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| Primera y Segunda Expedición de Los Cayos (1816). |
Sentado en la bucólica Plaza de
Armas de Santiago, observé a la gran cantidad de haitianos transeúntes por tan
céntrico sitio de la ciudad, personas amables y respetuosas por demás, son de
mirada franca y cordial, generalmente andan en grupos y eso los hace ver algo
precavidos, ya mi hijo me había adelantado que reaccionan violentamente si son
agredidos u ofendidos, pienso que son muy unidos y eso es bueno.
El asunto me hizo recordar un
aspecto histórico, actualmente se habla mucho de intervención militar
extranjera y esas cosas, dada la necesidad de superar la situación opresiva y
despótica a la que está sometida nuestra Venezuela, se dice de una coalición de
países liderados por EEUU como alternativa para proveer a nuestra Libertad y
logremos recuperar nuestra República en democracia.
Durante la guerra de
independencia venezolana, Simón Bolívar buscó alianzas estratégicas con
Inglaterra contra la monarquía española, y en suelo venezolano derramaron su
sangre ingleses, alemanes, irlandeses y escoceses; un
antecedente a esa participación extranjera fue promovida igualmente por
Francisco de Miranda en 1806 durante su fracasada expedición naval de la Corbeta
“Leander” desde tierras Estadounidenses donde se embarcaron una gran cantidad
de voluntarios europeos (veteranos de las guerras Napoleónicas) y ciudadanos de la unión americana. La corona española tildó de
traidores y bandoleros tanto a Bolívar como a Miranda, tocándole a ambos persecuciones por parte de las autoridades españoles y a Miranda morir en prisión en el
arsenal naval de La Carraca, Cádiz España.
Hoy al hablar de una posible
alternativa de una coalición internacional para liberar a Venezuela del régimen
que la oprime, también se tejen las mismas diatribas del pasado, tildando a sus
promoventes como traidores a la patria y condenándoles al escarnio
público y amenazándolos al rigor de la justicia, es decir su justicia; como si al mismo
tiempo el régimen no empleará los mismos recursos con sus aliados extranjeros,
por lo cual quien es más traidor o ¿Quién es el traidor? Despejando la incógnita llegó a la
conclusión que son “traidores” los que han causan dolor y sufrimiento a su
propio pueblo y tutores de la ruina de su propio país.
Y observando en su ir y venir a los haitianos de la Plaza de Armas acá en Santiago, recordé
la Expedición de Los Cayos del año 1816, cuando Simón Bolívar llega desde Puerto Príncipe,
capital de Haití, a Los Cayos de San Luis, con órdenes del Presidente Alexander
Petion para el gobernador militar Ignacio Marión, de proveer a nuestro
Libertador de los recursos logísticos necesarios, armas y naves para organizar
la expedición contando con 1.000 tripulantes patriotas y aportando los isleños
1.000 haitianos.
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| Bolívar y Alexander Petion |
La expedición se llevó a efecto,
con sus avances y reveses en dos ocasiones, permitiendo la liberación del oriente de Venezuela,
posterior toma de Angostura en el corazón del Orinoco y la consolidación del
gobierno republicano en tierra firme ya para 1819; pero el asunto que me hizo
recordar la presencia de los negritos haitianos en la Plaza de Armas de Santiago, se destaca porque fueron ciudadanos de aquella floreciente República de Haití, primera en
nuestro escenario caribeño en obtener la libertad, la nación que tanto aportara ese año de 1816 para
la liberación de Venezuela en su guerra de independencia.
Hoy haitianos y venezolanos, nos
encontramos nuevamente en éstas tierras australes, unos y otros por diferentes causas, aquellos por estar
padeciendo una economía sin recursos y las consecuencias que acarrea en su país
el desempleo, el hambre y la marginalidad; nosotros por tener todos los
recursos naturales, de un territorio rico en minas e hidrocarburos, con la
suerte de tener un país tan diverso y bello, pero arruinado y empobrecido, desmantelada
su infraestructura, con una economía en banca rota, doblegada su población ante
la ausencia de servicios públicos, medicinas y alimentos, vilmente reprimida por un régimen burocrático, corrupto y mentiroso, quienes han pervertido sus fuerzas armadas en connivencia
con apetencias de potencias foráneas orientales y del régimen totalitario que
oprime al pueblo cubano, que yacen cual depredadores de nuestras riquezas en nuestro
suelo continental venezolano; y que evidentemente constituyen un grave alerta,
un aviso de peligrosa intromisión en países y pueblos vecinos a cuyos propios intereses
corresponde proteger, el grito en su auxilio del pueblo venezolano.
La libertad de los pueblos no es
privativa ni exime a otros pueblos recurrir en auxilio de sus oprimidos
hermanos, más aún hoy día, cuando la tecnología y el desarrollo de los medios
de comunicación social acortan las distancias y rompen las fronteras, la
humanidad se haya en la encrucijada de sus más fatales circunstancias y el
mundo es un microcosmos común de la humanidad, musa a la que inspiró el genio
inmortal de Luis de Beethoven en su 9ª sinfonía.
JLReyesMontiel.


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