sábado, 28 de mayo de 2016

Muñoz Tébar, un Venezolano ejemplar.


Jesús Muñoz Tébar, 
Ingeniero, Astrónomo, Militar y Político, 
Hijo del Gral Juan Muñoz Tébar
y de Manuela Portillo Prado.


En la obra escrita de este notable Venezolano, se observa su preocupación por el entorno del personalismo de su tiempo, desde donde analizó, estudió y estableció los orígenes del flagelo caudillista autocrático en Venezuela, que posteriormente se estableció en la vida del proceso social y político, no solo en nuestro país sino en toda América del Sur.

En su libro editado en la ciudad de Nueva York en el año 1890, Muñoz Tébar trata de discernir, desde su punto de vista, las causas de una problemática nacional aún vigente hasta nuestros días, y a su vez expone, a su juicio, una serie de soluciones para el mejoramiento y progreso cultural de los venezolanos, haciendo énfasis en sus costumbres sociales e individuales, para de ese modo corregir los anacronismos de aquella constante contradicción entre democracia y autocracia, entre personalismo y participación ciudadana en el ejercicio del poder nacional.

La obra de Muñoz Tébar, es una reseña histórica obligada para todos los estudiosos del asunto del caudillismo político y el ejercicio de una democracia plena, referente a la impretermítible interrogante de los orígenes del personalismo en nuestras naciones hispanas y muy especialmente en nuestro país, para desentrenar, apreciar y corregir en la fuente, la causa del patriarcado autocrático que tanto daño le ha hecho al desarrollo de la civilización y a la cultura de nuestros pueblos.

Resalta Muñoz Tébar en sus escritos  la necesidad de la civilidad en la actividad administrativa del Estado, ya El Libertador Simón Bolívar, en su Discurso de Angostura, en 1819, en la constituyente que inauguraba a Colombia, establecía la necesidad de crear de un areópago republicano, como base angular del poder.

Destaca el autor, la actuación de los civiles en la construcción del país y nos describe el contexto en el cual nace (1847), nos narra sus estudios hasta su meta universitaria graduándose de ingeniero; en medio de aquella Venezuela de mediados del siglo XIX caudillista y pobre; y sobre todo, su experiencia como funcionario del Ejecutivo Nacional, destacando la labor profesional desplegada por este ingeniero, en la construcción de una serie de obras públicas que iniciaron la modernización de la estructura física de la Venezuela post-independentista, por lo que su trabajo adquiere un mayor valor y trascendencia histórica, pues estamos habituados a estudiar una historia de Venezuela plena de los sacrificios y proezas militares de nuestros caudillos, pero es muy escasa la bibliografía narrativa de la actuación los civiles, tanto en la gesta de independencia como de aquellos que se resistieron a los pretensiones de estos caudillos, pero también y especialmente a las problemas económicos, sociales y culturales de su entorno.



Una de esas importantes obras de ingeniería fue la construcción del ferrocarril Caracas-La Guaira, desde el proyecto y estudios en el año de1873, hasta su finalización diez años después, para lo cual se construyeron alrededor de 400 puentes y viaductos,  muros de contención, todo lo cual presentó un 40% del presupuesto nacional de entonces, donde Muñoz Tébar siendo su principal director como encargado del nuevo Ministerio de Obras Públicas, cargo que desempeñaría durante todo el período Gumancista, desde 1870 hasta 1888, desarrollando bajo su responsabilidad y administración, múltiples obras de relevancia pública en todo el territorio nacional.



Muñoz Tébar, fue además un educador y académico, como rector de la Universidad Central de Caracas, y una faceta quizás desconocida  por muchos, fue Astrónomo, aél se debe como ingeniero, el encargo del gobierno de la construcción del Observatorio Cajigal de Venezuela, situado en la ciudad de Caraca, iniciando los estudios de astronomía en nuestro país, abriéndole las puertas en el mundo de la astrofísica.


Antiguo Observatorio Cagigal de Caracas,
luego modernizado en la década de 1950.
Ahora bien,  como analista de nuestra realidad sociopolítica con su obra “Personalismo y Legalismo” rechaza las visiones racistas y de determinismo geográfico que asumen los pensadores positivistas venezolanos, desarrollando una tesis explicando el problema cultural de nuestro poco desarrollo civilizatorio y las implicaciones del enorme personalismo político, sobre la base de la "Leyenda Negra" española, que justifica nuestro atraso cultural por haber sido colonizados por España y no por otros pueblos europeos, heredando de aquellos su desapego al trabajo y a las ciencias, argumentando que no era la raza o la nacionalidad, sino la educación, la que decidía en la formación de una sociedad próspera.

Plantea para Venezuela, como sistema económico el credo liberal siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos de Norteamérica, pero combinándolo con el sistema Parlamentario Europeo, igual que Bolívar exponía en sus innumerables cartas y discursos, donde llegó a vislumbrar  un senado hereditario, compuesto de notables que fungiera entre los embates del poder ejecutivo y la cámara de los diputados.

Uno de los aspectos más resaltantes de este insigne Venezolano, en la que coinciden los historiadores, fue su profunda decencia, honestidad y pulcritud en el empleo y destino de los dineros públicos que le fueron confiados a su administración, al ingeniero Jesús Muñoz Tébar.

En 1863, es nombrado oficial de número en el Ministerio de Marina y en 1866, secretario del departamento de Marina. Estudia ciencias matemáticas  en la Universidad Central de Venezuela.

En 1868, 1870 y 1872 es profesor en la Academia de Matemáticas.  En 1871 ocupa el puesto de secretario de la Dirección Nacional de la Instrucción Primaria y un año más  tarde, el de director de la Escuela Modelo del presidente Antonio Guzmán  Blanco.

En 1873 tiene a su cargo los trabajos de la carretera de Puerto Cabello a San Felipe; en el mismo año recibe el grado de general de brigada de los Ejércitos de la República y es nombrado también ministro de Fomento; como tal, le toca organizar legal y administrativamente las juntas de fomento, instrumentos de control de las obras de ingeniería promovidas por el Gobierno.


El Presidente Guzmán Blanco reunido con su gabinete de ministros.
En 1874, como miembro del Estado Mayor del presidente Guzmán  Blanco, toma parte en la campaña contra los generales León Colina y José Ignacio Pulido. Con su colaboración se crea, en 1874, el Ministerio de Obras Públicas, quedando Muñoz Tébar a cargo de este despacho en varias oportunidades (1874, 1876, 1880, 1888 y 1892).

Actúa, simultáneamente,  en el campo de la ingeniería civil y militar, como director o supervisor de carreteras, puentes, iglesias (La Pastora, La Trinidad, Corazón de Jesús) y obras portuarias. Planifica los sistemas de fortificaciones en Puerto Cabello y La Guaira, modifica la estructura del teatro Guzmán  Blanco, mas tarde llamado teatro Municipal de Caracas, y lleva a término su construcción en 1880-1881.

Hospital José María Vargas, aún presta sus servicios de salud.
Diseña el hospital Vargas de Caracas. En los años 1881-1883 trabaja en la inspección y construcción del ferrocarril Caracas-La Guaira y Caracas-Santa Lucía, luego supervisa la línea Valencia-Puerto Cabello y proyecta el viaducto de hierro en Maiquetía. En 1877, recibe el título de doctor en filosofía en la Universidad Central y, en 2 oportunidades (1887 y 1906) es rector de la misma universidad. Es designado senador en 1876, presidente provisional, enviado a Maracaibo como persona de confianza de Guzmán  Blanco y, finalmente, presidente constitucional del estado Zulia (1894).

En 1886, es enviado en misión para inspeccionar las zonas de Guayana en disputa con la Gran Bretaña; recorre varios ríos, diseña mapas y designa autoridades locales para consolidar el dominio venezolano en aquella región.

En 1890, es candidato a la Presidencia de la República. Planeaba, para el futuro, repoblar Caracas con inmigrantes traídos de Europa, tomando como ejemplo a Buenos Aires, aunque su pensamiento se opusiera a ello por considerar que no era la raza la determinante para el progreso humano, sino la educación. Senador por el estado Bolívar (1891) y diputado por el Distrito Federal (1893), en 1898 es nombrado segundo vicepresidente de la República y, en 1909, ministro de Hacienda y Crédito Público.

Su competencia como ingeniero era tan apreciada como su lealtad hacia el gobierno de Guzmán  Blanco y su honestidad en el manejo de los bienes públicos. Cuando el presidente Juan Pablo Rojas Paúl quiso gratificarlo, en 1889, por sus servicios con la suma de Bs. 40.000, rechazó la oferta aduciendo que, como funcionario, había recibido su sueldo adecuado. Al igual que sus actividades repartidas entre la ingeniería, los asuntos militares, la administración pública y la educación, también las obras por él escritas versaron sobre variados temas: el sistema métrico, astronomía, geometría, ortografía, además del estudio en la construcción de ferrocarriles en terrenos montañosos y los ensayos sobre La barra de Maracaibo, Unión de los golfos de Cariaco y Paria y Raudales de Atures y Maipures.

En el campo de las doctrinas políticas, publicó en Nueva York, en 1890, el libro “El personalismo y el legalismo” y además fue Individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, a la cual se incorporó el 5 de julio de 1900. 
    

BIBLIOGRAFÍA.
MUÑOZ TÉBAR, JESÚS. El personalismo y el legalismo. 2ª ed. Caracas: Cromotip, 1977;  Bolívar. 2ª ed. Caracas: Editorial Natura, 1976; Venezuela, poema épico. Caracas: s.n., 1863. Jesús Muñoz Tébar, 1847- 1909. Caracas: Ministerio de Educación, Dirección General, 1973. Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, núm. 118, abril-junio, 1947. FOTOGRAFÍA, El Pregonero, Caracas, septiembre 13, 1901. Fundación Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, 2ª Edición, Caracas: Fundación Polar, 1997.

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