sábado, 6 de abril de 2013

La Villa heroica, le pegaron candela.

Mapa colonial de la entrada
del Lago de Maracaibo y Sierra de Perijá.

Concluyendo este paréntesis conversatorio de los tiempos del Gral. Venancio Pulgar, les contare lo que hizo al agrícola, pacífico y productivo pueblo de La Villa del Rosario de Perijá del Estado Zulia. Habíamos comentado que en el año de 1863, el polémico General, mientras visitaba al estado Zulia, enarbolando la causa de la federación al lado del “ilustre americano” Antonio Guzmán Blanco, empezó a reclutar gente para reforzar su ejército personal, llamados por el pueblo zuliano“Los Tiznados” por el hollín que se colocaban a manera de tatuaje en la cara para infundir terror entre la gente.
El insigne escritor Ernesto García Mac Gregor, en su obra nos comenta que, llegósele la oportunidad de visitar a la tranquila y trabajadora población de la Villa del Rosario de Perijá, para recaudar impuestos de guerra y se aliarán al movimiento de la federación.
Un personaje muy popular y entendido de esa región zuliana, Don Donaldo García, fue comisionado por los hacendados de aquella comunidad para tratar el asunto y una vez entrevistado con Venancio Pulgar le hizo saber que ellos eran simples agricultores y ganaderos, siéndoles totalmente indiferentes las cuestiones y asuntos de la política y menos de las revoluciones y sus guerras. El Gral. Venancio Pulgar les da un plazo de tres días, para que se pronunciarán en favor de la federación y cumpliesen su cuota de contribución a la causa y ante el silencio de la población, toma represalias contra su gente principal, Pulgar y sus tropas a caballo máuseres al ristre cabalgan tras de don Donaldo y muy cobardemente utilizan a la esposa de Don Donaldo y a su hermana como escudos humanos, pero éstas dos damas, lúcidas jinetas se le escapan a todo galope.
Detalle del campanario de la actual iglesia
de la Villa del Rosario de Perijá.
Estos hechos rematan un feroz encuentro armado entre la gente de la Villa del Rosario parapetada frente a los gendarmes del Gral. Venancio Pulgar, el caudillo, el vencedor de batallas y sangrientos combates es derrotado por esta gente campesina de ojos claros, tez muy blanca y de finos modales. Pero esto nunca se los perdonará Venancio Pulgar.
Años más tarde, en 1869, Venancio Pulgar, es nombrado por su mentor Guzmán Blanco como Presidente del estado Zulia y muy subrepticiamente le hace una visita a Don Donaldo García en su casa de Maracaibo. Venancio  Pulgar le expresa  -Regrese a sus hacienda…que entre nosotros no hay vencedores ni vencidos-. Pero el caudillo envía en asecho a sus feroces guardas espaldas quienes matan a don Donaldo, a su sobrino y a su hermano quien sobrevive a la pávida carnicería, por hacerse el muerto.
Es así como Pulgar manda asesinar a sangre fría a quien le había dado alojamiento en La Villa del Rosario. Era éste el primer homicidio en suelo Villero en 141 años de existencia de ese poblado.
No conforme con la vida de Don Donaldo García, el 20 de junio de 1872, Venancio Pulgar ordena al gobernador de Perijá  y sus “tiznados” saqueen, asesinen, roben el ganado y las cosechas, destruyendo de paso todos los sembradíos, para pegarle candela a todas las casas e iglesia, incendiando totalmente a la Villa. Los sobrevivientes abandonan despavoridos La Villa refugiándose en la vecina Machiques.

Por ironías del destino, el recién gobernador designado por Venancio Pulgar para aquella región, el “Coronel Oquendito”, es liquidado por la resistencia Villera, y éste al caer fatalmente herido al suelo, la mula que lo cargaba pa’ ñapa le cayó a patadas; -después de todo, la mula también era Perijanera-, sentencia Garcia Mac Gregor en su obra.
Venancio Pulgar marcha a Perijá con todos sus pertrechos y su gente armada, resultando finalmente derrotado por los insignes rancheros, y ya nunca más volverá a esas tierras. Sus restos reposan en el Panteón Regional del Zulia, por si acaso algún Villero desee rendirle tributo. Es aún cuestionable, que en dicho panteón reposen algunos personajes sus cenizas o restos mortales, por cuanto su trayectoria, buena o mala, tocará a la posteridad ponderar.

JLReyesMontiel.

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