sábado, 4 de febrero de 2017

Un Asunto entre Bolívar y Jurado.



El culto a San Sebastián (Centurión Romano)
se inicia en la época de la colonia.,
a causa del asedio de los nativos a Maracaibo,
por lo que  San Sebastián se nombró
patrono de la ciudad, convirtiéndose
en protector de su gente,  ya que su muerte
se debió a las flechas clavadas en su cuerpo
por ordenes del emperador romano
Dioclesiano en el siglo III.

A San Sebastián,  martir ciristiano
se le invoca contra flechas envenenadas,
plagas y enfermedades;  y es también
patrono de arqueros, soldados y atletas.
En Maracaibo además, a finales
del siglo XVIII, se le imploró por la
salud de sus habitantes durante la epidemia de cólera.
Cada año los 20 de Enero, se otorga en sun honor,
la Orden San Sebastián a personalidades
notables de la región Zuliana.

La plaza Bolívar de Maracaibo en tiempos coloniales llevó el nombre del santo patrono de la ciudad “San Sebastián” érase entonces un amplio lugar abierto entre las principales edificaciones en el centro de la ciudad, sobre una afloración natural de piedra o especie de meseta la cual atravesaba algunas calles penetrando hasta el lago entre las desaparecidas Punta Arríela y Punta de Santa Lucía, en cuyo fondo un farallón de esa misma piedra estorbaba el paso a los buques de mayor calado que tenían necesidad de entrar en la bahía, siendo necesario volarlo con dinamita para dejar paso libre a la navegación.

Las casas de Gobierno y Municipal, la catedral y demás casas familiares principales tenían su frente hacia la plaza central, integrando las manzanas del cuadrado central de la ciudad de la Maracaibo colonial, las cuales por su tamaño y estilo arquitectónico de la época, daban al sitio aspecto de distinción.

Ejerciendo la presidencia del Estado Zulia, el Gral. Venancio Pulgar se planteó remodelar la plaza principal de la ciudad, dándole un mejor aspecto reacondicionándola como un jardín, mandando la excavación total dentro de su perímetro, y trajo los hombres sentenciados a prisión, rompiendo y socavando la piedra hasta una profundidad considerada conveniente y poniendo en su lugar tierra abonada para poder sembrar buenos árboles de sombra que le otorgaran frescura a la plaza, cambiando por completo la vista y aspecto del lugar.

Para mejorar la obra, hizo pedir desde Alemania una elegante baranda de hierro forjado con ocho puertas ornamentales, una artística fuente para el centro de la plaza y cuatro estatuas de bronce representando el comercio, la industria, la agricultura y la navegación, para ser colocadas en los cuatro principales polígonos de la plaza; para atender a la ejecución de estas obras en las fábricas alemanas fue nombrado el artista zuliano Carmelo Fernández, a quien se le mandó que en cada una de las puertas de la baranda se colocara una leyenda elogiosa al gobierno nacional presidido por el Gral. Antonio Guzmán Blanco, a quien se le daba el título de "Ilustre Americano".

Arboleda y baranda de la Plaza a finales del siglo XIX
El comisionado se embarcó hasta Europa para cumplir las órdenes del gobierno del Estado Zulia, haciendo las indicaciones necesarias, y el embarandado con las puertas ornamentales, la fuente central y las estatuas alegóricas de bronce fueron terminados a satisfacción del comisionado y embarcados en un buque de vela con destino al puerto de Maracaibo, donde llegaron sin inconvenientes y fueron instalados en los sitios correspondientes.

Mientras tanto, los árboles se habían desarrollado lo suficiente como para dar una sombra plácida, a cuyo arrimo se instalaron unos escaños de madera y hierro, invitando al solaz descanso de los visitantes y demás transeúntes, de ese modo la principal plaza de la ciudad quedo como un ejemplo de buen gusto, al mejor estilo de las plazas principales de las grandes poblaciones europeas.

Gral. Antonio Guzman Blanco
Terminado el gobierno dictatorial del Gral Antonio Guzmán Blanco acontecieron grandes manifestaciones de júbilo en todo el país, y el pueblo de Maracaibo no fue la excepción, aclamó entusiasmado la caída del gobernante pues se le atribuía aquella funesta frase que "él convertiría a Maracaibo en playa de pescadores" fue una de esas actividades populares la organizada en la plaza de San Juan de Dios, la cual se trasladó en caminata por toda la calle Ciencias hasta llegar al frente del palacio de Gobierno, al pasar por la plaza Bolívar comenzaron a vociferar que se arrancaran de las puertas del embarandado las leyendas en aclamación del odiado Guzmán Blanco, ante el temor bien fundado de que la multitud enardecida destrozara los portales, un familiar avisó a don Carmelo Fernández, quien salió rapidamente de su casa y al llegar a la plaza Bolívar se subió sobre una banca y gritó al pueblo que no había necesidad de romper las puertas, pues él entregaría las placas de bronce con las leyendas, lo que aplacó a los manifestantes, mientras el referido familiar de don Carmelo, subido en una escalera, destorcía con una llave inglesa las tuercas que sujetaban las placas y las entregaba al gentío, que las desbarataba inmesericordemente; Don Carmelo, previendo lo que pudiera ocurrirle a los portales en el futuro por esas leyendas, ordenó a la fábrica que hiciera las placas en forma de que pudieran ser retiradas, sin perjudicar los arcos de las puertas; figurese Ud. que una de las leyendas que aparecía en el portal que daba a la esquina de las calles Ciencias y Urdaneta decía así: "¡Gloria al Ilustre Americano, General Antonio Guzmán Blanco, civilizador de la Patria".

Monumento a El Libertador en la plaza central de la ciudad de principios del siglo XX
Unos años después, con la muerte del Gral. Juan Vicente Gómez otro gobierno dictatorial llegaba a su fin en nuestro país, su desaparición física trajo incertidumbre, confusión y desorganización lo cual conllevó muchos cambios en los hombres que ocupaban los cargos principales en los diversos Estados, fue el caso del Zulia donde el gobierno central designó al Gral. León Jurado para presidir provisionalmente sus destinos, pero su nombramiento causó un gran descontento popular y la protesta general de la ciudadanía no se hizo esperar, en vista de haber sido este oscuro General de la República uno de los más adictos colaboradores del régimen del Gral. Gómez, y entre los muchos sucesos que sobrevinieron por el referido nombramiento, les cito un anécdota de las ocurrencias de la gente de Maracaibo, que habla por además del sentir y repudio del pueblo por la opresión de los dictadores …un buen día amanecieron entre las patas del caballo del monumento central de la plaza dedicado al Padre de la Patria, ya ostentando ésta su nombre, dos grandes maletas y, en la mano que tiene extendida la figura de El Libertador saludando con el sombrero, un gran cartelón con la leyenda… -Si no se va León Jurado, me voy yo.

JLReyesMontiel.

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