Año 1.969, se mudó a casa tía Espíritu y abuela, hurgando entre sus chécheres hallé un librito de registro familiar. Mamá me contaba entonces historias del Hato “San Luis” y se me ocurrió hacer este blog tributo a la vieja libreta de la abuela, reuniendo fotos y demás documentos del Abuelo Don Luis Montiel, para hacer del conocimiento familiar sus orígenes y no perder la memoria de quienes nos legaron nuestra existencia.
sábado, 4 de diciembre de 2021
Entre Orejazos y Coscorrones.
domingo, 24 de octubre de 2021
Urdaneta, Paladín Zuliano.
Cuando Bogotá declara su independencia el 20 de julio de 1810, Urdaneta es de los primeros en presentarse para ofrecer sus servicios a la causa libertadora. En calidad de Teniente empieza su carrera militar, en el Batallón llamado "Patriotas de Cundinamarca".
Triunfante Bolívar en la acción de Cúcuta (27 de febrero de 1813), escribió al Poder Ejecutivo solicitando la autorización "para continuar nuestra marcha victoriosa y presentarnos delante de las ruinas de la ilustre Caracas". Pero, la falta de comprensión, las intrigas y la indecisión del Gobierno, y muy especialmente la oposición del Coronel Castillo, segundo Jefe, retardan la salida de la expedición proyectada. Basaba el segundo Jefe sus críticas y falta de apoyo, en las pocas fuerzas disponibles y muy principalmente en la creencia de su mayor valer como Jefe Militar.
Finalmente, presentó su renuncia al Gobierno de la Unión; con su ejemplo, otros oficiales opuestos a la Campaña en favor de Venezuela, o simplemente reacios a salir de la Nueva Granada, también renunciaron, entre ellos el mismísimo Francisco de Paula Santander, llegándose a temer por la suerte de toda la división. La energía de Bolívar se opuso y triunfó "de la envidia de unos y de la cobardía de otros". En ese trance, en aquellos críticos momentos, Urdaneta entra en la Historia al escribir a Bolívar: "General: si con dos hombres basta para liberar la Patria, pronto estoy a acompañar a Ud."
A pesar de la anarquía, de los consejos de Castillo y de la escasez, los razonamientos de Bolívar encontraron apoyo en los gobernantes y obtenida la autorización y los recursos que éstos pudieron enviar; con unos 500 hombres inicia Bolívar su campaña de reconquista de su natal Venezuela, bautizada luego y con razón, como Campaña "Admirable". Urdaneta, quien se había unido en Cúcuta, fue nombrado Mayor General. Por ello, llevará el control de toda la Infantería.
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| La Campaña "Admirable" |
Como primera medida importaba liberar a Trujillo y destruir las fuerzas de Barinas, no sin situarse entre las comunicaciones de éstas y Valencia a fin de impedir su refuerzo.
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| Urdaneta en campaña |
Batalla de Niquitao.
Episodio de esta Campaña de trascendente importancia para su avance al centro de Venezuela y toma de la ciudad de Caracas, al amanecer del día 2 de julio los patriotas avanzan hacia los españoles, observa José Félix Ribas la defensa de las tropas enemigas. El jefe patriota ordena a sus soldados del centro, comandados por el entonces Mayor Rafael Urdaneta, que abran fuego contra las posiciones enemigas, cosa que realiza el marabino y mantiene su posición por espacio de una hora, luego recibe la orden de romper la línea central del enemigo con el grueso de toda su tropa, mientras tanto otro grupo de patriotas comandados por el capitán José María Ortega mantienen otro ataque en contra del ala derecha del enemigo, la estrategia militar de Ribas es ahogar en fuego cruzado al enemigo y éste se ve forzado abandonar su posición por la embestida de los patriotas para así obtener mejor posición en una altura más importante de la colina.
El ataque patriota sigue por tres horas más, y entonces Ribas ordena a su caballería que marche por el camino real para embestir a la retaguardia enemiga. El enemigo, derrotado, huye desordenadamente. Los patriotas hicieron prisioneros a 445 realistas, obteniendo también 450 fusiles, 60 sables, 160 tiros de cañón dos piezas de cañón y gran cantidad de municiones. La derrota española fue tan grande y su defensa tan feroz que Martí escapó con sólo seis compañeros. Esta fue la primera de la batallas ganadas por el Coronel, en ese tiempo José Félix Ribas acompañado por otros bravos patriotas como el Mayor Rafael Urdaneta, los Capitanes Campo Elías y José María Ortega.
Después de esta acción los patriotas reanudan su marcha para conquistar la capital de Venezuela.
El Coronel español Izquierdo había salido de San Carlos hacia Valencia. Monteverde le ordenó ocupar de nuevo San Carlos. En la imposibilidad de cumplir esta curiosa orden (allí estaba el grueso patriota), Urdaneta el 29 en la noche supo de la situación de Izquierdo y a las 12 de esa misma noche movió sus tropas sobre los españoles para batirlos antes de que se reforzasen con la tropa de Monteverde.
La descubierta patriota chocó con el enemigo el 31, en "las alturas que dividen la sabana de los Pegones de la de Tinaquillo". Urdaneta, quien la mandaba, hizo prisioneras a casi todas las avanzadas de Izquierdo y lo maniobró a fin de engancharlo, para dar tiempo a la llegada del grueso patriota. El combate de la caballería patriota contra la infantería realista (que era de la mejor de su ejército) no progresaba, al contrario, Izquierdo en formación cerrada retrocedía rechazando los ataques. Bolívar ordenó entonces que 200 infantes se montasen en la grupa de otros tantos jinetes y que fuesen colocados sobre la retaguardia realista; Urdaneta fue de los Jefes encargados de este movimiento, el cual decidió la acción. Los realistas fueron destruidos.
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| Domingo de Monteverde |
Había terminado triunfalmente aquella extraordinaria empresa comenzada dentro de tanta intriga y mezquindad. En su preparación, en las marchas y combates ocupó Urdaneta puesto eminente. Señalándose a la atención de Bolívar, cuya amistad jamás perderá y al respeto de los Jefes y Oficiales. Para todos será ejemplo de serenidad y valentía. De los más arduos en el combate y de los más reposados y claros en el consejo.
Cae la segunda República y con ella el esfuerzo desplegado heroicamente de nuestros bienhechores, pero siguiendo en orden de importancia las acciones de nuestro paladín de la libertad Gral. Urdaneta ya en otros episodios de nuestra independencia, para el año 1820, recibe instrucciones de operar sobre Maracaibo para lo cual el 1º de enero pasó al Arauca, siguió por la Cordillera y marchó por Chita hacia Pamplona. Cerca de Cúcuta encontró en retirada a las tropas adelantadas hacia San Cristóbal y supo que La Torre estaba en los alrededores de La Grita.
Reunió esas fuerzas y marchó contra los españoles a quienes empujó hasta el otro lado del Chama. Llegado Bolívar a San Cristóbal, le ordenó observarse a La Torre y sostuviese la línea San Cristóbal, Táriba, Lobatera.
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| Libertador Simón Bolívar |
La fuerza llevada por Urdaneta muestra su capacidad administrativa, sus dotes de organización y el éxito de la marcha su capacidad de Jefe. No pudo asistir a la Segunda de Carabobo; pero sus servicios habían sido tan eminentes que Bolívar el 6 de junio de 1821 pidió su ascenso a General en Jefe.
Conocedor de las intrigas contra el Libertador y su obra, toma posición, no distinta de la que siempre tuvo. Lealtad y franqueza distinguen no sólo su conducta, sino su correspondencia. A Páez reprocha su olvido de los intereses de la Patria. A Bolívar previene de las ambiciones de Santander.
El año de 1928 desempeña la Secretaría de Guerra y le toca presidir el Tribunal que debió juzgar a los asesinos del atentado de setiembre contra la vida de El Libertador.
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| Francisco de Paula Santander |
Urdaneta actuó cargando "con cuanto de odioso tienen las dos conspiraciones, creyendo que un ejemplar castigo daría la paz a Colombia"… "Más, todo ha sido vano y mi trabajo se ha perdido; se han fusilado cuatro miserables"… Urdaneta creyó en la culpabilidad de Santander y no fue partidario del indulto, pues vio en él la ruina de Colombia. Ya en el año 1830 se esfuerza en conservar la unidad de la República. Pero temeroso de la guerra civil recomendó al Libertador, que antes de irse, decretarse la separación. Pero el Libertador, resolvió dejar dicho asunto al Congreso. ! Pasó entonces Urdaneta como sospechoso!
La reacción contra los amigos de Bolívar no perdonaría a Urdaneta su lealtad y desvelos. Renunció por ello a la Comandancia de Armas y salió con su familia. Las revueltas sucedidas lo llevaron a proponer se llamase a Bolívar, pero sólo con carácter de General. Pero la renuncia de Mosquera y el deseo de los vecinos de Bogotá y de las tropas le encargaron del Gobierno y de que llamase al Libertador.
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| General en Jefe Rafael José Urdaneta Faria |
Muerto Bolívar, Urdaneta propuso se convocase al pueblo para decidir sobre el Gobierno y renunció al mando. Se acordó con el vicepresidente Caicedo y firmaron un arreglo, allí mismo pidió Urdaneta pasaporte, escaparía al asesinato milagrosamente. En Santa Marta, Venezuela le cerraría sus puertas; más tarde, después de haber perdido sus pocos dineros en el exilio, se le permitiría vivir en la provincia de Coro, allí tuvo la satisfacción de que se le eligiese representante al Congreso. Fue Ministro en el Gabinete de Soublette. Cumpliría comisión en Angostura a la muerte de Heres y finalmente, enviado a España como representante de la República, para las ratificaciones del Tratado de Paz y se enferma gravemente de un cálculo renal y moriría en París el 23 de agosto de 1845, rogándole a sus hijos que devolvieran los viáticos que le fueron dados por no haber cumplido cabalmente su misión.
Urdaneta fue el General que con excepción de Bolívar recorrió más el territorio nacional, con las armas de la República. Era enemigo de la anarquía y veía con horror los caminos seguidos por quienes desmembraron a Colombia. En fin, Urdaneta es una de las más interesantes y grandes figuras de nuestra historia. Y fue de los pocos, capaces de comprender el valor histórico real de la concepción, del ideario político bolivariano.
Bibiliografía. Data histórica tomada de Wikipedia, Venezuela Tuya y Google. Editada, compendiada y redactada por el Abogado José Luis Reyes Montiel.
domingo, 17 de octubre de 2021
Oribor, un paseo de playa y Sol.
sábado, 2 de octubre de 2021
¡Gracias!
jueves, 16 de septiembre de 2021
Milagro en la Cómoda
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| San Gerardo |
Unos días antes, mi padre salía de la casa sostenido por dos auxiliares sobre una camilla y colocado sobre la parte trasera de una ambulancia, cuando cerraron la compuerta, mi atención se centró en la cruz roja sobre el fondo blanco de la ambulancia, que destellaba con el Sol de la mañana de aquel día.
Con el rezo del Rosario de Difuntos, nueve días transcurrieron y en la habitación de mi padre, quedó un recóndito silencio, hueco y sórdido, pues cuando entraba a ella, su piso, techo y paredes se tornaron tan abrumantes, ensombrecidas y tristes, capturando mi imaginario, me trasladaba hasta la tumba de mi padre, el día de su entierro, las flores de las Coronas esparcidas sobre la cernida arena, las Palas de dos señores, tañendo su metálico resonancia, mientras mezclaban el cemento, sellando con adobes la arcada de la bóveda, donde engavetada la urna funeraria contenía el cuerpo tendido de mi padre.
Cada tarde, a la hora de la siesta de mi madre, visitaba la habitación, su ventana cerrada dejaba filtrar por sus hendijas, destellos de luz del Sol poniente, que se entrelazaban entre los dedos de mis manos, atizados por la bruma de polvo inerte y sostenido en la atmosfera del recinto paternal, era su presencia, pensaba, la divina luz fantasmal de su espíritu; entonces coloqué en el piso en todo el punto focal de aquel espectro de luz, un frasco de aceite de brillantina para el cabello, y ésta se multiplicó en reflejos más brillantes y vibrantes sobre el enlosado, extasiado volando en mil imágenes y alegorías fantásticas, hasta el cansancio de mis brazos sostenidos, cargando mi mirada concentrada en la frenética proyección desde la ventana al piso, levanté el frasco de brillantina y lo coloqué nuevamente en una de las gavetas de la Cómoda, de donde la había sustraído.
Sobre el entramado de la Cómoda de la habitación de mi padre, tiempo después, mamá destinó ese espacio para colocar sus cuadros del Corazón de Jesús, la Virgen María y Santos de devoción Católica, al centro colocó el Óvalo del marco de la Santísima Trinidad, a su derecha la Virgen del Carmen, a su izquierda la Virgen del Perpetuo Socorro, en la pared contigua la Virgen de Las Mercedes, arriba al Arcángel San Rafael y debajo una imagen de San Gerardo, sobre la Cómoda sitió un Crucifijo y a su lado una colorida estatuilla de la Virgen de Coromoto, así se hizo mamá su oratorio en la habitación de mi padre ausente, donde solía encender una vela en sus oraciones.
Yo tenía el cuidado de jugar sobre la Cómoda de papá, sin perturbar la paz del oratorio, pero a veces me resultaba entretenido mirar toda aquella representación alegórica religiosa, acercarme al Crucifijo y detallar las heridas de Jesús, observar a la gente quemándose en aquel candelero, pidiendo misericordia a los pies de la Virgen del Carmen, el fino laminado dorado que envolvía los que mamá me decía, eran las tres divinas personas, al Padre con su abundante barba, al Hijo con la Cruz terciada y al Espíritu Santo al centro y sobre sus cabezas; también me detenía mirando a San Rafael y San Gerardo, uno sacando un inmenso pez de las aguas, el otro con su aureola y hábito negro, sosteniendo un crucifijo, flanqueado por libros y un huesudo cráneo.
Un buen día, recordé mis cuentos, desde hacía tiempo no los hojeaba, los había guardado por ocurrencia mía en una de las gavetas de la Cómoda de papá; el asunto era tener el pretexto de jurungar la susodicha Cómoda, era parte de los mobiliarios de mi padre, y estar cerca de ellos me daban su olor y era como sentir su presencia, así como sentarme en la Poltrona al lado del fornido Escaparate, revisar sus ropas y cosas guardadas en él, eso será tema para ampliar en otro relato; el asunto fue que buscando mis cuentos, guardados en una de las gavetas de la Cómoda, me llevé una gratísima sorpresa, uno de esos instantes mágicos, como cuando un mago saca un Conejo de su Chistera, un verdadero milagro en medio de mi soledad y tristeza, nuestra Gata había parido sus gaticos dentro de la gaveta donde guardé mis cuentos, los había hecho jirones a modo de pajizo, para parir y colocar sobre el suave papel sus vástagos, cuando abrí la gaveta, el olor encerrado de los pequeños felinos, inundó de su aroma la estancia paternal.
De cómo la Gata escaló penetrando a la Gaveta de la Cómoda, lo ignoro; así la sorprendida Gata, me quedó mirando con sus verdes ojos e inmensas pupilas dilatadas como Luna llena, amamantando entre sus patas y vientre los gaticos, bien gorditos y sobre alimentados.
JLReyesMontiel
sábado, 24 de julio de 2021
José Julián Montiel Agudelo.
sábado, 17 de julio de 2021
La Arepa Pelá.
Pasamos por la carretera Falcón
Zulia partiendo desde Maracaibo, durante la nochecita de aquel día de hace unos
cuantos años, llegamos felizmente a la paraguanera ciudad de Punto Fijo al
margen de la quijada de esa gran cabeza del territorio venezolano, denominado
desde los siglos de los siglos por propios y extraños Paraguaná, una vez superadas
las crestas arenosas de los Médanos que cobijan su cuello de las inclemencias
del majestuoso Mar Caribe y nuestro.
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| Cerro Santa Ana, devoto ícono de la planicie de la Península de Paraguaná. (Composición gráfica JLRM) |
La taciturna Luna, nos acompañó
por todo el camino, haciéndose cada vez más grande a medida que nos adentramos
en la geografía pedregosa y árida del glorioso e inmenso Estado Falcón, dejamos
atrás la amada tierra Zuliana, cuando ya la Luna apenas asomada al oriente del horizonte
lacustre, coronaba las torres del Puente Gral. Rafael Urdaneta.
Maravilloso recuerdo de antaño y
cuando carajito, inolvidable por demás, el reflejo de la Luna sobre las
encrespadas aguas del Lago de Maracaibo, resultaban un sortilegio mágico de esplendor
y fantasías, llenando mi imaginario universo mental las alegóricas formas del
paisaje, resultando un crisol de alucinantes pensamientos volando con la fuerza
del viento, atizado por la velocidad del vehículo automotor de pasajeros que
nos transportaba, susurrando sobre mis orejas.
Punto Fijo, entonces nos recibía
desde la carretera, con un Arco neoclásico lindo y solemne, con su columnata Corintia,
sus dinteles, aristas y acroteras, un poco más allá, en toda la carretera,
estaba la solariega casa familiar de los Calles, con su frente ventilada
permanentemente por la brisa paraguanera, que, desde sus exóticas playas, abrazaban
la ciudad con un frescor estupendo, dándole el carácter propio a la pujante
ciudad de Punto Fijo, bordeada por sus modernas refinarías petroleras, las más
grandes del mundo, Amuay y Cardón.
De visita en casa de aquella noble familia Calles, Chinca, su señora madre la señora
Aura y sus sobrinas, nos recibían a mamá, Sara y a mí, siempre gentiles y bondadosas, siempre atentas, con su sonrisa tan amplia como la inmensa Luna que
durante toda la noche nos acompañó en el camino; más luego llegaba Sonia, la
esposa de mi primo hermano Enrique Briñez Montiel, nacido maracucho pero paraguanero de corazón, con sus hijos aún bebes, y más despues, la plenada familiar
se completaba con todos las hermanas y hermanos de Sonia.
Y entre todo aquel marco de amor familiar y amigos, estará precisado en mi memoria, las Arepas Peladas amasadas y cocinadas al Budare, por las atentas sobrinas de la gentil tía Chinca; que yo curioso el día anterior empuñé el molino, para triturar el maíz pelado con la Cal, pues la señora Aura, me mostró el modo de macerar los granos de Maíz tierno en un Palangana con agua de caliche blanco, que es lo que le otorga a la Arepa Pelada, ese típico gusto de sus arepas, inigualable a la de ninguna otra región de toda la geografía de Venezuela.
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| Como dicen los paraguaneros la Arepa de Maíz Jojoto o Arepa Pelada. (Composición gráfica JLRM) |
Desayuno, cena, y hasta en el
almuerzo, nunca está de más el pan nuestro de cada día de todo buen falconiano,
procurarse una Arepa Pelada, rellena con suero, nata, queso o mantequilla,
carne de Iguana, Conejo, Carnero, Mechada de Res y sobre todo, la insuperable,
la rellena con Mojito sazonado con Tomate, Cebolla y Ají Misterioso salteados y
aliñado con Onoto, Orégano, Sal y Pimienta, eso es darse un gusto al paladar,
con una generosa taza de Café con Leche, si es de Vaca recién ordeñada mejor que
mejor, y si la Taza es de floreado Peltre, no se hable más.
Cuenta mi musa, que la primera madre
en hacer una Arepa Pelá, así la llamó en el cantaito de su castellano ancestral,
inspirada en la Luna llena, cuando adorna con su redondez y color sepia, la inmensidad
del horizonte de aquella tierra prodigiosa en bellezas naturales, bañadas por
las azules aguas del Caribe indómito.
JLReyesMontiel.
miércoles, 23 de junio de 2021
Héroes de Carabobo.
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| Thomas Ildeston Ferriar |
Hijo de un médico escoses, Jhon Ferriar y hermano de otro oficial británico, John Ferriar, igualmente alistado en el Ejercito Libertador de Venezuela, fue Thomas Ildeston Ferriar, prócer distinguido y héroe de la Batalla de Carabobo, nacido en Manchester, Inglaterra en 1785, un poco más o menos.
El Gobierno de las Provincias
Unidas de Venezuela (1817), mediante su emisario inglés, Jhon Dauwson Needham,
contrata sus servicios como militar del Ejercito Libertador de Venezuela,
gracias a las diligencias que, por encargo de Simón Bolívar, realizara el
diplomático y abogado Caraqueño Luis López Méndez, en la Gran Bretaña, para
reclutar personal castrense, aprovechando los contingentes de tropas
británicas, holandesas y alemanas, que combatieron en las guerras Napoleónicas,
las cuales con la derrota de Napoleón Bonaparte en Waterloo (Bélgica
18-06-1815), quedaron rezagados y sin empleo, aquella pléyade de veteranos oficiales
y tropas, cuya experiencia en combate, muy bien sería aprovechada en las
guerras de independencia de América del Sur.
El 4 de Mayo de 1817, el contingente
reclutado, se embarca y parten del Puerto de Posmouth a las Antillas del
Caribe, y desde la isla de Granada frente a los costas de Venezuela, son distribuidas
las tropas legionarias alistadas a territorio Venezolano, siendo el oficial Thomas
Ildeston Ferriar, asignado a la ciudad de Angostura, a las orillas del río
Orinoco, actual Ciudad Bolívar del Estado Bolívar.
En 1818, se traslada Ferriar con el grueso del
Ejercito Libertador al mando de Simón Bolívar, hasta la región de los Llanos de
San Fernando de Apure, como oficial integrante de las tropas legionarias británicas,
comandadas por el Coronel Juan Blosset, siendo asignados bajo las órdenes del
León de Payara, José Antonio Páez; trasladado el Ejercito Libertador a la Nueva
Granada (hoy Colombia) para enfrentar a los Realistas y liberarla de la Monarquía,
se cumple lo planeado por Simón Bolívar, con el triunfo de la Batalla de Boyacá
el 7 de Agosto de 1819.
El Coronel Blosset fallece en
1820, Ferriar lo sustituye como interino comandante de las Legión Británica, y
para 1821, es nombrado Ayudante General del Ejercito de Apure, con rango de
Coronel de los Cazadores Británicos, batallón adscrito a la Primera División
del Ejercito bajo el mando del General Páez.
Llegó así el 24 de Junio de 1821,
cuando en la segunda Batalla de Carabobo, Ferriar se destaca como oficial superior
del Batallón Cazadores Británicos, y toda esa legión de héroes durante las
incidencias de la jornada bélica en Carabobo, Ferriar y sus legionarios marchando
en auxilio del Batallón Bravos de Apure, librándolos de ser derrotados, cayendo
gravemente herido el Coronel Ferriar, muriendo a consecuencia de las heridas de
batalla en el Hospital de Valencia, el 17 de Julio de 1821.
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| Manuel Cedeño |
En la región de Aragua, población del Cardonal, Mata de Herrera, nace Manuel Cedeño (06-05-1780), hijo de campesinos, Manuel Antonio Cedeño y Juana Hernández, su infancia se desarrolló entre las tierras de Maturín y Caicara del Orinoco.
Enrolado en las tropas patriotas
(1810), combate contra los realistas que defendían a la Monarquía Española, entre
los años 1813 a 1817, destacándose en el asedio y toma de la ciudad de
Angostura (17-07-1817), acción que desplegó junto con su homólogo José
Francisco Bermúdez, a las orillas del río Orinoco.
En 1818, acompaña a Bolívar en la
Campaña del Centro de Venezuela, venciendo al enemigo realista en la Batalla de
Calabozo, el 12 de febrero de ese mismo año; siendo notorio el hecho, cuando
por orden de Bolívar, hace preso a Manuel Carlos Piar, por insubordinación, y
es trasladado desde Aragua de Maturín a Angostura, donde tras ser juzgado por
un Tribunal Militar, es fusilado.
Durante las sesiones del Congreso
de Angostura, que postuló la Constitución de la República de Colombia (1819-1821),
fue miembro designado por el mismo, como diputado.
En la Batalla de Carabobo
(24-06-1821), comandó la II División del Ejercito Libertador, durante la
refriega, pretendió cortar la retirada del Batallón Valencey, cuando una bala
le mato, muriendo en el terreno de batalla.
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| Pedro Camejo |
Sus compañeros del arma de caballería, motivados por su brío y habilidad con el empleo de la lanza, le apodaron “Negro Primero”, con el cual, se le ha conocido en las páginas de la Historia de Venezuela, quién con el grado de Teniente, fue Oficial de Caballería en el Ejercito Libertador con el nombre de Pedro Camejo.
La guerra de independencia venezolana,
lo sorprende trabajando como esclavo, al servicio de un tal Vicente Alonzo, hacendado
y terrateniente de las regiones de los Llanos de San Fernando de Apure, razón ésta,
por la que, para emanciparse, aprovecha los tumultos de la guerra y forma parte
de las huestes de José Tomas Boves, de origen asturiano y hecho guerrero por
los avatares de la vida a favor de la Corona Española, muerto Boves por los
Republicanos en la Batalla de Urica (1814), el “Negro Primero” queda montaraz,
junto a los otroras lanceros llaneros del sanguinario Boves.
Aquellos llaneros, curtidos en
las guerrillas de la extensa llanura venezolana, sin oficio alguno que no fuera,
la azarosa vida a lomo de caballo y lanza al ristre, pronto se plegarán a los
bravos llaneros de José Antonio Páez, para continuar sus andanzas, pero esta vez
a favor de una causa nacionalista, al modo de ver del “Centauro de los Llanos”
el Taita Páez, caudillo de los llaneros de Venezuela.
Durante la Campaña del Centro de
Venezuela, Simón Bolívar, General en Jefe del Ejército Libertador, se
entrevista en San Juan de Payara, con el General José Antonio Páez, Jefe
Supremo del Ejercito Patriota de Apure, para ganarlo junto con sus llaneros, a
la causa de la guerra de independencia de Venezuela; durante esas jornadas,
Bolívar conoce las destrezas de los llaneros de Páez, entre ellos las del Negro
Primero su temple valiente y audaz, su fuerza, corpulencia y maestría con la
lanza a caballo; oyendo los comentarios del General Páez, acerca de la lealtad
y subordinación del Negro Primero, Bolívar conversa con Camejo, le pregunta
porque se unió a los llaneros de Páez, Camejo le responde sinceramente que fue
por codicia, haciéndole ver el Libertador, que la guerra debe dársele otros propósitos
más nobles y fines superiores.
Pedro “Negro Primero” Camejo,
formó parte de los 150 lanceros al mando de Páez, que enfrentaron la Caballería
Realista al mando del militar y marino español Pablo Morillo, en los hechos
heroicos del “Vuelvan Caras” en la Batalla de las Queseras del Medio (02-04-1819)
recibiendo Camejo, la Orden de los Libertadores de Venezuela.
En la Batalla de Carabobo
(24-06-1821), el Teniente Pedro Camejo integró los regimientos de caballería de
la primera división comandada por el General Páez, derrochando su templanza en
la lucha cuerpo a cuerpo, cuando en plena refriega, se presenta montado sobre
su caballo ante su jefe Páez, quién le increpa: -Vuelve a la pelea y hazte
matar, ante lo que el Negro Primero responde: -Mi general, vengo a decirle adiós,
porque estoy muerto.
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| Ambrosio Plaza |
Estuvo desde las primeras acciones
libertarias de la Primera República de Venezuela, bajo las órdenes del
Generalísimo Francisco de Miranda, combatiendo a los rebeldes realistas de
Valencia (1811) y contra el Capitán General de la Corona Española, Domingo de
Monteverde (1812).
Perdida la Primera República, se
incorpora al Ejército Libertador, al mando de Simón Bolívar (1813), siendo
destinado al Ejército de Occidente, al mando del General Rafael Urdaneta, emprendiendo
la retirada de la población patriota y sus fuerzas militares patriotas hacia la
Nueva Granada.
Una vez consolidadas sus
posiciones en aquella provincia neogranadina, marchó con Bolívar desde Tunja a
Bogotá, en una operación militar, cuyo objetivo era combatir hasta vencer a los
rebeldes realistas de Manuel Bernardo Álvarez (1814).
En 1815, es designado comandante
de la infantería Guardia de Honor del Libertador, participando al lado de Simón
Bolívar en acciones armadas sobre las regiones del Magdalena y Cartagena.
En la isla de Jamaica, migra
junto a Bolívar, luego se trasladan a la República de Haití, donde reciben las
fuerzas patriotas apoyo de su presidente Alejandro Petión, Ambrosio Plaza es ascendido
a teniente coronel y se embarca con el Libertador en la llamada Expedición de
los Cayos (1816), participa en las acciones militares de desembarcos dentro del
territorio venezolano, Juan Griego, Carúpano y Ocumare; poco tiempo después y
desde Choroní, bajo las órdenes del General Gregorio Mac Gregor, llevó a cabo
la retirada a oriente.
En 1816, es ascendido a coronel y
junto al también coronel Julián Montes de Oca, son destinados al mando del General
Pedro Zaraza, para actuar en acciones de ataque y dispersión en el alto llano venezolano,
las cuales sirvieron de apoyo a las operaciones ejecutadas por Bolívar y el General
Manuel Carlos Piar, en la liberación de Guayana en 1817.
En 1818 formó parte de la Campaña
del Centro y en 1819 de la Campaña de Apure, ambas dirigidas por Simón Bolívar,
en la segunda campaña, ostentando el cargo de comandante del batallón
Granaderos, de reciente creación.
En 1819 formó parte de la junta
de guerra en la aldea de Setenta, donde se acordó la campaña de liberación de
la Nueva Granada, destacándose en las batallas de Gameza (11 de julio), Pantano
de Vargas (25 de julio) y Boyacá (7 de agosto).
En noviembre de 1820, Ambrosio
Plaza y Antonio José de Sucre, se reúnen en el Humocaro (región del actual Estado.
Lara), como parlamentarios ante el general Pablo Morillo, para formalizar la
entrevista de Bolívar y Morillo, en los Tratados de Armisticio y Regularización
de la Guerra, finalmente suscritos en Santa Ana, el 25 y el 26 de noviembre de
1820.
Las hostilidades de la guerra se
suspenden por un tiempo, hasta su reanudación, entre los meses de mayo y el 15
de junio de 1821, donde en San Carlos llanuras del hoy estado Cojedes, el
Libertador reorganiza el Ejército Libertador en 3 divisiones, confiándole el
mando de la tercera división al coronel Ambrosio Plaza, postulándole ante el
Congreso de Colombia, para el grado de General de Brigada.
Combatió en la batalla de
Carabobo el 24 de junio de 1821, al frente de su división, atacando frontalmente
las posiciones realistas del Mariscal de Campo Miguel de la Torre, facilitando
a las divisiones de los generales José Antonio Páez y Manuel Cedeño, ejecutar
el desbordamiento del flanco derecho del bando realista; cuando decidida la
victoria a favor de los republicanos, el Coronel Ambrosio Plaza, recibió una
tiro de fusil, en el instante cuando alcanzaba la rendición de un batallón
realista; muriendo al día siguiente.
Fueron los padres de Ambrosio Plaza, el Capitán de Milicias Don Diego de la Plaza y Liendo, y Doña Josefa Olbelmejías y Rengifo. Ambrosio Plaza, cuando apenas tenía 19 años, ingresó en calidad de cadete, en el Batallón de Milicias de Blancos de Caracas, siendo ascendido al grado de subteniente el 28 de agosto de 1810. El Congreso de la República de Colombia, para el momento de su muerte, había autorizado la postulación del Libertador Simón Bolívar, al grado de General de Brigada, otorgado al insigne Ambrosio Plaza.
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| Tumba al Soldado Desconocido |
Data histórica compendiada de Wikipedia, redacción JLReyesMontiel.
viernes, 4 de junio de 2021
La Hermandad.
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| Obra del artista Pedro Vargas, editada por mi persona para este portal. |
Corría el año de 1985, estudiante
de Derecho en nuestra amada e imperecedera Universidad del Zulia, ostentaba mis
25 años, con sus altos y bajos de la vida, entre aquellas reflexiones
existenciales de época, buscando caminos, en los trances del destino y entre dudas
metódicas, discerniendo verdades, dejando atrás pretensiones juveniles, un día
de regreso a casa desde la Universidad, caminando los sitios de aquella otra ciudad
de Maracaibo, llena de vida y calor, me dejé llegar hasta el interior del Convento
de San Francisco, apartado del bullicio exterior de la Plaza Baralt que
coronaba, como un trono celestial, entre el jolgorio de buhoneros y mercancías.
Aquellos son los mercaderes del
templo, pensaba, pero una vez dentro del recinto franciscano, el olor de las
velas encendidas por los piadosos y las reminiscencias de inciensos impregnados
en los gruesos muros, me inducían al recogimiento y la oración; a esa hora del
día y entre semana, un devoto realizaba la veneración perpetua del Sagrado
Sacramento del Altar.
Con la señal de la cruz y de
rodillas, inicié tantas veces mis meditaciones y sentado desde los escaños, mi
vista se paseaba por el alto techo, sus maderas, la fornida arcada sobre el
altar y el retablo de madera tallada al estilo ojival, donde unas
representaciones sacramentales, configuraban a la imaginación del orante, una
muestra de la piedad y santidad cristiana.
Si corría con suerte, mi confesor
en ese tiempo, el Fraile Capuchino Castor (QEPD), lo encontraba Rosario en
mano, orando dentro del Confesionario, y más que confesiones, sosteníamos una
charla sobre diversos temas que yo le planteaba, él muy dispuesto me escuchaba
y me hacía discernir sobre mis dudas y complejidades, que siendo uno joven sobreabundan,
de ese modo fui superando tantas complicaciones juveniles arrastradas desde mi
infancia, adolescencia y en ese momento de mi juventud aún requería deslastrar;
que complicada es la existencia, cuando uno se enfrasca buscando verdades.
Para otros el asunto vivencial
puede ser más llevadero, cuando los cuestionamientos no abruman la razón,
cuando la simplicidad no supera las distracciones convencionales, comer,
vestirse, divertirse y dormir, son el día a día, con sus obligaciones y deberes
propios, estudiar o trabajar, es una rutina vital, que se quebranta cuando la
cuestionas, cuando la replicas con otros argumentos, también valederos, pero peligrosamente
aislacionistas. Superar el aislacionismo es difícil, si, por ejemplo, vas a una
fiesta y una chica te saca a bailar, hasta afortunado era joven, pero, terminas
pisándoles los pies por no saber bailar.
En esos años formé parte
integrante de la Hermandad Franciscana, un grupo juvenil de oración y cantos,
nos reuníamos los sábados en la tardecita, todo marchaba bien bonito y chévere,
hasta que, al padrecito capuchino, que nos servía como nuestro guía y mentor,
lo trasladaron a otra localidad de Venezuela, luego impusieron un fraile algo cascarrabias
y entrado en años y el encanto, como la espuma, se desvaneció.
El padre Castor, aunque muy
carismático, estaba demasiado anciano y cegato como para asumir esa tarea, de
tal manera que con la presencia del nuevo fraile algo soberbio y muy poco carismático,
poco ayudo a preservar la integridad del grupo juvenil, hasta dejar de reunirse
los sábados por la tarde.
Seguí asistiendo como de costumbre
a la Sagrada Eucaristía de los domingos, hasta que el padre Castor en su ancianidad
dejó de celebrarlas, el tiempo así pasó, la vida tenía otros planes conmigo, ¿Quizás?
Pero quedó en mi recuerdo aquel vibrante y colorido llamado, en una
conversación de confesionario, el padre Castor me invitó en su español clásico:
-Hazte fraile José Luis.
JLReyesMontiel
martes, 1 de junio de 2021
El Rinconcito.
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| Régulo Montiel Ferrer |
Érase el nombre de una pequeña
tiendita, ubicada entre las avenidas 11 y 12 a la altura de la calle 69A, del
urbanizado sector denominado desde antaño “Tierra Negra” de la ciudad de Maracaibo;
cosa curiosa el nombre de esa zona de nuestra ciudad, siempre llamó mi
curiosidad porque fue mencionado de esa manera Tierra Negra.
La única relación entre ese
nombre y aquel antiguo caserío maracaibero, era los cascajos de carbón vegetal,
que ennegrecían la arena del fondo existente en toda la esquina de la propiedad
de mi padre Pascual Reyes Albornoz, ubicada en la esquina de la avenida 13 con
la misma calle 69A, nomenclaturas actuales de ese sector marabino, dadas durante
la administración municipal del señor Numa Márquez.
Cuando nos mudamos, sería el año
1965, un poco más o menos, de nuestra casa de El Saladillo en la calle
Venezuela, nos residenciamos en esa propiedad; mamá me contó que antes era un
Hato, cuyos terrenos mi padre fue vendiendo por parcelas, y en el cual, según
en ese antiguo hato, por los años 1940-1950 se desempeñó como un Bar denominado
“Claro de Luna” el cual mi padre rentó a una señora apellidada Godoy, cuyo
nombre no me acuerdo. Más luego, en los años de 1960, estuvo rentado
al desaparecido Ministerio de obras Públicas (MOP) como depósito de maquinaria
y estacionamiento.
Lo cierto del asunto, en mi
pueril imaginación, relacionaba el nombre de Tierra Negra, con la ennegrecida arena
por el carbón vegetal depositado desde muy antiguo en la parte trasera de aquel
viejo local comercial, propiedad de mi difunto padre, donde más después funcionó
un Abastos de víveres, cecinas y abarrotes.
Es decir, aparte de las instalaciones
del MOP, había un abasto en la esquina de aquella extensión de terreno, sobre
el cual existió además de la casa de habitación del Hato, el local del Abasto
en su margen derecha, el cual por muchos años estuvo rentado al abuelo de mi
esposa Mercedes, el señor Jorge Sánchez Ferrer, padre de mi suegro Geramel Sánchez
Montiel, casado con mi tía María Mercedes Montiel Fuenmayor.
Para trasladarnos a esa casa de
Tierra Negra, papá resolvió los contratos de arrendamiento sobre la referida
propiedad, en ese entonces, ese sector prosperaba con auge urbanístico y
proyección de la ciudad de Maracaibo hacia su parte norte, dejando atrás los
vestigios de sus estrechas calles y avenidas del centro, por otras mucho más amplias
y solariegas, como hoy día se puede constatar al pasearse por esa zona de la
ciudad.
Mamá estaba muy entusiasmada con
el cambio de residencia, pues hacia la avenida 11, estaba la casa de su hermano
Nicomedes Montiel Fuenmayor, y un poco antes, como indiqué, entre las avenidas
11 y 12, la casa de mi primo hermano Régulo Montiel Ferrer, hijo de tío Nicomedes;
además de la casa “Rafecar” propiedad de su contemporánea sobrina Carmen Romelia
Sánchez Montiel, y un poco más arriba, hacia la avenida 15 Las Delicias, vivía
mi abuela Mamá Carmela, es decir, estábamos sobrados de familia, en ese
ambiente me crie, para que vos veáis.
Papá fallece sensiblemente en el
año de 1967, tenía yo 7 años de edad, eso definitivamente configuró mi vida y
mi destino, contra viento y marea estoy echando el cuento, gracias a Dios y a
mi madre; pasaron algunos años, y mi primo hermano Régulo, vecino nuestro, sería
por los años 1.971-1972, estableció en su casa un pequeño abasto, denominado “El
Rinconcito” en el cual aparte de víveres, vendía las Guayabas y los Limones cosechados
por mi madre en el patio de nuestra casa.
El primo hermano Régulo, tenía una particular forma de mirar, de abajo hacia arriba, mamá me contó que fue la secuela de una fuerte fiebre, pandemias locales de época, llamada por la gente “La Perniciosa” sufrida siendo niño, llegando a tal extremo su temperatura corporal, que se le viraron los ojos y se quedó el muchacho así, mirando para arriba toda su vida.
Una mañana de tantas, mamá me
encargó fuera a la tiendita del primo Régulo, por un paquete de fideos, un cuarto
de kilo de Queso de Año y un potecito de salsa Ronco, para los espaguetis del
almuerzo de aquel día; al llegar a la tienda para hacer el mandado, sorpresa la mía que los acuciosos y enrevesados ojos de
mi primo hermano Régulo, detectaron la simiente de la abundante vellosidad, que
apenas afloraba sobre mi boca y pecho, diciéndome: -Muchacho vos si váis a ser
peluo! Fue tal mi pena y pudor, que, por esa, digo hoy tontería, deje de
visitar la tiendita de mi primo hermano Régulo.
JLReyesMontiel
sábado, 15 de mayo de 2021
En honor a mis difuntos.
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| Pascual Reyes Albornoz, sobre su caballo Pantaleón, una vida de trabajo y un legado de hermanos. |
Uno va conociendo a la gente con el tiempo, no hay mejor juez que el tiempo, lo malo es que alguna que otra vez uno cae por crédulo, pues hace mucho daño al espíritu, andar todo el tiempo como paranoico cuidándose de la gente.
Durante la vida conoces personas,
familiares incluso que nunca habías visto, pero que por razones consanguíneas
son tu parentela, incluso, durante el ejercicio profesional como abogado, me topé
dadas las circunstancias con parientes que ni pensarlo, eran mi parentela, por
no decir mi familia, por ser de línea colateral en grado consanguíneo, no ostentaban el apellido Reyes, el cual, yo
orgullosamente, llevo como mi patronímico.
Y cuando digo un pariente, es por
aquello, que familia es la que se crió contigo, te lidió, te buscó y te
encuentra, te llama y está en tus buenos momentos y en las situaciones difíciles,
aún con más razón y sentimiento.
Un pendejo en estos días, en un
comentario de redes sociales, pensó tomarme el pelo, pero ni tonto que yo fuere
para caer en su charada imbécil, estúpida y sarcástica, enseguida lo elimine de
mi lista de amigos y procedí al bloqueo respectivo de mi portal. A este edad y dimensión
del tiempo, uno no está para soportarle a extraños sus pendejadas, y digo
extraños, muy a pesar del indiciado en el caso, pues se cree muy merecedor y
familiar.
De esos conozco una buena tajada,
jalabolas, trepadores y oportunistas, eso es lo que son, les encanta el Whisky
brindado y los pasapalos a granel, incapaces de mantenerse asimismo como
profesionales, buscan a que sombra cobijarse, para obtener algún provecho o ventaja
de sus relaciones sociales.
Nada es más sagrado que el
entorno familiar, tu padre, tu madre, tus hermanos, sean de una o de otra parte,
son tus hermanos, y esa vaina se respeta de parte de los “extraños” y se
defiende con dignidad para quién le duela la sangre que vistes desde niño,
porque eso si es familia.
Quién trata de menoscabar esa
dignidad familiar, no es más que un pantallero, pues sin mirarse, asimismo, busca
en los demás resaltar los defectos, que muy bien podrían recaer sobre si, como
el que escupe para arriba, se ensucia.
En esta vida, el que esté libre
de pecado arroje la primera piedra, así dice la escritura, como aquel otro que se
rasga su vestidura, creyéndose especial, es incapaz, ante la presencia del
Altísimo Jesucristo, de tomar piedra alguna contra la mujer adúltera de la parábola;
falaz, mediocre, fanfarrón, cual fariseo en un Sanedrín de mentes morbosas y
perversas.
Creó en la familia y en el gozo
de su poder de unir querencias, pero detesto los bufones burlones, aquellos que
tras de los bastidores de su parodia, teatro de mezquindades e innobles
procederes, de chismes, brollos y demás especies antiéticas e innobles, resaltando los complejos y debilidades de sus semejantes, afrentan
a todo buen juicio y a todo decoro personal.
Crecí conociendo las debilidades de mis familiares, sus pecados, sí, pero entre los míos no hubo ladrones ni asesinos, si mucho trabajo y esfuerzo, mucho arraigo y amor de padres a hijos y entre hermanos, eso conocí y fije en la memoria, mi madre potenció con sus consejos esas virtudes, y me formé de ese modo y con el ejemplo y el recuerdo grato de mis tíos paternos y maternos, sus tertulias y reuniones entre ellos y sus amigos, de sus difuntos y también de sus tristezas.
JLReyesMontiel

























