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Ponsigué de cosecha de su arbusto recolectado esta mañanita acá en El Pinar. |
Meses antes de Diciembre, mi tío Dimas, para celebrar Navidad y Año Nuevo, solía preparar su Ron navideño agregándole Manzanitas para su maceración, en Maracaibo tambien le llaman “Ponsigué” a esta frutilla bondadosa, capturando el Ron Añejo un aroma y sabor al buen gusto del paladar; el "Ponsigué" es una frutica vernácula de nuestro campo Zuliano, donde nace espontáneamente, como árbol silvestre, migradas sus semillas por las aves en su vuelo.
Es una fruta propia de latitudes tropicales de América y África, también se le
conoce en la China, India y Australia. Diseminada por todo el norte de Venezuela es tan criollo como un Cuatro y su nombre científico es “Ziziphus Mauritiana” y en otros países se le denomina popularmente "Ciruela India".
Cuando era un carajito y a
la sombra de su arbusto, la muchachada alrededor del fructífero árbol, se deleitaba del silvestre y regalado manjar,
nosotros le llamamos “Manzanita” por su parecido con su hermana la Manzana de tierras templadas.
Y
como olvidarlo, si su particular dulzor y acidez aplacaba el apetito en los
días calurosos de Agosto, vacacionando en el viejo hato “4 de Mayo” del abuelo
Papá Luis, en las correrías de infancia por entre el monte cazando Machorros
con la honda entre los tunales, cardones, cujíes, aparecía dentro del espeso follaje
xerófilo, como un regalo de Dios el árbol de “Manzanita” con sus frutillas cual
guirnaldas verdes, amarillas, naranjas y rojizas para deleitarnos al regazo de su sombra, pues es un árbol de abundantes hojas intensamente verde oliva, donde nos guarnecíamos del intenso Sol del
mediodía, comíamos tantas Manzanitas que cuando regresamos a la hora del
almuerzo, nuestro satisfecho apetito, dejaba a un lado el plato servido por tía
Mercedes.
Según
la medicina natural, se le llama “La Fruta que Alivia El Dolor”, rica en
vitaminas A y C, posee aminoácidos y antioxidantes, previene la leucemia y el
cáncer; no tiene hidratos de carbono ni grasas y es muy rica en fibra vegetal,
fortalece el sistema inmunológico, rica en calcio fortalece dientes, hueso y
músculos, coadyuva al mejoramiento de los resfriados y fiebre, preserva la piel
sana y joven, frenando su consumo el envejecimiento, es un sedante nervioso,
calma estados de ansiedad, insomnio; buena para la digestión, evita la
flatulencia y ayuda a evacuar aliviando el estreñimiento; combinada en zumos con
jengibre o menta alivia los dolores de garganta, previene la degeneración
de las células, ayuda también a la preservación del cerebro y en consecuencia
sus funciones cognitivas siguen siendo investigadas en la prevención del Alzheimer.
El
árbol de la Manzanita o Ponsigué como la conocían mis tíos viejos de antes, tiene sus
ramas espinosas, un artilugio de la naturaleza para evitar que los traviesos
infantes le arrebaten su fruta, o tal vez los adultos evocando viejos tiempos
como en mi caso o aquellos que como mi tío Dimas, en bien cuidada tradición
preparaba su ron para la época de navidad desde los meses de marzo a agosto,
cuando en pleno verano echa sus mejores frutos de Ponsigué, recolectados se
lavaban y limpiaban cuidadosamente, se colocaban los Ponsigué dentro de una
botella bien aseada agregándole unas pasitas, clavos de olor y canela, todo al
gusto personal, luego se le vertía a ese contenido de la botella así preparada
el ron añejo, cerrándola herméticamente.
Se
podían preparar así unas tres a cuatro botellas de “Ron de Ponsigué” y se
colocaban dentro de un lugar limpio y seco a temperatura ambiente, envueltos
entre trapos o periódicos viejos, sea un armario, Alacena, en fin el asunto era
presérvalas de la luz y asegurar su maceración para lograr ese color caramelo
anhelado y su gusto acentuado por el proceso de los meses transcurridos de maceración, para servir el multisápido y estimulante aperitivo en ocasión de la Cena de Noche Buena y en especial al recibir el llamado cañonazo de Año Nuevo.
El Ponsigué, en mi muy particular razonamiento especulativo, como nombre dado en América Latina, tiene su connotación y posible origen en el idioma francés, pues “Ponsigué” me recuerda a las "Ponmes de Terres
(Papas)" o "Ponmes (manzanas) y el “Ponsigué” en efecto, tienen esa textura propia de las Manzanas europeas. necesario consultar a un
filólogo, para que nos indiqué la etimología de la palabra "Ponsigué" frutilla de los campos Venezolanos, que se regala en los veranos pelados de nuestra amada, querida y bella Venezuela.
JLReyesMontiel.
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