impersonal nomenclatura, solo quedó en el recuerdo la popular avenida Campo Elías, como la avenida 11 que empieza en la entrada de Cecilio Acosta (Calle 67) y termina en la calle 79 (Dr. Quintero Luzardo) pasando por la calle 78 (Dr. Portillo).

En aquellos soleados pero frescos días de 1.966, llego el momento de comenzar mi conocimiento de las letras y aprender a leer, instante terrible para todo infante al separarse del regazo familiar, simplemente yo no quería ir a la escuela, estaba rebelde, a tal extremo que cuando papá me dejó en la escuelita de la maestra Nelva, barajusté corriendo detrás del carro de papá gritando como loco y llorando, papá querendón me llevo de regreso a casa, pero mamá se compuso con la maestra Nelva, y me tocaron mi punto débil, en la escuelita preparaban unos polos de Quley (Kool-Aid) ese día mamá conversaba con la maestra Nelva mientras yo consumía el saborizado helado, mientras escuchaba desde un viejo y enorme radio de madera el éxito del momento, Mi Limón Limonero en la voz del negro Henry Stephen (1.966), sentado en una poltrona de la sala de la escuelita, cuando terminé busqué a mamá, no estaba por todo el lugar, y ante la muchachada no tuve alternativa sino quedarme quietecito y echarle pichón al asunto este de la escuela, sus letras y sus dictados.

Yo era muy gordito, luego haciendo deporte en la Universidad perdí muchos kilos y ahora estoy otra vez muy gordito, el caso fue entonces, también había el llamado bulling escolar, algunos carajitos no todos, se burlaban de mi, hasta que un buen día para mí, muy mal día para ellos, les eche una lavativa durante el recreo, en el fondo del patio de la escuelita estaba tirado un tronco seco, debajo del cual se anidaban todo tipo de bicho rastrero, entonces rete a los entrometidos y abusadores carajitos llevándolos hasta el sitio, como yo desde niño siempre fui fuerte les dije -a que no pueden levantar ese tronco- nadie pudo, entonces yo de antemano y con alevosía lo removí y la cucarachamentazón que estaba escondida debajo del tronco salio aleteando por millares, espantando a los malosos carajitos que ya me tenían frito con su mamazón de gallo, esos chamos no se metieron mas conmigo.

Paladeando los polos de Quley de la escuelita de la maestra Nelva, a la mano del cuaderno Caribe, mi lápiz Mongol y una tablilla de madera donde mamá me escribió las vocales y las consonantes, pasó aquel año de escuelita, cuando aprendí las primeras letras, lo más difícil fue aprender a leer y escribir, todo lo demás se aprende pensando.

José Luis Reyes Montiel.








domingo, 7 de septiembre de 2014

Maracaibo fundación, conquista o génesis de una nueva y gran ciudad.

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Ocho años después de la llegada de Cristóbal Colón a costas de las llamadas por él Indias Occidentales (1492) para diferenciarlas de la orientales, destino original planteado, pensando llegar a las Indias Orientales, navegando el mar océano que las separaba con occidente, es decir, el continente Europeo; razón por la cual en mi opinión, Colón si vislumbro en su oportunidad haber llegado a tierras inexploradas, al menos no conocidas hasta entonces, ni señaladas en mapa alguno, asignándoles el nombre de Indias Occidentales para diferenciarlas de la Indias Orientales, lugar que a los europeos resultaba tan exótico como exóticas les resultaron nuestras tierras. Por otra parte, cuando llegó a costas de nuestro país, las comparó con el jardín bíblico del Edén, y las llamó “Tierra de Gracia” Terra Gratia.

Alonso de Ojeda
En efecto para 1499, Alonso de Ojeda, autorizado por los Reyes Católicos Fernando e Isabel y sin conocimiento de Cristóbal Colón (entonces Virrey de Las Indias Occidentales) visita las costas del estuario de un gran lago denominado por los nativos Coquivacoa, esto lo hace acompañado de Juan de la Cosa y del cartógrafo italiano (florentino)Américo Vespucio (luego naturalizado castellano), quién en hora malhadada se le antoja llamar al lugar “Venezuela” en opinión de los círculos intelectuales patrios, quizás tratando de lavar el despectivo nombre, como una sublime comparación del dibujante de mapas florentino respecto de aquella inundada comarca italiana de “Venecia” asimilándola como una “pequeña Venecia” por la impronta de su semejanza de las viviendas palafíticas sobre el lago con aquella legendaria ciudad cuna de Marco Polo.

Otros intelectuales, más radicales, dicen que en realidad nuestro gentilicio es de origen nativo y autóctono, según aparece en cartografía de la época –VENECIUELA- nombre éste que refuerza mi teoría de la aberración Vespuciana en su mal comentario, pues como es conocido ya el incorrecto uso de los italianos del idioma español, dijo Veneciuela por Venezuela, pues el asunto anómalo está en la terminación al castellano en el uso de la z de…-zuelo -zuela de chocozuela, ladronzuelo, poblezuelo, mujerzuela entre otros.

Actuales viviendas palafíticas
sobre el lago de Maracaibo.
Pero más enmarañado aún, y a despecho de Colón, Vespucio aparece ante el mundo como el expositor de un nuevo continente, un Mundus Novus, intermedio entre Europa y las Indias Orientales, pero que Colón mucho antes ya había denominado las “Indias Occidentales” y llamado a nuestro país “Tierra de Gracia” sin embargo, el alemán Martín Waldseemüller en su mapa de 1507 llamó a este “nuevo” continente “América” en inmerecido honor al florentino Americo Vespucci.

Siguiendo con nuestro tema, Alonso de Ojeda recibe el 8 de junio de 1501 señorío del Rey de España para gobernar desde la Península de Coquivacoa (Cabo de La Vela en la Guajira) hasta el Cabo de Chichiriviche (extremo oriental del actual Estado Falcón), fundando una colonia el 3 de mayo de 1502 con el sacro nombre de Santa Cruz, primer poblado español en territorio venezolano, pero esta tuvo una efímera duración, entre la plaga y los rebeldes nativos, causando el apresamiento de Ojeda a manos de sus lugartenientes Juan de Vergara y García de Campos, abandonando el sitio.

Llegan los alemanes bajo la figura de “La encomienda” Carlos I Rey de España les concede por Capitulación del 27 de marzo de 1527, el gobierno de la provincia de Venezuela, siendo los banqueros Welser encomenderos del contrato, mediante la concesión de los títulos de gobernador civil y capitán general, como máxima autoridad del ejército español en territorio venezolano.

Es entonces, cuando el Comandante Alemán Ambrosio Ehinger (hispanizado Alfinger) partió con su fuerza expedicionaria desde la ciudad de Coro, y el 8 de septiembre de 1529 funda la Villa de Maracaibo, como dato curioso en los registros de los Welser fue fundada con el nombre de Neu Nümberg (Nueva Neuremberg) recordada ciudad alemana escenario sobreviviente de la II Guerra Mundial, famosa por sus concentraciones nazis en la película “El Triunfo de la Voluntad” dirigida por la cineasta Leni Risfenstahl y luego fatídica sede de los Tribunales que procesaron a los criminales de guerra. 

Dicha fundación se hizo hasta donde llegaron después de caminarse cierta distancia desde la orilla del lago y hacia el monte adentro, entre una xerófila vegetación de cujíes, cardones y tunas, lugar que los guías nativos prevenían a los marchantes tuvieran cuidado y llamaban -Maracaibo- luego se supo que en lengua originaria traducía. a decir de los españoles vernáculos que acompañaban a Alfinger, -tierra de reptiles de sonajera-  es decir “Cascabeles”,  así avanzaron hacia un altozano desde donde se podía observar una caída de aguas al lago, ahí se fijó la Santa Cruz, llamando el sitio Santo Cristo de Aránzazu, según el historiador Antonio Gómez Espinoza, de acuerdo a un Arcón de madera enterrado en los pisos de la Capilla situada al fondo de la Upaca en Los Haticos y recuperado por unos trabajos de remodelación, se encontraron un valioso documento escrito en latín sobre cuero animal, donde un fraile español narra la cruzada de Ambrosio Alfinger en tierras marabinas. (hoy se denomina a la parroquia Cristo de Aranza por Aránzazu) y un poco más o menos hacia el sur donde se levantaba una ranchería de nativos, sitio escogido y sobre el cual se levantó el primer asentamiento europeo en tierras zulianas, según las crónicas de los Welser con una treintena de vecinos, (hoy día existe un sector de Los Haticos que se conoce como La Ranchería), pero este lugar siendo frecuentemente atacado por las tribus nativas, forzó a los Welser en 1535, seis años después de padecer todo tipo de penurias, Nicolás Federmann abandona la ranchería y se ubica con los suyos en el Cabo de La Vela de la Península Guajira.

Copia del original hallado durante excavaciones de obras municipales
en la Calle Ciencias de Maracaibo.
El nombre Cristo de Aránzazu, proviene de la expresión vasca ¿Arantzan zu? Que significa al castellano ¿Tú en el espino? De acuerdo a la tradición narrativa un pastor vasco bajando por las colinas de Aloña, se le apareció la Virgen María sobre la corteza de un tronco espinoso, María con su niño en brazos y una campana de cencerro al lado, en ese mismo sitio, se levantó un templo para la veneración de Nuestra Señora de Aránzazu, patrona de aquella provincia de Guipúzcoa, luego al sector de aparición se le conoció como Aránzazu. 

Posteriormente a la incursión germano-ibérica, el español Alonso Pacheco en 1569, somete a los nativos lacustres y funda Ciudad “Rodrigo” en memoria de Rodrigo Díaz de Vivar el Cid Campeador héroe de las guerras contra los moros en el 1490, pero esta vez se levanta la colonia a orillas del lago y seguirá llamándose por los propios y extraños Maracaibo, pero la resistencia de los locales obliga a dejar el lugar fundacional y para 1574, Pedro Maldonado, refunda la ciudad en el desalojado sitio con el nombre de Nueva Zamora de la Laguna de Maracaibo en honor al entonces gobernador Diego de Mazariego natural de Zamora España, siendo la definitiva y última fundación.

A diferencia de otras provincias españolas en América, más ricas en oro y plata, constituidas en Virreinatos, Venezuela fue relativamente una colonia pobre, eminentemente agrícola y ganadera, establecida como una Provincia colonial española con el carácter de Capitanía General de Venezuela, cuyas ciudades estaban bajo el gobierno local de los Cabildos o Ayuntamientos, con autonomía política, administrativa y legal, ingredientes éstos tal cual en la península ibérica, originaron un espíritu autonómico en las localidades, abriendo el paso en América al espíritu republicano e independentista.

Maracaibo, por su parte fue leal a la corona española hasta bien afianzado el régimen republicano en el resto de Venezuela (1821), al contrario de su provincia nativa el Gral. Rafael Urdaneta era uno de los principales bastiones patriotas y leales a Bolívar junto al cumanés Mariscal Sucre. 

Colombia según la Constitución de 1819.
Es parida la independencia de Venezuela mediante la capitulación española en 1823 de manos del Gral. José Tomás Morales, una épica batalla naval sobre el lago de Coquivacoa, decide la causa a favor de los republicanos y Maracaibo abraza su camino como estado federal de la naciente República de Colombia creada en Angostura de 1819, la integrada por los departamentos de Venezuela, Nueva Granada (adopto el nombre de Colombia, además de Panamá provincia arrebatada por EUA a la actual Colombia por sus intereses sobre el canal transoceánico) y Quito (actual Ecuador). Y la ciudad de Maracaibo hasta es propuesta en sus escritos por el mismísimo Libertador Simón Bolívar como capital de la nueva Republica de Colombia.

Nuevos acontecimientos e incidencias insurgen en favor y en contra de la naciente república, la unidad se tambalea, las mentes exiguas se imponen con el apoyo de intereses foráneos, Bolívar es acusado de Tirano y dictatorial, y 1830 marca el inicio del fin de Colombia, aquella ideada por Bolívar en reconocimiento al Almirante del Mar Océano Cristóbal Colon.

Un episodio necesario para destacar,  según el Dr. Gastón Montiel Villasmil, abogado e historiador Zuliano, nuestro Libertador Simón Bolívar visitó la ciudad de Maracaibo en dos ocasiones, del 29 de agosto hasta el 18 de septiembre de 1821, para luego seguir camino rumbo a la ciudad de Cúcuta vía Bogotá donde asumiría previo juramento la presidencia de Colombia; y en otra oportunidad los días 16, 17 y 18 de Diciembre de 1826, llegando a Maracaibo por via lacustre, mediante el primer barco a vapor puesto al servicio del público para el transporte de carga de mercancías y pasajeros, entre Maracaibo y los puertos de Gibraltar, Encontrados y la Ceiba, que despachaban para San Cristóbal, Mérida y Trujillo.    


Otro aspecto digno de recordar sobre los orígenes e historia de nuestra ciudad, es la derrota definitiva de toda resistencia aborigen, para el año 1607 es capturado y ejecutado “Nigale” el último que resistió la conquista española por varios años con su guerra de tercera generación adelantada a su tiempo. Según el cronista Pablo Nigal Palmar Paz, Nigale nació para el año 1577 en la Isla de Zapara, perteneciente a la raza Añú, tenían estos aborígenes buen porte y eran conocedores de la barra y acceso al lago de Maracaibo por lo cual eran empleados como esclavos para servir como guías a la naves españolas para superar dicho paso lacustre, evitar atascarse en las arenas y acceder a las aguas más profundas de nuestro lago, Nigale fue uno de ellos, esclavo del refundador de Maracaibo Alonso Pacheco, sirviéndole conoció las costumbres de los españoles, sus modos y estrategias militares, así como hablar el castellano, Pacheco se sirvió de él hasta que Nigale se le escapó junto a otros añus.

Nigale unió a  las tribus de los Toas, Paraujanos, Auzales, Eneales, Quiriquires, Misoas y Arabues en torno a él y en su lucha contra los españoles, logrando mantener en jaque el comercio entre la metrópoli ibérica y sus provincias de ultramar de Maracaibo, Gibraltar, Trujillo y Mérida, pero ese será tema de otro cuento para el 12 de Octubre.

Proyecto en plena construcción actual.
Hoy, el segundo puente que se construye entre las riberas del norte del Coquivacoa, y exhibirá con honra su nombre Puente “NIGALE” como símbolo de unión entre los pueblos, mediante la construcción de esta obra de la ingeniería moderna que unirá más a los pueblos de Colombia y Venezuela.
Maracaibo actual.
La vida de la ciudad de Maracaibo, esta ancestralmente ligada al lago, es su camino grande, su puerta grande y su destino, solo por su posición geográfica en pleno centro de la costa norte de América del Sur, en el punto más meridional del globo terrestre, valida su importancia estratégica y comercial, factor geopolítico éste aunado a la riqueza de su suelo y subsuelo regional, le da a la ciudad como capital del Estado Zulia un futuro prometedor, sin competencia en todo el ámbito de América Latina, las expectativas y potencial de desarrollo de esta tierra son inmensos y sin parangón, esta es mi visión de futuro de esta patria chica, solo se requiere del factor humano que acompañe y sincronice semejante derroche de ventajas que le pone en las manos esta Tierra de Gracia.


José Luis Reyes Montiel.