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| "La democracia está de pie en la encrucijada de las más trágicas codicias" Andrés Eloy Blanco. |
Estructuralmente, por su apertura
y marco de legalidad, la democracia permite libertad de expresión, asociación,
prensa y participación electoral. Un movimiento marxista-leninista clásico
utiliza esa apertura para organizarse legalmente, infiltrar sindicatos,
universidades, medios y partidos, mientras internamente entre sus propios
miembros afiliados y entre “camaradas” mantiene una estructura jerárquica piramidal
nada democrática.
El manejo audaz del concepto de
"Entrismo" desde los años 1920, la táctica comunista no fue solo la
revolución violenta, sino entrar en instituciones existentes. Antonio
Gramsci lo llamó "guerra de
posiciones" conquistar la hegemonía cultural antes que el poder político,
en la práctica eso significa disputar el lenguaje, la educación y la cultura
como paso previo, mediante un proceso de alineación ideológica, sembrando el descontento
social y perturbación de la estabilidad democrática.
El capitalismo democrático, puede
incluso financiar y proteger legalmente a los actores que proponen su
abolición, es un engaño su tolerancia económica a la crítica del sistema, así
aconteció durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela, como
consecuencia de la rebelión militar de 1992, sus mentores intelectuales,
empresariales y hasta políticos, en concordancia con los medios de comunicación,
cuyas consecuencias asumimos hoy día con desengaño palpable. De aquellos hechos de rebeldía militar y civil
de 1992 y perdón de sus actores, no hay equivalente inverso en los regímenes de
oprobio hegemónicos, mediante el control y usurpación del poder absoluto, persecución
de toda disidencia, reclusión carcelaria, tortura y muerte.
Los ciclos de crisis de la democracia
liberal capitalista, conjuntamente con el problema de la economía cíclica del
capitalismo, crisis económica, la desigualdad social aguda, corrupción de
élites, las guerras entre naciones, generan
ventanas de legitimidad, donde el
discurso comunista es más eficaz no cuando propone su modelo, sino cuando
diagnostica fallas reales del sistema vigente.
Las tácticas históricas y
contemporáneas del movimiento comunista mundial, hoy día no es un bloque único
hoy, como antaño, pero se pueden rastrear continuidades asociativas entre
actores internacionales y países que actualmente están padeciendo un
desmoronamiento del fundamento básico de la nacionalidad, España, es un caso
evidente, y su relación con la izquierda hispano-latino-americana,
especialmente el régimen de Venezuela y sus aliados continentales (La Habana-Foro
de San Pablo-Foro de Puebla).
Hasta han constituido un frente único,
mediante alianzas temporales con progresistas, liberales o nacionalistas para
un objetivo común: Enemigos todos de la cultura occidental y su democracia
capitalista, pactando absurdamente con el Islamismo radical e incluso con el
movimiento LGTB.
Su hipócrita dualidad entre el
discurso político que le imprime legalidad y el verdadero objetivo
revolucionario de toma del poder con fine hegemónicos, mediante su participación
electoral y a la vez construcción de una estructura de poder paralelo,
milicias, comités de autodefensa, control territorial y alimentario,
infiltración de las fuerzas armadas, ideologización política de los medios de
comunicación, establecimiento de economías paralelas, mercado negro-desabastecimiento
de artículos de primera necesidad, quebrantamiento de las autonomía de las
universidades, entre otros modos de dominación estructural de la vida nacional.
Existe como dije antes una
cofradía maquiavélica, un internacionalismo organizado, a semejanza de la
Komintern del año 1919, ahora foros como el Foro de São Paulo en 1990, o el de
Puebla en México, o la Internacional Progresista, donde se planea con coordinación eficaz, el financiamiento,
formación de cuadros y transferencia de tácticas desestabilizadoras entre
países.
El uso del Estado de Derecho
contra sí mismo, una especie de litigio estratégico, uso extensivo de derechos
humanos y libertades para proteger estructuras que, una vez en el poder, suelen
restringir esas mismas libertades contra toda disidencia política.
La estrategia de la captura
institucional gradual del Estado, en las democracias débiles, el patrón de
asumir el poder no es un mediante un golpe único, sino más bien, ganar una
elección, cambiar reglas electorales, controlar tribunal constitucional,
fiscalía y órgano electoral, luego hacer irreversible el cambio político,
tenemos los casos de Venezuela 1999-2005, Nicaragua 2007-2018 y Bolivia
2006-2019 son hechos ya históricos, frecuentemente mencionados en la literatura
de ciencia política contemporánea.
Ahora bien, cabe la pregunta ¿Dónde es más frágil una democracia? Tal como
sentenció el insigne poeta Andrés Eloy Blanco: “La democracia está de pie en la
encrucijada de las más trágicas codicias”.
La narrativa de los hechos, nos
habla de facciones en los partidos políticos, militancia clientelar, alto
centralismo presidencial, fuerzas armadas y burocracia politizables, dependencia
económica de un recurso que el Estado puede controlar, evidente control del
petróleo y minería, lo que permite financiar clientelismo de las masas
perdiendo el rumbo del interés nacional. Esas cuatro (4) coincidieron en la
vida republicana venezolana de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, consecuencia
directa, el volumen democrático bajó mucho.
En conclusión, el movimiento marxista-leninista
internacional se adaptó, ya no busca necesariamente a la URSS y la revolución
rusa de 1917 como modelo, sino formas de poder hegemónico a través de
narrativas culturales, control estatal de la economía por regulación y no por
nacionalización formal, y alianzas internacionales no ideológicas, con
autoritarismos de distinto signo, enemigas juradas de EEUU y occidente, para
debilitar a las democracias liberales.
Abogado JL Reyes Montiel.
