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María Trinidad Montiel Fuenmayor de Briñez |
En la vieja libreta de registro
familiar de Mamá Carmela, aparece como fecha de bodas de mi tía María Trinidad Montiel Fuenmayor
y Manuel Briñez Valbuena el 19 de Marzo de 1924, mamá había nacido el 10 de
Junio de 1922, entonces quiere decir que mi abuela Mamá Carmela, criaba en brazos a mi madre con
sus dos años de edad, durante aquellas celebraciones matrimoniales y como
acontecimiento familiar, ese mismo día, contrajeron nupcias mi otra tía, María
Lourdes con Pedro Briñez Valbuena, es decir, ese día de San José, se casaron
por la iglesia Católica Apostólica y Romana, dos hermanas con dos hermanos, María Trinidad
y María Lourdes, hijas de mis abuelos José Luis Montiel Villalobos y María del
Carmen de los Ángeles Fuenmayor Cárdenas, con los hermanos Manuel y Pedro
Briñez Valbuena, respectivamente.
Tiempo después, la estancia
familiar del Hato “San Luis” siguió desarrollando su actividad agrícola y cría
de ganado mayor y menor, mis abuelos Mamá Carmela y Papá Luis, después de mi
madre Carmen Domitila, engendraron a tío Aurelio Lubín el último de mis tíos,
hermanos de mamá, es decir la zurrapa de mis abuelos; por su parte mis tíos Trina y Manuel, Lourdes
y Perucho, formaron sus hogares y tuvieron muchos hijos, tía Trina y Manuel, entre
hembras y varones engendraron a mis primos hermanos Aura Albertina, Ángela
Adela, Ana Angelina, Ana Aurora, Amalia Rosa, María, Manolo, Enrique, Antonio, Carlos Alberto y
Fernando; tía Lourdes y Perucho engendraron a Lula, Mariita, Chucho, Carmencita,
Francisco, Pedro, Guillermito y Bernardita, en ese orden un poco más o menos.
Me voy a detener algo más
respecto de mis tíos Trina y Manuel, de la rama familiar Briñez Montiel,
dedicado a su trabajo tío Manuel, me contaba mi prima Esperanza Perozo, nieta
de mis tíos e hija de Ángela Adela y Lucas Perozo.
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Manuel Briñez Valbuena |
Relataba mi prima, como le contaba
su abuela, mi tía Trina, sus primeros años de vida matrimonial, su esposo
Manuel Briñez, se dedicó durante un tiempo a elaborar Chocolate de manera
artesanal, constituyendo una fábrica de chocolate, como fondo de comercio,
actividad ésta que desempeñó hasta afrontar la competencia del Chocolate
industrializado en Venezuela, que monopolizó el mercado nacional.
El asunto de la actividad laboral
de tío Manuel, la asumía muy en serio y era una persona en extremo muy ordenado, planificado y organizado
en sus tareas, pues su disciplina y responsabilidad era de cuidado, muy considerado y de alta
estima entre amigos, relacionados y público en general.
Más adelante tío Manuel, se
dedicó a la actividad de cría de Gallinas ponedoras y producción de leche
vacuna, labor empresarial ésta que desempeñó en el amplio patio de su casa de
habitación familiar, para tales fines, el mismo se instruyó autodidácticamente,
estudiando un Libro de Especificaciones Técnicas para la construcción de
Gallineros y Vaquera, pues estaba bien dispuesto a dedicarse a la producción de
Huevos y Leche para el consumo humano; los gallineros y la vaquera, fueron construidos por el mismo tío Manuel, siguiendo las especificaciones de medidas y espacios,
sanidad y ubicación, tanto de los Gallineros y dispensadores de Huevos, como de las Vaqueras, sitio de ordeño, almacenamiento y embazado, así como de la distribución de sus productos, todos estos datos aportados por el Manual Técnico antes comentado.
En aquellos años de la primera
mitad del siglo XX, cuando una ciudad de Maracaibo en pleno progreso se
dibujaba en el horizonte de nuestra región Zuliana, se establecieron dentro de
su perímetro urbano las colonias de empleados extranjeros de la industria
petrolera, en su mayoría de nacionalidad estadounidense, que recién comenzaban
sus actividades de exploración, perforación y extracción del preciado
hidrocarburo.
Dichas colonias de extranjeros, estadounidenses e ingleses, se convirtieron por la calidad de los huevos y leche comercializada
por tío Manuel en sus asiduos consumidores, pues la calidad de sus productos fácilmente
conquistó su mercado, y no podía ser de otra manera, si tío Manuel seguía un riguroso
tratamiento productivo y alimenticio de Vacas y Gallinas, exigiendo a sus empleados Wayuu seguir siempre las
normas de calidad e higiene preestablecidas en el susodicho Manual Técnico, tanto para la
producción de leche embazadas en botellas de vidrio, como para la recolección
de los ricos y enormes Huevos de Gallina, a los cuales les colocaba su sello de
garantía en tinta con sus iniciales “MB” huevo por huevo.
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Mamá al centro vestido estampado, rodeada de sus sobrinos Briñez Montiel en la majada del Hato "San Luis" |
Todo marchaba a la orden del día para tío
Manuel, hasta que la afrenta de la envidia y el resentimiento solapado de
alguien, seguramente competidor del mercado, subrepticiamente mandó a un sobornado
y cobarde ejecutor, a sabotear la leche en sus contenedores de aluminio, aplicándole
algún agente de descomposición orgánica, toda la producción se perdió, como
decimos en Maracaibo se puso piche y cortada, lo cual produjo en tío Manuel un
arranque de furia incontenible, lanzando al suelo toda aquellos barriles de
aluminio y su contenido.
Después de aquel adverso incidente tío Manuel, muy decepcionado, dejó el negocio de los huevos y la leche, y hasta aquí llega mi
cuento de este día, como parábola de la maldad de los hombres, de algunos por
no generalizar, que nunca perdonan el éxito, la honra y disciplina del
trabajador y sobre todo del padre de familia abnegado.
JLReyesMontiel.