La plaza Bolívar de Maracaibo en tiempos
coloniales llevó el nombre del santo patrono de la ciudad “San Sebastián” érase
entonces un amplio lugar abierto entre las principales edificaciones en el centro
de la ciudad, sobre una afloración natural de piedra o especie de meseta la
cual atravesaba algunas calles penetrando hasta el lago entre las desaparecidas
Punta Arríela y Punta de Santa Lucía, en cuyo fondo un farallón de esa misma
piedra estorbaba el paso a los buques de mayor calado que tenían necesidad de
entrar en la bahía, siendo necesario volarlo con dinamita para dejar paso libre
a la navegación.
Las casas de Gobierno y Municipal, la catedral y
demás casas familiares principales tenían su frente hacia la plaza central,
integrando las manzanas del cuadrado central de la ciudad de la Maracaibo colonial, las
cuales por su tamaño y estilo arquitectónico de la época, daban al sitio
aspecto de distinción.
Ejerciendo la presidencia del Estado Zulia, el
Gral. Venancio Pulgar se planteó remodelar la plaza principal de la ciudad,
dándole un mejor aspecto reacondicionándola como un jardín, mandando la
excavación total dentro de su perímetro, y trajo los hombres sentenciados a
prisión, rompiendo y socavando la piedra hasta una profundidad considerada
conveniente y poniendo en su lugar tierra abonada para poder sembrar buenos
árboles de sombra que le otorgaran frescura a la plaza, cambiando por completo
la vista y aspecto del lugar.
Para mejorar la obra, hizo pedir desde Alemania
una elegante baranda de hierro forjado con ocho puertas ornamentales, una
artística fuente para el centro de la plaza y cuatro estatuas de bronce
representando el comercio, la industria, la agricultura y la navegación, para ser
colocadas en los cuatro principales polígonos de la plaza; para atender a la
ejecución de estas obras en las fábricas alemanas fue nombrado el artista
zuliano Carmelo Fernández, a quien se le mandó que en cada una de las puertas
de la baranda se colocara una leyenda elogiosa al gobierno nacional presidido
por el Gral. Antonio Guzmán Blanco, a quien se le daba el título de
"Ilustre Americano".
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| Arboleda y baranda de la Plaza a finales del siglo XIX |
El comisionado se embarcó hasta Europa para
cumplir las órdenes del gobierno del Estado Zulia, haciendo las indicaciones
necesarias, y el embarandado con las puertas ornamentales, la fuente central y
las estatuas alegóricas de bronce fueron terminados a satisfacción del
comisionado y embarcados en un buque de vela con destino al puerto de
Maracaibo, donde llegaron sin inconvenientes y fueron instalados en los sitios
correspondientes.
Mientras tanto, los árboles se habían
desarrollado lo suficiente como para dar una sombra plácida, a cuyo arrimo se
instalaron unos escaños de madera y hierro, invitando al solaz descanso de los
visitantes y demás transeúntes, de ese modo la principal plaza de la ciudad
quedo como un ejemplo de buen gusto, al mejor estilo de las plazas principales
de las grandes poblaciones europeas.
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| Gral. Antonio Guzman Blanco |
Terminado el gobierno dictatorial del Gral
Antonio Guzmán Blanco acontecieron grandes manifestaciones de júbilo en todo el
país, y el pueblo de Maracaibo no fue la excepción, aclamó entusiasmado la
caída del gobernante pues se le atribuía aquella funesta frase que "él
convertiría a Maracaibo en playa de pescadores" fue una de esas
actividades populares la organizada en la plaza de San Juan de Dios, la cual se
trasladó en caminata por toda la calle Ciencias hasta llegar al frente del
palacio de Gobierno, al pasar por la plaza Bolívar comenzaron a vociferar que
se arrancaran de las puertas del embarandado las leyendas en aclamación del
odiado Guzmán Blanco, ante el temor bien fundado de que la multitud enardecida
destrozara los portales, un familiar avisó a don Carmelo Fernández, quien salió rapidamente de su casa y al llegar a la plaza Bolívar se subió sobre una banca y gritó al pueblo que no había necesidad de romper las puertas, pues él
entregaría las placas de bronce con las leyendas, lo que aplacó a los
manifestantes, mientras el referido familiar de don Carmelo, subido en una
escalera, destorcía con una llave inglesa las tuercas que sujetaban las placas
y las entregaba al gentío, que las desbarataba inmesericordemente; Don Carmelo,
previendo lo que pudiera ocurrirle a los portales en el futuro por esas leyendas, ordenó a la
fábrica que hiciera las placas en forma de que pudieran ser retiradas, sin
perjudicar los arcos de las puertas; figurese Ud. que una de las leyendas que aparecía en el
portal que daba a la esquina de las calles Ciencias y Urdaneta decía así:
"¡Gloria al Ilustre Americano, General Antonio Guzmán Blanco, civilizador
de la Patria".
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| Monumento a El Libertador en la plaza central de la ciudad de principios del siglo XX |
Unos años después, con la muerte del Gral. Juan
Vicente Gómez otro gobierno dictatorial llegaba a su fin en nuestro país, su
desaparición física trajo incertidumbre, confusión y desorganización lo cual conllevó
muchos cambios en los hombres que ocupaban los cargos principales en los
diversos Estados, fue el caso del Zulia donde el gobierno central designó al
Gral. León Jurado para presidir provisionalmente sus destinos, pero su nombramiento
causó un gran descontento popular y la protesta general de la ciudadanía no se
hizo esperar, en vista de haber sido
este oscuro General de la
República uno de los más adictos colaboradores del régimen
del Gral. Gómez, y entre los muchos sucesos que sobrevinieron por el referido
nombramiento, les cito un anécdota de las ocurrencias de la gente de Maracaibo, que habla por además del sentir y repudio del pueblo
por la opresión de los dictadores …un buen día amanecieron entre las patas del
caballo del monumento central de la plaza dedicado al Padre de la Patria, ya ostentando ésta
su nombre, dos grandes maletas y, en la mano que tiene extendida la figura de
El Libertador saludando con el sombrero, un gran cartelón con la leyenda… -Si
no se va León Jurado, me voy yo.
JLReyesMontiel.




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