sábado, 18 de mayo de 2019

La intervención Haitiana en Venezuela.

Primera y Segunda
Expedición de Los Cayos (1816).

Sentado en la bucólica Plaza de Armas de Santiago, observé a la gran cantidad de haitianos transeúntes por tan céntrico sitio de la ciudad, personas amables y respetuosas por demás, son de mirada franca y cordial, generalmente andan en grupos y eso los hace ver algo precavidos, ya mi hijo me había adelantado que reaccionan violentamente si son agredidos u ofendidos, pienso que son muy unidos y eso es bueno.

El asunto me hizo recordar un aspecto histórico, actualmente se habla mucho de intervención militar extranjera y esas cosas, dada la necesidad de superar la situación opresiva y despótica a la que está sometida nuestra Venezuela, se dice de una coalición de países liderados por EEUU como alternativa para proveer a nuestra Libertad y logremos recuperar nuestra República en democracia.

Durante la guerra de independencia venezolana, Simón Bolívar buscó alianzas estratégicas con Inglaterra contra la monarquía española, y en suelo venezolano derramaron su sangre ingleses, alemanes, irlandeses y escoceses; un antecedente a esa participación extranjera fue promovida igualmente por Francisco de Miranda en 1806 durante su fracasada expedición naval de la Corbeta “Leander” desde tierras Estadounidenses donde se embarcaron una gran cantidad de voluntarios europeos (veteranos de las guerras Napoleónicas) y ciudadanos de la unión americana. La corona española tildó de traidores y bandoleros tanto a Bolívar como a Miranda, tocándole a ambos persecuciones por parte de las autoridades españoles y a Miranda morir en prisión en el arsenal naval de La Carraca, Cádiz España.

Hoy al hablar de una posible alternativa de una coalición internacional para liberar a Venezuela del régimen que la oprime, también se tejen las mismas diatribas del pasado, tildando a sus promoventes como traidores a la patria y condenándoles al escarnio público y amenazándolos al rigor de la justicia, es decir su justicia; como si al mismo tiempo el régimen no empleará los mismos recursos con sus aliados extranjeros, por lo cual quien es más traidor o ¿Quién es el traidor? Despejando la incógnita llegó a la conclusión que son “traidores” los que han causan dolor y sufrimiento a su propio pueblo y tutores de la ruina de su propio país.

Y observando en su ir y venir a los haitianos de la Plaza de Armas acá en Santiago, recordé la Expedición de Los Cayos del año 1816,  cuando Simón Bolívar llega desde Puerto Príncipe, capital de Haití, a Los Cayos de San Luis, con órdenes del Presidente Alexander Petion para el gobernador militar Ignacio Marión, de proveer a nuestro Libertador de los recursos logísticos necesarios, armas y naves para organizar la expedición contando con 1.000 tripulantes patriotas y aportando los isleños 1.000 haitianos.

Bolívar y Alexander Petion
La expedición se llevó a efecto, con sus avances y reveses en dos ocasiones, permitiendo la liberación del oriente de Venezuela, posterior toma de Angostura en el corazón del Orinoco y la consolidación del gobierno republicano en tierra firme ya para 1819; pero el asunto que me hizo recordar la presencia de los negritos haitianos en la Plaza de Armas de Santiago, se destaca porque fueron ciudadanos de aquella floreciente República de Haití, primera en nuestro escenario caribeño en obtener la libertad, la nación que tanto aportara ese año de 1816 para la liberación de Venezuela en su guerra de independencia.

Hoy haitianos y venezolanos, nos encontramos nuevamente en éstas tierras australes, unos y otros por diferentes causas, aquellos por estar padeciendo una economía sin recursos y las consecuencias que acarrea en su país el desempleo, el hambre y la marginalidad; nosotros por tener todos los recursos naturales, de un territorio rico en minas e hidrocarburos, con la suerte de tener un país tan diverso y bello, pero arruinado y empobrecido, desmantelada su infraestructura, con una economía en banca rota, doblegada su población ante la ausencia de servicios públicos, medicinas y alimentos,  vilmente reprimida por un régimen burocrático, corrupto y mentiroso, quienes han pervertido sus fuerzas armadas en connivencia con apetencias de potencias foráneas orientales y del régimen totalitario que oprime al pueblo cubano, que yacen cual depredadores de nuestras riquezas en nuestro suelo continental venezolano; y que evidentemente constituyen un grave alerta, un aviso de peligrosa intromisión en países y pueblos vecinos a cuyos propios intereses corresponde proteger, el grito en su auxilio del pueblo venezolano.

La libertad de los pueblos no es privativa ni exime a otros pueblos recurrir en auxilio de sus oprimidos hermanos, más aún hoy día, cuando la tecnología y el desarrollo de los medios de comunicación social acortan las distancias y rompen las fronteras, la humanidad se haya en la encrucijada de sus más fatales circunstancias y el mundo es un microcosmos común de la humanidad, musa a la que inspiró el genio inmortal de Luis de Beethoven en su 9ª sinfonía.

JLReyesMontiel.






    

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